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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
El verdadero materialismo es capaz de percibir lo especfico de la materialidad humana, precisamente el saber hacer psicolingstico

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano. 

Hablbamos de perspectivas, convencionales y alternatuvas.. Decas que...

Que precisamente, desde esa perspectiva, la convencional, la objetivista, habitualmente, cuando se menciona la subjetividad como fundamento de las posibles alternativas sociales, se suele decir que estamos ante pensamiento voluntarista, ante el voluntarismo.

S, de acuerdo, aunque no siempre es una mala consideracin.

Se dice, por ejemplo, que Gramsci era voluntarista, precisamente porque Gramsci no pensaba la poltica en trminos de determinaciones objetivistas, sino en trminos de voluntades personales, organizacin activa de las mismas, las expectativas que tienen y que generan. Pero nada menos voluntarista que lo que estoy diciendo: no estoy diciendo que a base de voluntad, las subjetividades logren el cambio, porque querer es poder y no s qu ms. Estoy diciendo, precisamente, lo contrario, que not, we cant.

Y este "not, we cant", que no me lo imaginaba dicho o escrito por ti, por qu?

Porque la voluntad, aun la dotada del saber hacer lingstico que dirige la praxis, necesita de instancias organizacionales de mediacin que posibiliten protagonizar esa razn psicolingstica en otra direccin. Gramsci lo saba. Estamos ante el verdadero materialismo, el que es capaz de percibir en qu consiste la materialidad humana, lo especfico de la materialidad humana, que es precisamente ese saber hacer psicolingstico, ese ethos, generado entre todos, que consiste en un saber hacer lingstico, aprendido, que albergamos en nuestra consciencia, que ponemos en obra entre todos, intersubjetivamente, -wirklichkeit-, pero cuya objetivacin depende de las relaciones sociales que organizan su objetivacin, la praxis.

Relaciones sociales lingsticamente ordenadas, concretas, que median la praxis intersubjetiva creadora o espritu. Y que solo si nos ponemos a luchar por crear otras alternativas, organizativas, otro saber hacer organizacional lingsticamente acordado y creado, en lucha contra quienes nos lo traten de impedir, y ya desde ahora y en lo cotidiano, podemos ir desarrollando nuevas alternativas de accin. El nuevo proyecto a de partir de la experiencia generada por la capacidad de hacer, que incluye tambin la generada por las culturas materiales de vida que crean las expectativas de las personas, de los subalternos. El proyecto ha de surgir de la nueva experiencia emergente prxica, que est correlacionada con el propio mundo cultural, que se elabora creativamente en continuidad/disrupcin con el mismo. Por ello, Gramsci, a pesar de ser un revolucionario de un pas occidental, Italia, que tena una industria y una organizacin social o sociedad civil no gelatinosa, sino ya burguesa, asume un proyecto poltico que es el mismo que el propuesto por Lenin: la tierra para el que la trabaja; la aspiracin del campesinado. O sea que el subjetivismo voluntarista, la poltica como consecuencia de la auto organizacin intersubjetiva de las voluntades, presenta, en relacin con los proyectos fundamentados en una investigacin sobre el grado de desarrollo objetivo del aparato econmico y social, una alternativa de marcha lenta.

Creo que un maestro nuestro lo saba,

Me estoy imaginando de quien hablas.

Lo saba y nos adverta sobre los errores del objetivismo, cuando nos deca que ni siquiera de algo tan real como una ley fsica se puede concluir ninguna consecuencia subsiguiente causalmente predeterminada: la ley fsica que nos dice que potencia por su brazo es igual a resistencia por el suyo, puede darnos la posibilidad, tanto de construir palancas como gatos, o cualquier otro instrumento que la tenga en cuenta. Lo escriba Manuel Sacristn en su prlogo de fecha primero de mayo de 1964 al Antidhring, de Engels

Qu memoria, qu exactitud! Est bien que recuerdes la fecha del artculo. No fue la nica vez. Y qu nuevas alternativas de accin?

Pues las que la nueva praxis psicolingsticamente orientada desde nuevas instancias microfundamentadas que creemos hagan posible; las que registre nuestra experiencia, lingsticamente elaborada y la imaginacin lingstica que esa nueva experiencia nos haga generar. Pero ahora, pues ya no necesitamos profetas que nos propongan, ni politlogos que nos creen juegos de significantes flotantes.

