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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2017

Universidad y poltica: Disputas pasadas y presentes (III)

Julio Csar Guanche y Ariel Dacal
Temas


No es posible conocer a cabalidad el devenir de la nacin cubana desde el siglo XVIII, su ciencia, su cultura y su poltica, sin mirar a la universidad. Tampoco es posible abordar las disputas de sentido actuales y sus alcances sin mirar hacia y desde ella.

La relacin entre universidad y poltica tiene dimensiones obvias y tambin otras que son necesario hacer ms visibles. Por entender que el debate sobre la educacin universitaria en particular debe partir de comprensiones integradoras, hemos invitado a varias personas vinculadas a ella por una larga trayectoria profesional (Luis Carlos Silva Aycaguer, Ral Garcs Corra, Julia Mara Fernndez Trujillo, Narciso Alberto Cobo Roura, Julio Antonio Fernndez, Esteban Morales, Jos Ramn Vidal y Ren Fidel Gnzalez Garca) para que contribuyan a conformar un mapa ampliado del lugar poltico, cientfico y cultural de la universidad cubana, de los matices y particularidades de su historia y los datos que hoy tensan la disputa de sentidos que vive Cuba en general, y la universidad como espacio privilegiado de esta en particular.

La conexin especfica entre universidad y democracia hace parte de las indagaciones motivadoras de este dossier. Luego, el sentido que anima estas intervenciones es explcitamente poltico: busca insertar la problemtica universitaria en el horizonte mayor de las apuestas de la Cuba de hoy por el socialismo democrtico, frente a las resistencias que este encuentra fuera y dentro de la nacin, en el horizonte de lograr una educacin que, siendo ms libre intelectualmente, haga a la vez ms libre poltica y culturalmente a la sociedad cubana, a la que se debe por entero.

Nota: Para su publicacin en Catalejo, hemos dividido este material en tres partes. Puede leer aqu la primera y la segunda partes.

Julia Mara Fernndez

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

A travs de la historia, y no solo en Cuba, sino en el mundo, (repsese la historia y surgimiento de la universidad) ha habido una estrecha relacin entre esos elementos. Me atrevera a asegurar que ha sido inherente al desarrollo social mismo, por lo que har una breve resea: ya desde el mismo siglo XVIII en que responda a la Iglesia, la vida universitaria estaba marcada por un objetivo (que en su esencia tena un carcter poltico: la preparacin para la carrera eclesistica o las humanidades), no por gusto relacionado con la formacin humanista.

En la segunda dcada del siglo XIX, cuando llega a la universidad la influencia del pensamiento de Flix Varela, se comienza a inducir una enseanza cientfica y experimental que contribuye a sentar las bases de un pensamiento cientfico ms profundo. A pesar del esfuerzo de Varela, por mucho tiempo la enseanza memorstica y formalista continu siendo un rasgo caracterstico de la educacin universitaria en Cuba, lo que limit la reflexin crtica por algunos aos.

En el periodo de transicin (1899-1902), se introdujeron cambios polticos que rompieron con ese pensamiento que Varela haba fomentado; sin embargo, hubo quienes, como Enrique Jos Varona, defendieron la funcin social de la educacin, o como Medardo Vitier, refirieron la importancia de fomentar el pensamiento crtico frente a hechos y doctrinas, expresado en su obra y quehacer, por solo citar dos ejemplos.

En 1923 hubo una verdadera revolucin en la vida universitaria cubana que influy notoriamente en el desarrollo del pensamiento crtico, la vida cultural y la poltica cubana. Es suficiente mencionar figuras como Julio Antonio Mella, quien fuera el principal impulsor ideolgico de la Universidad Popular Jos Mart.

El perodo de 1944 a 1952 es vital en la historia nacional para valorar como se da esa relacin. Por su parte, en 1953, en el alegato defensa de Fidel, se reconoce la necesidad de lograr un cambio en el poder poltico como premisa para lograr una verdadera transformacin de la enseanza. Eso no es casual y su vida universitaria tambin da cuenta, como la de muchos otros, de la necesidad de que la universidad fuera el espacio de confluencia y fomento de esa relacin.

