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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2017

El Gobierno britnico fractura su pas

Lourdes Jimnez
Revista Ecologista


El Ejecutivo de Theresa May emprende una huida hacia delante y reducir su dependencia energtica a golpe de taladro y agujeros a sus verdes y vivos suelos. Pero el movimiento antifracking britnico est listo para la lucha.

Se abre el teln y aparecen varios camiones en un paraje muy verde con siete rboles. Talan cinco. Construyen un pozo de una milla de profundidad. Meten agua y arena (los productos qumicos se los ahorran) y fracturan las intimidades de la Tierra para extraer gas. Pasan los aos. Los camiones se marchan. Pero antes, replantan los cinco pinos que talaron al principio. Se cierra el teln. La pelcula es la que se ha montado el Gobierno de Reino Unido sobre la fracturacin hidrulica, ms conocida como fracking, y que es necesario para extraer gas de esquisto, de muy difcil acceso y a profundidades mucho mayores que el gas convencional.

Es un vdeo de poco ms de tres minutos y medio y forma parte de la gua que el Ejecutivo de Theresa May lanz a primeros de este ao bajo el ttulo: Orientacin sobre el fracking: desarrollo del gas de esquisto en Reino Unido [1]. Y lo tienen claro: la explotacin del gas no convencional es la solucin domstica para evitar que en 2025 se importe hasta un 60 % de este combustible fsil, segn datos oficiales.

Por eso, el Gobierno ha creado el denominado Shale Gas Team [2] i ii (Equipo de Gas de Esquisto), dentro del Ministerio de Negocios, Energa e Industria, que cree que este hidrocarburo enriquece la seguridad energtica y ayuda al crecimiento econmico. Aunque sin duda, la justificacin ms irnica para arrancar de las entraas de la Tierra este tipo de gas es que esta estrategia es una parte importante de la transicin del pas hacia un futuro bajo en carbono. Y as, Reino Unido, cambia el cncer por la esclerosis: el carbn por el gas.

En la ltima ronda de concesiones, aprobadas en 2016, la Autoridad del Petrleo y el Gas (OGA, por sus siglas en ingls) otorg 159 bloques de tierra para explorar, agrupados en 93 nuevas licencias [3]. En el 75 % del suelo concedido se aplicar la tcnica del fracking. El Gobierno estima que slo en el norte de Inglaterra, la ciudadana camina sobre un tesoro de 1.300 trillones de pies cbicos de gas de esquisto (unos 36 billones de metros cbicos). Lo que parece que no han calculado es el dinero y la energa que les costar llegar hasta l.

En cualquier caso, todo podra marchar viento en popa a todo gas para las empresas concesionarias, pero parte de la sociedad britnica, que ya tiene experiencia en la lucha contra esta tcnica (Balcombe 2013 [4] , Sussex, sur de Inglaterra), est lista para resistir lo que consideran una amenaza. Y el mensaje general, al menos en las zonas afectadas, es claro: frack-off! Una expresin que juega con el insulto fuck off del ingls que te jodan y que se pronuncia casi igual que frack, de fracking.

Resistencia contra el mayor emplazamiento

Francia fue el primer pas del mundo en prohibir el fracking en 2011. Gracias a una gran movilizacin ciudadana, Alemania lo ha haca el ao pasado. En Espaa, el Gobierno lo apoya y ha facilitado su implantacin, pero siempre de forma opaca y a veces por la puerta de atrs [5]. Sin embargo, el Gobierno britnico no esconde sus ganas de agujerear sus verdes y buclicos prados hasta llegar a la milla de profundidad, 1,6 kilmetros en vertical, o lo que es lo mismo, 17 veces el Big Ben, la famosa torre del reloj de Londres.

As, la oposicin a la fracturacin hidrulica en el pas ha ido creciendo de manera exponencial en los ltimos aos. Desde la red nacional Frack-Off, que centraliza la informacin de los cientos de grupos locales del pas, aseguran que la principal amenaza se sita ahora en Preston New Road, cerca de Little Plumpton, una aldea de 13 habitantes situada al norte de Inglaterra, en el condado de Lancashire, y que ser el lugar de fracking ms grande de Reino Unido hasta el momento.

La empresa concesionaria, la inglesa Cuadrilla, comenz los trabajos a primeros de 2017 sin esperar a la resolucin judicial tras una apelacin de los grupos locales. Y aunque son muchas las razones que tienen para oponerse, hay una que es clave: el condado de Lancashire y sus representantes polticos dijeron no al fracking en una consulta oficial. El Gobierno revoc la decisin y ha permitido a Cuadrilla entrar en sus vidas.