El lector/a seguro que entender a quines te ests refiriendo.

Precisamente el comunismo esto lo estudiaba Alain Maillard en un antiguo libro de Ed. Kim, de Paris, de los aos 90- es un proyecto elaborado durante los aos cuarenta del siglo XlX, en Francia, por las comunidades de maestros artesanos franceses, acostumbrados a controlar el proceso productivo y su ethos mediante sus agremiaciones, etc. que sienten la agresin del capitalismo, pero poseen suficiente control sobre su hacer como para imaginar una alternativa de vida social factible. Es un proyecto vinculado a la razn prxico-lingstica, no a la discursividad externa al objeto estudiado. Esto coincide con las mejores tradiciones de la izquierda espaola, el partido, el PCE/PSUC no fue el cientfico inventor de las Comisiones Obreras.

Est bien visto, encaja bien por lo que sabemos

Tal anlisis, lingsticamente elaborado, y tales conclusiones a partir del mismo. En absoluto, eso nunca lleva a ningn sitio. A fines de los aos cincuenta, en diversas comunidades de obreros se generaron unas nuevas experiencias organizativas de lucha, la creacin de asambleas y la delegacin en una comisin obrera provisional. El partido...

Es decir, el PSUC-PCE.

S, en efecto. El partido supo entender lo que se coca, supo reflexionarlo, supo incorporarse a esas iniciativas, porque sus militantes estaban all, supo difundirlo. Lo mismo pasaba a la par o poco despus, en las bases del sindicato fascista. Algunos trabajadores tuvieron la iniciativa, aqu y all, de instrumentalizar el vertical para defender sus reivindicaciones, y el partido supo entender y difundir las experiencias etc. De esas dos patas surge el movimiento fundamental de lucha contra el franquismo, las CCOO me ahorro, ya ahora, repetir que toda esa actividad era elaboracin psicolingstica, y saber hacer lingsticamente objetivado en las consciencias. Pero s quiero que se vea que todo este lenguaje desaparece de la consideracin en los modelos intelectuales al uso. Modelos que siempre parten de que aqu la facultad lingstica, y all, el objeto de estudio, la sociedad, la actividad humana, etc., que es estudiada e interpretada, el nomeno ignoto solo cognoscible mediante la ciencia, como si no fuera simplemente nosotros.

Pero precisamente he visto que t destacas esta misma concepcin que trato de explicar, en la resea que haces del ltimo libro que se ha publicado en Viejo Topo con los escritos de Paco Fernndez Buey sobre la Revolucin Rusa de 1917. Tu recesin fue publicada en Rebelin: http://www.rebelion.org/noticia.php? id=227783&titular=aquella-innatural-creaci%F3n-de-campesinos-y-soldados-desesperados-

Pues no s, querido Joaqun, para serte sincero, si era totalmente consciente de lo que dices cuando escrib esa resea-comentario. Gracias por tu generosa interpretacin. Djame que recuerde que la edicin del libro de Paco Fernndez Buey ha contado con el trabajo, en circunstancias acadmicas nada fciles, de un gran editor, uno de sus grandes discpulos: Jordi Mir Garcia.

S, s, desde luego. En ella me llama la atencin una frase que posee hondura ontolgica y mediante la que Fernndez Buey explica la historicidad de la revolucin, -y de paso la historicidad de todo hacer humano-: dado que el ser humano es un ser que se autocrea, que no est determinado en su hacer por cadenas causales que imponen como resultado una nueva forma de actuar sera determinismo, no creacin-: innatural creacin, creacin de algo nuevo, cuyas posibilidades y sus lmites son puestos por la creacin misma y su propio desarrollo, no por el determinismo causal de lo anterior; la historicidad que hay que entender en su significado hondo, ontolgico y que es lo que dio a aquellos revolucionarios la superioridad intelectual, a la que se refiere Fernndez Buey, sobre los marxistas eurooccidentales.

S, me parece que s, que es eso que dices. Lo has entendido mejor que yo, mucho mejor que yo, y lo expresas ajustadamente en tus trminso..

