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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

[Crnicas sabatinas] Ms ac y por debajo del choque de trenes con muchas vctimas en los vagones de tercera clase
Elogio (federalista) del filsofo (federalista) comprometido

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Miguel Candel, el helenista gramsciano ms slido y consistente que he conocido nunca. Porque el mundo, admirado maestro, querido amigo, estimado compaero, va a cambiar de base!

Segn George Orwell el patriotismo es el sentimiento sano de querer y apreciar las cosas del lugar donde uno ha nacido. El nacionalismo es la perversin de ese sentimiento.

La identidad nacional espaola tiene diversos problemas. Principalmente el hecho, como indica el hispanista Imman Fox, de que el franquismo protagoniz una operacin de apropiacin de la misma en base a un guin integrista, segn cual la esencia de la nacin eran la religin catlica y la monarqua. De hecho, expuls de la idea de Espaa a republicanos, anarquistas, socialistas y comunistas, tachados de la antiEspaa y contaminados con doctrinas extranjeras de origen francs y ruso. De este modo, la idea de Espaa que los aos 30 del siglo pasado estuvo vinculada a valores progresistas por ser el primer pueblo europeo que se opuso con las armas en la mano al fascismo, qued vinculado a los valores integristas y reaccionarios.

En la transicin hubo la oportunidad de retomar a esa idea progresista de Espaa, pero no fue posible y se impuso una suerte de amnesia histrica, en aras a la reconciliacin nacional, que imposibilit esa tarea. Justamente, esa debilidad o contradiccin, ha sido explotada hasta la saciedad por el nacionalismo cataln que intenta interesadamente equiparar la identidad nacional espaola con la operacin de apropiacin reaccionaria del franquismo. Tambin explica, en parte, las reticencias de sectores de la izquierda de defender la idea de Espaa.

Es por ello, entre otras razones, que insisto tanto en poner en el primer plano de la accin poltica la reivindicacin de la Repblica Federal como herramient a imprescindible para la reconstruccin de la identidad nacional espaola, sacando del olvido sus ricas tradiciones liberales, democrticas, republicanas, anarquistas y socialistas, frente a las mitologas nacional-catlicas.

Antonio Santamara (2017)


Antonio Santamara, otro de los imprescindibles en nuestro tema (cundo dejar de ser un monotema ?), como Martn Alonso o tantos otros compaeros, escribe socialistas y se refiere, por supuesto, antes lo ha indicado, a socialistas y comunistas. C uando habla de reconstruccin de la identidad nacional espaola no est pensando en una identidad convertida en obsesin y en primer y esencial atributo de la ciudadana. N ada de eso. Y sin que implique, por supuesto que no, desconsideracin alguna a otras identidades nacionales (o regionales o de cualquier otro mbito) que pueden ser vividas, con mayor o menor intensidad, y en consistencia o incluso con alguna inconsistencia con la identidad indicada . Se trata de hermanarnos, con los sentimientos de cada cual, sin dejar nada en el armario, sin opresiones, sin dejar de ser lo que somos (siempre en construccin ), intentando ampliar la mirada y perspectiva de cada uno de nosotros .

Brevemente y sin observaciones ni prembulos. Estamos tocando ya las vacaciones.

El procesismo est generando, lo sabemos todos, sera estpido ocultarlo, distanciamientos e incluso rupturas entre ciudadanos. Algunos amigos y amigas s on un poco menos amigos, sobre todo cuando sale el tema en encuentros, foros o conversaciones, y algunos compaeros han dicho y hecho cosas que nos ponen de los nervios por decirlo muy suavemente (y nosotros a ellos seguramente ). Las rupturas no se cuentan con los dedos de cincuenta manos.

Pero, como dira un Neruda invertido, no todo ha sido naufragio.

Por una parte, hemos visto lo nacionalistas que son muchos compaeros que antes no lo eran tanto o decan que no lo eran; siempre es bueno conocer o aproximarse a la verdad. Por otra, hemos visto, estamos viendo, gentes con un coraje fraternal, federal, cvico, democrtico, hermanado a mil causas nobles con gentes trabajadores del resto de Espaa (una palabra que yo mismo, durante aos, no me he atrevido a pronunciar), de esa Espaa republicana, que incluye Catalua por supuesto, la de Garca Lorca, Ibrruri, Negrn y Companys, que tantos llevamos en el corazn con orgullo creciente (si se entiende bien la palabra y la expresin).

