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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2017

El nuevo escenario colombiano

Roque Gonzales La Rosa
Resumen Latinoamericano


La guerrilla ms antigua y resiliente de nuestra amrica acaba de dejar las armas, dejan escrita una pgina de 53 aos de insurgencia que empieza hacerse historia, para salir por la puerta grande de la guerra. Una guerra empantanada en medio de los bombardeos y la intervencin tecnolgica contrainsurgente de los estados Unidos; golpeada pero no vencida, la guerrilla resista en el fango del paramilitarismo, narcotrfico y diversas amenazas de descomposicin. Las FARC EP han sabido en menos de 4 aos salir de los Caos y Esteros en los que literalmente la guerra iba pudrindose hacia un escenario de enorme dimensin histrica para Colombia, pgina de la historia que adems enmarca su reingeniera y transformacin a partido poltico legal.

Las FARC EP pueden celebraban un Acuerdo en el que aseguran su participacin poltica, representacin parlamentaria, amnista para sus presos polticos entre otros aspectos de su particular inters, pero celebra tambin que estos acuerdos abordan aspectos medulares de la reforma del campo colombiano, un escenario en que los niveles de concentracin, desplazamientos forzados de campesinos, masacres paramilitares superan las cifras de la guerra en Guatemala que ya creamos irremontables. Hace unos das la Universidad Nacional entreg los resultados de un censo integral desarrollado sobre ms de 10 mil guerrilleros constando que el 66% de la insurgencia es de origen campesino, el 81% de los y las combatientes provienen de actividades vinculadas al campo, ms de medio siglo en que el establishment colombiano negaba la raz campesina y agraria de esta problemtica, una guerrilla campesina que hoy pone nuevamente el debate sobre un campo pauperizado por el neoliberalismo. Colombia importa ms de 12 millones de toneladas de alimentos anuales. Un campo que ha visto en estas dcadas acentuarse la concentracin, la desaparicin de cultivos de alimentos para priorizar los monocultivos para biocombustibles, la asociacin mafiosa entre grupos paramilitares, polticos y empresarios mafiosos que asolaron el campo colombiano generando 7 millones de desplazados entre otras cifras.

Los Acuerdos de Paz se concretan en una serie de dispositivos legales que prevn la reinsercin econmica de los guerrilleros mediante cooperativas, superan en este aspecto tambin los acuerdos en Centroamrica donde los desmovilizados quedaron en el desamparo y hasta hoy bloquean vas para demandar reconocimiento. La derecha colombiana acusa de golleras a las FARC EP los acuerdos conseguidos en La Habana, la economa que les generaba la guerra, el sostenimiento de un modelo econmico que tiene a Colombia como el pas de mayor inequidad en nuestro continente y las responsabilidades que hoy tendrn que enfrentar ante la justica especial alientan esa campaa que encabeza Alvaro Uribe para hacer trizas el acuerdo.

Sin embargo, las FARC EP pueden haber surcado mares procelosos para venir ahogarse en la playa de la paz, y es que el escenario tampoco les viene resultando ni llano ni sabanero. En estos momentos el otrora ejrcito del pueblo acusa un proceso de desvinculacin de su fuerza, la guerrillerada de base enfrenta una paz que hasta hoy no lo provee de tiles de aseo, de atencin mdica, de vestido que antes le resolva la comandancia, la reciente ceremonia de dejacin final de armas con el Secretariado guerrillero en pleno y el Presidente Juan Manuel Santos se desarroll en el campamento de transicin de Mesetas en el Departamento del Meta donde la construccin de habitaciones, servicios higinicos no estn ni siquiera al 10% de su construccin, la paz para miles de guerrilleros slo viene significndoles haber perdido las armas, han perdido la movilidad constante y se han quedado slo con la incertidumbre y desconfianza constante hacia un estado que sienten no les cumplen, el que aun porten uniforme en todas las Zonas Veredales no obedece a nostalgia sino a que en trminos concretos el Estado colombiano no viene cumpliendo cuestiones elementales que generan malestares que no atienden razones histricas como la paz. Si a esto se le aade los esfuerzos a los que no renuncian sectores militares para quebrar la cohesin de la ex guerrilla con estmulos individuales a la desercin. En ese sentido es que se sostienen los operativos de la Armada colombiana que mantienen una ofensiva sobre los puntos de concentracin guerrillera, mediante el reciente acceso a las redes y los smarthphones los ex combatientes reciben una constante invitacin para acogerse a la desmovilizacin que ofrecen los militares, hace una semanas un puesto de guardia guerrillera en el Guaviare tuvo un intercambio de tiros y captur un capitn de inteligencia que se acercaba a la zona veredal buscando extraer una guerrillera. Un tema que ambas partes convinieron manejar discretamente pero que nos recuerda que los Acuerdos estn lejos de marcar un postconflicto. Por otro lado a nivel unnime de la base guerrillera se parte por reconocer tambin un autocritico descuido de la formacin poltica; en el terreno de los cuadros intermedios, las correas de transmisin que conducan con maestra el combate irregular, vienen tomando tiempo para adecuarse a las nuevas necesidades de trnsito y tambin a las nuevas formas de relacionamiento en una agrupacin que acaba de dejar la verticalidad, la paz en ese sentido reaviva la nocin de democracia en la base guerrillera que hoy elige sus responsables y direcciones. Las FARC EP tienen hoy el reto de sostener su cohesin, la que se estremecer conforme el mundo real de las urgencias vanas fluya entre sus columnas, frente a los nuevos vientos y los viejos odios.

