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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2017

Colonizacin y resistencia, la experiencia de la Federacin Agrominera del Sur de Bolvar

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


El Sur de Bolvar es una regin de una riqueza cultural y ambiental nica, propia de un punto de encuentro a medio camino en el enrgico curso del ro Magdalena desde los Andes al Atlntico. Se llega a l combinando todas las formas de transporte imaginables en la ruralidad colombiana: buses, motos, carros, lanchas, bestias y voleando pata, como se dice. En este punto del mapa se cruzan los mundos paisa, costeo y santandereano, con sus hablados, sabores y manierismos tpicos. Su catica geografa ve desgranarse el ro Magdalena en cinagas, brazos que recorren lomas y selvas. En este mundo anfibio, donde tierra y agua no pueden separarse del todo, se yergue, imponente, la serrana de San Lucas, uno de los sitios con la mayor biodiversidad del pas. En medio de toda esa diversidad de criaturas exticas y fantsticas, tambin hay seres humanos, humildes y asombrosos a la vez, que han llegado a este territorio a explotar sus recursos mineros, pero que han ido convirtindolo de un lugar de paso, en un lugar al que llaman hogar.

El proceso en el cual estas comunidades han ido convirtiendo su territorio en el espacio vital en el cual reproducen una forma de ser en el mundo, no ha estado exento de conflictos, violencias y resistencias. Antes bien, estos tres procesos han sido el eje articulador del proceso de construccin territorial en el Sur de Bolvar. Si bien cada regin tiene sus particularidades, el despojo y el saqueo son constantes que encontramos en todos los territorios en conflicto en Colombia. Las dinmicas de violencia y colonizacin, resistencia y despojo, de militarizacin y paramilitarizacin, son sorprendentemente similares a las de otros territorios. Podemos decir que, en gran medida, la historia del Sur de Bolvar es la historia de Colombia. Sin embargo, a la vez la historia del Sur de Bolvar es muy particular. La importancia estratgica del Sur de Bolvar, as como las dinmicas econmicas y sociales de la regin, le dan matices muy particulares que le imprimen a este proceso un carcter nico, que tratamos de develar conversando con un protagonista de esta historia.

Colonizacin, violencia y resistencia

La colonizacin de la Serrana de San Lucas est desde siempre ligada a procesos de violencia oficial y resistencia comunitaria. Uno de los primeros asentamientos en la regin, en pocas coloniales, fue el palenque de Noros, un proceso palenquero ligado a la sublevacin de cimarrones bajo el liderazgo de Benkos Bioh. Otro importante momento para la colonizacin fue a finales de los 1940 y comienzos de los 1950, a manos de refugiados de la Violencia, que encontraron en estas lejanas y en su accidentado paisaje un refugio en contra de la violencia conservadora. Ah se dedicaron a aserrar el bosque en las partes bajas, explotando maderas como el cedro o la tola. Luego llevaban la madera en balsas, para venderla en Magangu o en Barranquilla. En esta oleada de colonizacin se crearon comunidades como Buenos Aires, Papayal, y crecieron otros asentamientos previos, como Simit y Cerro de Burgos que vendan madera a los vapores que suban por el Magdalena.

Luego, entre la dcada de 1960 y la de 1970, comienza la bonanza marimbera. Atrados por el lucrativo negocio de la marihuana, comienzan a llegar ya no slo costeos, sino adems gente del interior: boyacenses y santandereanos. El choque entre ambos grupos lleva a mltiples conflictos entre costeos y cachacos. Santa Rosa, por ejemplo, crece en esta poca como un centro eminentemente cachaco, en el que se miraba a menos al venido de la costa por lo general negro- y los conflictos se resolvan frecuentemente a machete. Las fincas marimberas vieron crecer pueblos como Banco Magdalena, San Martn de la Loba, Arenal, Morales, San Pablo, Tiquisio, entre otros. En todos estos pueblos de la cinaga, a orillas del ro, el encuentro entre las mulas que bajaban de las serranas cargadas de marihuana y los comerciantes, generaron una importante actividad econmica y un gran crecimiento. Santa Rosa creci mucho porque de todos los poblados ya urbanizados, era el ms cercano a la Serrana de San Lucas: en esa poca, de ah hasta el corazn de la sierra se tardaban unas tres jornadas, en circunstancias que desde otros pueblos de la regin, uno poda tardar, fcilmente, una semana sino ms.