Nos turnamos para ir all todos los das y empleamos distintas formas de protesta. A veces, ralentizamos la entrada de camiones; otras, directamente nos amarramos a las puertas de entrada e impedimos el paso de los vehculos, cuenta para Ecologista Kate Styles, una activista local que se presenta como madre y dentro de poco abuela. Forma parte de Lancashire Nanas [6], un grupo de mujeres locales en contra del fracking.

La resistencia se hace tambin visible en las reuniones que un grupo de personas a modo de enlace mantiene con la empresa. Las actas son pblicas y en ellas se lee la tensin. Los seguros ganaderos no cubren daos por fracking, cmo vais a indemnizarnos?, pregunta un residente. Correremos con los gastos, contesta la empresa, asumiendo as que habr daos. Y qu hay de las grietas que aparezcan en nuestras casas cuando empecis a taladrar?, exclama otro. Pero Styles se muestra contundente: no confiamos en ellos.

Cuadrilla, un historial de fracasos

La primera vez que Styles escuch hablar de esta tcnica fue cuando Cuadrilla empez sus exploraciones en 2011 en Preese Hall, cerca de su condado, y que provocaron terremotos [7] en los alrededores, por lo que los trabajos tuvieron que finalizar y el Gobierno prohibi temporalmente la tcnica, aunque volvera a permitirla meses despus. Aun as, seis aos ms tarde, el lugar sigue sin estar restaurado, como marca la ley y poco a poco se van conociendo problemas con el sellado del pozo que abandonaron tras los sesmos [8].

No es la primera vez que esta empresa abandona los lugares que explota, tambin en otros pases como Estados Unidos y Australia. Vinieron, cogieron nuestras tierras, nos arrebataron nuestras vidas y destruyeron nuestra comunidad, explica un granjero australiano en un vdeo [9] al tiempo que prende con un mechero las aguas de un ro cercano a la extraccin de gas.

Sin embargo, en su pgina web, Cuadrilla asegura que es un buen vecino de Preston New Road. Destrozara un buen vecino a toda una localidad, generara contaminacin acstica, emitira txicos al aire o impondra sus intereses contra los deseos de toda una comunidad, se pregunta Styles.

Cuadrilla fue tambin la empresa concesionaria de la licencia en Balcombe, Sussex, al sur de Inglaterra, donde la protesta ciudadana fue brutalmente reprimida, como demuestran decenas de vdeos [10] en redes sociales. La empresa dio marcha atrs con el fracking, pero no con la exploracin mediante otras tcnicas.

La actuacin policial

La lucha global antifracking comparte un denominador comn: la contundencia de la respuesta policial ante las protestas. Y en Reino Unido, el tema ha valido para que la Red de Supervisin Policial Netpol, de Network for Police Monitoring haya realizado una investigacin al respecto.

El trabajo de Netpol cubre un amplio espectro de actuaciones policiales, pero en 2014 vimos que el creciente movimiento antifracking sera una vctima de la opresin policial ya que su actividad tiene lugar fuera de las ciudades; en lugares de difcil acceso para medios de comunicacin; en reas donde hay poca experiencia de protesta; y que involucra a gente local que, a menudo, se ve inmersa en el activismo por primera vez luchando contra poderosas y bien respaldadas corporaciones, explica a esta revista Kevin Blowe, coordinador de la organizacin.

Su ltimo informe, Protegiendo a los protectores: supervisando la actuacin policial en las protestas antifracking desde 2014 [11] revela que en Reino Unido existe una gran amenaza de infiltracin encubierta por parte de la polica en las protestas y tolerancia cero hacia la desobediencia civil. Netpol asegura en su investigacin que la vigilancia de destacados activistas y la bsqueda y documentacin de sus discusiones en lnea en las redes sociales es ms hostil y exhaustiva de lo normal y ms intensa que cualquier supuesta amenaza extremista, por lo que es totalmente desproporcionado.

Blowe cuenta que el objetivo ltimo de la investigacin, que se basa en observaciones durante las protestas, entrevistas a activistas e investigaciones de documentos oficiales, es influir en la forma en la que se planifican las operaciones e impulsar un enfoque policial menos hostil y menos conflictivo.

El Gobierno britnico ha dado vida a un monstruo que en otras zonas del continente ha sido derrotado por la presin social. Por eso, muchas de las pancartas que se portan hoy en las manifestaciones apelan a la movilizacin. I always wondered why somebody didnt do anything about that, then I realised I am somebody: Siempre me pregunt por qu nadie haca nada al respecto, despus me di cuenta de que yo soy alguien, reza un cartel colocado a las puertas de Preston New Road.


Fuente original: https://www.ecologistasenaccion.org/article34737.html



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