No podemos dejar de lado que cada modelo de universidad y de educacin en general, se construye a partir de los cambios de los sectores dominantes de la sociedad y la correlacin de fuerzas de los mismos por lo que sera impensable que la universidad no haya cambiado ante los cambios histricos sociales que han ocurrido en nuestro pas.

En 1962, cuando se produce la Reforma Universitaria, se introduce una serie de polticas dirigidas a la vinculacin de la universidad con la vida cultural (desde mi punto de vista, el conceptovisin de cultura empieza a ser reducido, esquematizado y dogmtico). Aun as, desde esa fecha y hasta la actualidad la universidad cubana ha hecho varios programas y planes buscando el perfeccionamiento y desde sus planteamientos tericos aboga porque haya un despertar en esa relacin, sin embargo una cosa es lo que se expresa en reglamentaciones y otra lo que ocurre en la prctica.

Mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy? Cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

En mi experiencia como docente (ms de 35 aos y 17 en la Universidad) pudiera responder esta pregunta buscando lo que est reglamentado y lo que muchos han sistematizado, pero aqu entra a jugar otra percepcin y es la que hace diecisiete aos tambin me dio la educacin popular tal vez por ello en ocasiones me salga de lo preconcebido. Y ah comienza el primer cuestionamiento: por qu en Cuba, en la universidad cubana, que ha sufrido una Reforma y que cada cinco aos, como mnimo, se est actualizando el modelo del profesional y es reconocida por la calidad y pertinencia de sus estudios a este nivel, en el mundo, es necesaria la educacin popular (la que asume la educacin como liberadora y emancipadora)?

Es innegable que la universidad es una institucin social que tiene la funcin de preservar, transmitir y desarrollar la cultura de una sociedad, y aqu me voy a la dimensin amplia de cultura (como el acumulado y no como las bellas artes, tendencia muy usual, an hoy).

En la mayora de los documentos normativos de la vida universitaria cubana queda explcito que la formacin humanstico-cultural presupone, adems de conocimientos, un cultivo de la sensibilidad, una actuacin, un modo de comportamiento de acuerdo con los imperativos del tiempo en que se encuentra el sujeto, y que la institucin debe dar respuesta a esos imperativos.

Pero la experiencia dice otra cosa, he ah uno de los problemas que percibo. Hay muchos docentes que siguen creyendo que su materia es el centro y ellos los que saben, y no fomentan el pensamiento crtico y mucho menos reflexivo. A veces se subvalora la importancia de la investigacin o de la prctica y se da ms peso a la formacin acadmica, increblemente memorstica, reproductiva. En ocasiones, como ese docente tiene una categora o un grado cientfico y se las sabe todas, no le interesa seguir hurgando y desentraando en busca de actualizar el conocimiento en correspondencia con los avances y el desarrollo mundial de la ciencia.

Otro aspecto est en el orden psicosociolgico del tema: la juventud se parece a su tiempo y este est marcado por cambios muy rpidos; si no hay espacios donde los universitarios puedan canalizar sus inquietudes y se conviertan en protagonistas de sus acciones, no se podr lograr, por decreto, que alguien desarrolle pensamiento reflexivo o geste propuestas en correspondencia con el momento. Las organizaciones estudiantiles deben desarrollar y potenciar todo el caudal de creatividad que el momento demanda. A pesar de las mltiples historias que dan fe de lo daino que resulta, se es muy verticalista y paternalista, acostumbramos a pensar por los otros. Y, en ese mismo sentido, hay muchos universitarios que se desentienden de su papel y a veces no le interesa ni tener buenas notas; solo tener un ttulo. Por tanto su vida universitaria se limita a ir a clases, presentarse a exmenes y hacer lo que le indiquen, en el mejor de los casos participa de otros espacios porque va con un grupo de amigos...

Desde mi punto de vista, los mayores retos y dificultades son como un prisma, depende de quin y por qu lado se analicen: la universidad en su carcter clasista como representante de un sistema social; los docentes y su influencia; y los alumnos como herederos de un tiempo, de un legado, con sus caractersticas especficas, todo ello condicionado por un momento histrico social concreto que matiza esas relaciones e interacciones. Smesele a eso el caso Cuba y sus particularidades en un contexto bien enrevesado.

