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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

Entrevista a Manuel Aznar Soler y Jos Ramn Lpez Garca
Pensar la ausencia

Luis Garca Montero
Infolibre


- Manuel Aznar Soler y Jos Ramn Lpez Garca han reunido en un diccionario la memoria de los creadores que marcharon al exilio tras la Guerra Civil

- Su trabajo, publicado en cuatro tomos por Renacimiento, es un homenaje a esos intelectuales a los que "el franquismo conden al silencio y al olvido"

Ha sido un trabajo largo y difcil. Manuel Aznar Soler y Jos Ramn Lpez Garca han editado al fin su Diccionario biobibliogrfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939 (Renacimiento, 2016), cuatro volmenes labrados durante aos con el trabajo colectivo del Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL). Los investigadores de la Universitat Autnoma de Barcelona se proponan recuperar, para otros investigadores y para la memoria colectiva, la actividad a menudo olvidada de los autores que cruzaron el charco tras la Guerra Civil. Luis Garca Montero hace memoria junto a ellos en esta entrevista.

Pregunta. En Campo de los almendros, la novela con la que Max Aub cerraba El Laberinto Mgico, hay una famosa escena en la que un padre le pide a su hijo que mire a los derrotados republicanos y que no olvide nunca la grandeza de su lucha. Estn sucios, cansados, rotos, pero son lo mejor del mundo, los que se han atrevido a luchar contra el asalto del fascismo. Un trabajo como este Diccionario es heredero de ese deseo: no olvidar. Me ha resultado emocionante el tono de rigor profesional que se utiliza en el prlogo de este atlas de los distintos mapas de nuestro exilio republicano. Pero se sienten latir los aos de apuesta apasionada. Cunta pasin y compromiso caben en una tarea profesional? He ledo y consultado vuestro esfuerzo como un alegato contra la tecnocracia de los que quieren imponer una idea desvinculada del saber en las universidades. Aqu el saber tiene una evidente dimensin tica.

En 1993 se constituy en la Universitat Autnoma de Barcelona el Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL). En el manifiesto se planteaba la reconstruccin de la memoria histrica, cultural y literaria del exilio como una tarea prioritaria y urgente. Quiero preguntaros por la prioridad y la urgencia. Haban pasado 18 aos de la muerte del dictador, 15 de la Constitucin Qu pasaba con la memoria del exilio? Era normal la falta de atencin? Muchos exiliados an estaban con vida cuando nos lleg la democracia por la que haba luchado.

Respuesta . Ya en el Manifiesto fundacional de nuestro Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL) esa evidente dimensin tica que destacas se explicaba con claridad. En efecto, el GEXEL es un grupo de investigacin, adscrito al Departamento de Filologa Espaola de la Universitat Autnoma de Barcelona (UAB), que se constituy formalmente el 30 de enero de 1993 con la aprobacin por parte de sus miembros fundadores de un Manifiesto donde se explicaban sus objetivos y proyectos, algunos fragmentos del cual nos parece necesario recordar ahora:

El GEXEL se constituye como un grupo de investigacin () que se plantea como tarea prioritaria y urgente una tarea de evidentes implicaciones ticas y polticas- la reconstruccin de la memoria histrica, cultural y literaria del exilio republicano espaol de 1939. ()

El mejor homenaje a un escritor, vivo o muerto, consiste en leerlo, tarea particularmente difcil en el caso del exilio. Al margen de aquellos autores cuya obra ha sido total o parcialmente recuperada, una gran parte de nuestros escritores exiliados nos son an hoy inaccesibles, ya que muchos de sus libros no figuran en bibliotecas pblicas, catlogos editoriales o libreras.

En suma, que la mayora de nuestros escritores exiliados, a quienes la poltica del franquismo conden al silencio y al olvido, siguen siendo escritores ignorados.

Apelamos a la conciencia y a la sensibilidad de la sociedad espaola para que repare esta injusticia y salde, de una vez por todas y con la debida dignidad, esa deuda moral contrada con aquellos espaoles que pagaron con el destierro forzoso su fidelidad a la legalidad democrtica republicana y su defensa de la libertad de nuestra cultura. Apelamos a la necesidad y urgencia de recuperar este patrimonio cultural y literario. Olvidarse del exilio republicano, ahora que an puede reconstruirse buena parte de su historia documental y literaria, sera su segunda muerte, acaso ya definitiva.