El proceso de organizacin social en esta regin comienza con una camada de jvenes atrados en la dcada de 1980 por otras dos bonanzas: la bonanza minera y cocalera. Uno de estos jvenes, llegado en 1988 del municipio de San Martn de Loba, fue Narciso Beleo, hoy uno de los principales dirigentes en la Federacin Agrominera del Sur de Bolvar, Fedeagromisbol, afiliada al Coordinador Nacional Agrario (CNA), con quien conversamos en la oficina de esta organizacin en Santa Rosa. Al comienzo no haba asociaciones, nada. l nos explica cmo fue el proceso mediante el cual comienzan a organizarse las primeras asociaciones mineras, pero sin ninguna direccin. Es as como en 1992 se funda Asoagromisbol, la Asociacin Agrominera del Sur de Bolvar. l nos plantea que esto era una asociacin de asociaciones y que, debido a una serie de cuestiones de orden legal, tuvieron que convertirse en federacin, asumiendo el nombre con el cual son conocidos actualmente en 1998. Nos comenta, sobre el proceso que los llev en este camino organizativo:

Nosotros, desde el primer momento en que llegamos a colonizar la Serrana de San Lucas, buscamos la manera de legalizar nuestra actividad. Nosotros ramos, originalmente, pescadores y agricultores. Ac fue que nos convertimos en mineros. Desde entonces hemos hecho grandes esfuerzos para legalizar nuestra actividad minera, pero ha sido imposible, hay muchos obstculos desde quienes controlan la legalidad.

Me queda la duda de qu significa el concepto de agrominero que ellos utilizan en su nombre, si es que son mitad del tiempo mineros y mitad del tiempo agricultores, como muchos pueblos en la costa Pacfico. Pero l me plantea que no, que los mineros y agricultores ac lo son a tiempo completo. Sin embargo,

Esta sinergia del minero con el agricultor, existe porque nosotros somos campesinos de origen, y mantenemos lazos de amistad y polticos con esos campesinos, aunque ahora nos dediquemos a otra actividad. Adems, en este territorio enfrentamos, campesinos, pescadores y mineros, los mismos riesgos de desplazamiento y estigmatizacin. Por eso es que andamos siempre juntos, porque estos riesgos nos empujan a la unidad. En Colombia, el que anda solo, tiende a desaparecer.

El xodo de 1998

Dentro de este proceso organizativo que se avanz desde comienzos de los 90 hasta 1998, en que se constituy la Federacin, un momento clave y particularmente traumtico, lo constituy lo que, con evidente afectacin, aun hoy la gente denomina el xodo de 1998. Las referencias bblicas al xodo del pueblo de Israel no hacen sino enfatizar la profunda fractura que vivi la comunidad con la irrupcin de las Autodefensas del Sur de Bolvar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupo paramilitar que lleg desapareciendo y matando. En el 2000 se agrupan con otros frentes paramilitares en el Bloque Central Bolvar. Aun cuando el xodo se instala en 1998, desde 1997 ya venan haciendo presencia los paramilitares en la regin. La primera vctima de la Federacin fue el vicepresidente de la organizacin, aun llamada Asoagromisbol, Orlando Caamao, a quien los paramilitares asesinan en Aguachica, Cesar, el 20 de Junio de 1997. Despus de esta muerte los asesinatos de dirigentes se suceden anualmente. El 11 de Junio de 1998, el dirigente de la zona de Mico Ahumado, Andrs Molina es asesinado junto a otras dos personas, Elmer Villamizar y Olga Ester Meja, en Cerro de Burgos, a las orillas del Magdalena. El 28 de Noviembre de 1999, desaparecen a Edgar Quiroga en Cerro Azul, en el municipio de San Pablo. Estos son apenas algunos de los casos ms sonados por la condicin de dirigentes reconocidos de las vctimas. Nos dice Beleo que uno ni sabe cunta gente mataron uno calcula por ah unas 50 personas de la organizacin. A raz de esa mortandad y por la violencia con que los paramilitares llegan a romper el tejido social a la regin, muchos habitantes de Santa Rosa y de los territorios circundantes, deben desplazarse. Sali mucha, muchsima gente del territorio, nos explica don Narciso. Sufrimos un encierro poltico, social y econmico de ms de 6 aos. En esa poca, los mineros y los campesinos que salan a las cabeceras municipales no volvan. Los paramilitares los desaparecan, los arrojaban al ro. Al igual que quienes se refugiaron en la serrana durante la violencia conservadora, dice don Narciso que nos quedamos monte arriba defendiendo nuestras vidas, desplazndonos internamente de vereda en vereda, sin poder bajar a los municipios.

