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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2017

Postverdad: nada nuevo bajo el sol

Jos Mara Agera Lorente
Rebelin


Qu es lo que fue? Aquello que ser. Nada hay nuevo bajo el sol, y nadie puede decir "mira, esto es nuevo", puesto que ciertamente ha ocurrido en las generaciones que fueron antes de nosotros. (Ecclesiasts, 1:9-10)


Recuerda: lo nico que te ofrezco es la verdad. Nada ms. (Morfeo a Neo en The Matrix, 1999)


Hroe por accidente (Accidental hero) es el ttulo de una pelcula dirigida por el cineasta britnico Stephen Frears en 1992. Narra la historia de Bernie Laplante (interpretado por un magistral Dustin Hoffmann), un ladronzuelo que trapichea para sobrevivir y que no tiene entre sus virtudes la prctica de la honestidad; es la pattica anttesis del ciudadano ejemplar. Pero por esas cosas del destino y de los guiones hollywoodienses una noche que va camino de recoger a su hijo, que vive con su exmujer, se da de bruces con un accidente de avin. En medio de una lluvia torrencial, y conmovido por un nio del pasaje al que ha salvado tras abrir la puerta del avin bloqueada, extrae l mismo, uno por uno y con riesgo de su propia vida, a los pasajeros que no consiguen abandonar la aeronave por su propio pie. Luego desaparece sin que nadie sepa quin ha sido el hroe salvador. Entre los rescatados por este hombre que todos los que le conocen lo tienen por un canalla carente de principios ticos se cuenta una reputada periodista, Gale Gayley, ambiciosa mujer que slo vive para el reportaje, medio con el que trata de penetrar en la verdad de la realidad, aunque con el tiempo ha venido a sustentar su xito profesional sobre la construccin de historias morbosas ms que sobre la investigacin y el respeto a los hechos objetivos. El heroico rescate del que ella misma ha sido beneficiaria se le presenta como una oportunidad de reavivar sus ideales periodsticos, por lo que desea a toda costa averiguar la identidad del annimo ciudadano que ha salvado la vida a tantos semejantes. Su nica pista es un zapato que Bernie perdi en el transcurso de su altruista hazaa. El otro zapato lo tiene John Bubber, un vagabundo veterano de Vietnam que decide entonces hacerse pasar por el ngel del vuelo 520 como pronto ser conocido y admirado popularmente gracias a una efectista campaa meditica impulsada y diseada por la reportera que halla en ese hombre la inspiracin veraz para ella misma y para una sociedad cada vez ms descreda y ayuna de virtud.

La historia es una excelente ocasin para reparar en las cuestiones que plantea el tema de la verdad, sobre todo en lo que respecta a su vertiente tica. Los tres personajes principales mentados en la sinopsis tienen una relacin problemtica con la verdad, mostrando que sta nunca es neutra para el ser humano que la busca, la conoce o la niega. Bernie Laplante es un mentiroso compulsivo que manipula constantemente los hechos y engaa a sus semejantes incluido su propio hijo sin escrpulos con tal de salvaguardar sus mezquinos intereses particulares; rehye la verdad constantemente, salvo cuando se entera de que dan una recompensa al ngel del vuelo 520; es decir, que vale cuando le conviene, lo que no suele ocurrir. El axioma vital del que parte como premisa y define su concepcin tica es que la vida es una maldita jungla. Esta es asimismo la divisa pedaggica que determina la educacin que da a su hijo y la nica gran verdad que reconoce y a la que todas las dems verdades se hallan subordinadas porque en ese contexto de lucha por la supervivencia no hay lugar para el respeto a los grandes ideales de la humanidad entre los cuales se cuenta la verdad como bien en s mismo. Por eso, para muchos que lo conocen, Bernie Laplante es un cnico (en la acepcin coloquial actual del trmino), siendo su opinin sobre la verdad un ingrediente principal de ese su cinismo, como se constata en este discurso que el personaje regala a su hijo en la secuencia del desenlace de la historia: Recuerdas cuando te dije que te iba a hablar acerca de la vida? Vers, lo malo de la vida es que se vuelve extraa. La gente siempre te habla de la verdad; todo el mundo sabe siempre cul es la verdad, como si fuera papel higinico y tuvieran reservas en el armario; pero cuando eres mayor aprendes que no hay ninguna verdad, slo mentiras de mierda, montones de ella, una capa de mentiras de mierda sobre otra, y lo que haces en la vida cuando te haces mayor es escoger la capa de mentiras que prefieres y esa es tu mentira, por as decir.

