Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2017

El cese al fuego debe ser acompaado por garantas al movimiento social

Revista Insurreccin


El Derecho Internacional Humanitario brinda elementos de referencia para este tercer ciclo de Dilogos que se inicia en Quito, ya que busca proteger a la poblacin civil.

El Estado colombiano ha considerado al movimiento social como aliado, cmplice o parte activa de la guerrilla, de ah el tratamiento de guerra desplegado contra ste, buscando su anulacin en el marco de la lucha contrainsurgente.

Las Fuerzas Armadas de Colombia, los organismos de Inteligencia, las autoridades civiles como fiscales y procuradores, y sectores privados (ganaderos, terratenientes, empresarios), han adoptado una concepcin de la guerra derivada de la doctrina de Seguridad Nacional, que implica la identificacin de un enemigo interno. De esta manera han considerado a muchos sectores sociales: comunidades campesinas, tnicas, sindicalistas, estudiantiles, defensores de derechos humanos, opositores polticos, comunales, a quienes han llamado brazo poltico de la subversin, cajas de resonancia de la guerrilla, subversin desarmada, organizaciones de fachada de la insurgencia o poblacin civil insurgente.

El Estado cre y fortaleci los grupos paramilitares; estos, al igual que las Fuerzas Armadas, recibieron formacin de profesores de la Escuela Superior de Guerra: all reafirmaron la concepcin del enemigo interno. Un caso de muchos es el del asesor de las Fuerzas Militares y profesor de la Escuela Superior de Guerra, Jos Miguel Narvez, quien dictaba ctedras tambin a los paramilitares, una de ellas denominada Por qu es lcito matar comunistas en Colombia?. Luego fue subdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en el ao 2002, desde donde se recrudecieron estrategias de persecucin contra el movimiento social. En la Revista de las Fuerzas Armadas N 162, en 1997, Narvez afirma que:

El trabajo de la subversin desarmada ha logrado en este proceso colombiano de conflicto interno ms resultados en contra del Estado como un todo, que el trabajo del ente subversivo cargado de fusiles y ametralladoras

A partir de esa concepcin las Fuerzas Armadas, entidades civiles y paramilitares fueron encasillando a las organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos como actores de la guerra poltica, ideolgica o psicolgica. Con ese discurso han legitimado el tratamiento militar y la sistemtica violencia estatal contra el movimiento social a travs de la estigmatizacin, la deslegitimacin de su labor, apelando a encarcelamientos, amenazas, asesinatos, desapariciones forzadas, desplazamiento y exilio (Ver el documento oficial Texto especial. Accin integral como concepto de estrategia integral e integrada del Ejrcito).

Eso explica el tratamiento dado a la protesta social, huelgas u otras manifestaciones pblicas. Estos derechos han sido negados por las autoridades civiles y militares quienes, pblica y reiteradamente, sealan que las protestas estn infiltradas o convocadas por la guerrilla. Por ello las Fuerzas Armadas y de Polica conciben la protesta social como un problema de orden pblico y no como un derecho; por ello le dan tratamiento militar; para ello crearon el ESMAD y envan al Ejrcito a los territorios a disparar contra los manifestantes.

El Estado colombiano no puede afirmar que todo esto son sucesos del pasado o de gobiernos anteriores. En primer lugar, no se han efectuado las transformaciones estructurales necesarias para que ello deje de ocurrir; en segundo lugar, el tratamiento a la protesta social y el fortalecimiento del paramilitarismo son muestra de la persistente concepcin de guerra contra el movimiento social.

Dicha estrategia est anunciada en el documento antes mencionado. All las Fuerzas Armadas consideran como objetivo de la guerra poltica y jurdica al movimiento social. Por ejemplo, en ese texto indican que existen organizaciones de fachada, que:

sirven para disfrazar frentes guerrilleros en varias regiones que hacen gala de objetivos nobles y altruistas. Estas organizaciones se pueden presentar en formas de asociacin, comits, juntas, tiendas, cooperativas, talleres, aunque en ocasiones no las crean, pero s las infiltran o penetran.

Para el Estado que aun sostiene esa doctrina, las distintas acciones que el movimiento social hace, incluso en aspectos relacionados con los dilogos de paz, son parte de esa guerra poltica, que incluye, por ejemplo, las siguientes acciones (que seran funcionales a las fachadas que construira la insurgencia): a) el Fortalecimiento, consolidacin y creacin de consejos, comisiones permanentes de paz y verificacin; b) Solicitud de nombramiento de un comisionado de la Organizacin de las Naciones Unidas, para el manejo de la problemtica de los desplazados. c) Informes tendenciosos sobre la situacin de Derechos Humanos en Colombia dirigidos a la Unin Europea y al Departamento de Estado de los Estados Unidos. d) Propuestas de paz y planteamientos de condiciones para Iniciar contactos con el alto Gobierno, exigiendo despejes, desmilitarizacin de amplias zonas geogrficas y la implementacin de los dilogos regionales; e) Ampliar el concepto de no deliberantes de las fuerzas armadas; f) Prohibicin del servicio militar obligatorio y su sustitucin por un servicio social o ecolgico.

Gran parte de los asesinatos y agresiones a los lderes, lideresas sociales pertenecientes a juntas de accin comunal, movimientos campesinos, afrodescendientes e indgenas fundamentalmente, y a defensores de derechos humanos, tienen sustento en esa doctrina que an se sigue sosteniendo desde las ms altas instituciones del Estado.

Por eso el ELN reitera la necesidad de cesar las agresiones contra el movimiento popular, y tomar medidas concretas contra el paramilitarismo y la connivencia con funcionarios del Estado, respetar y proteger la protesta social, as como cumplirle los acuerdos al movimiento social y de derechos humanos.

Ello implica necesariamente la revisin y remocin de la doctrina del enemigo interno que persiste en el pas, abarcando a quienes expresan un pensamiento diferente.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter