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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2017

El turismo y los militares en Cuba

Manuel E. Yepe
Rebelin


Me comenta Marcel Hatch, un norteamericano residente en Cuba propietario de una agencia de turismo que lleva visitantes a la isla y tiene un largo historial de ms de 20 aos de solidaridad con este pas, que las trabas para dificultar los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla que han planteado el Presidente Donald Trump y el senador republicano Marco Rubio (feroz anticubano que nunca ha estado en Cuba), descansan en el hecho de que en el imaginario del estadounidense comn la referencia a "militares" es fundamentadamente escalofriante.

Ello ocurre porque inevitablemente se establece un nexo de similitud con el papel aterrador que juega en el mundo el Pentgono estadounidense como instrumento de la superpotencia para asegurar y ampliar su hegemona global; como terrorfica organizacin ofensiva de operaciones encubiertas que opera en cientos de territorios para suprimir por cualquiera medio la oposicin al expansionismo norteamericano, y como cuerpo administrativo que succiona la mayor parte de los impuestos que abonan los trabajadores estadounidenses que a su vez dispone de un presupuesto superior a la suma mayor que la sumatoria del Producto Interno Bruto (PIB) de la mayora de las naciones del planeta.

Para el comn de los estadounidense, las fuerzas armadas significan miles de millones de dlares en armas devastadoras con novsima tecnologa y personal altamente calificado a la disposicin del Presidente de la nacin, quien cuenta con varios generales y una industria militar que deciden cules naciones sobrevivirn, cuales perecern o quedarn sujetas a invasiones, bloqueos e intimidaciones, y como resultado de ello, cuales sern condenadas a sufrir hambrunas, empobrecimiento y epidemias.

Hay que recordar que el 17 de enero de 1961, en su discurso de despedida, el entonces presidente Dwight D. Eisenhower aconsej a los estadounidenses cuidarse del poder adquirido por lo que bautiz como complejo militar-industrial. Seal que Estados Unidos haba pasado, de carecer de un ejrcito y una industria de la defensa, a disponer de unas Fuerzas Armadas con ms de tres millones y medio de personas empleadas para proteger su seguridad a un costo mayor que todos los beneficios empresariales de sus grandes corporaciones juntas.

Su advertencia tuvo profundo impacto por provenir de un militar devenido Presidente que haba experimentado -incluso en el ejercicio de la primera magistratura de la nacin- la capacidad de ejercer presin que el Pentgono y la industria de la guerra haban adquirido con fuerte influencia en cada ayuntamiento, legislatura estadual y oficina federal de la nacin.

La Guerra Fra impuso la necesidad de disponerle esos recursos-justific Eisenhower- pero no podemos pasar por alto las graves implicaciones derivadas de la concesin de tanto poder a los militares.

As, con tales antecedentes, para muchos estadounidenses la sola idea de apoyar a los militares es algo repugnante y aterrador. Pero, en marcado contraste, es evidente que el ejrcito cubano es visto por su pueblo como su principal herramienta defensiva para la proteccin de la ciudadana de las amenazas del exterior, y para asegurar que la soberana nacional resida en el pueblo de la isla.

Las recientes directivas emanadas de las orientaciones del Presidente Trump no han hecho retroceder totalmente los discretos avances aportados por las polticas del ex presidente Obama pocos das antes de concluir su mandato, pero entre ellas destaca una que prohbe a los ciudadanos y empresas de Estados Unidos participar en transacciones financieras directas con entidades o subsidiarias que "beneficien desproporcionadamente" a los militares cubanos.

Es un hecho cierto que, cuando los militares cubanos no estn involucrados en tareas de la defensa, responsablemente y por conciencia de su papel en la sociedad, se involucran en objetivos civiles y en la proteccin de la infraestructura y el desarrollo de su pas. En el pasado, atendiendo a reclamos de ayuda de pueblos en lucha por su independencia, civiles y militares cubanos han acudido en su apoyo solidario.

Es natural, por tanto, que en pocas de paz relativa, el pueblo uniformado -como lo llamara Camilo Cienfuegos, uno de sus jefes iniciales- ponga sus recursos organizacionales y administrativos a disposicin de la economa nacional. Tal es, a mi juico, el caso de su activa participacin en el turismo y en muchas otras actividades sociales y productivas, enfatiza Hatch.

La sociedad cubana valora altamente los conceptos de unidad e igualdad. Es comprensible que con una ptica capitalista tan exagerada como la del establishment estadounidense, resulte embarazoso comprender la armona cvico-militar que fortalece a la nacin cubana en todos los mbitos, y que los cubanos se sientan tan orgullosos de sus militares.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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