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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2017

Turismo: oportunidad o problema?

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla

El problema no es tanto la saturacin de turistas como la forma de gestionar el turismo. Y esto afecta tambin al importante tema de la relacin de ste con el patrimonio cultural


Un reciente informe de Etnocrdoba (grupo de investigacin dirigido por el antroplogo Jose Mara Manjavacas) ha analizado la situacin y efectos del turismo en la ciudad de la Mezquita: sus fortalezas, debilidades y potencialidades. Sealan los colegas, por ejemplo, el peligro de "morir de xito turstico" que corre una fiesta tan cordobesa como la de los Patios, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y convertida en mera exhibicin visual para curiosidad de miles de turistas que, tras hacer largas colas, solo perciben su esttica pero no la red de relaciones sociales y la rica cultura comunitaria que subyace al "espectculo".

En Barcelona, el pasado 10 de junio, una gran manifestacin recorri las calles del centro para protestar de los problemas que la masificacin turstica est produciendo: fuerte bajada del nmero de pisos de alquiler por su conversin en alojamientos tursticos, con la correspondiente fuerte subida de los precios, colmatacin de algunos espacios pblicos, banalizacin de calles tradicionales y molestias para los vecinos, que optan, cuando pueden, por trasladarse a otras zonas de la ciudad. En Baleares es cada da ms evidente el hartazgo por el comportamiento de un nmero creciente de turistas low cost que toman las islas como simples escenarios para borracheras y actos vandlicos que no se atreveran a realizar en sus lugares de origen.

Creo no exagerar si apunto que puede estar surgiendo una especie de turismofobia que ir en aumento si no nos tomamos en serio el necesario debate sobre el turismo. Que va mucho ms all de si es adecuado o no (que, rotundamente, s lo es) crear all donde no exista una tasa turstica: pero no para que todo lo recaudado vaya a la captacin de ms turistas, sino para subvencionar los servicios pblicos y otros gastos que genera la masiva presencia de estos.

Desde luego, no se trata de demonizar el turismo y aun menos a los turistas. Poder hacer turismo es una conquista democrtica y todos somos, algunas veces, turistas, como tambin somos peatones aunque podamos tener coche, pero s de contemplar la vulnerabilidad de esta "industria" y de estudiar sus diversas y a veces contradictorias vertientes y efectos. Y esto es especialmente urgente en Andaluca, donde recibimos a casi 30 millones de turistas anuales que producen aproximadamente el 13% del PIB. Desde los tiempos del franquismo hasta hoy, las autoridades polticas se han esforzado en que aumente cada ao el nmero de turistas. Y han celebrado siempre este aumento, incluso por encima de la atencin a cules sean los resultados econmicos o qu problemas pueda ello generar. Es hora ya de considerar otras variables que no sean casi exclusivamente la del nmero. Es hora de someter a anlisis las "externalidades" no computadas del turismo. De considerar no slo sus beneficios (que habra que sealar a quienes llegan, porque los empleos generados por el sector son, en general, precarios o de muy baja calidad) sino tambin los problemas que crea, sobre todo cuando el turismo se convierte -caso de muchas ciudades andaluzas y de nuestras costas- en monocultivo econmico.

Habr que elegir entre dos opciones que orientarn de forma muy distinta la gobernanza: o nuestras ciudades (Sevilla, Crdoba, Granada, Mlaga, muchos municipios del litoral) lo ponen todo al servicio del turismo como actividad central y casi nica -lo que equivaldra a su turistizacin y a una separacin radical entre la ciudad de los turistas y la ciudad donde vive la gente- o se encara la gestin del turismo dentro de un modelo de ciudad diversificada en sus actividades y al servicio, en primer lugar, del bienestar de sus habitantes. Porque, como seala el informe de Etnocrdoba, el problema no es tanto la saturacin de turistas como la forma de gestionar el turismo. Y esto afecta tambin, en grado mximo, al importante y delicado tema de la relacin entre turismo y patrimonio cultural.

Urge un debate riguroso y democrtico entre los diversos actores: polticos, empresariales, ciudadanos, sindicales, profesionales Lo que no es de recibo es que sea solo el lobby hotelero el que marque lo que hay que hacer y lo que no. El precedente del cambio de fechas de la Feria de Sevilla es inquietante, y no porque no sea razonable, sino porque se debe fundamentalmente -diga lo que diga el alcalde Espadas- a la presin de los hoteleros para tener dos fines de semana los hoteles llenos a precios muy altos. Precisamente por la importancia del turismo, las decisiones sobre este deben ser parte de una gestin democrtica de nuestras ciudades. Si no se hace as, aqu tambin surgir la turismofobia. Y no creo que esto sea bueno para nadie.

Isidoro Moreno. Catedrtico emrito de Antropologa Social

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/Turismo-oportunidad-problema_0_1157884661.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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