Es urgente, entonces, estructurar las respuestas de las universidades mediante una serie de tareas que permitan fortalecer sus capacidades, las que le han sido inherentes a lo largo de la historia: estar en sintona con el mundo sin descuidar las races e identidad nacionales.

Creo que s hay luces. Estn entrando en la universidad visiones con un carcter renovador motivador, como la misma educacin popular, que busca cmo resolver el problema de que el estudiante no solo sepa si no que sepa hacer.

Hay carreras que estn diseando un currculo ms flexible e incluyendo, como parte del contenido, elementos dirigidos a que el estudiante aprenda a buscar otros conocimientos, a usar mtodos y a reconocer vivencias con vistas a solucionar nuevos tipos de problemas a travs de innovaciones y soluciones creadoras, tomando en cuenta las problemticas concretas de su entorno, a preocuparse y ocuparse por otras realidades y que promueven el desarrollo de un pensamiento crtico.


Ral Garcs Corra

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

Preguntas, en primer lugar, por las relaciones entre la vida universitaria, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas. Y me vienen a la mente, casi cinematogrficas, las imgenes de este pas en diferentes momentos histricos. Mella, por ejemplo, arengando a la juventud de los aos 20, en medio del Aula Magna, y encarndosele al entonces rector Carlos de la Torre, justo cuando el espritu de la Reforma Universitaria haba removido hasta los cimientos cada rincn del Alma Mater: Yo pretendo hacer campaa en pro de la reorganizacin de la Universidad, porque quizs esa reorganizacin sirva de base para que se reorganice la patria cubana.

O Rafael Trejo, aquel 30 de septiembre, forcejeando con los esbirros de Machado hasta que una bala paraliz su energa veinteaera. Yo no podr olvidar jams la sonrisa con la que me salud Rafael Trejo cuando lo subieron a la sala de urgencias del hospital municipal contara ms tarde otro herido de ese da, Pablo de la TorrienteBrau [] Yo estaba vomitando sangre y casi desvanecido de debilidad, pero su sonrisa, con todo, me produjo una extraa sensacin indefinible. Era algo as como si me devolviera la clera de la pelea a pesar de la sangre perdida. Yo haba sabido ya, en condiciones extraordinarias, que Trejo, con sus veinte aos poderosos, se mora

O me remonto a las primeras dcadas del siglo XIX, cuando Flix Varela fundaba las Ctedras de Constitucin y Filosofa en el Seminario de San Carlos, y expanda las bases de un sentimiento nacional, nada menos que a pocos metros de la Capitana de la Isla, el cuartel general del coloniaje espaol. Que los restos de Varela reposen en el Aula Magna desde 1911 no solo es un acto de justicia histrica, sino un hecho simblicamente estremecedor para la Repblica. El primero que nos ense en pensar ha sido testigo, a lo largo de muchas dcadas, de cmo la Universidad cubana pari una sntesis singular de hombres de ciencia y cultura que, al mismo tiempo, se constituyeron en hombres de accin. Aqu me hice revolucionario dira Fidel Castro en 1995. Aqu descubr las mejores ideas de nuestra poca y de nuestros tiempos.

Claro que la universidad cubana de la primera mitad del siglo XX fue escenario tambin de corrupciones escandalosas, coimas de todo tipo y alianzas fraudulentas para desestructurar el movimiento estudiantil y lo ms progresista del claustro de la poca. Pero, al mismo tiempo, dicho contexto moviliz el pensamiento de los jvenes en torno a un proyecto de pas, y su disposicin a defenderlo no solo en el plano terico, sino tambin en las calles, a costa incluso de sus propias vidas.

