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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2017

El periodista Jos Mart Gmez publica El oficio ms hermoso del mundo (Clave Intelectual)
La pasin por contar historias

Enric Llopis
Rebelin


Acompaar durante 380 pginas al veterano periodista Jos Mart Gmez (Morella, Castelln, 1937) implica adentrarse en un pozo de experiencia. Porque el reportero desgrana el anecdotario y trasfondo de sus infinitas entrevistas y reportajes durante dcadas de oficio. Se limita en su trabajo, nada menos, que a contar y penetrar en la esencia de las historias. Como decan los clsicos, hacer calle. Mientras conversaba, para recabar informacin, con un comisario en su sobrio despacho, una mujer interrumpi el encuentro. Vesta con ropa rada, cabello largo y una mochila al hombro. La mujer musit unas palabras al odo del polica: era una infiltrada en los GRAPO. Cuando cubri en directo el juicio por la matanza de los abogados de Atocha, los ingredientes de la crnica negra estaban incluso antes de la vista oral; as, un joven ultraderechista exclamaba cerdos comunistas a los laboralistas asesinados; o un adolescente que no podra contenerse, segn deca a sus acompaantes, si junto a l se sentaba un rojo. Otras veces los retazos de un dilogo contienen enorme valor; como cuando un excomandante y antiguo miembro de la Unin Militar Democrtica (UMD), le confes sobre el 23-F: el golpe fracas pero es evidente que altas jerarquas lo han estado alimentando.

Tal vez apegar los cinco sentidos a lo que corre por la vida sea la mxima del periodista Jos Mart Gmez, quien ha publicado en Clave Intelectual El oficio ms hermoso del mundo (una desordenada crnica personal). Galardonado con numerosos premios periodsticos y autor de una decena de libros, Mart colabora actualmente en la Cadena Ser, aunque los lectores ms veteranos todava evoquen las entrevistas que, junto al politlogo Josep Ramoneda, realizara en el semanario Por Favor. Sin nostalgia, que segn el guionista Rafael Azcona huele a flores putrefactas, Mart pondera el valor de las viejas redacciones, frente a quienes en lugar de patear la calle rastreando historias, se sientan ante el ordenador como si fuese un juguete. A la corresponsala en Londres, donde lleg en 1988, dedica uno de los diez captulos del libro. No ha rescatado los recuerdos del archivo, sino de los paseos por los grandes parques. En la capital britnica se estren en la radio, pero la gran enseanza la recibi, nada ms aterrizar a las islas, en la televisin. Un periodista de la BBC situado enfrente de Thatcher le espet: la entrevista la conduzco yo, seora primera ministra. Y pasaron al siguiente asunto, pese a las reticencias de la dama de hierro.

Una de aquellas viejas redacciones en las que se endureci Jos Mart fue la de El Correo Cataln. Los gritos del subdirector (Si todos los hijos de puta volasen, taparan la luz del sol!), la veintena de periodistas que laboraban por la tarde y que por razn del misrrimo sueldo tenan que trabajar tambin por las maanas; o aquel reportaje que Mart escribi sobre patentes y marcas, y que el superior complet con notas en el margen del texto. Era la parte que el periodista omiti para que el entrevistado no le tachara de hijo de puta. Prefieres que l te llame hijo de puta o yo mierda de periodista?, zanj el jefe. El reportaje fue publicado con todas las referencias. Y la concesin tuvo como premio una copa en Bocaccio.

Los aos de andadura profesional tambin dan para desmontar tpicos. Uno entre tantos, el del periodismo de investigacin, que se ha venido haciendo desde siempre y surge de un soplo. El mismo matiz podra hacerse respecto al llamado nuevo periodismo. Jos Mart trabaj a conciencia el escndalo de Rumasa; ironiza sobre el modo en que, segn los cnones, tendra que haber comenzado sus informaciones: Tras un arduo y extenuante seguimiento de diversas pistas. Pero realmente, confiesa unas lneas despus, la informacin (la copia del expediente de la nacionalizacin promovida por el gobierno del PSOE) se la hizo llegar un amigo, compartiendo un caf. Atrs quedaron los aos en que la referencia central para los ecos de sociedad era la revista Hola!. Y el peridico El Caso, para la informacin de sucesos. Pero, agrega Jos Mart, tambin El Caso lleg a informar de juicios en el Tribunal de Orden Pblico que medios de informacin, presuntamente solventes, trataban de obviar.