Estamos firmemente convencidos de que la recuperacin de nuestro exilio debera haber sido una cuestin de la poltica de Estado y de que, salvo iniciativas puntuales cuyo mrito sera injusto no reconocer, el exilio constituye una asignatura pendiente de la poltica cultural de la Espaa democrtica y, especialmente, de un gobierno cuyo partido luch en defensa de aquellos mismos valores. Estamos firmemente convencidos de que la recuperacin del exilio no puede quedar abandonada nicamente a la iniciativa privada, por bienintencionada que sta sea, y por ello recabamos la ayuda para nuestro proyecto de las instituciones del Estado: Gobierno Central, Gobiernos Autonmicos, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos. Nos gustara que el pueblo espaol pudiese leer lo antes posible a los escritores del exilio republicano de 1939 cuyas obras an no han sido reeditadas y que esta literatura desterrada regresara a su tierra y a su pblico, es decir, estuviera a su alcance en las libreras o bibliotecas.
 

Desde 1993, para el GEXEL investigar, editar, estudiar y divulgar la literatura de nuestro exilio republicano de 1939 no era una cuestin puramente acadmica, que naturalmente lo es y que hemos tratado de realizar con el mximo rigor cientfico, sino que desde el principio implicaba tambin un compromiso tico y poltico, porque reconstruir nuestra memoria republicana es reconstruir sencillamente la historia de nuestra tradicin cultural y democrtica ms inmediata. En enero del prximo ao 2018 nuestro GEXEL va a cumplir sus primeros veinticinco aos de edad y, por desgracia, la recuperacin del patrimonio literario de nuestro exilio republicano de 1939 sigue siendo una asignatura pendiente de la poltica cultural del Estado y de la sociedad democrtica espaola.

Nuestra democracia fue la democracia por la que haban luchado? Siempre me ha llamado la atencin el sentimiento de tristeza que hay en algunas vueltas o visitas. La Espaa de los ltimos aos 60 se integra en el capitalismo avanzado europeo. Pese a las luchas clandestinas, la sociedad avanza hacia unos valores que tienen ms que ver con el consumo que con la tradicin republicana. Empieza en este momento el tipo de Transicin que se desarroll despus? Creo que es importante tener en cuenta la mirada de los exiliados para analizar el tan debatido tema de la Transicin espaola.

R . Creemos que el franquismo reconvertido en democrtico de la Unin de Centro Democrtico de Adolfo Surez impuso durante la Transicin unas reglas del juego (amnista por amnesia, por ejemplo) en las que el exilio republicano de 1939 quedaba condenado de nuevo al silencio y al olvido que haba padecido durante la dictadura militar franquista. Desde la conviccin de que el dilema real era dictadura o democracia, y que el dilema entre monarqua o Repblica era irrelevante, los partidos polticos que haban luchado por la democracia entre ellos el Partido Socialista Obrero Espaol y el Partido Comunista de Espaa, vencidos en 1939, aceptaron las reglas fundamentales de esa democracia controlada. Por ello, obviamente, la mayora de los exiliados republicanos sintieron un temprano desencanto, una profunda decepcin, ante una Transicin democrtica que los derrotaba por segunda vez, que los converta de nuevo en vctimas del silencio y del olvido. Los propagandistas de la derecha y algunos socialdemcratas que sostienen que nuestra Transicin fue modlica, ignoran que el precio que debi pagarse fue muy alto, y que el olvido y el ninguneo del exilio republicano de 1939 fue parte de esa factura.

P. Los escritores son slo una parte del nmero alto de espaoles y espaolas que salieron al exilio cuando la repblica perdi la guerra. Pero es una parte significativa, porque a travs de sus poemas, sus narraciones, sus dramas y sus ensayos podemos hacernos una idea del significado histrico y sentimental de aquel exilio. Lo que pudo sentir cualquier persona al cruzar la frontera despus de la derrota para buscar un nuevo horizonte. Me gustara que intentaseis definir ese sentimiento.