Ese proyecto encarn progresivamente diferentes programas polticos, pero sobre todo fue dotando a la nacin, a veces sin proponrselo, de patrones ticos y morales esenciales en su identidad y devenir histrico. No por gusto en los aos 20 y los 30 se rescata de manera tan fecunda la figura de Jos Mart. No por gusto Enrique Jos Varona alcanzara tanta ascendencia entre los jvenes de la poca. La Patria necesita ciudadanos haba sentenciado el viejo pedagogo. Para lo mejor del claustro y del estudiantado universitario de todos los tiempos, esa sentencia debera ser, permanentemente, una brjula.

Mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy? Cules son sus propias esperanzas en ella para el futuro inmediato?

Me sumo a los que llaman la atencin sobre la complejidad del momento actual de Cuba, teniendo en cuenta factores claves de las relaciones internacionales y los propios escenarios internos. Amrica Latina ha girado a la derecha y, aunque en las ltimas dcadas se impusieron cambios estructurales de alcance regional y una nueva subjetividad social cristaliz en muchos lugares del continente, nada garantiza que tales avances no sean reversibles, o que, en todo caso, deban sobrevivir a mediano plazo en contextos de confrontacin poltica muy hostiles.

En las ltimas semanas hemos visto, por ejemplo, cmo el Congreso brasileo se ha plegado al pedido de Temer de congelar el gasto pblico en los prximos veinte aos, una medida sin precedentes y cuyas consecuencias sern nefastas para un pas de grandes desigualdades acumuladas. Macri, en Argentina, ha pretendido desmontar de un plumazo la institucionalidad anterior, incluyendo la Ley de medios que tanto esfuerzo cost a las fuerzas ms progresistas. Quienes conocemos las lgicas polticas de Venezuela, sabemos el significado de que un adeco como Henry Ramos Allup y ahora el dirigente del partido Primero Justicia Julio Borges se hayan instalado como presidentes del Parlamento, luego de encarnar durante los ltimos aos planes golpistas contra el chavismo. Por si fuera poco, desde los Estados Unidos, Donald Trump llega al poder amenazando con construir un muro en la frontera con Mxico, o modificar los trminos en los que su pas y Cuba han levantado un esperanzador proceso de negociaciones hace poco ms de dos aos.

Desde el lado de la Isla, la actualizacin del modelo tiene no pocas asignaturas pendientes. Se ha dicho suficiente que la poltica de lineamientos se ha ejecutado en alrededor de 20%, lo que equivale a reconocer que casi 80% de las propuestas esperan por aplicarse. Desafos como la eliminacin de la dualidad monetaria, la reforma constitucional, la ley electoral, e incluso una posible ley de comunicacin, entre otros, forman parte de agendas cuya implementacin resulta impostergable.

El diseo del modelo de desarrollo hasta 2030 contiene bases programticas imprescindibles para dibujar el pas del futuro, pero parece urgente la necesidad de complementarlas con polticas especficas que permitan transitar del qu al cmo. Las transformaciones en marcha implican un cambio de mentalidad como ha repetido una y otra vez el presidente Ral Castro; esto es, la disposicin de los diferentes actores sociales a encarnar un enfoque proactivo respecto a los cambios, maximizarlos como oportunidad y no como amenaza, estar dispuestos a correr riesgos y equivocarse dentro de un contexto donde es imposible preverlo todo, y disponer, a todos los niveles, del capital poltico e intelectual suficiente como para acometer los reajustes estratgicos demandados en la marcha por el propio proceso de actualizacin.

La universidad est teniendo un papel central en acompaar esas prioridades. Mencionara, en primer lugar, la posibilidad de tener un mayor protagonismo en la toma de decisiones. Decenas de profesores universitarios, del mbito de las ciencias sociales, las econmicas, las naturales y las exactas, que han sido llamados a formar parte de las comisiones de los lineamientos, integran equipos asesores y, en algunos casos, desempolvan sus investigaciones para ponerlas al servicio de las discusiones que estn teniendo lugar.