Ese cinismo cabe reconocerlo tambin en el personaje de la periodista interpretada eficazmente por Geena Davis, alguien que an quiere creer en la humanidad, en que es capaz de algo mejor de lo que ella ha contemplado a lo largo de aos de prctica del oficio de reportera, donde la propia dinmica de la fabricacin de noticias le ha llevado a dudar de la capacidad del periodismo para mostrar la verdad. Aqu se ofrece una reflexin muy interesante sobre el papel de los medios de comunicacin como intermediarios entre la ciudadana y la realidad, donde la necesidad mercantil de audiencia se convierte en central y radicalmente problemtica dando lugar a procedimientos distorsionadores de la verdad con tal de lograr la captacin de la atencin del pblico. El personaje de la ambiciosa reportera lo resume de manera dramtica en un discurso que da con ocasin de un premio que recibe. Traslado sus palabras de la secuencia flmica: ... Somos profesionales, y ante todo buscamos la verdad. Y si resulta que despus de tanta laboriosa investigacin no hay ninguna verdad, slo historias, una historia tras otra, capa tras capa hasta que no queda nada? Y si es as, estamos obligados a detenernos en algn punto o seguimos adelante excavando hasta destruir lo que investigbamos en un principio? Seguro que tanto ustedes como yo suspiramos por una historia que no consista slo en desvelar la debilidad humana, una historia que desvele con cada capa de investigacin algo mejor y ms noble, algo incluso que nos inspire. De nuevo estas palabras exponen contundentemente la ntima conexin entre verdad y tica, situndose la primera en la encrucijada esencial en la que la segunda adquiere todo su dramatismo; la encrucijada en la que se entrecruzan deber, deseo y poder, y en la que la verdad se convierte en elemento decisivo por cuanto su ocultacin es condicin de posibilidad de la manipulacin y, por ende, de merma de libertad. Lo que, por cierto, es un acontecimiento siempre posible al contar con el concurso de nuestra tendencia natural a creer en aquello que nos hace sentir bien y aleja de nosotros la ansiedad intrnseca al estado de incertidumbre; o no exige el altsimo coste psicolgico que conlleva toda revisin de nuestras ms arraigadas creencias. Verdad que conlleva desilusin, difcil es de asumir. Esa periodista es buen ejemplo de ello; tomar como hroe al que aparenta serlo (John Bubber), porque tiene todas las cualidades que para ella constituyen la nobleza humana, alguien inspirador, negando las evidencias que encuentra de que es el impresentable Bernie Laplante quien realmente llev a cabo la proeza de la que ella se benefici. l mismo contribuir a mantener los hechos alternativos, porque cree que de ellos se derivan mayores beneficios para todos tambin para s que de la revelacin de la mera verdad.

Estamos en la era de la postverdad, dicen. Quia! Estamos donde siempre, en la sempiterna lucha por el desvelamiento de la verdad frente a quienes la ocultan y manipulan ponindola al servicio de sus intereses, o simplemente le dan la espalda complacidos en el delirio que salvaguarda sus deseos del fro tacto de la realidad. A la historia de la filosofa remito al lector, y todos los que ahora hablan sobre la postverdad deberan darse un garbeo turstico por ella, empezando por algunas de las ideas que se encuentran en los ms clebres representantes de la sofstica, y el reconocimiento del fracasado cortejo al que a la verdad ha sometido toda la caterva de filsofos que para Nietzsche son dogmticos por no reconocer su naturaleza caleidoscpica. Sin embargo, el mismo filsofo alemn, dando prueba de su paradjica relacin con la virtud de la coherencia intelectual, expresa implcitamente su apreciacin de la verdad, el mximo premio que todo filsofo anhela, cuando en su ensayo de 1896 titulado Sobre verdad y mentira en sentido extramoral declara lo siguiente: En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aqu el engao, la adulacin, la mentira y el fraude, la murmuracin, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificacin ante los dems y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinacin sincera y pura hacia la verdad. Y quin le podr negar al filsofo de la sospecha que, a juzgar por cmo nos conducimos la mayora de nosotros, la verdad no nos suele valer por lo que ella misma es?

Verdad que la propia tradicin filosfica, mediante el pensamiento de sus ms brillantes exponentes, tiene por desidertum orientador de su actividad ms que por una posesin definitivamente conquistada. Yo dira que es el escepticismo que comparten David Hume y Sir Bertrand Russell el que mejor recoge esa actitud, siendo el segundo el que lo expresa concisa pero meridianamente con estas palabras de su libro Los problemas de la filosofa: la mayor parte de lo que pasa ordinariamente por conocimiento es una opinin ms o menos probable; y un prrafo despus aade: la simple organizacin de la opinin probable no tendr jams, por s misma, el poder de transformarla en conocimiento indubitable. Ahora bien, ninguno de los filsofos mencionados ninguno de los que pintan algo en la historia de la filosofa, me atrevo a decir renuncian a ese desidertum orientador, que es condicin de posibilidad de todo proceso de investigacin y le otorga sentido. Estoy de acuerdo con el filsofo norteamericano John R. Searle cuando establece como postulados filosficos fundamentales que (1) existe un mundo externo, objetivo e independiente de nosotros, y que (2) lo podemos conocer (lase su Mente, lenguaje y sociedad).

La postverdad no es sino la versin 2.0 o 3.0, vaya usted a saber de la corriente que recorre toda la historia del conocimiento que niega de una forma u otra al ser humano la posibilidad de su acceso a la verdad, con todas las consecuencias que ello conlleva; porque si se entiende que no hay forma humana de aproximarse verosmilmente a la realidad, entonces abrimos la puerta a las pseudoverdades de toda laya. La postverdad se basa en una dilucin del fundamento tico sobre el que se sustenta el desidertum de la verdad en las turbias aguas de la informacin no sometida a criterio jerrquico alguno. Aguas que arrastran los sedimentos de la postmodernidad finisecular y que con su limo cubren los postulados filosficos antes enunciados. Se asume entonces que no sabemos lo que la realidad es ni lo sabremos nunca; as que no puede servir como referente para juzgar la verdad de los diversos discursos sobre la misma, pues queda ms all de la fragilidad y vicisitudes de nuestra finitud como seres sociales. Corolario: el conocimiento es pura ilusin. Desde el relativismo y el construccionismo social las fake news (noticias falsas) y los alternative facts (hechos alternativos) que dan cuerpo al paradigma de la postverdad tienen el campo abierto para polucionar la atmsfera mental que respiran los cerebros de las personas, seres ambientales al fin y al cabo. Es una forma perversa, en fin, de entender la democracia del conocimiento en un contexto de intensa e ininterrumpida generacin y circulacin de informacin mediante un sistema tecnolgico de poder casi ilimitado, en el que ms que nunca nos encontramos menesterosos de criterios y mtodos fiables para aproximarnos a la verdad, ese esquivo y temido objeto de deseo sin el que la humanidad como ideal sera minusvlida.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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