R . Entre Espaa y Mxico es un poema antolgico de Pedro Garfias , escrito a bordo del Sinaia, en el que hay un verso, concretamente el noveno, que significa todo un programa de accin poltica:

Espaa que perdimos, no nos pierdas

Los exiliados republicanos perdieron Espaa, pero desgraciadamente Espaa perdi en 1939 la riqueza cultural y la calidad intelectual del patrimonio literario y poltico de nuestro exilio republicano. Ya hemos dicho que, desgraciadamente, ha faltado una verdadera poltica cultural de Estado desde 1975 hasta hoy. Sin embargo, han existido oportunidades histricas desperdiciadas como, por ejemplo, la del ao 1992, con la conmemoracin del Quinto Centenario del descubrimiento de Amrica, del Encuentro entre Espaa y Amrica. Entonces el Gobierno de Felipe Gonzlez derroch dinero en la Expo de Sevilla, pero a ningn poltico socialdemcrata se le ocurri que, lejos del conquistador Hernn Corts y de los gachupines que haban ido a Mxico para enriquecerse con la explotacin del indio americano, el exilio republicano haba sido decisivo para una nueva relacin entre Espaa y Amrica, para un verdadero encuentro y no para un desencuentro o un encontronazo, como fue el de la Conquista. A ningn poltico socialdemcrata se le ocurri que era un momento idneo para honrar la memoria de nuestro exilio republicano de 1939, que se poda haber encargado a un equipo interdisciplinar de cualificados investigadores sobre el tema la redaccin de un Diccionario biobibliogrfico como el nuestro, pero mucho ms completo, y publicarlo aquel ao 1992 como homenaje y reparacin a quienes lucharon por la democracia y la libertad de Espaa. As, de la indignacin que nos produjo en 1992 este nuevo silencio y este nuevo olvido de nuestro exilio republicano de 1939, surgi la idea de crear un modesto grupo de investigacin, el GEXEL, y de iniciar un proceso de trabajo que nos ha conducido, entre otros proyectos, hasta la publicacin de nuestro Diccionario a finales del pasado ao 2016.

Porque, contra las actitudes del antiguo conquistador y del viejo gachupn, en 1939, como bien expresaba Pedro Garfias en los versos finales de su poema, era la Re-conquista, la Conquista al revs:

Pueblo libre de Mxico:
como otro tiempo por la mar salada
te va un ro espaol de sangre roja,
de generosa sangre desbordada.
Pero eres t esta vez quien nos conquistas
y para siempre, oh vieja y nueva Espaa!


P. Hubo una intencin clara de mantener vivo el pensamiento republicano en el exterior para seguir combatiendo la idea de Espaa que imponan los golpistas. Se fundaron revistas, editoriales, asociaciones, instituciones. Recuerdo ahora un editorial de Espaa peregrina en la que los intelectuales espaoles se negaban a aceptar la injusticia como lgica del mundo y se una a la causa universal de la libertad y la igualdad desde su propia experiencia republicana. El legado cultural de los espaoles exiliados enriqueci mucho la vida universitaria de Mxico o Argentina. A veces tengo la sensacin de que se les ha hecho ms justicia en Mxico que en su propio pas. Es posible?

Hay un ensayo magistral de Adolfo Snchez Vzquez , el filsofo marxista en lengua castellana ms importante del siglo XX, que se titula muy expresivamente Fin del exilio y exilio sin fin (1997). Es decir, que el fin poltico del exilio, cuando con la llegada de la democracia los exiliados ya podan regresar a Espaa, coincidi con la revelacin de que, en la prctica, su exilio no tena fin. Y ello porque la dictadura militar franquista dur casi cuarenta aos y la mayora de ellos haban echado races en sus respectivos pases de acogida, tenan hijos mexicanos o franceses, y su identidad era ya doble. Se trata de la tragedia del desarraigo y as, cuando Snchez Vzquez paseaba por la Gran Va madrilea, senta nostalgia del Zcalo de la ciudad de Mxico, y cuando paseaba por el Zcalo de la capital mexicana senta nostalgia de la Gran Va madrilea. En este sentido, vale la pena recordar una afirmacin suya en este ensayo que dice as: Lo decisivo es ser fiel aqu o all a aquello por lo que un da se fue arrojado al exilio, Lo decisivo no es estar ac o all sino cmo se est. Y la clave estriba en ese cmo, que compartimos por completo.

