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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

Dictaduras?
La peor de todas: dictadura del mercado!

Marcelo Colussi
Rebelin


La ideologa dominante es la ideologa de la clase dominante, deca Marx. Expresado de otro modo: el esclavo piensa con la cabeza del amo. Por qu? Porque la imposicin de los grupos de poder es total: se da en el plano material y, quiz con ms fuerza an, en el campo cultural. Eso es la ideologa en definitiva: la argamasa que solidifica una sociedad no permitiendo ver la lucha de clases que la mueve o, en todo caso, haciendo de esa lucha y de las diferencias sociales algo normal, natural.

Las clases dominantes, siempre a travs de la historia en cualquier modo civilizatorio, ejercieron su poder en forma brutal, con el lenguaje de la violencia, pero tambin con la sutileza del discurso ideolgico. Las diferentes instituciones que se fueron creando a travs de la historia (familia, Estado, iglesias, la cultura en su sentido ms amplio, la escuela, los medios de comunicacin, etc.) son los instrumentos encargados de asegurar la transmisin ideolgica. Lo cual no es sino otra forma de decir: de asegurar la continuidad de la explotacin con un discurso de resignacin e inevitabilidad ante las injusticias.

La democracia que llega con el mundo moderno capitalista llev el manejo ideolgico a grados sumos. La universalizacin de la escuela formal por un lado, y la irrupcin de los medios masivos de comunicacin por otro, han permitido llevar la ideologa dominante a niveles de sutileza y penetracin nunca vistos antes. Los modernos mass media, desde Gutenberg y su primera imprenta en adelante, y ms an la revolucin cientfico-tecnolgica de las ltimas dcadas (televisin, internet, redes sociales), expanden el discurso de dominacin de una manera fenomenal. Mientras por un lado Francis Fukuyama y la derecha victoriosa tras la desaparicin del bloque socialista sovitico cantan jubilosa el supuesto fin de las ideologas, la ideologa capitalista individualista hiper consumista se entroniza con fuerza demoledora. Cualquier intento de cuestionarla es denostada, vilipendiada, pisoteada brutalmente. El No hay alternativa de Margaret Tatcher resuena triunfal.

Hoy da el mundo en su conjunto vive momentos de derechizacin sin precedentes. La ideologa dominante hace del libre mercado y de esa cosa rara llamada democracia nuevos dioses intocables. Contradecir esto es un llamado a la condena: es hacer sentir dinosaurio anacrnico a quien lo osara hacer o candidato a un balazo. Los tiempos de muertes, desapariciones, torturas y masacres pasaron, pero su mensaje sigue presente. Hoy esas muertes y torturas toman la forma de discurso ideolgico impuesto.

El pensamiento crtico se reemplaz por la diversin banal; la protesta se transform en pasiva resignacin, y el opinionismo trivial de las redes sociales sustituy a la produccin intelectual profunda. Consumir y no protestar parece el emblema obligado de los actuales tiempos. La ideologa de derecha, conservadora e inmovilista, parece haberse impuesto con fuerza arrolladora. Los conflictos, segn esta visin, ahora deben resolverse pacficamente. Algunas vlvulas de escape pueden permitirse, como discursos polticamente correctos, pero que no sirven para entender el sistema en su conjunto, y mucho menos presentarle alternativas que puedan hacerlo colapsar. Ah estn, por tanto, diversas expresiones de luchas parciales, importantsimas sin dudas, pero que llamativamente vienen siempre desgajadas de una interpretacin global de los hechos, con reivindicaciones siempre puntuales: las luchas de gnero, tnicas, por la diversidad sexual, de minoras contra mayoras, etc. Luchas definitivamente importantes, sin dudas, pero que quedan separadas de una visin clasista de la sociedad, donde la explotacin y las asimetras socioeconmicas no hacen parte del ideario.

Las ideologas, que en modo alguno han desaparecido!, inundan abrumadoramente cada espacio humano; las ideologas de derecha y conservadora, por supuesto, donde democracia y libertad son trminos clave. Consumir, consumir en forma inmisericorde y no protestar, seguir las modas, ser uno ms del rebao y si uno se angustia demasiado: ah estn las numerossimas iglesias neoevanglicas siempre listas para servir como blsamo.

