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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

Reformas y derechos

Ariel Dacal Daz
Cuba Posible


El proyecto social socialista cubano ha tenido como centralidad los derechos sociales. En la historia nacional no existi una relacin ms directa entre desarrollo econmico y estos derechos que la lograda en los primeros 30 aos de la Revolucin. A partir de las reformas de los aos 90 esta relacin entr en tensin, no porque perdiera centralidad en el discurso oficial, sino por los resultados que tales reformas generaban.

En el perodo de reformas en curso, conocimos como actualizacin del modelo econmico y social, contina planteado como problema la relacin entre reformas y derechos humanos, ms especficamente el componente social de estos. Las preocupaciones sobre este tema se pueden rastrear en discursos polticos, acadmicos y en el sentido comn. Es decir, en propuestas programticas, en estadsticas y en ancdotas.

Frente a este asunto, parto de comprender que reforma econmica no tiene un significado unvoco. En realidad como base, tampoco la economa lo tiene. Por tanto, es bueno aclarar desde qu nociones de economa se parte y con qu potencialidades cuentan para sustentar el acceso universal a esa parte de los derechos humanos que son las artes, la salud, la educacin y el trabajo dignos.

Las estructuras, dinmicas y relaciones econmicas en Cuba viven un claro proceso de cambio, con independencia del carcter que estos tengan. Supongamos que si este proceso fuera ms rpido, amplio e integral, idea defendida por mucho/as, habr mayor produccin, excedentes, acumulacin y gastos para responder en positivo al mantenimiento (y mejora) del acceso universal a esos derechos. Todo lo cual es necesario, pero no suficiente.

Por eso habra que preguntar tambin: desde qu lugar social se distribuye la riqueza producida?, esta distribucin se asume como mercanca o como derecho?, qu grupos sociales y en qu proporcin participan de la generacin, gestin y apropiacin de la riqueza?

Estas preguntas develan como enfoque, una vez ms, la relacin entre economa y democracia, el cual est prcticamente ausente en los anlisis sobre las reformas en curso. Enfoque imprescindible para abordar la relacin entre reforma y acceso universal a los derechos sociales.

Otra arista del mismo anlisis sera la relacin entre economa y desarrollo. Si este fuera entendido como crecimiento econmico, a toda costa y todo costo; concentracin de las riquezas en sectores y grupos ms competitivos frente a la exclusin de otros, adecuacin a las exigencias de instituciones que consagran al mercado mundial, donde las variables eficiencia y eficacia omiten las relaciones sociales desde las que se generan; entonces el acceso universal al arte, la salud, la educacin y el trabajo dignos tendrn un destino incierto. Nocin de economa y desarrollo en la que la democracia tendra poco que aportar.

Si por el contrario, el desarrollo se asume en su acepcin potenciadora de la creatividad, las capacidades y la vida digna del ser humano, en tanto individuo y comunidad, y su contenido integral refiriera a la centralidad humana como condicin del mercado y no a la inversa; si el alcance del desarrollo se verificara en la vida cotidiana de todos y todas, no en el bienestar de unos pocos; entonces el acceso universal a los derechos humanos tendra un curso ms prometedor. Desde esta perspectiva, la relacin economa, desarrollo humano y democracia seran contenidos de la integralidad demandable al proceso de reforma.

Para un proyecto de justicia social como el cubano, entindase acceso universal a los derechos sociales, es condicin una reforma econmica integral favorable a la inclusin y la distribucin, no a la exclusin y la concentracin. Reformas a favor de la vida humana y natural, y contrarias a los procesos de mercantilizacin de todas las relaciones sociales y con la naturaleza.

Para encaminar esta visin se debe definir como estratgico el proceso de democratizacin econmica, al tiempo que potenciarlo, no solo al interior de las unidades productivas (sobre todo estatales, cooperativas, asociativas, familiares y comunitarias), sino en los espacios pblicos donde se definan las polticas econmicas, a nivel comunitario, municipal, provincial y nacional.

Ms concretamente, por ejemplo:

potenciar experiencias de presupuestos participativos y comercio justo facilitadas por los gobiernos locales, que partan del nivel barrial;

alcanzar una participacin descentralizada en la definicin y control de las inversiones de capital extranjero;

potenciar el control democrtico dentro de las empresas que encamine la responsabilidad social de estas;

mejorar las condiciones para conectar las experiencias locales con la cooperacin internacional;

ensayar propuestas de economa social y solidaria en pequeas y medianas empresas locales y sectoriales;

potenciar formas de propiedad y gestin comunitarias autnomas para la produccin de bienes y servicios, que incluyan salud comunitaria, alternativas educativas, cooperativas de consumo y de vivienda, y facilitar el acceso a crditos con intereses mnimos.

No es posible que estos procesos, presentes en Cuba en diferentes niveles de desarrollo, progresen por generacin espontnea. Es imprescindible su estmulo, acompaamiento y priorizacin desde las polticas estatales, las que tambin implicaran procesos democratizadores en la definicin de estas y una creciente transparencia en la informacin econmica.

Este pudiera ser un camino ms seguro de reformas econmicas para lograr la sostenibilidad del acceso universal a las artes, la salud, la educacin y el trabajo dignos. Si el control sobre los derechos no es creciente y permanente, en cualquier momento estos pueden quedar relegados por necesidades econmicas. Ha de apostarse, entonces, por la acumulacin de una cultura econmica emancipadora donde no se asuman los derechos sociales ni como costo de produccin, ni como gasto burocrtico.

Fuente: http://cubaposible.com/reformas-y-derechos/



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