Mxico ha reconocido el protagonismo de nuestro exilio republicano de 1939 en el desarrollo cultural, econmico e intelectual del pas. Y para nuestro exilio republicano la figura del general Lzaro Crdenas ha sido una figura intocable por su generosa inteligencia al acogerlos, pese a la oposicin de la derecha mexicana, con los brazos abiertos. La sociedad democrtica espaola sigue teniendo una deuda moral con nuestros exiliados republicanos y ya son demasiados aos sin pagarla.

P. Cuando se lee a los exiliados, se tiene la impresin de que al principio pensaban que el regreso se producira en pocos aos. Pensaban incluso que la victoria de los aliados contra el nazismo y el fascismo permitira tambin la recuperacin de la democracia para Espaa. Pero las democracias europeas prefirieron santificar a la Espaa franquista. No quiero hablar de esta historia, sino del sentimiento de desarraigo que sintieron los escritores espaoles al pasar de los aos, 10, 15 aos, y sentir que ya no pertenecan a la vida espaola y que tampoco podan sentirse del todo integrados en el pas que los acoga. Es un momento de quiebra duro, saber que en realidad uno ya no es del todo de ningn sitio.

 Sin duda, la cuestin del retorno, el regreso, la vuelta, es uno de los elementos que caracterizan a la especial circunstancia del exilio, tanto si se produce de modo real (de manera permanente o puntual) o de forma imaginativa o ficcional. Y, en efecto, una de las particularidades del exilio republicano de 1939 en comparacin con otros fenmenos similares, es, adems de su condicin masiva e interclasista, su larga duracin temporal. Por eso, no es posible responder de modo unilateral a esta pregunta porque, al igual que con otras cuestiones, el tratamiento de este aspecto es muy plural, determinado tanto por las circunstancias personales de cada exiliado, sus actitudes vitales y las variables que implican este paso del tiempo y las distintas determinaciones histricas (segunda guerra mundial, guerra fra, desarrollismo franquista, transicin democrtica) a la hora de valorar el regreso o de plantearlo literariamente. As, sin entrar ahora en sus recreaciones literarias, tenemos retornos muy tempranos y no siempre bien entendidos, como el de Juan Gil-Albert en 1947; polmicos y decepcionantes para la joven disidencia antifranquista del interior, como fue el caso de Alejandro Casona en 1962 o el viaje de Ramn J. Sender en 1974; lcidamente crticos y desgarrados, como el que Max Aub testimonia en La gallina ciega , el diario de su viaje a la Espaa franquista del ao 1969 (he venido, pero no he vuelto, declarar de modo inmediato tras pisar suelo espaol); las variables que definen los regresos, durante la dictadura, la Transicin y la democracia, de autores como Francisco Ayala, Jorge Guilln, Cecilia G. de Guilarte, Rafael Alberti, Jorge Semprn, Mara Zambrano ; los condicionamientos derivados de una muy particular transmisin del imaginario nacional espaol en el caso de los llamados nios de la guerra, quienes casi siempre fueron sujetos de un exilio heredado de sus padres al tiempo que vivieron una insercin compleja, pero indudable, en los pases de acogida en que crecieron, etc.

Una de las mejores definiciones de ese ambiguo sentimiento de pertenencia es, sin duda, la que Adolfo Snchez Vzquez precisa en el texto que antes mencionbamos, Fin del exilio y exilio sin fin:

Y entonces el exiliado descubre, con estupor primero, con dolor despus, con cierta irona ms tarde, en el momento mismo en que objetivamente ha terminado su exilio, que el tiempo no ha pasado impunemente, y que, tanto si vuelve como si no vuelve, jams dejar de ser un exiliado.

Puede volver, pero una nueva nostalgia y nueva idealizacin se aduearn de l. Puede quedarse, pero jams podr renunciar al pasado que lo trajo aqu y sin el futuro ahora con el que so tantos aos.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/07/28/pensar_ausencia_68066_1821.html



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