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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2017

Y a ti por qu te pagan?

Miguel Len
Rebelin


Hay diferencias esenciales cuya dialctica condiciona nuestra vida en sociedad. A pesar de su importancia, sin embargo, muchas veces las obviamos. Una, por ejemplo, es la diferencia entre las palabras y los hechos, y la confusin entre ambas lleva aparejado mezclar la realidad con los deseos. Otra, no menos importante, es la diferencia entre ser y estar, y bendito sea el castellano porque no es tan fcil encontrar una lengua que permita explicitar esta distincin: ser feo no es lo mismo que estarlo, y estar trabajando no implica ser un trabajador; y lo mismo sucede a la inversa, claro, porque uno puede ser feo y ocultarlo muy bien, y tambin puede ser un trabajador sin haber conseguido que lo contraten ni siquiera una vez.

Otra diferencia, que quiero tratar con un poco ms de detalle, es la que existe entre los motivos por los que a uno le pagan y las razones gracias a las cuales uno consigue sobrellevar su vida laboral. Con frecuencia confundimos una cosa y la otra, porque el fetichismo de la mercanca desdibuja otra diferencia ms profunda: la distincin entre fuerza de trabajo y trabajo. El trabajo es el resultado de la puesta en movimiento, en la esfera de la produccin y bajo las rdenes del capital, de la fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo es lo que el trabajador le vende, a cambio de un salario, al empresario que ofrece un empleo. El salario paga la fuerza de trabajo, es lo que esa fuerza de trabajo vale como mercanca. Que el valor producido por el trabajo de esa fuerza de trabajo sea mayor que el valor de dicha fuerza de trabajo no es exactamente un robo a mano armada. Es consecuencia de una propiedad potencialmente contenida en el valor de uso de la fuerza de trabajo, que es una mercanca especial. Pero su manifestacin efectiva no depende del trabajador sino de la pericia organizativa del capital al servicio del cual opera. Son las reglas del juego del contrato mercantil: yo te vendo lo que tengo, y all t cmo lo uses. Si me contratas pero no me das tarea, no controlas mi presencia en el centro de trabajo, etc., el problema lo tienes t, no yo. Pero este tipo de dejacin de funciones por parte del capital es muy poco frecuente: lo normal es lo contrario, que controlen hasta cunto tiempo tardas en mear.

Los motivos por los que a uno le pagan vienen dados por las funciones provechosas que uno cumple para la reproduccin del capital. Las razones gracias a las cuales uno consigue sobrellevar su vida laboral son las que hacen tolerable la sumisin prolongada, y objetivamente intil, de nuestra voluntad a la de otro ser humano al cual llamamos (en el mejor de los casos) jefe. Si hablamos del capital productivo en trminos estructurales, las cualidades del trabajo concreto que realiza la fuerza de trabajo forman parte de las razones gracias a las cuales el trabajador sobrelleva su sumisin; es ese trabajo concreto el que a uno le gusta, el que uno sabe hacer, el que uno puede ofrecer a la sociedad y as sentirse til y reconocido, etc. El hecho de que ese trabajo concreto, trtese de hacer panes o de fabricar bombas, crea en la economa capitalista un plusvalor que el capitalista se apropia es, hablando en trminos estructurales del capital productivo, el motivo real por el que se paga a los trabajadores.

Y a ti por qu te pagan? Lo que est claro es que a ninguno nos pagan por pensar. O sea, nos pueden pagar por hacer uso de nuestras facultades mentales, pero no nos pagan por reflexionar de forma autnoma, crtica, profunda, sobre el objeto de nuestro trabajo. La mejor prueba de esto es que las traducciones se pagan de acuerdo con la cantidad de palabras, como si todas las palabras fueran igualmente fciles de traducir. A lo sumo el coste por palabra vara en funcin de la dificultad estimada de un texto, pero incluso dentro de un mismo texto no todas las palabras y frases se vuelcan con la misma facilidad a otro idioma.