No hablo de entelequias ni de ensoaciones que pertenezcan ms a mi voluntad que a la realidad concreta. En nuestro caso, por ejemplo, las tesis de los graduados suelen defenderse ahora en presencia de decisores de los mbitos profesionales de las tres carreras (Periodismo, Ciencias de la informacin y Comunicacin social); estudiantes y profesores de la Facultad se insertan peridicamente en el sistema empresarial y la administracin pblica para generar soluciones de informacin y comunicacin innovadoras, la demanda de capacitacin en estos temas a diferencia de lo que ocurra aos atrs trasciende en nmero las capacidades del claustro para hacerles frente, y la gestin de la investigacin por proyectos permite crecientemente a los alumnos buscar soluciones especficas a los problemas de las diferentes organizaciones.

Fidel Castro, en un discurso pronunciado en el estadio universitario en marzo de 1959, adverta sobre la necesidad de no convertir a la universidad en una simple fbrica de profesionales, ni en una institucin que respondiera ms a los caprichos individuales que a las necesidades del pas. Lograr eso no depende nicamente de mejorar los planes de estudio, o disponer de recursos bibliogrficos ms actualizados, o de mayor conectividad para articularnos con circuitos acadmicos internacionales. Depende, acaso esencialmente, de un ambiente de discusin intelectual suficientemente fecundo y diverso como para encontrar respuestas a la altura de la complejidad de los problemas del mundo de hoy.

Si queremos conseguir ese objetivo eficientemente, se impone, por un lado, buscar estrategias para retener el capital humano de ms experiencia, en medio de un entorno laboral crecientemente competitivo y, por otro, fortalecer el capital intelectual y profesional de los que se suman al claustro como adiestrados. Necesitamos, como advirtiera con lucidez Jos de la Luz y Caballero, evangelios vivos, hombres y mujeres cultos, sensibles, capaces de apropiarse, compartir y modernizar las claves para interpretar y transformar el mundo circundante. Que en el dilogo generacional entre los ms jvenes y los veteranos prevalezcan la creacin, el debate y el crecimiento profesional, no la desmotivacin o las sobrecargas administrativas insostenibles.

Abogo, como lo haca Eusebio Leal hace apenas unos das, por conquistar a los jvenes. Cada generacin tiene que ser conquistada [] conquistar es la palabra deca el Historiador de la ciudad en la celebracin del 289 aniversario de la Universidad de La Habana. Ese propsito no debiera ser heredero, en ningn caso, de concepciones instrumentales ni de visiones iluministas que piensan y deciden por los otros. Los jvenes tendrn que participar y conquistar el poder a su manera, con las frmulas y procedimientos que consideren ajustados a su tiempo.

El propio Eusebio deca, en una entrevista memorable tambin reciente, que el ltimo gran servicio en vida temporal prestado por Fidel Castro al pueblo cubano fue acostarse en la trinchera y convocarnos: vengan y nanse, que la nica forma de salvarnos es perseverar. No hay tiempo para rendirle culto a escaramuzas o torpezas que puedan desviarnos del camino mayor: avanzar en el proyecto de Repblica inclusiva, democrtica, prspera, con todos y para el bien de todos, que preconiz Jos Mart.

Y en ese trayecto yo apuesto con optimismo al papel de la juventud cubana. En casi veinte aos como profesor universitario, la he visto discutir con pasin el pas al que aspiran, la he escuchado aportar sus propias visiones sobre nuestro futuro con madurez y cultura poltica indiscutibles. Si encauzamos creativamente esas reservas y si, por otra parte, la participacin de los jvenes abre sus propias trochas para imponerse en todos los mbitos de la vida cubana, no me quedan dudas de que tendremos un mejor pas.

Aunque parezca una verdad de Perogrullo, quisiera decir por ltimo que ningn anlisis en torno a la universidad que somos o seremos estar ajeno al contexto-nacin de los prximos aos. Una actualizacin del modelo econmico y social dinmica, que movilice en torno a s la inteligencia colectiva, que sea capaz de revisitarse constantemente y articular las fuerzas necesarias, en los mbitos interno y externo, para dar el salto, demandar necesariamente de los centros universitarios un mayor protagonismo en la gestin del desarrollo a todas las escalas y convertir, probablemente, la ecuacin I+D+I en una cultura que forme parte naturalmente de nuestras vidas.

