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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2017

La democracia brasilera bajo ataque

Leonardo Boff
leonardoboff.com


La propuesta clsica de toda democracia es: lo que interesa a todos, debe poder ser decidido por todos, ya sea directa o indirectamente por representantes. Como se deduce, la democracia no convive con la exclusin y la desigualdad, que es profunda en Brasil.

La opinin de Pedro Demo, brillante socilogo de la Universidad de Brasilia, en su Introduccin a la sociologa es acertada: Nuestra democracia es una representacin nacional de hipocresa refinada, repleta de leyes bonitas, pero hechas siempre en ltima instancia por la lite dominante para que la sirvan de principio a fin. Un poltico es alguien que se caracteriza por ganar mucho, trabajar poco, hacer negocios turbios, emplear a parientes y paniaguados, enriquecerse a costa de las arcas pblicas y entrar en el mercado desde arriba Si ligsemos democracia con justicia social, nuestra democracia sera su misma negacin (p.330.333).

No obstante, no desistimos de querer gestar una democracia enriquecida, especialmente a partir de los movimientos sociales de base, proclamando el ideal de una sociedad en la cual podamos caber todos, incluida la naturaleza. Ser una democracia son fin (Boaventura de Souza Santos), cotidiana, vivida en todas las relaciones: en la familia, la escuela, la comunidad, los movimientos sociales, los sindicatos, los partidos y, evidentemente, en la organizacin del Estado democrtico de derecho, se acostumbra decir. Por tanto, se pretende una democracia ms que delegaticia, que no empiece y termine en el voto, sino una democracia como modo de relacin social inclusiva, como valor universal (N. Bobbio) y que incorpora los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra, de ah una democracia ecolgico-social.

Este ltimo aspecto, el ecolgico-social, nos obliga a superar un lmite interno en el discurso corriente de la democracia: el hecho de ser todava antropocntrica y sociocntrica, es decir, centrada solamente en los seres humanos y en la sociedad. El antropocentrismo y el sociocentrismo suponen un reduccionismo. Pues el ser humano no es un centro exclusivo, ni tampoco la sociedad, como si todos los dems seres no entrasen en nuestra existencia, no tuviesen valor en s mismos y solamente adquiriesen sentido y valor en cuanto ordenados al ser humano y a la sociedad.

Ser humano y sociedad son un eslabn, entre otros, de la corriente de la vida. Sin las relaciones con la biosfera, con el medio-ambiente y con las condiciones fsico-qumicas previas no existen ni subsisten. Elementos tan importantes deben ser incluidos en nuestra comprensin de la democracia contempornea en la era de la geosociedad naciente y de la concienciacin ecolgica y planetaria segn la cual naturaleza, ser humano y sociedad estn indisolublemente relacionados: poseen un mismo destino comn, como bien se dice en la encclica ecolgica del Papa Francisco cuidando de la Casa Comn y en la Carta de la Tierra.

La perspectiva ecolgico-social tiene adems la virtud de insertar la democracia en la lgica general de las cosas. Hoy sabemos por las ciencias de la Tierra y de la vida que la ley bsica que subyace a la cosmognesis y a todos los ecosistemas es la cooperacin de todos con todos, la sinergia, la simbiosis y la interrelacin entre todos, no la victoria del ms fuerte.

Ahora bien, la democracia es el valor y el rgimen de convivencia que mejor se adeca a la naturaleza humana cooperativa y societaria. Aquello que est inscrito en su naturaleza es transformado en proyecto poltico-social consciente. Constituye el fundamento de la democracia: la cooperacin, el respeto a los derechos y la solidaridad sin restricciones. Realizar la democracia significa avanzar ms y ms en el reino de lo especficamente humano. Significa religarse tambin ms profundamente con la Tierra y con el Todo.

Este es el ideal buscado. Sin embargo, en los das actuales estamos presenciando lo contrario: un ataque a la democracia a nivel mundial y nacional. El avance del neoliberalismo ultrarradical, que concentra cada vez ms poder en poqusimos grupos, radicaliza el consumismo individualista y busca alinear a los dems pases con la lgica del imperio norteamericano, solapa las bases de la democracia. El golpe parlamentario dado en Brasil se inscribe dentro de ese ideario. La Constitucin y los derechos no cuentan ya, sino que se ha instaurado un rgimen de excepcin donde los jueces determinan la esfera de la poltica. Bien dice el analista poltico de la UFMG Juarez Guimares: Encuentro equivocado decir que Moro es un juez parcial cuando a decir verdad es un juez corrompido polticamente. Est ejerciendo su mandato de juez de forma partidaria, contra la Constitucin y contra el pueblo brasilero.

Los golpistas han abandonado la democracia y la soberana popular en favor del dominio puro y simple del mercado, de los rentistas y de la disminucin del Estado. Eso ha sido denunciado recientemente por nuestro mejor estudioso de la democracia, Wanderley Guilherme dos Santos, en su libro, silenciado por los medios de comunicacin empresariales, Democracia impedida, y por el analista poltico Juarez Guimares, antes mencionado, en una entrevista publicada recientemente en Sul 21.

Nadie puede prever lo que vendr en los prximos tiempos. Si los golpistas llevasen hasta el fin su proyecto de privatizaciones radicales hasta el punto de desgraciar la vida de buena parte de la poblacin, podramos conocer revueltas sociales. En una perspectiva ms positiva, tienen sentido las palabras del editor de Carta Capital, Mino Carta: el golpe de una pandilla al servicio de la Casa Grande ha tenido la virtud de despertar la conciencia nacional. Cuidado: una vez despertada, esta conciencia puede desembarazarse de sus opresores y buscar otro camino.

Leonardo Boff es articulista del JB online y escritor.

Traduccin: M Jos Gavito Milano, para leonardoboff.com

Fuente: https://leonardoboff.wordpress.com/


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