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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2017

Temen a la participacin de la sociedad

ngela Mara Cano
Revista Insurreccin


En el diseo de los procesos de solucin poltica de conflictos de las ltimas 3 dcadas, en varias partes del mundo, se ha incorporado la participacin de la sociedad, como sujeto relevante en el logro de la paz. La forma ms comn de la participacin ha sido el Dilogo Nacional, en que todos los sectores poblacionales conversan y proponen transformaciones esenciales, con las que se abra la puerta a un futuro de paz. La mayor parte de estos procesos de cambio, quedan truncados, porque las elites dominantes desestiman la voz de la sociedad y solamente la tienen en cuenta, si desde las mayoras nacionales reciben una fuerte presin social, que les obliga a ceder en algo sus privilegios.

La Mesa de Quito de conversaciones entre el gobierno de Santos y el Ejrcito de Liberacin Nacional, adolece del mismo mal que todos los dilogos del mundo; consistente en que mientras las clases dominantes consideran la participacin apenas como un aderezo; la fuerza insurgente la aprecia como condicin indispensable para el xito de una solucin poltica del conflicto. Contradiccin comnmente conocida, como el debate sobre el carcter vinculante de la participacin de la sociedad, en el logro de la paz para Colombia.

Por qu y para qu la participacin

Para avanzar en una salida poltica, en un acuerdo de paz y en una nueva perspectiva de pas, no bastan slo los acuerdos entre el gobierno y las fuerzas insurgentes. En ello, es vital y obligante la participacin activa de la sociedad y en especial, de aquellos que nunca han tenido voz y que siempre han estado marginados de las decisiones sobre los rumbos centrales del pas. Para que la paz sea real y abra nuevos caminos, son fundamentales las iniciativas y la incidencia efectiva de la sociedad para actuar sobre las causas que han originado y que mantienen el conflicto.

Participar es decidir, es incidir en el curso de los acontecimientos centrales y en los rumbos que tome el pas. No es slo reunirse, hablar, o mandar unos papeles a quienes toman las decisiones. Por esto, la participacin de la sociedad y en especial de las mayoras sin voz, de los de abajo, de los excluidos, ha de ser incidente, efectiva y real en las conclusiones y en la construccin de los acuerdos de paz. No ha de ser slo formal, de meras recomendaciones o propuestas, de apariencia o intrascendente.

La participacin no puede ser algo raqutico, estrecho, de contentillo; un mero convidado de piedra, al igual que lo que ha sido histricamente y, como pretenden quienes siempre han estado en el poder y eternamente han tomado las decisiones. Ello no marcara nuevos rumbos y seguiramos con ms de lo mismo.

El rumbo de la sociedad, del Estado y sus gobiernos los deben definir las comunidades organizadas y los ciudadanos como sujetos polticos, como un ejercicio complementario entre la democracia directa y la democracia delegataria.

Las enfermedades de la participacin

* El funcionamiento de la poltica como mafia del poder, al servicio de los grandes capitales.

* Los movimientos y dinmicas que buscan establecer polticas alternativas, son estigmatizados, satanizados, perseguidos, bloqueados por el terror paramilitar, negados y a la vez crucificados por los medios de comunicacin, adems de carecer de soporte financiero.

* Las consultas, referendos, revocatorios, surgidos de la constitucin de 1991, son difciles de convocar y sus efectos estn siendo impugnados y pretenden enterrarlos, por parte de las transnacionales, el gran capital y sus esferas de poder.

* El paramilitarismo, las bandas al servicio de gamonales y la persecucin institucional, generan un clima de terror e intimidacin, que bloquea la participacin y la reduce a las formalidades y a ser mera letra muerta.

* La cultura de indiferencia y apata ciudadana que promueven la elites dominantes, sus medios de comunicacin y sus aparatos ideolgicos.

La Agenda de la Mesa de Quito

En el Punto #2 Democracia para la paz, se busca hacer un diagnstico de las debilidades de la democracia colombiana.

El Punto #3 Transformaciones para la paz, apunta a sintetizar los cambios mnimos e inmediatos, para proyectar y transitar por senderos hacia la paz. En este campo las propuestas transformadoras de la sociedad, arrojarn un programa de cambios para la paz.

El Punto #4 sobre Derechos de las Vctimas, se propone ir ms all del reconocimiento a las vctimas y su respeto, para aportar a lograr la verdad, la justicia, la reparacin y las garantas de no repeticin y no olvido.

Ideas rectoras

La participacin ha de ser amplia, representativa y no condicionada; ha de tener un componente territorial y otro temtico sectorial. Una metodologa participativa desde la base, es decir de abajo hacia arriba, en un proceso gradual y ascendente, de sntesis hacia lo nacional y hacia los mnimos bsicos que abran la marcha hacia la paz, muchas voces y en especial las que nunca han tenido una incidencia real; participen en la construccin de la materia prima para la agenda comn por la paz de Colombia.

La participacin, en este caso tendr que ser creativa e innovadora. No estar restringida o amarrada a los espacios institucionales, que de hecho son limitados y no han resuelto el problema de una democracia, que tenga ciudadana y participacin incidente en los rumbos bsicos del pas.

La estructura bsica que organice la participacin tendr plena independencia y autonoma, por tanto no depender, ni estar condicionada por el gobierno. Estar conformada por la misma sociedad; tendr un manejo autnomo de los fondos financieros y los recursos logsticos que requiera este proceso de participacin.

Fuente:
http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/militancia/1168-le-temen-a-la-participacion-de-la-sociedad



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