Son muchos (y muchas desde luego aunque a veces olvidemos, ay!, a esas muchas ) pero yo quisiera referirme aqu a un antiguo maestro, de esos de los que nos habl Thomas Bernhard en una de sus grandes novelas. Les hablo de Miguel Candel, un profesor emrito de la Universidad de Barcelona.

Le conoc cuando tena veinte aos, en la Facultad de Filosofa, en el curso 1974-75. Fue mi profesor de filosofa antigua. Emilio Lled le present el primer da. Pero, desgraciadamente, fueron pocas las clases que pudo darnos. Una huelga general, larga e importante, de los PNN, l lo era, fue la causa. El resultado de esa lucha en Barcelona: avances democrticos, el mundo universitario (no slo los profesores) antifascista en primera lnea de combate y dos profesores expulsados, Paco Fernndez Buey y Miguel Candel.

Luego le segu -tambin a Paco F. Buey por supuesto- en los textos que iba publicando en Materiales y mientras tanto. En la distancia. Pero, azares de la vida, en 1982 coincidimos en un Instituto de enseanza secundaria de Santa Coloma de Gramenet, una ciudad obrera pegada a Barcelona por el lado del ro Bess.

Yo sigo all dando clases, hasta octubre de este ao, hasta el da 2-O, el da despus. El, catedrtico de griego por oposicin (sera el nmero 1 probablemente), se fue a finales de los ochenta. Traductor en la ONU, traductor en el Parlamento europeo, coordinador de un equipo de traductores, profesor de la UB, siempre filsofo, siempre intelectual comprometido. Y cada vez ms humano, ms libre, con pensamiento ms propio. Prueba de esto ltimo: est a punto de publicase (yo ya lo he ledo!) un libro suyo, un especie de testamento filosfico (en el buen sentido de la expresin que lo tiene): Ser y no ser. Crtica de la razn narcisista (seguramente en la editorial Montesinos). Yo no soy muy dado, es una limitacin importante, a las reflexiones metafsicas pero es difcil, muy difcil, no quedarse atrapado por todo lo que aqu cuenta, describe y argumenta, sin oscuridades y yendo al grano, el autor de Metafsica de cercanas (tambin en Montesinos, no se lo pierdan tampoco, es una pequea joya).

Dirn que es devocin, que es amistad, que es compaerismo, que es coincidencia poltica, que es agradecimiento de alumno que ha aprendido todo lo que ha podido y un poco ms de l. Vale, pues ser eso. Pero es, adems, sincero deslumbramiento ante una mente excepcional, ante un filsofo que a m recuerda en muchos momentos a Gramsci (no se pierdan la reedicin de Capitn Swing del Antonio Gramsci. Vida de un revolucionario, de Giuseppe Fiori!), ante un ciudadano cada vez ms ciudadano, ante un comunista que sigue militando a sus setenta y tantos aos de edad, ante un camarada que ha captado como pocos el significado de fraternidad y solidaridad, ante un ser humano que cada da que pasa tiene, de manera creciente, a la h umanidad y al humanismo bondados o y lcid o como ser ah, que dira Jorge Riechmann (no Heidegger). Por si fuera poco lo anterior, ahora es mi presidente en ASIC/ASEC (Asamblea social de la izquierda de Catalua).

Ni que decir tiene que en toda esta lucha que estamos llevando a cabo contra el secesionismo neoliberal, supremacista y liganordista, es para mi un referente esencial. Todo lo que escribe, todo, vale su peso en claridad, informacin y compromiso federalista. Sin palabras de ms y sin insultos. Nunca hablando por hablar. Y sin sentar ctedra.

Un ejemplo reciente. El tema es, en este caso, la definicin de nacin, un asunto ms bien peliagudo (pueden ver una aproximacin detallada en Derechos torcidos, Barcelona, El Viejo Topo, 2017. Lo firmamos los dos, pero lo interesante lo dice l).

  En un reciente congreso de su formacin poltica, rl profesor Candel propuso una enmienda al punto 6.2 del documento poltico en discusin. Sustituir, deca, los prrafos segundo y tercero por el siguiente texto. El texto propuesto:

  Una nacin es una realidad compleja en la que hoy convergen mltiples factores culturales y polticos resultantes de una evolucin histrica en la que la tendencia dominante es el aumento de la diversidad.