Y a ti por qu te pagan?, pregunto. La capacidad que los trabajadores de una sociedad tienen de contestar esta pregunta con franqueza absoluta, sin caer en el autoengao, es un medidor excelente del estado en que se encuentra la lucha de clases. Si sabes distinguir los motivos por los que te pagan de las razones que te mantienen enganchado al sistema, eres capaz de verte con una distancia crtica idnea, y el da que nos d por hacer la revolucin va a ser de mucha ayuda. Siempre y cuando no hayas cado presa del cinismo, claro.

Para que nadie se ofenda ms de la cuenta, empiezo por m mismo. A los politlogos no nos pagan para fortalecer democracias, sino para asegurar la reproduccin de sistemas parlamentarios representativos diseados precisamente para evitar la constitucin de regmenes polticos democrticos. A los mdicos no les pagan para que cuiden de nuestra salud, sino para que nos curen; y lo trgico es que curar y cuidar pueden llegar a ser cosas muy distintas, sobre todo cuando los incurables son tambin percibidos como incuidables. A los profesores no les pagan para ensear (transmitir conocimientos) sino para educar (condicionar comportamientos), y eso se hace sobre todo evaluando. Y todo as.

Hay muy pocos casos en los que motivos objetivos y razones subjetivas se solapen razonablemente. En tres de ellos (la cura de almas, las artes y la beneficencia) basta con rascar un poco para ver lo lejos que la realidad empresarial puede estar del deseo vocacional. Solo se me ocurre uno que efectivamente se libre de esta pega: la filosofa. Se trata de una actividad tan perfecta que, en un mundo tan envilecido como el nuestro, prcticamente ha desaparecido. Eso no quiere decir que no se pueda practicar la filosofa, sino que ya no existen los filsofos porque tal profesin es incompatible con la lgica interna del trabajo asalariado.

Toda esta reflexin me la ha provocado un comentario, chulo en exceso, de un periodista espaol. Un tipo inteligente, de izquierdas, que escribe en medios de izquierdas ms all de PRISA y Mediapro y que reparte zascas antolgicos en tertulias televisivas. Hace cosa de un mes el susodicho comparti en Twitter un reportaje publicado por un medio en el que l escribe. El reportaje lo firma una periodista extranjera que ha pasado unas semanas en un tercer pas, que se encuentra permanentemente en la picota meditica. Frente a la desinformacin por ambas partes, el artculo promete inmaculados datos. Y se columpia unas cuantas veces. Poco despus de compartir el artculo, al periodista de izquierdas le reprochan sus seguidores digitales que el texto es tendencioso, manipulador, decepcionante incluso una mierda. Y el periodista replica mostrando el cuado que todos llevamos dentro: no est de acuerdo con todo lo que se plantea en el mismo, pero la autora tiene ms informacin que aquellos que lo estn criticando. Cuando sus interlocutores empiezan a enumerarle distorsiones y omisiones, el periodista da la callada por respuesta.

Es contraproducente en este caso detallar a qu periodista me refiero, de qu artculo hablo, quin lo ha escrito, sobre qu tercer pas hablaba o qu medio lo ha publicado. Eso nos llevara a discutir los detalles de un caso concreto, cuando lo que quiero es cerrar este artculo con una afirmacin general:

Si los periodistas de izquierdas quieren actuar en consecuencia con sus ideales, lo primero que necesitan comprender, como cualquier trabajador, es que los motivos por los que les pagan no son las razones por las que ellos sobrellevan su vida profesional. La funcin de los medios de comunicacin, convencionales o alternativos, es moldear la opinin pblica, no determinar la verdad. Y lo mismo ocurre con los periodistas, sean de derechas o de izquierdas, y trabajen para quien trabajen. Determinar la verdad es una cosa que hacen los filsofos, y stos constituyen una clase ociosa en vas de extincin.


Blog del autor: https://fairandfoul.wordpress.com/2017/07/24/y-a-ti-por-que-te-pagan/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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