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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

Una distpica pasadilla
El pas de los dueos del mundo

Mario Rapoport
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En las prximas dos dcadas un 47% de los puestos de trabajo en Estados Unidos corren el riesgo desaparecer por efecto de la automatizacin (Martin School de Oxford, 2013). La automatizacin reducir la necesidad de mano de obra en un sector sin necesidad de generar necesidad de ella en otro (Mc Kinsey Global Institute). Son muchos los factores que se han sugerido como motivos del derrumbe del sistema (de bienestar) pero la rescisin unilateral por parte de los patrones de la reciprocidad de dependencia entre capital y mano de obra inducida por la globalizacin... y por el desmantelamiento (del Estado) ocupa el lugar de honor entre todas las explicaciones. En el rgimen de pleno empleo permanente, el despido dejara de cumplir su funcin como medida disciplinaria. La posicin social del patrono se vera socavada el desempleo es una parte importante del sistema capitalista normal (Jrgen Habermas).

1. Pareca un mundo perfecto. Por fin sus dueos haban logrado deshacerse de la muchedumbre que los acosaba. Ya no se oan ms quejas ni protestas. Esos hombres, que antes trabajaban para ellos y a los que haba que pagar un sueldo para que se alimentasen y siguiesen trabajando, se estaban extinguiendo. Acumular riquezas con la pesada carga de tener que sostenerlos, era una pesadilla y aparentemente consiguieron eliminarla.

2. Desde que se convirtieron en dueos del mundo (DDM) siempre tuvieron una dura competencia con los dems DDM, que eran muy pocos y se odiaban entre s. Cada uno quera ganar ms que el otro, lo que se les haca cuesta arriba por tener que gastar gran parte de sus ingresos en sus trabajadores, aunque stos se quejaban siempre de que no les era suficiente.

3. Los DDM no podan consentir pagarles ms porque eso disminuira su rentabilidad y les hara perder la competencia con sus otros colegas tambin DDM. En cambio, haban establecido dejarles libres una noche cada dos meses para que pudieran procrear y tener los hijos necesarios que el da de maana pudieran reemplazarlos en su trabajo. La produccin no deba parar ni un minuto y si enfermaban o moran les sucederan esos hijos. Cada fbrica tena sus propios trabajadores y la ley fundamental que rega era la de la libre competencia. Pero, para que esta fuera lo ms limpia posible, estipulaba en su reglamento general que ningn trabajador poda abandonar su trabajo e irse a uno de la competencia. Los que lo intentaban eran inmediatamente arrestados y puestos en prisin durante aos. Esto afectaba por igual a todos los DDM porque a veces les resultaba difcil sustituir la mano de obra que los abandonaba, al menos si sus hijos eran menores de cinco aos, la edad establecida para entrar a sus fbricas.

4. Mientras tanto, cada DDM viva siempre con la angustia de que los otros DDM ganaran ms que ellos y para eso necesitaban bajar los sueldos de sus trabajadores, pero tenan miedo de que se les terminaran yendo y no saban como podan prescindir de los mismos sin parar la produccin. Adems, esos trabajadores tenan dificultades para seguir el ritmo de las mquinas, aceleradas cada vez ms para superar la productividad de los rivales.

5. Entonces se les ocurri recurrir a los inventores, hombres que tenan tambin a su servicio, a fin de mejorar y controlar las primitivas mquinas. Y uno de ellos, un verdadero genio, les dijo que se podan reemplazar directamente a los trabajadores por robots, que eran ms eficaces y no les costaran nada una vez creados. Pronto los DDM supieron que los dems DDM estaban haciendo lo mismo y se inici una carrera entre ellos para construir ms y ms robots. stos tuvieron un gran xito y los hombres y mujeres que trabajaban en las fbricas fueron poco a poco reemplazados por los nuevos androides de metal.

6. La competencia entre los DDM se hizo cada vez ms feroz, porque vieron desde un principio amortizada la construccin de los robots que su costo iba disminuyendo. Los robots aprendieron slo mirando lo que los ltimos hombres que trabajaban les fueron enseando, algo que sus cerebros electrnicos registraron fcilmente. De modo que terminaron quedndose con el trabajo de todos. Por un tiempo, en la fbrica slo se escuchaba el apagado rumor que emitan, parecido al ronroneo de rumiantes. Trabajaban sin parar 24 horas al da, todos los das, y producan cualquier cosa que les pedan.

7. Los ex trabajadores humanos ya no molestaban porque iban desapareciendo poco a poco. Al no tener ningn empleo se reducan con rapidez porque moran de hambre sin dejar descendencia. Sus antiguos dueos disfrutaban la paz que significaba no tener que escuchar ms protestas ni discusiones.

8. Con todo, los DDM empezaron a ver con alarma que el tamao de sus fbricas ya no les alcanzaba porque la produccin, cada vez mayor, se expanda en forma explosiva. Se iba acumulando y apilando por todas partes como un cncer; en las estanteras, pasillos, recostada sobre las paredes, amontonada una sobre otra desde el suelo hasta el techo, en los baos, entre las mquinas, en todas las oficinas; en suma, en cada rincn de la fbrica, hasta que un da ni siquiera los DDM pudieron entrar a ella toda taponada de mercancas. Incluso los robots no podan seguir trabajando entre ese montn de productos que ya conformaban una gran nube opaca que se pudra poco a poco y les impeda cualquier movimiento. Por ms que los DDM quisieron reactivarlos no les fue posible y adems no tena sentido.

9. Ah se dieron cuenta de que los hombres les eran indispensables para consumir los bienes que sus fbricas producan y para ello necesitaban trabajar y tener ingresos.

10. Fue entonces cuando los DDM comenzaron a estar hambrientos no podan comer sus putrefactos productos, y se vestan cada vez ms pobremente al estilo de sus ex trabajadores. Carecan ya de inters para hacer el amor con sus mujeres o amantes, ni tampoco tenan fuerza para levantar con sus brazos a sus hijos, los que heredaran sus lugares. No obstante, los DDM posean a un costado de sus fbricas mansiones con amplios jardines y muchos perros de caza y gatos domsticos y se les ocurri que por un tiempo podan alimentarse con el pasto y las plantas que existan all (como nunca haban trabajado no saban cultivar la tierra) o ir comiendo sus perros y gatos.

11. Hasta que lleg el da en que no les quedaban ms vegetales ni animales, se haban comido todo. Con el resto de su lucidez encontraron una solucin provisoria. La gigantesca cacera para apresar y devorar a los otros DDM fue el ltimo y fugaz momento de esa competencia entre ellos. Los ganadores murieron tambin de inanicin, pero con una gran sonrisa satisfecha en sus huesudos y moribundos rostros.

12. Ya sin sus guardianes, los pocos humanos que quedaban (a los cuales hasta ltimo momento haban sido alimentados a pan y agua para mantenerlos vivos como ejemplo) lograron abrir las puertas de las prisiones y pudieron respirar el aire de la libertad. Muchos creyeron que podan construir un mundo distinto


Fuente: https://www.pagina12.com.ar/52852-el-pais-de-los-duenos-del-mundo

 


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