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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2017

El voto duro de un blando Frente Amplio

Paul Walder
Punto Final


Observamos las primarias presidenciales del Frente Amplio (FA) como una primera marca real que se pone a prueba ante un clima algo ms etreo, y tal vez artificial, creado previamente por los sondeos de opinin, la prensa -siempre interesada y resbalosa-, las percepciones e ilusiones. Tras unas semanas de campaas en televisin, de debates peridicos en los medios, las primarias han sido una medicin que no slo baj las expectativas del FA, sino que confundieron el presente en un aterrizaje no tan suave sobre la realidad y el momento.

Las elecciones primarias buscan la reaccin del militante y por extensin, expresan el clima poltico. Ello sucedi con el inquieto electorado de derecha que casi duplic el nmero de votos de las de 2013. Pero escasamente ocurri con el Frente Amplio, que con poco ms de 320 mil votos no logr cumplir las expectativas. Si detallamos la votacin, Beatriz Snchez, candidata presidencial del FA, obtuvo 221 mil votos. Un tercio, algo ms de cien mil, se canaliz hacia Alberto Mayol.

A diferencia de la derecha aglutinada en Chile Vamos, ms demaggica y ruidosa, el FA despleg un discurso crtico que en el caso del socilogo Mayol se estructura en torno a un programa de intensa desinstalacin neoliberal. Pese al criterio y comadreo destemplado en los debates de la derecha, la discusin del FA levant un relato que en el caso de Mayol adquiri densidad programtica, a la vez de ensamblarse con las tradicionales demandas de la Izquierda chilena y las actuales izquierdas latinoamericanas. Durante el debate surgi una voz corrosiva hacia una institucionalidad que, de una u otra forma, comparte en bastante menor grado su compaera del bloque.

Es en este punto que no parece tan fcil aglomerar voces, y menos ideas. Mientras Snchez es una profundizacin de las reformas inicialmente planteadas en el programa de la Nueva Mayora, Mayol apuntaba a generar un proyecto sobre nuevas bases que no consideran viable la institucionalidad construida por los artfices e idelogos de la dictadura, hoy presentes en corporaciones y directorios. El Estado y el modelo de mercado tan defendido por toda la clase poltica, las elites y las diferentes expresiones que tiene el poder financiero e industrial, son sin duda la causa de los problemas actuales, un diagnstico desarrollado por el acadmico en mltiples textos.

A partir de estas observaciones, las proyecciones parecen inciertas. Qu tan dura y militante ha sido la votacin del Frente Amplio, o qu incentivos existen para movilizar la votacin de Mayol hacia la candidatura de Beatriz Snchez en noviembre? Ms an, qu tanto puede crecer la votacin de la periodista hacia finales de ao?

Si nos remitimos a las votaciones histricas del ala izquierda del electorado durante los aos de la transicin, los nmeros no son tan distintos a los obtenidos por el Frente Amplio. Desde las primeras elecciones de la posdictadura el nmero de electores se ha mantenido ms o menos entre los 6,5 y siete millones, de los cuales los discursos ms crticos o izquierdistas nunca ha obtenido mucho ms de un seis por ciento. La candidatura de Jorge Arrate marc el techo en 2009, con 433 mil votos en unas elecciones selladas por un malestar social que canaliz la propuesta ms ambigua de Marco Enrquez-Ominami.

La marca que inscribi Arrate tuvo otras intenciones y tendencias previas. Ya en 1993, inmediatamente despus del gobierno de Patricio Aylwin, varios candidatos a la izquierda de la entonces Concertacin (Max Neef, Pizarro y Reitze) obtuvieron casi 800 mil votos, volumen, si bien fraccionado, jams repetido desde entonces.

Sobre estas estadsticas un anlisis simple dira que el crecimiento del FA debiera apuntar hacia el centro, hacia las clases medias. Un clculo tal vez demasiado funcional, que no considera el complejsimo espacio que all se abre, disputado, por cierto, desde la derecha ms extrema a populismos variados y otros aventureros. En una sociedad despolitizada, con una cultura individualista de mercado como la nuestra, estos grupos pueden abrazar cualquier proyecto que finalmente extienda, consolide o agudice la crisis. Sin un proyecto que recupere las organizaciones de base no hay posibilidades de salir de este tnel.

 

Publicado en Punto Final, edicin N 880, 21 de julio 2017.

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www.puntofinal.cl



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