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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2017

El asesinato de la verdad (No fue el mayordomo)

Aram Aharonian
Pressenza


El asesinato de la verdad (No fue el mayordomo)
Hombre sin cabeza - Arte Urbano en Valencia (Imagen de Antonio Marn Segovia / FlickR)

La verdad es la primera vctima de la guerra, dijo Esquilo, predecesor de Sfocles y Eurpides, considerado el creador de la tragedia griega, 500 aos antes de nuestra era. Lord Ponsonby es recordado por la declaracin:Cuando se declara la guerra, la verdad es la primera vctima, que hizo en su libro Falsehood in Wartime: Propaganda Lies of the First World War (La falsedad en tiempo de guerra: Las mentiras de la propaganda de la Primera Guerra Mundial, 1928).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill dijo que en tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que debera ser protegida por un guardaespaldas de las mentiras. Esas frases, verdaderas en sus tiempos y en sus contextos histrico, tal vez nunca como ahora son ms verdaderas debido a los grandes avances en las comunicaciones, en esta nueva guerra, esta batalla de ideas en la que estamos insertos.

En la Primera Guerra Mundial, los corresponsales usaban palomas, telgrafos o mensajeros para difundir sus historias. Hoy, en esta guerra, se utilizan comunicaciones satelitales, inteligencia artificial y telfonos inteligentes. Pero, mientras la tecnologa ha dado saltos cunticos, la verdad sigue siendo demasiado a menudo blanco (y rehn) de los poderes fcticos, y una vctima.

La guerra de Vietnam fue la primera que llev al pblico los horrores del conflicto con gran velocidad, cuando la transmisin de imgenes a lo largo del mundo ya era ms rpida. Recordamos esa foto famosa de 1972 con nios llorando y una nia desnuda mientras escapan de un ataque de napalm en Vietnam. Luego de la invasin a Irak, Afganistn, y varias otras, las vctimas carecieron de rostros para convertirse en nmeros, en daos colaterales.

Uno de los objetivo del periodismo de guerra es la llamada fatiga de la simpata que puede nacer fcilmente con una abundancia de malas noticias. Esa que hace ms fcil para nosotros apagar la tele, cambiar de pgina y simplemente seguir con nuestras vidas diarias y anular la realidad en la que sufren tantas personas. En la ignorancia de lo que est sucediendo verdaderamente, y, mucho ms importante, ignorando que todos tenemos el deber de buscar la verdad.

Muchas veces la verdad que se vislumbra a travs de la televisin, los medios cibernticos y los grficos, no necesariamente corresponde a la realidad. Esta verdad virtual posee como caracterstica la rapidez y el dinamismo en su construccin, pretendiendo abarcar todo el espectro social y agotndose hasta lo efmero en un abrir y cerrar de ojos, con imgenes espectaculares y lenguaje publicitario. La Verdad con mayscula, que es simplemente lo que en la realidad aconteci, que excede a las miradas que hablan sobre ella y procuran contenerla bajo sus argumentos, est desapareciendo de los medios.

La realidad ficcional o virtual

Las noticias falsas no son algo nuevo. Preceden a Facebook, a Twitter y a los miles de sitios que cada da intentan captar la atencin en un mundo de concentracin informativa y crisis del periodismo. El ciudadano Kane de Orson Welles ya haba mostrado en 1941 a un magnate de medios fro, en el trono de su imperio informativo, como el espejo del poder de la prensa para dirigir la opinin de un pas.

La historia tuvo muchos ejemplos, siempre con buenas relaciones con la poltica y sobre todo el poder, para confundir la realidad en favor del ms poderoso.

Sin lugar a dudas, hacer uso del aspecto emocional es una tcnica clsica para causar un corto circuito en el anlisis racional, y finalmente al sentido crtico de los individuos. Por otra parte, el uso del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos. De eso se trata la llamada Guerrade Cuarta Generacin.

La mayora de la publicidad dirigida al gran pblico utiliza discurso, argumentos, personajes y entonacin particularmente infantiles, muchas veces prximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o deficiente mental. Cuanto ms se intente buscar engaar al espectador, ms se tiende a adoptar un tono infantilizante: en razn de la sugestionabilidad, ella tender, con cierta probabilidad, a una respuesta o reaccin tambin desprovista de un sentido crtico como la de una persona de 12 aos o menor aun.

El mundo de la posverdad

Desde 1991, al menos, se vienen construyendo de estas realidades-virtuales para el consumo de miles de millones de personas. Pero en 2016 se produjo un nuevo punto de quiebre en la historia de las noticias falsas. Tanto, que el Diccionario Oxford declar la posverdad como palabra del ao. Las fake news dejaron de ser un artilugio de los medios para conseguir ms trfico.

