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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2017

De qu hablar cuando se habla de violencia de gnero en la Ciudad de Mxico?

​Ricardo Orozco
Rebelin


Hace unos das, como si la materia en cuestin fuese de intrascendente relevancia para la sociedad mexicana, en general, y para los habitantes de la Ciudad de Mxico, en particular, la noticia de que las autoridades de la entidad introdujeron en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia un tipo y una modalidad nuevas de violencia simplemente pas inadvertida; lo mismo por activistas que por detractores, tanto en medios de comunicacin masiva cuanto en el propio debate pblico local.

El fenmeno en s mismo podra no extraar a muchos, despus de todo, adiciones y anulaciones a los articulados de diversos textos jurdicos se hacen y deshacen con relativa facilidad y prontitud todos los das. La cuestin es, no obstante, que el fondo de las modificaciones realizadas a la presente ley no son menores si se considera el potencial que stas contienen para modificar un vasto universo de prcticas cotidianas, que no nicamente pasan por los trminos en los que el gnero masculino se relaciona con el femenino, sino que atraviesan la manera en que se piensa a lo femenino en su totalidad.

En efecto, hasta antes de la adicin de la fraccin IX, al artculo 6; y VIII, al 9; la ley en comento contemplaba ocho tipos de violencia y siete modalidades de la misma (no sobra sealar que el texto vigente disponible en la pgina de la Consejera Jurdica del Gobierno de la Ciudad contiene nicamente las modificaciones de 2009 y 2014, por lo que apenas enumera siete tipos y cinco modalidades). Los tipos, para todos sus efectos, corresponden con la nomenclatura, es decir, con la naturaleza de la relacin de violencia en s misma; mientras que las modalidades, por su parte, refieren al ejercicio, esto es, a la manera en que se experimenta dentro de un especfico ncleo de relaciones sociales.

En este sentido, un mismo tipo de violencia es susceptible de ser ejercido y experimentado por medio de diversas modalidades. As pues, cuando la ley seala que las modalidades de las violencias de gnero en contra de las mujeres y es imperativo sealarlo as, pues tambin existen violencias de gnero en contra de los hombres son: i) familiar, ii) laboral, iii) docente, iv) en la comunidad y, v) institucional, lo que se est apuntando es que un tipo de violencia fsica, por ejemplo lo mismo se ejerce dentro de las relaciones sociales de parentesco que en aquellas de naturaleza laboral, escolar o comunitaria; as como en su derivacin especfica en el trato que las mujeres establecen con servidores pblicos.

En general, la forma en que se diseccionan las modalidades del ejercicio de las violencias de gnero en contra de las mujeres no son muy problemticas, debido a que definen relaciones especficas en contextos igual de particulares. Sin embargo, para el caso de la manera en que las violencias se encuentran tipificadas la historia es por completo diferente.

De acuerdo con el texto que la Consejera Jurdica de la Ciudad puso a disposicin del pblico para que ste lo conozca, los tipos de violencia contra las mujeres son: i) psicoemocional, ii) fsica, iii) patrimonial, iv) econmica, v) sexual, vi) en contra de los derechos reproductivos y, vii) feminicida. En la prctica, todos son ms o menos problemticas dependiendo de la situacin en la que se desenvuelvan y del uso poltico que se le d al caso. No obstante, de las aqu listadas, dos requieren de especial atencin, principalmente por el uso poltico con el que se las suele revestir en los momentos de su aplicacin.

Por un lado, se encuentra la violencia que se tipifica como feminicida. En los trminos del texto, sta se comprende como: toda accin u omisin que constituye la forma extrema de violencia contra las mujeres producto de la violacin de sus derechos humanos y que puede culminar en homicidio u otras formas de muerte violenta de mujeres.

De entrada, el primer elemento problemtico aqu es que, para las autoridades de la Ciudad de Mxico, la violencia es tautolgica, es decir, una relacin autorreferencial, que se define a s misma. Y esto es problemtico porque definir a la violencia como violenta ni explica nada ni resuelve an menos. Es evidente que la violencia es, en s misma y por s misma, violenta; motivo por el que gradar el ejercicio por medio del cual sta se desarrolla, a partir de una escala progresiva con lo menos extremo de un lado y lo ms extremo del otro, no nicamente ayuda a ser condescendientes, como sociedad, con determinados comportamientos, sino que, adems, facilita y potencia su interiorizacin, (re)produccin y naturalizacin.

El segundo punto cuestionable derivado del anterior es que, justo por esa definicin tautolgica, se pretende dar por sentado que existen muertes violentas y muertes no-violentas. Pero adems, que, por la manera en que est redactado el prrafo, en la prctica, cualquier mujer que haya sido privada de su vida por medios violentos constituye un hecho que cae, de inmediato, dentro de los marcos del feminicidio. Y la cuestin es que esta manera de proceder es problemtica porque afirma que entre mayor es el grado de violencia violenta, esto es, entre ms extremo es o fue el ejercicio ms se aproxima ste a las motivaciones por gnero.

Pero la realidad es mucho ms compleja que simplemente afirmar que toda privacin de la vida de una mujer por un medio extremadamente violento es un acto motivado por el gnero de su vctima. Y es que, si se comprende que la violencia es, en ltima instancia, una manera especfica de significacin, un mensaje, un elemento semitico, se entiende, en consecuencia, que su ejercicio es completamente posible, si bien no con independencia, s en los mrgenes del gnero. En otras palabras: si bien es cierto que las violencias nunca se ejercen con independencia de la identidad de la vctima, esto es, de su raza, su gnero, su nacionalidad, etc., tambin lo es que en un negro el motivo principal no siempre es su negritud, as como en un homosexual no siempre es su preferencia sexual ni en una mujer su gnero.

Porque lo que se pone en juego ah es el reconocimiento de que la raza est mediada por la clase social, por la nacionalidad, por el gnero, etc.; de la misma manera en que el gnero est mediado por la raza, la clase social, las preferencias sexuales, la nacionalidad, etctera. Las violencias, como el poder, nunca se ejercen en trminos unvocos y jerrquicos. En este sentido, ni toda muerte violenta de una mujer es feminicidio ni toda muerte violenta de un negro es un homicidio fundado en la raza. Las violencias son codificables de igual manera en una y otro.

El segundo tipo que requiere atencin es aquel que la ley tipifica como psicoemocional. El texto la define como: toda accin u omisin dirigida a desvalorar, intimidar o controlar sus acciones, comportamientos y decisiones, consistente en prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, insultos, amenazas, celotipia, desdn, indiferencia, descuido reiterado, chantaje, humillaciones, comparaciones destructivas, abandono o actitudes devaluatorias, o cualquier otra, que provoque en quien la recibe alteracin autocognitiva y autovalorativa que integran su autoestima o alteraciones en alguna esfera o rea de su estructura psquica.

El problema aqu, como es de suponerse, no dista mucho del que se encuentra inscrito en el caso anterior: en abstracto, cada una de las conductas y situaciones descritas en el prrafo anterior es concebible en cualquier otra relacin, de pareja o no; y con independencia del gnero que ostenten las partes involucradas. La desvaloracin de las personas, la intimidacin y el control; las prohibiciones y las coacciones; las amenazas y los comportamientos destructivos no son ejercicios de poder ni de violencia privativos de la interconexin entre el gnero femenino y sus contrarios.

En ltima instancia, lo que se encuentra en el fondo de estos dos casos expuestos es que se est perdiendo de vista que todo ser humano, antes que ser cualquier gnero, cualquier clase, cualquier raza, etctera, es un ser humano. Pero uno cuya existencia en la tierra se encuentra mediada por un conjunto de situaciones, roles y significados que jams se organizan jerrquicamente. En el caso particular de ambas tipologas para no ir ms all el gran problema a resolver es: saber en qu momento la motivacin se dio por el gnero y qu momento se dio por cualquiera de las otras identidades individuales que componen a la persona (raciales, de clase, sexuales, etc.).

Ahora bien, los elementos que componen la tipologa de las violencias psicoemocional dan cuenta de que sta se piensa como resultado de un conjunto de relaciones de poder negativas, restrictivas, de sujecin. Y el problema es que la violencia de gnero tanto en contra de hombres como de mujeres no slo se construye, articula y (re)reproduce a partir y desde la represin, la sujecin, la coaccin, la destruccin, o cualquier otra nocin negativa del poder.

Por lo contrario, si las violencias de gnero en contra de las mujeres son tan avasallantes es justo por causa de relaciones de poder que no suprimen, instauran; que no anulan, confirman; que no destruyen, crean. Tal es el caso de los estereotipos, en particular; pero de todo contenido que reproduce una imagen particular, de homogenizacin, a partir de la cual se piensa lo femenino, en toda su extensin.

Las adiciones a los artculos 6 y 7, validadas el pasado trece de julio por el Gobierno de la Ciudad de Mxico, en este sentido, parecen dirigirse a cubrir ese vaco que se tiene en torno a las concepciones positivas y negativas de diversas manifestaciones de poder.

Y es que mientras los aadidos al artculo sptimo introducen como modalidades de la violencia en contra de las mujeres a toda aquella publicacin o difusin de mensajes e imgenes estereotipados a travs de cualquier medio de comunicacin local, que de manera directa o indirecta promueva la explotacin de mujeres o sus imgenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como as tambin la utilizacin de mujeres, adolescentes y nias en mensajes e imgenes pornogrficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres; los realizados al sexto definen un nuevo tipo de violencia: la simblica, que a travs de patrones estereotipados, mensajes, valores, conos o signos, transmita y reproduzca dominacin, desigualdad y discriminacin en las relaciones sociales, naturalizando la subordinacin de la mujer en la sociedad.

En conjunto, ambas fracciones ponen de manifiesto algo que, hasta antes de su introduccin, no se haba colocado en el centro de los esfuerzos por liberar a las mujeres de sus condiciones de opresin por razones de gnero. Y es que seala a todos esos mensajes, a cada una de esas simbolizaciones que tienen por objeto (re)producir un sentido de inferioridad en el gnero femenino con respecto al masculino. Es decir, no concibe a los elementos de los que se compone la tipologa como elemtnos aislados entre s, sin contenido y en la pura abstraccin.
Ms bien, indica que existen dinmicas sociales que, sin ser necesariamente represoras, coaccionadoras o tendientes a sujetar el libre desarrollo de la personalidad de las mujeres; se despliegan con un mayor potencial que el que aquellos elementos negativos contienen. As pues, en el centro se coloca el papel que juega, en la sociedad capitalina, la imagen o el tipo ideal de lo que se piensa es, sabe, parece, piensa, trabaja, siente, etc., una mujer. E incluso, no se trata de simplemente establecer, visibilizar, que existe esa dimensin de la dominacin de gnero, sino que va ms all y deja la caracterizacin de tal manera tan abierta que, en trminos prcticos, cualquier mujer es libre de manifestar cules son esos tipos ideales, esas imgenes homogenizantes, que niegan, rechazan o anulan lo propio de su personalidad, de su forma de Ser mujer en su sociedad.

Algunos inconvenientes, no obstante, se desprenden de lo anterior; mismos que sern tratados en una segunda entrega, en este mismo espacio.​


​Publicado originalmente en: https://columnamx.blogspot.mx/2017/07/de-que-hablar-cuando-se-habla-de.html​

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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