En todo caso, de nuevo habla l y el punto es importante, no tiene por qu haber correspondencia estricta entre los factores culturales y los polticos.

En ese sentido, la Catalua de hoy es el resultado de una larga convivencia entre personas procedentes de distintos puntos de Espaa (a las que se han aadido en los ltimos aos numerosos inmigrantes de otros pases) con unos intereses objetivos diferenciados en funcin de la clase social a la que pertenecen, mucho ms que en funcin de su origen familiar y sus tradiciones culturales. El marco que facilita hoy por hoy esa convivencia pese a la diversidad de intereses sociales y culturales, a la par que permite encauzar los conflictos que esa diversidad tiende a generar, es el sistema democrtico vigente en el Estado espaol, cuyos evidentes dficits aspiramos a superar profundizando en los valores fundamentales de la igualdad, la libertad y la fraternidad.

Es, por tanto, concluye, la comunidad poltica, ms que la cultural, el sustento de la nacin. Podemos en consecuencia, prosigue, concebir una estructura poltica que incluya distintos niveles de pertenencia nacional

[] sin necesidad de multiplicar las unidades polticas hasta hacerlas coincidir exactamente con supuestas unidades culturales. Tanto ms que la unidad cultural pura es un mito sin correspondencia con la realidad, al menos en las sociedades contemporneas caracterizadas por mestizajes de todo tipo.

  Pe ro, seal a con evidente y real acierto, hay sectores sociales muy interesados en fomentar la divisin de las clases trabajadoras para disminuir su fuerza y su voz, para que la fuerza reivindicativa de stas se diluya y fragmente en beneficio de las clases dominantes.  

  En estos trminos, el conflicto nacional entendido como incompatibilidad de intereses entre segmentos de la poblacin con tradiciones culturales diversas es de suma utilidad para fomentar la mencionada divisin. A ello contribuyen, en el caso de Catalua, tanto las derechas autctonas como las de mbito espaol general. Hemos de impedir que las clases populares, de dentro y fuera de Catalua, caigan en la trampa de verse identificadas con nacionalidades presuntamente incompatibles y enfrentadas: una nacionalidad espaola y otra catalana.

Este es el punto. Ni que decir tiene que a las clases que dirigen el procesismo fomentan ese enfrentamiento. Resulta ms o menos evidente, soy yo quien habla ahora, que en una Catalua independiente la clase obrera jugara un papel, muy, muy secundario (la hegemona de clases dominantes y de los intereses complicados de las clases medias sera apabullante), al igual que ocurrira en el resto de Espaa donde el nacionalismo que probablemente irrumpira con fuerza les llevara a nudos sin salida.

El helenista Candel justific as su propuesta:

El texto de la ponencia se sita de entrada en el terreno minado de los conflictos nacionales sin destacar suficientemente los intereses y antagonismos de clase que subyacen en ellos. La redaccin alternativa propuesta clarifica mucho ms la cuestin desde una ptica marxista.

Son de inters tambin este conjunto de observaciones puntuales a un texto propuesto para la discusin:

La invocacin a un vaco jurdico en la Constitucin (MC: de vaco, nada; est perfectamente llena con la atribucin de la soberana al conjunto del pueblo espaol) para su reforma (MC: ahora me entero de que la Constitucin Espaola excluye su reforma) al que recurren los unionistas (MC: ya nos han bautizado; aunque personalmente no me desagrada el nombre, que no es tan peyorativo como quieren que sea: han odo hablar de la guerra civil americana entre la Unin-Federacin y la Confederacin?) no resolver jams el problema poltico (MC: un referndum unilateral, en cambio, establecer la "paz romana" para siempre jams), sino que probablemente puede conducirlo a un callejn sin salida (MC: no como ahora, en que se abren ante nosotros las amplias alamedas).

En estos trminos el conflicto nacional, entre un estado opresor y una nacionalidad oprimida (MC: oprimido, no s, pero reprimido y deprimido cada vez me siento ms), es un escenario que permite poner en un segundo trmino los conflictos latentes de naturaleza social (MC: algo a lo que textos como este contribuyen decisivamente). En un contexto de explotacin econmica y ms en particular de agravamiento de la tasa de explotacin, las clases dominantes siempre -las del estado opresor (MC: malo, malsimo), las de las nacionalidades en conflicto (MC: buenas, buensimas), pero tambin aquellas que se benefician desde el exterior de las rentas que produce este estado- estn interesadas en potenciar este tipo de enfrentamiento (MC: y nosotros les ayudamos).

