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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

Asumir los costes de la reproduccin

Juan Antonio Fernndez Cordn
Economistas frente a la crisis


Toda sociedad est obligada a organizar, por una parte, el mantenimiento de los individuos que la componen la satisfaccin de sus necesidades- produciendo bienes y servicios y, por otra parte, la renovacin de sus efectivos la sustitucin de las personas que mueren y de sus capacidades- a travs de la reproduccin humana y de la reproduccin social. Las variables demogrficas son la manifestacin estadstica de la organizacin social de la reproduccin humana, a su vez condicin de la continuidad social. Por eso, los cambios demogrficos no son en absoluto separables del resto de los cambios econmicos y sociales que los han acompaado a lo largo de la historia reciente.

El cambio demogrfico actual se basa en una transformacin profunda del modelo reproductivo por la que un sistema de baja productividad, en el que eran necesarios muchos nacimientos y muchas muertes para asegurar la renovacin de la poblacin y su capacidad productiva, ha sido sustituido por una modalidad de gran eficacia, en el que el rendimiento, tanto en poblacin total como en poblacin en edad de trabajar, es mximo. Hemos sustituido la rpida rotacin de un gran nmero de generaciones, por menos generaciones que viven ms tiempo y pueden desarrollar con mayor eficacia su formacin y la adquisicin de experiencia, una condicin bsica en nuestro actual modelo productivo. Adems, se une al alargamiento de la vida media, el haber hecho posible que las mujeres no siguieran dedicadas en exclusiva a las tareas de reproduccin, para beneficio de ellas, que acceden as a la plena ciudadana y para beneficio de todos, puesto que ha permitido su incorporacin a tareas ms productivas. No es pensable que una situacin de baja fecundidad, a su vez consecuencia de la baja mortalidad, sea compatible con el apartamiento de las mujeres del mundo laboral. Tanto la disminucin de la mortalidad, como la incorporacin de las mujeres al trabajo remunerado, han agrandado considerablemente nuestra capacidad productiva. Una de las consecuencias es que emerge al mbito de lo social la importancia del trabajo en el seno del hogar, tradicionalmente reservado a las mujeres que, todava hoy, siguen realizando, compaginndolo, en demasiados casos, con su actividad laboral remunerada

El cambio demogrfico en curso no se traduce por un aumento insostenible de la carga sobre los activos sino por un cambio radical del tipo de dependientes que ser necesario atender. En otras palabras, el problema no es la insuficiencia de recursos sino la dificultad que entraa modificar la distribucin actual de estos recursos para adaptarla a la nueva composicin de la poblacin dependiente, en la que abundarn los jubilados. Por muy difcil que sea la solucin de este problema, creemos que no es comparable a la que planteara una insuficiencia real de recursos.

El anlisis del cambio demogrfico revela, cuando se tiene en cuenta el conjunto de factores que se modifican al mismo tiempo, la necesidad de distribuir de forma distinta unos recursos suficientes. El salario, hasta ahora vector nico de la distribucin primaria de la renta, debe ser completado, o en parte sustituido, por mecanismos que faciliten una distribucin flexible. Cualquiera que sean las modalidades prcticas para alcanzar este objetivo, la imposicin y las transferencias debern sin duda jugar un gran papel, de ah la necesidad de una rehabilitacin y reforzamiento del Estado. Interesa, sin embargo, sealar que reconsiderar el papel del salario y desarrollar formas de distribucin alternativas, no se plantea solo al analizar el cambio demogrfico. Al contrario, los grandes problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad, cada vez con ms urgencia, desembocan todos en un replanteamiento de la distribucin primaria. La no asuncin de los costes de la reproduccin de los bienes naturales ha planteado una grave crisis ecolgica, con una vertiente climtica y otra relacionada con el medio ambiente y los recursos no renovables. Por otra parte, el rpido progreso de la productividad, con la creciente automatizacin y robotizacin del proceso productivo, conduce a que un nmero cada vez ms reducido de personas pueda producir lo mismo o ms que ahora. Cmo se distribuirn, en ese caso, los bienes producidos al conjunto de la poblacin?