Por cierto, djame practicar ahora una inversin hegelo-marxista.

Temo tus inversiones Pero adelante con ella.

S que en 1974 Paco public su traduccin de la obra de Jean Hyppolite, que se agot enseguida o la descatalogaron los editores, a saber- y que yo no pude hacerme con copia, aos despus, una vez consider interesante leer sobre Hegel.

Hablas, si no ando errado de Estructura y gnesis de la Fenomenologa del Espritu de Hegel. La public Pennsula, Barcelona, en 1974 .

Exacto. Como yo tena ya adquirido el libro en francs, no le di ms vueltas y lo le en francs. Nunca tuve oportunidad de preguntarle a Paco sobre el porqu de su decisin que entra, a buen seguro, un trabajo de un par de aos, eso como mnimo.

No sabra decirte. S que Paco Fernndez Buey no pasaba en aquellos momentos una etapa de desahogo econmico. Haba trabajado o estaba trabajando en la Salvat como colaborador (escribi varias voces para el Diccionario o la Enciclopedia, no recuerdo ahora), era PNN (cobraban muy poco, al ao siguiente fue expulsado de la Universidad por su participacin destacada en la larga huelga del movimiento), haba estado en la crcel, haba vuelto del Shara donde, como sabes, fue destinado como castigo, y en aquellos aos, siendo muy joven, codiriga la coleccin Hiptesis con Manuel Sacristn para la que tradujo, entre otros autores, a un marxista que me gust siempre mucho: Valentino Gerratana. Su estilo preciso, riguroso, informado, era modlico para m.

Es decir, no es imposible que nuestro amigo y maestro tradujera el libro de Hyppolite pane lucrando y sin ms consideraciones complementarias. No puedo asegurarlo. Recuerdo tambin que poco despus tradujo un libro de Lucio Colletti, El marxismo y Hegel , 2 vols., Grijalbo, que se public en 1977. No estoy diciendo que su visin del asunto fuera la de Colletti. No, en absoluto. Yo creo que si uno lee, aos despus, su Marx (sin ismos), de finales de 1998, observa que el autor de La gran perturbacin es comedido, temperado dira l, en la relacin Hegel-Marx. Que Marx fue un lector (crtico) de Hegel, un seguidor de Hegel, influido por l incluso en su obra de madurez, El Capital, si queremos expresarnos as, est fuera de toda duda para la mayora de nosotros. Paco Fernndez Buey, como Sacristn, negaron-matizaron-comentaron esa idea de ruptura epistemolgica o de lnea de demarcacin limpia o demasiado limpia entre el joven Marx hegeliano y el cientfico Marx maduro y ya no hegeliano.

Por cierto, me dejas que recuerde la dedicatoria del libro al que he hecho referencia?

Te dejo, claro.

La de Marx (sin ismos): Para Neus, para Eloy. En recuerdo de Manuel Sacristn y Giulia Adinolfi, comunistas, a los que amamos y de los aprendimos. Giulia fue profesora tuya, lo recuerdo a los lectores.

Volvamos a nuestro desarrollo si te parece.

Bueno es aqu donde quera llegar, pero una vez aqu, me parece que repetimos-enlazamos con pasos de reflexin que ya hemos reiterado anteriormente.

Vale, podemos dejarlo aqu, donde hemos llegado. Una larga pero sustantiva aproximacin a un tema importante. Ahora s, sin ms dilaciones, vuelvo a donde estbamos: al primer captulo de la segunda parte del libro. Sobre l te pregunto a continuacin.

Cuando quieras.

En todo caso, conviene descansar. Laborare stanca nos ense Pavese y nuestra propia vida. Qu tal si nos tomamos unas vacaciones y dejamos descansar a los lectores? Igual estn cansados, no digo de nosotros pero s un poco de m.

No estoy de acuerdo con esto ltimo que dices pero me parece muy razonable lo anterior. Descansemos, buenas vacaciones.

Buenas vacaciones. Lstima que muchos compaeros, y sobre todo muchas compaeras, no puedan disfrutarlas.

S, s, desde luego. La explotacin despiadada, como diran Brecht y Fried, sigue mandando en la plaza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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