  Alguna duda del compromiso, de la lucidez y de la solidez de este gran filsofo concernido, de este gran helenista, de esta gran, de este enorme traductor (ms de diez mil pginas seguramente, diez mil!, del ingls, del italiano, del francs, del griego clsico, del latn), de este profesor como muy pocos, de este gran compaero?

Con Cernuda, uno de sus poetas tambin:

Gracias, compaero, gracias

por el ejemplo. Gracias por que me dices

que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean:

Uno, uno tan slo basta

como testigo irrefutable

de toda la nobleza humana.

Dicho queda, cernudianamente, federalmente, con palabras de la mejor tradicin poltico-cultural de la II Repblica espaola.

Por si tuvieran dudas sobre lo que he dicho, un buen regalo de vacaciones: https://federalistesdesquerres.org/es/2017/06/derecho-a-decidir-derecho-a-dividir-el-federalismo-en-los-barrios-llega-a-sants-les-corts/ Les dejo en buenas manos. Y durante ms de una hora! No se pierdan su intervencin! Fue en e l ciclo de Federalismo en los barrios, el 27 de junio de 2017, en el centro cvico Pere Quart, de Sants-Les Corts, en el acto Derecho a decidir, derecho a dividir. Se le present como profesor de Historia de la Filosofa de la Universidad de Barcelona. La bienvenida al acto la hizo el periodista Francisco Arroyo y present y moder la psicloga Neri Daurella.

Buenas vacaciones. Descansen todo lo que puedan. No cesen de luchar por la fraternidad. No apuesten por nuevos los muros-Estados. No crean historias falsas presentadas como hechos histricos indiscutibles. No crean ni una sola palabra de lo que se genera desde instancias pujolistas y afines (que son muchas, su hegemona cultural sigue siendo apabullante). Piensen desde el internacionalismo, la igualdad y la fraternidad, nuestros valores centrales. Pensemos en nuestro contexto el derecho de autodeterminacin (del que tanto hemos hablado desde pozos de ignorancia a veces, admitmoslo). Y, por supuesto, felices vacaciones si pueden tener vacaciones (s que algunos no, lo s muy bien).

Hasta septiembre. Un abrazo, un beso y uno de los poemas de Brecht que ms me gustan y ms de tocan, Satisfacciones (no es el nico por supuesto; Brecht es muy grande). Tambin a Miguel Candel, un pensador muy brechtiano tambin:

La primera mirada por la ventana al despertarse

el viejo libro vuelto a encontrar

los rostros entusiasmados

nieve, el cambio de las estaciones

el peridico, un perro, la dialctica

baarse, nadar, msica antigua

zapatos cmodos, comprender, msica nueva

Escribir, plantar, viajar, cantar y ser amable.

Comprender, viajar, cantar. Seamos amables, intentemos serlo.

Me olvidaba. Como despedida, hasta finales de agosto, una reflexin entre amigos de la historiadora Soledad Bengoechea. Nos ensea mucho:

Anoche [18 de julio] , en Sant Cugat, donde vive mi hermano, Junts per S haba convidado a un grupo de estonios a hacer propaganda para pedir el s para el referndum. Pusieron una pantalla donde se vean coros y gentes de la calle cantando canciones estonias. La mayora eran himnos patriticos. Los pelos se me ponan de punta. Me comentaba mi hermano que hay un jugador de ftbol, brasileo y negro, que fue fichado para jugar en Lituania. Al parecer, apenas se atreva a ir por la calle, pues los insultos eran constantes.

Cuando llegamos a casa puse noticias en el 3/24. Hablaba Puigdemont. Deca que esto que se avecina es lo que esperaban los catalanes desde el da siguiente del 11 de septiembre de 1714. Pens, qu catalanes? Creo que un cataln de clase alta de entonces tiene muchas ms similitudes con un cataln de Pedralbes de ahora que este cataln con uno de Nou Barris (un barrio obrero de Barcelona). Por lo tanto cmo puede meternos a todos en el mismo saco? Tambin pens, acaso algn cataln de 1714 puede percibir lo que est pasando ahora?

Como la respuesta es negativa, me pregunto Por qu este recurso perpetuo a la historia?

A una determinada historia por supuesto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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