La extrema hostilidad de los paramilitares se explica, adems, porque Santa Rosa era un municipio vecino de San Pablo y Cantagallo, dos municipios que el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) peda como municipios de despeje en las frustradas negociaciones que los elenos intentaron adelantar con el gobierno de Pastrana, ya enredado en las negociaciones del Cagun con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejrcito del Pueblo (FARC-EP). Segn comentan pobladores de la regin, los paramilitares desplegaron una amplia campaa para frustrar esa negociacin, bloqueando rutas y trayendo gente de ms abajo en el Magdalena Medio, de Puerto Wilches y Puerto Boyac para oponerse a una iniciativa de paz que contaba con respaldo social. Pero en medio de la exacerbacin de la violencia paramilitar, se logr quebrar el tejido social que sostena estas iniciativas.

Pero el xodo tuvo por consecuencia no prevista por parte de los paramilitares, una politizacin importante de este proceso. Hasta entonces, el proceso era ms bien reivindicativo, con algunas movilizaciones para lograr construccin de algunas carreteras, incluida la que llega al Cerro San Lucas, y la construccin del hospital de Santa Rosa, as como la eterna bsqueda de la legalizacin de la actividad econmica de estas comunidades mineras. Pero con la llegada de los paramilitares la Federacin comienza a pensar de manera ms poltica y a entender su accionar en la regin en clave de construccin de territorio.

La irrupcin no le sali gratis a los paramilitares: el Frente Jos Solano Seplveda del ELN con el Frente 37 de las FARC-EP coordinaron una fuerte ofensiva armada en contra de los paramilitares, que segn la versin de Justicia y Paz del comandante paramilitar Julin Bolvar, se cobr la vida de por los menos 685 paramilitares en el perodo 1999-2005. Pero aun cuando el precio que pag las AUC por su incursin en el Sur de Bolvar fue bastante alto, el legado de muerte y destruccin que dejaron dej una profunda marca en las comunidades: 556 personas asesinadas en la regin, y un total de 2000 muertes a causa del conflicto en esos aos. El accionar paramilitar comienza a bajar de intensidad no solamente con los golpes recibidos por las AUC, sino tambin con esa conversacin de yo a yo que tuvieron con lvaro Uribe, como nos comenta este dirigente agrominero. Aunque tuvieron que bajar la presin, aseguran que se quedaron en la regin y que mandaron a otros muchachos a cobrar los $800.000 mensuales que les pagaron por la desmovilizacin. A veces se cambiaron los nombres, pero siguen siendo los mismos mandos, as tengan nuevo personal. Pero les toc bajar la presin. Con la irrupcin del Ejrcito en el 2006, los paramilitares comienzan a centrarse en lo estrictamente econmico, aun cuando excepcionalmente sigan realizando tareas polticas. Se quedan, bajan el perfil, pero siguen impuestando, cobrando vacuna, metidos en el trfico y con todo eso, la gente se les rebota y los comienza a changonear, a irlos quebrando uno por uno, explica Beleo. Para entonces, como en muchas otras partes, su presencia se haba vuelto contraproducente y el mismo Estado que los cre en su cruzada contrainsurgente, los abandon a su suerte.

La Anglo Gold Ashanti irrumpe en la Serrana

Toda la Serrana de San Lucas est salpicada de pequeos socavones donde los mineros rebuscan su existencia como hormiguitas en medio de esta inmensidad. Segn los datos que maneja la Federacin, del 1.800.000 de hectreas que tiene la Serrana, 1.600.000 tiene riquezas minerales y algn nivel de explotacin, por mnimo que sea. Segn Beleo, esto es una desgracia que tenemos que regular. Cinagas, humedales, estribaciones hay oro y plata por todo lado. Pero hay otras cosas. En Morales se quera dar licencia para la explotacin a gran escala y a tajo abierto del Cobre. Nosotros frenamos eso. Tambin se habla de que hay Coltn en el territorio.