El reportero se inici en las crnicas judiciales en los aos 70, cuando la televisin no haba transmutado el gnero a espectculo. A partir del llamado caso Alcsser, la informacin sobre el fenmeno delictivo se sali de madre. El hecho es que el horror, el miedo, la sangre y la muerte se han convertido en pura mercanca, sin que la tica y la presuncin de inocencia puedan poner freno. Hoy, Grace Kelly slo vendera como ninfmana, deca un periodista veterano. El ciclo amable de las revistas del corazn vino a romperlo la televisin, aade Mart, un medio donde el rosa ms bien amarillea.

El autor de El oficio ms hermoso del mundo vuelve en varias ocasiones al periodismo de investigacin. Ha de contrastarse la publicacin de un reportaje con la persona denunciada? La conclusin a la que llega Jos Mart es que la garanta de la calidad en un texto periodstico no est en consultar muchas fuentes, sino en basarte en la fuente, aunque slo sea una, si sta es seria y lo sabe todo sobre el tema que te pasa. Se enfrent a la cuestin durante las pesquisas, que llev a cabo junto a Josep Maria Huertas, de un gran escndalo en el consorcio de Zona Franca, mediados los aos 80. El sujeto de la gran estafa era el padre del empresario Javier de la Rosa. Cuando Mart mostr las informaciones al vstago, ste impidi la publicacin de la exclusiva. El argumento no admita rplica: Soy el que cada fin de mes le presta el dinero al propietario de su diario.

La investigacin a do result muy exigente y penosa. Adems, de las siete fuentes consultadas (abogados, jueces y policas), cinco reiteraron lo que ya saban por las dos fuentes que mejor conocan el asunto. Pero la reflexin se adentra en un territorio cada vez ms vidrioso, al menos tanto como los pufos financieros en los que se indaga. Si el periodista no est capacitado para ahondar en los laberintos financieros, no estamos en realidad basndonos en las fuentes que nos filtra un confidente?, se pregunta Mart. La siguiente cuestin resume todas las variables de rigor, tica e independencia profesional: Representa el sometimiento a la fuente una merma en la garanta de informacin? Responde negativamente, pero con un matiz: siempre que la fuente sea solvente; y adems, la objetividad no existe, pero la subjetividad no debe confundirse nunca con la falsedad.

En vericuetos menos arduos, el libro cuenta la pequea historia de un periodista de la II Repblica, que en los aos finales de la vida se someti a una entrevista. Cortsmente le ofreci a su interlocutor un vaso de Whisky y un cigarro habano, que el entrevistador rechaz. Sorprendido, el veterano periodista pregunt: Cmo puede escribir usted cosas interesantes si a las diez de la maana ni fuma ni bebe? Mart Gmez da cierto crdito a esta hiptesis. Considera que la generalizacin del agua mineral ha restado pasin a las redacciones, y calor a los debates.

Las reseas del libro El oficio ms hermoso del mundo destacan invariablemente el siguiente pargrafo: En las redacciones de hoy, la audacia, la innovacin, producen pnico; cuanta mayor uniformidad, mejor; manda el libro de estilo, la maqueta, lo previsible; por eso causan impacto los reportajes que se salen de lo homologable. Mart echa de menos las historias de vidas interesantes, suplantadas por los comunicados de prensa y la importancia de las relaciones pblicas. Se ha perdido la magia del relato, afirma el autor, justamente cuando las palabras narrativa y relato se repiten por doquier en su acepcin posmoderna. Textos cortos, con despieces, entradillas, ladillos, recuadros y notas de ambiente ganan fuerza en los textos periodsticos. Para no aburrir al lector, como si ste fuese imbcil.

De las miles de entrevistas realizadas por este veterano reportero, destaca que lo fundamental es el clic. Le ha ocurrido slo cinco o seis veces. Es el momento en que el entrevistado se olvida de s y se entrega, se abre en canal; cuando vuelve a la realidad, a la entrevista, pide que no aparezca en el texto nada de cuanto acaba de decir. Un mnimo sentido de la tica obliga al periodista a respetar la decisin. Otra posibilidad es que el reportero, consciente del valor de la confesin, la conserve para s y no la publique. Sin embargo el genero rey, considera Mart Gmez, es el reportaje. Te permite vivir muchas vidas a travs de las experiencias que te relatan. Por ejemplo, las barracas marginadas de los aos 70 o el entierro de un minero fallecido dentro de una mina. Todo se resume en la pregunta de un antiguo director de El Correo Cataln, Andreu Rosell, a los jvenes que deseaban entrar en la redaccin: Qu quieres hacer en periodismo? Slo superaban la prueba quienes respondan que contar historias. A esos jvenes los pula en el ahora perdido taller de redaccin, remata Jos Mart Gmez.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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