Ese ao, la eleccin de Donald Trump como presidente de Estados Unidos comprob que las mentiras pueden llegar a ocupar el lugar del poder real. La ficcin y la realidad virtual lleg a la Casa Blanca. Hoy, la posverdad es el arma de desorientacin masiva de la opinin pblica que emplean los grandes medios de comunicacin y los lderes polticos.

La transformacin de los medios de comunicacin en factores de poder es acompaada con la aparicin de una metodologa para construir una realidad ficcional, como herramienta de manipulacin y construccin de un discurso hegemnico cuyo objetivo es el control social. La comunicacin de la verdad pierde su sentido tico y se transforma en mercadera, donde la espectacularizacin del mensaje ocupa el lugar del valor del contenido.

Los medios son utilizados hoy como un arma de combate en la nueva guerra ideolgica. La informacin, por su explosin, por su multiplicacin, por su sobreabundancia, se encuentra hoy literalmente contaminada, envenenada por toda clase de mentiras, rumores, distorsiones y manipulaciones. Cada vez es ms difcil parta los ciudadanos encontrar un referente que les asegure que la informacin que van a consumir es una informacin vlida, seria, segura, verdica, verdadera.

El discurso hegemnico se contrapone con un sistema democrtico de gobierno. Este ltimo requiere la aparicin de una pluralidad de informacin que permita a la opinin pblica decidir libremente. Se supone que es un derecho humano el de informar y ser informado. La esencia de la democracia no es el consenso -como quieren quienes defienden los intereses de los grupos econmicos hegemnicos-, que lleva a la verdad nica, al mensaje nico.

Es el asesinato de la verdad, o su sustitucin por una realidad-virtual, difcil de comprobar, que sirve para adocenarnos, doblegarnos. Cmo combatir en esta guerra de ideas, en esta batalla cultural, donde las viejas armas, las viejas herramientas ya no son tiles, dnde las viejas consignas de reparto equitativo de las frecuencias de radio y televisin creyendo que eso significa democratizar la comunicacin- parecen no tener sentido, cuando no hemos comprendido que el tema central son los contenidos?

El mundo cambia s, pero el tema de la comunicacin, de los medios de comunicacin social, sigue siendo, como en 1980 cuando el Informe McBride, fundamental para el futuro de nuestras democracias. El problema de hoy es la concentracin oligoplica: 1.500 peridicos, 1.100 revistas, 9.000 estaciones de radio, 1.500 televisoras, 2.400 editoriales estn controlados por slo seis trasnacionales. Pero ese no es el nico problema.

Hoy debemos hablar de la integracin vertical de proveedores de servicios de comunicacin con compaas que producen contenido, la llegada directa de los contenidos a los dispositivos mviles, la trasnacionalizacin de la comunicacin y su cortocircuitos con los medios hegemnicos locales, los temas de la vigilancia, manipulacin, transparencia y gobernanza en internet, el ruido en las redes y el video como formato a reinar en los prximos aos.

Estos son, hoy en da, juntos al largamente anunciado ocaso de la prensa grfica y la vigencia de la guerra de cuarta generacin y el terrorismo meditico, los vrtices fundamentales para reflexionar sobre el tema de la democracia de la comunicacin, mirando no hacia el pasado, sino hacia el futuro que nos invade.

La democracia amenazada

Ms que nunca la dictadura meditica, en manos de cada vez menos generales de las corporaciones, busca las formas novedosas de implantar hegemnicamente imaginarios colectivos, narrativas, discursos, verdades e imgenes nicas. Es el lanzamiento global de la guerra de cuarta generacin, directamente a los usuarios digitalizados de todo el mundo.

Si hace cinco dcadas la lucha poltica, la batalla por la imposicin de imaginarios, se dilucidaba en la calle, en las fbricas, en los partidos polticos y movimientos, en los parlamentos (o en la guerrilla), hoy las grandes corporaciones de transmisin preparan una ofensiva que saltean los medios tradicionales para llegar directamente, con sus propios contenidos de realidades virtuales, a los nuevos dispositivos mviles de los ciudadanos.

El hecho de que Internet est tomando el poder en las comunicaciones de masas significa que las grandes empresas estadounidenses como Google, Facebook, YouTube, Twitter, Yahoo!, Apple, Amazon, entre otras, estn dominando la informacin planetaria. Esas megaempresas de internet acumulan informacin sobre cada uno de nosotros cada vez que utilizamos la web, que ellos comercializan vendindola a otras empresas o a la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU.

Una sociedad conectada es una sociedad espiada, y una espiada es una sociedad controlada, y muchas veces ni siquiera por el hombre, sino por algoritmos que el hombre ha diseado en la creacin de la inteligencia artificial.

Pero eso da para seguir hablando sobre estas realidades, del big data, del televisor como una pantalla ms para recibir contenidos que manejarn las megaempresas de comunicaciones de acuerdo al perfil que cada uno va autodisendose en las redes sociales, de

Fuente: http://www.pressenza.com/es/2017/07/el-asesinato-de-la-verdad-no-fue-el-mayordomo/



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