Hay que despojarse de prejuicios e interactuar desde la universidad con el pas que viene, que tendr ms emprendedores, ms sector privado, ms inversin extranjera y ojal un sector pblico que demuestre, no sobre la base de consignas y retricas vacas, sino a partir de resultados de competitividad y eficiencia concretos, la viabilidad del proyecto poltico socialista.


Ren Fidel Gonzlez Garca

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

Hay que asumir, de entrada, que en realidad las universidades han sido siempre un ecosistema enormemente complejo y contradictorio, entre otras razones por ser la zona de ideacin y ensayo de una multiplicidad de paradigmas educativos, cientficos, filosficos, econmicos y polticos que dentro de ella han disputado, en un sentido marcadamente axiolgico y teleolgico, su visin de pas y sociedad poltica.

Como historiador del Derecho no puedo dejar de apreciar que tenemos dos relatos de universidad en Cuba: una que nos hunde y otra que nos alza, pero que, por eso mismo, no podemos olvidar. Las dos son el anverso y el reverso de una misma historia, y del destino y vidas de sus profesores y estudiantes. La primera sirvi para aupar, legitimar, sostener y trasmitir las corrientes, ideas y prcticas ms conservadoras, autoritarias, arbitrarias, contrarrevolucionarias, racistas, antidemocrticas y retrogradas. La segunda para generar, cobijar y dar aliento a la ms radical y generosa anttesis de todo esto: la Repblica y la Revolucin. Una es un lastre histrico que se tiende a olvidar; la otra, una inspiracin genuina y luminosa que el pragmatismo, la ambicin y el xito intentarn destrozar, pero que alienta. Aunque amargo, es necesario advertir tambin que el oscilar de esas dos posiciones, sus flujos y reflujos histricos, produjo tambin legiones de oportunistas, y una cultura y un pensamiento "moderado" y "reformista", conservador por definicin, muy daino en todos los propsitos y alcances de la vida universitaria por lo que limit, dogmatiz he hizo mediocre su funcionamiento, y por la forma en que ralentiz y pervirti la tica y prcticas pblicas de cientficos y profesionales, y los procesos de formacin cvicos.

Ahora bien, entender en Cuba el encuentro entre la vida universitaria, la vida cultural, y el pensamiento social crtico histricamente, implica poder descifrar el valor de la poltica y el asombroso y libertario descubrimiento que de ella hicieron muchos estudiantes y profesores universitarios como la nica clave republicana posible para enfrentar la injusticia y canalizar y concretar un orden social, econmico y poltico que diera dignidad y decoro al hombre y la mujer cubanos. En ese hallazgo, crucial y peligroso, desafiante, y del compromiso con la decencia, naci una conexin poderosa y vital en la consecuencia y la coherencia que junt, superando sectarismos y egos, historiales y mritos, ms por vergenza que por unanimidad, a miembros de generaciones diferentes, ligazn que fue, por naturaleza y propsitos, revolucionaria y emancipadora de las grandes mayoras. De Varela a Ral Roa, de Fermn Valds Domnguez a Mella, de la Protesta de los 13 a Pablo, de los articulistas de Alma Mater a Rafael Garca Brcenas, del magisterio de los republicanos espaoles en la Universidad de Oriente a Frank Pas y Pepito Tey, por citar algunos ejemplos, ese compromiso que trasciende las ideologas, o mejor, que hace del compromiso con Cuba su ideologa, es ante todo hijo de la cultura y la concibe como medio y fin para la libertad, la igualdad y un ser humano pleno. Resulta difcil separar de esa visin de la consecuencia de unas Cartas a Elpidio; o la Reforma Universitaria; o la Universidad Popular Jos Mart; o las crnicas desde el Realengo 18; o el desagravio a un ballet abandonado por la desidia, pero su impulso primario es sobre todo popular, de ah su autenticidad, su trascendencia y demoledora vala. No hay una gota de ingenuidad en todo ello, salvando se salva; emancipndose, emancipa.