En esos das en que se form la Federacin, intentaron buscar las maneras de legalizar su actividad, ya que la inmensa mayora de esta minera es ilegal y la salida de estos productos es a travs del mercado negro. Contactaron a Minercol, que les comunica que algunas de las reas que haban pedido licencia alrededor de San Pedro Fro, estaban pedidas en licencia, y haban sido supuestamente tituladas, por una familia Higuera-Palacios, una familia potentada de Barranquilla. Tras una larga pelea jurdica, se descubri que esta pretensin de la familia Higuera-Palacios no tena sustento. As gan la Federacin licencia para explotar los minerales en el rea de San Pedro Fro. Sin embargo, perdieron la licencia sobre 3.333 hectreas luego de 11 aos, porque no haban esperado, para reanudar sus actividades extractivas, los 30 das hbiles para que esta familia barranquillera apelara la decisin judicial. Sin embargo, an cuando tienen licencia para trabajar, segn Beleo, eso no es ningn logro, porque la normatividad exige una serie de avances tcnicos por igual al chico que al grande, y ponen a medir a los pequeos propietarios con la misma vara que se mide al grande, y ah si no tenemos como competir. Es una nueva forma de desplazamiento: o cumplen con una serie de exigencias tcnicas, o se van, cuando nosotros llevamos dcadas en este territorio.

Pero la amenaza ms grande que la comunidad ha enfrentado, es la irrupcin de la Anglo Gold Ashanti (AGA), multinacional minera de origen sudafricano, pero de fuertes capitales ingleses, que tambin ha hecho noticia en Colombia con su pretensin de hacer la mina a cielo abierto de oro ms grande del mundo, la Colosa en Cajamarca, Tolima, proyecto que ha sido resistido de mltiples manera por el pueblo cajamarcuno. La llegada de la AGA a la regin fue de manera muy velada. En el ao 2000, a la Federacin se le ofreci una indemnizacin de U$ 2 millones como reparacin por los daos sufridos a manos del paramilitarismo. Esto decidieron utilizarlo para realizar un proyecto de integracin minero. Por problemas de ejecucin de los fondos, ese proyecto no se poda realizar mediante la Federacin, porque no poda, legalmente, ejecutar proyectos mayores al capital inicial con que sta haba sido fundada. Con lo cual la Federacin decidi que el proyecto se implementara a travs del PNUD, en un total de 10 proyectos. Se contrat a cinco profesionales, pero el resultado fue una decepcin total para la organizacin.

Segn Beleo, esos profesionales estuvieron 5 aos estudiando las riquezas de la regin y estudiando al movimiento popular, con fines muy distintos a la ayuda a la comunidad. Los proyectos se disearon para el fracaso. Todos estos profesionales comenzaron, al poco tiempo, a trabajar con una empresa llamada La Kedahda, que lleg a nuestro territorio en el 2003. Todava contratado por el PNUD, uno de estos profesionales, William Batista, diciendo que era empelado de La Kedahda y que esta era una empresa colombiana de un capital de apenas U$180.000, que quera trabajar con nosotros en minera limpia. A nosotros nos interesaba la minera limpia, porque nos veamos ya como un territorio en construccin, en el cual queremos permanecer y tener una vida digna, no lo vemos como zona de mero rebusque. Nos minti, porque en realidad esta era una filial de la Anglo Gold Ashanti, cosa que vinimos a descubrir gracias a unos amigos de la Universidad Nacional a quienes pedimos averiguar sobre esta empresa despus de ver que sus referencias estaban todas en ingls. Nos daban una oferta que no pudimos aceptar: queran que, a cambio de un 10% de sus ganancias anuales, nosotros corriramos con el 10% de sus inversiones y que les cediramos el 100% de nuestras licencias mineras! Queran que entregramos todo a cambio de nada. Cuando supimos que era la Anglo Gold Ashanti, entendimos todo lo que nos haba pasado en esos ltimos diez aos.