La perspectiva de la automatizacin alimenta el miedo al paro y a una degradacin irreversible de las condiciones laborales. En ningn momento parece tenerse en cuenta que la evolucin demogrfica, y en particular la disminucin de la poblacin en edad de trabajar contribuir a aliviar el problema. Van a coincidir, en efecto, una demanda cada vez ms reducida de trabajadores, por la robotizacin, y una oferta tambin ms reducida, por la evolucin descendente de la poblacin en edad de trabajar. Lo que podra verse como un problema y su solucin (al menos parcial) se nos presenta como dos problemas contradictorios: a la vez sobran trabajadores (robotizacin) y faltan trabajadores (demografa).

En el pasado, el aumento de la productividad, que ha sido considerable, no ha reducido el empleo. Por una parte, ha disminuido la jornada de trabajo y por otra, han aparecido nuevas actividades demandantes de trabajo. El miedo actual podra no estar justificado y lo que lo alimenta es sobre todo la evolucin reciente del mercado de trabajo, en el que conviven jornadas que tienden a aumentar con salarios a la baja y un importante desempleo, acompaando a incesantes recortes de plantilla. Las reformas laborales, que han acompaado fielmente las polticas de austeridad, han creado esta situacin y resultan absolutamente inadecuadas en una perspectiva de robotizacin, salvo que se acepte el empobrecimiento generalizado de los trabajadores. Una de las claves es encontrar frmulas que permitan distribuir a todos unos recursos crecientes producidos por un nmero decreciente de ocupados. Se estn apuntando soluciones a este problema, entre otras la llamada renta universal, que ha figurado ya como propuesta concreta en algn programa electoral. Cualquiera que sea la modalidad especfica, tanto la evolucin demogrfica como la tecnolgica exigen replantear las formas actuales de distribucin y, en particular, la exclusividad del salario como forma de distribucin primaria de la renta. Es tambin necesario reconsiderar el debilitamiento del Estado, como instrumento de regulacin y de (re)distribucin. La socialdemocracia representaba un modelo con capacidad de afrontar retos a largo plazo, por el papel que en ella desempeaba el estado. La contrarreforma liberal ha venido a romper un modelo capaz de encarar los problemas ecolgicos y demogrficos, as como, sin duda, organizar la nueva sociedad de alta tecnologa. Aunque nada indica que el retorno a un modelo de ese tipo sea polticamente pensable en la actualidad, es necesario admitir que, sin un cambio en profundidad de nuestro sistema econmico, la conjuncin de problemas insolubles puede conducir a un caos peligroso.