Sobre esta pregunta puedo referirme desde la perspectiva de las ciencias sociales, y ms especficamente desde el Derecho. En este sentido, el desafo es enorme, complejo y de suma importancia. El dficit de cultura jurdica que acumulamos como sociedad es no solo monumental sino tambin, de muchas formas, desconcertante. La Revolucin, nacida de la reivindicacin del Derecho como instrumento de liberacin de los individuos y la sociedad, fue, como sabemos, jurdicamente nihilista. Despus, aunque sin renunciar a la vocacin por el imperio de la Ley que le era inherente, acab siendo y hay un saldo histrico inobjetable como evidencia, o si se quiere, prueba atrapada por una tendencia a crear normas, sin jerarqua y unidad, muchas veces ms desde las proporciones, influencias y necesidades paquidrmicas del Estado, pensadas ms desde y por las urgencias de la administracin pblica, que por, desde y como instrumental de interaccin de los ciudadanos. El saldo de todo esto, expresado por lo menos parcialmente, fue abrumador en materia de desconocimiento del Derecho, extraamiento de lo jurdico y florecimiento de una cultura de recurrencia a lo poltico, ms que de activacin de lo jurdico, que no solo volvi al Derecho por lo general ajeno a la cotidianidad del cubano, sino tambin peyorativo y, en muchos casos, vergonzoso, acaso una va solitaria y de escarnio.

Una maldicin popular de los ltimos aos puede resumir todo esto de forma muy sabia, aunque brutal: Entre abogados te vea. De modo que todo puede empezar en la ausencia o debilidad de una cultura y acabar en la fortaleza de otra que se le impone y reduce. No es algo, nunca lo es, definitivo ni irreversible, pero si importante, porque muchos de los que ensean el Derecho en Cuba y, sobre todo, su axiologa liberadora y til de las relaciones sociales, parten de ese escenario que he descrito, y, por tanto, son ellos mismos, y en buena medida sus esfuerzos, resultados de una sntesis ms que de una acumulacin cultural, que puede ser, en ltima instancia, primaria y endeble ante los embates de la realidad, aunque vital. Despus de aos enseando en una universidad se acaba comprendiendo por lo menos, esa es mi experiencia, que ese es un desafo que tiene que ser traspasado a otra generacin de profesores y profesionales de la prctica; es, por tanto, un desafo autnticamente poltico, y ah radica la esperanza, la oportunidad y la responsabilidad que se deposita a un mismo tiempo en la universidad, sus profesores y estudiantes, que siga siendo asumido como tal. Claro que otros problemas nos afectarn ya en los prximos tiempos; uno de ellos muy insidioso, que se desgranar de la reduccin de la duracin de la carrera, las influencias de la teora y el paradigma del Derecho neoliberal que nos llega como modernidad, el estrangulamiento, por falta de fondo de tiempo en los planes de estudios y un galopante pragmatismo precapitalista, de los ncleos de formacin humanista y de los principios y la axiologa del Derecho desde claves republicanas y socialistas, o dicho de otra forma, liberadoras.

Mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy? Cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

Se puede, no obstante, ser optimistas, pero solo las reservas y fortalezas existentes de compromiso con la asuncin de esos y otros desafos, lo permiten. Para ello ser vital sincronizar los tiempos educativos del Derecho y de su ejercicio con los tiempos polticos que deseamos como proyecto alternativo al capitalismo. Esto ltimo es central, porque si se produce lo contrario, una comprensin y una praxis del Derecho muy alejada de la justicia, la libertad y la igualdad acabar por imponerse sobre los ciudadanos, desfoliando a su paso la civilizacin en Cuba en la construccin de un reducto de lites de consumidores, probablemente ilustradas, pero con seguridad despticas y arbitrarias. Ernesto Guevara, a propsito de los intelectuales cubanos de su poca, dira algo que puede ser importante asimilar en sus esencias y formas en las universidades cubanas por sus claustros y estudiantes, como una gua mnima de la educacin en la dialctica de los procesos sociales: Nuestra tarea consiste en impedir que la generacin actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados dciles al pensamiento oficial ni becarios que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrn los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la autntica voz del pueblo. Es un proceso que requiere tiempo. Pero es urgente.

Fuente: http://www.temas.cult.cu/catalejo/universidad-y-pol-tica-disputas-pasadas-y-presentes-iii

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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