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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2017

El aprendiz de Napolen IV y los militares

Guillermo Almeyra
Rebelin


El presidente francs Emmanuel Macron tiene aspiraciones napolenicas y, como su antecesor Luis Bonaparte, el presidente que despus se hizo nombrar emperador, pasa continuamente por sobre su primer ministro, sus ministros y la Asamblea Nacional con una actitud decisionista, bonapartista, casi dictatorial.

Sin consultar a nadie acaba de poner a Francia como aliada eterna de Estados Unidos, durante la vergonzosa visita de Donald Trump y, para completar la medida, tambin la puso eternamente del lado de Israel con el pretexto del reconocimiento de la responsabilidad del Estado francs en la deportacin y muerte en los campos de concentracin nazis de miles de nios judos reunidos en el Veldromo de Invierno parisino durante el rgimen colaboracionista y fascista del mariscal Ptain.

Ahora recorta al ejrcito 850 millones de euros (cerca de 17 mil millones de pesos mexicanos), al mismo tiempo que le demanda mayor empeo en frica, Siria e Irak donde combate, y en el territorio metropolitano, donde realiza tareas policiales de gran envergadura.

El jefe de Estado Mayor, general Villiers, un aristcrata, con un lenguaje de cuartel propio de un sargento, declar que no lo cogeran tan fcilmente y se opuso a los recortes que todos los gobiernos vienen haciendo desde hace un cuarto de siglo. Inmediatamente fue sustituido por un general prestigioso pero no poltico. Pero eso no solucion el problema de la insatisfaccin en los altos mandos franceses no slo por la reduccin de los fondos sino tambin por la declaracin de amistad eterna a EE.UU que desde hace rato est haciendo todo lo posible para reemplazar a Francia como potencia en frica y Oriente Medio.

Es notable, en efecto, la protesta de las diversas oposiciones en la Asamblea Nacional. El puado restante de socialistas, heridos porque Villiers haba sido nombrado por Hollande, critican los procedimientos. Mlenchon, desde el punto de vista de la izquierda, se opone al decisionismo y al bonapartismo que impregnan la historia de Francia desde la Revolucin de 1789 y que, adems, estn presentes en todos los gobiernos modernos (y si no, que lo digan Angela Merkel, May, Renzi, Trump). Marine Le Pen, en cambio, condena violentamente la prdida de grandeur y de peso militar. Es evidente que cada partido buscar su general, su experto y vocero en las Fuerzas Armadas y que eso hace correr el riego de que stas funcionen, en sus mandos, en una especie de estado de asamblea. Ahora bien, en todas partes del mundo los militares deliberando son siempre dainos y peligrosos porque tienen tendencia a querer decidir y no faltan en Europa ejemplos recientes de esa mana, como el de los alzamientos franquista y salazarista, en Espaa y Portugal, el de los coroneles griegos, el fracasado golpe italiano en los setenta o el turco de Erdogan.

Francia es una potencia nuclear relativamente pequea si se la compara con China, con Rusia o con Estados Unidos. Con sus cabezas nucleares estimadas en 300 est al mismo nivel de Israel. Si quiere no alejarse demasiado de sus grandes competidores estadounidense y ruso, que estn modernizando sus arsenales nucleares, debe invertir en el rearme nuclear, que es tan fundamental en la doctrina militar gollista de la force de frappe (fuerza de choque).

La reduccin de los fondos militares implica que el ejrcito de tierra y el del aire debern acabar o antes posible con el terrorismo y el golpismo en las ex colonias francesas, lo cual es utpico, si quiere impedir que Estados Unidos conquiste uno tras otro esos pases francfonos continuamente necesitados de ayuda econmica, militar y alimentaria que Francia no puede brindarles. De ah el descontento de los oficiales, apretados entre la competencia de Washington en frica y en Oriente Medio (Lbano, Siria) y la imposibilidad de modernizar su artillera nuclear tctica y estratgica.

En las Fuerzas Armadas francesas siempre ha existido un ala muy reaccionaria (el general Cavaignac en 1848, los asesinos de los sobrevivientes de la Comuna de Pars, los antisemitas del antidreyfusismo, los que apoyaron al rgimen de Ptain y colaboraron con los nazis, los de la OAS en Argelia que quera lanzar paracaidistas sobre Pars y tomar el poder para evitar perder la colonia argelina). Esos individuos y grupos podran sostener al lepenismo en las prximas luchas sociales y contra la presin de la Unin Europea ya que el propio Jean Marie Le Pen, torturador en Argelia, es uno de ellos.

El estado deliberativo instaurado entre los altos mandos provocado por la medida dispuesta por Macron y agravado por el hecho de que el ministro de Defensa es una mujer podra reforzar ese sector antisocialista y racista. Por ltimo, la retirada del Reino Unido de la Unin Europea aumenta el peso poltico de las Fuerzas Armadas francesas, que son la principal fuerza militar de la U.E. y, como potencia continental, no pueden ignorar a Rusia sobre todo cuando, a diferencia de lo que dice Macron, tienen roces con Washington y no una alianza eterna.

Macron, adems, enfrenta a los notables de los municipios, las regiones y los departamentos, a los cuales pide recortes que stos se niegan a otorgar, en particular el impuesto a la vivienda, del cual obtienen el 37 % de sus ingresos las alcaldas. Tambin aqu ha abierto un frente de lucha prematuro en vsperas del gran conflicto con los trabajadores.

La concentracin del poder parece llevarle a concentrar toda la plvora debajo de su silln. Eso no es sabio ni seguro.




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