Pese a que a la AGA le dieron una licencia de 400.000 hectreas en el Sur de Bolvar, nunca pudieron entrar, por la fuerte resistencia de los mineros, y tambin por la presencia de movimientos guerrilleros en la zona. Haba tres guerrillas en esta regin, el Ejrcito Revolucionario de los Pobres, ERP, que es un grupo que se abre del ELN en 1998 y duran hasta pasadito el 2010, pero que se deformaron mucho y terminaron muy bandolerizados, secuestrando a gente por tres millones de pesos, una vaina horrible. Entraron por eso en conflicto con las FARC, que les dieron muy duro, y tambin el Ejrcito que los termin de aniquilar por all por los Montes de Mara y Tiquisio. Tambin estaban las FARC, que operaban principalmente a travs del Frente 37, que ac tuvieron una presencia ms bien econmica, cobraban tributo pero no hicieron ni mucho trabajo militar ni poltico. El grupo guerrillero ac ms fuerte era el ELN, que operaba a travs del Frente de Resistencia Guamoc, del Frente Guillermo Ariza y del Frente Jos Solano Seplveda, la estructura ms grande, de unos 300 400 combatientes, del cual sali el ERP. As las cosas, la AGA no ha podido entrar, pero tampoco ha renunciado a su pretensin de echar sus manos sobre las riquezas de la Serrana de San Lucas.

De la paramilitarizacin a la militarizacin

Para el 2006, en todo caso, la paramilitarizacin dio paso a la militarizacin abierta, una secuencia que se present en casi todas las zonas en conflicto del pas. Se present el Batalln Nario y el Batalln 48 de Alta Montaa. La militarizacin del territorio avanz gracias a una doble estrategia: por una parte, la estigmatizacin de la Federacin, como comenta Beleo, le decan a la comunidad que la pobreza de la regin se deba a que nosotros no permitamos que las multinacionales se metieran al territorio, que no las dejamos trabajar. Eso hizo mucho dao en alguna gente.

La otra estrategia, segn este lder comunitario, consisti en los falsos positivos y las ejecuciones extrajudiciales: Cuando el ejrcito entr, lo primero que hicieron fue asesinar a Alejandro Uribe Chacn, de la comunidad Mina Gallo, a quien presentaron como muerto en combate. Su cadver fue a aparecer por all por Barrancabermeja un gran lder de la organizacin, un compaero de proyeccin nacional. Lo matan el 19 de Septiembre del 2006. As fue que entraron al territorio. Este asesinato habra sido realizado por el Batalln Nueva Granada, adscrito a la V Brigada. Un antecedente de la prctica de los falsos positivos segn la Federacin, fue la Masacre del Cerro del Oso, una zona de campamentos mineros, en la cual el ejrcito, el ao 2003, asesin a tres mineros y desapareci un nio de 11 aos. De los cadveres de los asesinados y el nio desaparecido no se tiene noticia hasta hoy. Todos fueron presentados como muertos en combate, supuestamente, con el ELN.

Hoy en da, se lamenta Beleo, los que no fuimos asesinados, enfrentamos el riesgo de los falsos positivos judiciales. Tenemos en la crcel, por ejemplo, a dos grandes dirigentes, el compaero Isidro Alarcn, de Morales, que trabajaba en todo el sector de Mico Ahumado, y Manuel Zabaleta, un dirigente histrico de la regin, que perteneci a la ANUC lnea Sincelejo en la dcada de los 1970. Ambos estn presos por rebelin, concierto para delinquir y otras vainas ah que los enredan. Pero es lo mismo, estn presos por defender el territorio, por ser dirigentes de nuestra organizacin. Eso ni hablar de la cantidad de afiliados presos, no sabemos cuntos hay, los llevan por todo el pas. El ejrcito, en realidad, vino a terminar de romper todo lo que no pudo romper el paramilitarismo.