La otra va pasa por el desarrollo de nuevos sectores productivos y la creacin de nuevos empleos. As, la agricultura exige ahora muy pocos brazos para alimentar a una poblacin creciente y el empleo se desplaz primero a la industria y despus a los servicios. Hoy, la gran necesidad no cubierta es el cuidado y, en general, todo lo relacionado con la reproduccin, incluyendo la conservacin de la naturaleza. Las condiciones, que ya apuntaba la autora feminista Nancy Fraser en 1977, para un modelo postindustrial en el que el cuidado no permanece escondido, se dan ahora. Tanto si se presta por el Estado y el mercado, lo que conlleva transferencias y gasto privado, como si permanece en el hogar, gracias a reducciones de jornada y remuneraciones a cuidadores, parece llegado el momento de su emergencia social. La idea de un cuarto sector, el cuidado de las personas, que recoja la fuerza productiva que libera la robotizacin, merece ser situada en el centro del debate sobre nuestro futuro. Los obstculos son grandes porque, una vez ms, es necesario innovar en materia de distribucin de la renta. El inters de los que poseen el capital y acaparan una proporcin creciente del producto, se opone a esta evolucin. En el sistema capitalista, el inters privado desempea tericamente un papel instrumental: se supone que la maximizacin del inters personal conduce a un resultado socialmente ptimo. En cierto modo, ese egosmo implacable del que hablaba la gran economista Robinson, es el que garantiza una situacin ptima para todos, segn la teora econmica dominante. Pero, como cada vez queda ms claro, ese egosmo, que se pretende eficaz, no garantiza en absoluto la reproduccin, ni de las personas ni de la naturaleza, es ms entra en conflicto con los intereses a largo plazo de la sociedad y, si no se le pone freno, puede conducir a una catstrofe ecolgica y a una verdadera quiebra de la cohesin social. La ausencia de referencia al mbito de la reproduccin explica por qu, aun admitiendo que la bsqueda del mximo beneficio condujera a una asignacin ptima de los recursos en cada momento, incluyendo el arbitraje temporal entre consumo e inversin, se producen necesariamente carencias y disfunciones que, en muchos casos, se manifiestan como desigualdades econmicas y sociales y tambin en forma de crisis ecolgica y demogrfica. No hay que descartar que, despus de la brutalidad de la contrarreforma liberal que ha caracterizado estos ltimos aos, la gestin de los intereses del capital se torne progresivamente compatible con el mantenimiento de una cierta proteccin del medio ambiente (ya iniciada, sin grandes efectos, en algunos pases) y de las personas. Macron, en Francia, puede ser el primer ejemplo claro de esta poltica, que generalizara la precariedad en el mercado de trabajo (bajo el nombre de flexibilizacin) compensada con la tambin generalizacin de la garanta para todos de un mnimo vital, durante la vida activa, con la renta universal, por ejemplo, y en la jubilacin, con pensiones pblicas garantizadas para todos, aunque muy recortadas. Este panorama, que va implcito en las polticas que se van implantando en los pases desarrollados, en nombre de la bsqueda de la competitividad, exige cambios polticos, de los cuales Francia es tambin un modelo. El final de la alternativa socialdemcrata, la formacin de un bloque gestor formado por parte de la derecha y parte de la izquierda que aqu se ha llamado socio-liberal y el resto divido en los llamados populismos de izquierda y de extrema derecha, condenados a no participar en las decisiones colectivas, ni como oposicin, ni como gobierno. Una situacin que mantiene solo una apariencia de democracia.

A los cambios demogrficos se est respondiendo, por parte del pensamiento dominante y de los grupos y partidos conservadores, con planteamientos contables, como si los sistemas de proteccin social pudieran permanecer aislados del conjunto de la economa. Por ejemplo, al anteponer el equilibrio contable del sistema pblico de pensiones a cualquier otro objetivo, se olvida que es una pieza ms de nuestro sistema de distribucin de los recursos, cuyo fin ltimo es que alcancen a todos con la mxima equidad. As, la evolucin de la composicin de los dependientes, es decir, de las personas que no reciben ingresos directamente del mercado, exige que se modifiquen las reglas de la distribucin de la renta, algo para lo cual nuestro sistema no parece preparado. Nos encontramos en un momento en el que convergen tres grandes cambios: el demogrfico, el ecolgico y el tecnolgico, que demandan innovaciones sociales a la altura de los retos planteados. Para enfrentarlos, es necesario ahondar en dos direcciones: por una parte, replantear los mecanismos de distribucin de la renta y por otra parte hacer emerger el cuidado como sector productivo. Los interminables debates en torno a los recortes en las prestaciones sociales pertenecen a otro mbito, el de la lucha de intereses contrapuestos en la sociedad, y no contribuyen a la solucin real de los verdaderos problemas.

Juan Antonio Fernndez Cordn , economista y demgrafo, es miembro de Economistas Frente a la Crisis, EFC.

Fuente: http://economistasfrentealacrisis.com/asumir-los-costes-de-la-reproduccion/



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