Quien no entra en los cnones de la democracia capitalista, entendida como elecciones peridicas y separacin de poderes, cae en dictadura.

Pamplina absoluta, mentira vil. Pero ya sabemos, desde Joseph Goebbels en adelante, que una mentira repetida insistentemente se termina transformando en una verdad. Eso es la ideologa que impera.

Dnde estn las dictaduras? Aos atrs, a lo largo de Latinoamrica y el frica; dictaduras sangrientas, brutales, regenteadas por militares debidamente preparados para ser buenos perros falderos de las oligarquas nacionales y de las corporaciones multinacionales. Para eso se cre, entre otras, la Escuela de las Amricas.

Pero esas dictaduras que en las dcadas del 70/80 del pasado siglo prepararon las condiciones para los planes neoliberales resultan muy caras a su principal maestro titiritero: Washington. Muy caras en trminos econmicos y poltico-sociales. De ah que la estrategia se vari desde hace aos a democracias vigiladas, a parodias de democracias donde solamente cambia cada cierto tiempo el gerente de turno (acaso en alguna democracia capitalista ello deja de ser as?) Esas llamadas democracias, que en realidad son patticas caricaturas, son el reaseguro del capital. Ni ms ni menos.

En la democracia manda el pueblo, suele decirse. En todo caso, eso sucede realmente en los pocos ejemplos de democracia directa que encontramos a travs de la historia, solo en las experiencias socialistas. Las democracias de mercado libre son horrendas mentiras bien programadas donde, una vez ms, la clase dominante se burla de las grandes mayoras. Ah, lo que menos sucede, es que mande el pueblo: manda el capital!, as de simple. Y si las masas protestan, ah estn las bayonetas (y las ametralladoras, y los tanques de guerra, y los misiles, y las salas de tortura, y las crceles clandestinas, y las campaas de exterminio masivo, etc.) listas para ponerlos en orden.

Dnde estn las dictaduras hoy, entonces? Esa ideologa dominante en este momento habla de dictaduras en los pocos ejemplos de sociedades socialistas que se mantienen an: Cuba, Venezuela, Norcorea. Hay dictaduras ah? Haba dictaduras en Libia e Irak (socialismo rabe en ambos casos)? Hay dictadura en Cuba? (pequea isla socialista con ndices socioeconmicos similares o superiores a muchas potencias capitalistas). Hay dictadura en Venezuela? (pas que no se deja manipular por el imperio, y que adems detenta las reservas de petrleo ms grandes del mundo).

La dictadura, nos dice la ciencia de la politologa, es un gobierno tirnico, donde no se respeta la voluntad popular, donde estn conculcados los derechos humanos, donde no hay garantas ciudadanas. Sucede todo eso en estas dictaduras socialistas? Por supuesto que no: en todo caso, las poblaciones all gozan de beneficios. Si hay 200 millones de nios en las calles, ninguno es cubano, dijo Fidel Castro. Ese es el sntoma que explica todo.

Dnde estn las dictaduras? En las llamadas economas de mercado. Ah s que, efectivamente, las poblaciones estn sujetas, amarradas, encadenadas. Estn presas de un mercado que obliga a consumir sin piedad, destruyendo al mismo ser humano y a la naturaleza, teniendo peridicamente las guerras como nica vlvula de escape cuando el sistema se estanca.

La ideologa dominante est tan bien montada que, incluso, esa explotacin y esa manipulacin de conciencias no se ven como tal. Las tcnicas de control social son cada vez ms sutiles, ms sofisticadas. Si alguien conculca derechos realmente es la economa de mercado: obliga sin piedad pero con sutileza a consumir, dicta lneas de conducta para toda la Humanidad de las que nadie puede escaparse, viola absolutamente las voluntades populares, aun haciendo creer que promueve las libertades. Como alguien dijo socarronamente: qu es la libertad en el capitalismo? No ms que una estatua a la entrada del puerto de Nueva York.

Quin puede escaparse del dictado del mercado o de los medios de comunicacin masiva? Nadie, absolutamente nadie. Ah est la dictadura!!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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