Dentro del proceso de resistencia en el territorio adelantado por Fedeagromisbol, se haban realizado, entre el 2006 y el 2008, tres romeras al Cerro la Teta de San Lucas, un lugar simblico de gran importancia en la regin, a cuyos pies se encuentra San Pedro Fro. Pero desde entonces ya no se pudieron realizar: se instal una base militar del Batalln Nario, y no han dejado realizar la romera. Cerca de la base, hay un poblado de San Pedro Fro donde no hay ni electricidad ni servicios, ni agua. La comunidad obtiene el agua por gravedad, la represa y se la lleva para el consumo. Pero el batalln les usa el agua y deja en ella sus deshechos, que caen ah porque ellos estn arriba, y caen al agua que tiene que tomar la gente. Hemos hablado con la Personera, con la MAPP-OEA, hemos pedido en todos los tonos que desocupen el rea, pero nada. Este ao, gracias a la mediacin del Centro Nacional de Memoria Histrica, han logrado que se vuelva a autorizar la romera, la cual tendr lugar los das 22 y 23 de Julio, pero tendrn que dar la vuelta a la base militar, que seguir ah hasta no se sabe cundo.

Resistencia en el territorio, proyecto de futuro

El proceso de rearticulacin de la Federacin se ha dado en medio de la militarizacin, en incluso de la paramilitarizacin del territorio. Ya el 2001 se realiza una Caravana Internacional por la defensa del territorio que pone los ojos sobre la realidad de esta regin. Hacia el 2006 comienzan a bajar los dirigentes de la Federacin hacia las cabeceras municipales, y la organizacin estaba muy debilitada, fsica, econmica y moralmente. Gracias a algunos recursos gestionados por la Unin Europea a travs de los Laboratorios de Paz, lograron recomenzar este trabajo. La Unin Europea quiere algo de nosotros, no son amigos ni hacen esto desinteresadamente, dice Beleo, pero no tenamos ms opcin en las condiciones en que estaba nuestra organizacin. Pusimos como condicin ser nosotros quienes conducan el proceso. Por eso es que cuando los proyectos se acabaron, muchos procesos dependientes de estos fondos se quebraron, pero nosotros no.

Desde entonces, no ha parado el trabajo de denuncia de la militarizacin, la bsqueda de la legalizacin de la actividad minera de la regin, y la bsqueda de frmulas que permitan a pescadores, agricultores y mineros vivir en este territorio y preservarlo para las futuras generaciones. Pero ahora la gran amenaza que enfrentan las comunidades del territorio, viene en la forma de la figura de la declaracin de la Serrana de San Lucas como zona protegida, tema que ha venido siendo discutido desde el 2012, debido a que, desde la Federacin, consideran que actualmente presenta figuras demasiado restrictivas. Se quejan de que esta discusin se ha venido imponiendo mediante la firma de personas individuales a cambio de un almuerzo, haciendo el quite a la Federacin y las organizaciones comunitarias. Beleo es enftico al afirmar que nosotros tambin queremos conservar lo que hay, pero no a costa de nuestro desplazamiento. No podemos acabar as con 30 aos de lucha. Nos dicen que somos depredadores, y hemos demostrado que estamos interesados en la conservacin y cada da mejoramos nuestra relacin con el medio, nuestra conciencia. Necesitamos una figura que no nos acabe, una figura que nos permita conservar y seguir trabajando lo ms cercano a este anhelo es el Distrito de Manejo Integrado, porque permite la minera, pero pone muchas restricciones a los pequeos, mientras facilita la entrada de las multinacionales debido a su capacidad tecnolgica. Queremos la preservacin del ambiente pero tambin de nuestras comunidades. Haremos 59 reuniones en todo el territorio que pretenden declarar como zona protegida, con las que esperamos llegar a ms de 5000 personas, con las cuales discutiremos un proyecto para el Sur de Bolvar, que tenga por concepto la preservacin, conservacin y restauracin. El gobierno dice que esto debe estar decidido en Septiembre, que pare entonces tengamos la socializacin lista, pero eso no es as, a las carreras. Las comunidades tienen que tener tiempo para aportar, conocer y decir s o no, pero informadamente.

As como hay una gran cantidad de flora y fauna que deben ser preservadas, en la regin tambin hay comunidades que merecen el mismo cuidado y respeto. Estas comunidades estn concientes que, en gran medida, su destino depende de ellas mismas y de la capacidad que tengan para articular un proyecto de vida y permanencia en el territorio que logre convocar solidaridades amplias.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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