Las FARC EP vienen desarrollando un previsor ejercicio interno de evaluacin previo a su Congreso de agosto que dar a luz su nueva agrupacin poltica, en este las 26 Zonas Veredales en las que se encuentran concentrados miles a lo largo del pas evalan su situacin, las fortalezas con las que ingresan a este periodo, sus debilidades, as como los factores que la amenazan. Decamos que su cohesin y nmero son hoy factor sujeto a evaluarse tras el avance del proceso. Sin embargo, su rol en el tablero poltico cuenta an con la experiencia de una direccin que hasta el momento viene conduciendo con relativo xito el proceso, la paz ha hecho parte del discurso fariano desde Marquetalia en los orgenes mismos cuando apenas dejaban de ser una guerrilla nacida del liberalismo y hoy la diligencia en los plazos y acciones comunicativas de las FARC EP frente al acuerdo viene siendo reconocida como coherente. La partidocracia colombiana presencia el ingreso de un actor que aun sin ser partido legal ya supera la aceptacin de la ciudadana. No obstante el rechazo del comn de los colombianos a las FARC EP sigue siendo enorme, la paradoja radica en que igual hay enormes expectativas respecto a cmo contribuir a revitalizar una alternativa de izquierda que quiebre el bipartidismo oligrquico colombiano, hay expectativa respecto a un actor que no ha pertenecido a las castas tradicionales de la clase poltica. Cabe sealar que podra ser el mismo entusiasmo que en su momento gener el M19 en su paz con Virgilio Barco, el que gener la ANAPO en los 70el pas ya antes ha traducido su expectativa por el cambio apoyando electoralmente a los otrora perseguidos, as como tambin ya ha visto antes como el saco y corbata reemplazaron el verde olivo y como la componenda y otras maas acabaron por devorarse la rebelda de los comandantes hechos senadores.

La solida oligarqua colombiana que varias dcadas viene consensuando el neoliberalismo y una economa reprimarizada hoy presenta fracturas frente al tema de la paz, los sectores vinculados a la ganadera extensiva, el poder terrateniente y hoy la iglesia evanglica se enfrenta a otro que ve en la paz oportunidad de negocios con la agroexportacin y el monocultivo, que aspira a que ese 50% del gasto pblico que absorba la guerra pueda orientarse a otros sectores, el capital financiero colombiano se frota las manos por los territorios que hoy dejan militarmente las FARC EP. Estas semanas los ex guerrilleros presos polticos desarrollan una huelga de hambre exigiendo la amnista que se pact en el Acuerdo; esta vez el realismo mgico lo ponen los militares y policas en prisin por delitos durante el conflicto exigiendo la implementacin del Acuerdo denunciando a las fuerzas oscuras que alientan la guerra y el odio (sic). Si bien un sector rechaz el plebiscito de los acuerdos es real tambin que son muchos ms y con mayor incidencia aquellos que desde diversos sectores sociales le apuestan a la paz, y esta ha generado fisuras en el consenso dominante.

Con el acompaamiento internacional, con un Acuerdo que disea un pas ms moderno asumido por amplios sectores del pas, una direccin colectiva venerada por la joven base guerrillera, la ex insurgencia tiene colosal oportunidad.

El ejercicio introspectivo fariano naturalmente arroja tambin preocupaciones y adems de la incierta cohesin de la militancia estn tomando muy en cuenta las amenazas que representa el paramilitarismo criminal que alcanz la cspide de la barbarie con el gobierno de lvaro Uribe y que en estos meses, seala Defensora del Pueblo, contina evidencindose vigente con el asesinato de 156 lderes comunales en pleno desarrollo del Acuerdo. En el mismo sentido no son inslitos hoy los procesos judiciales que atraviesan empresas que se hicieron de enormes extensiones para la agroexportacin en asociacin con estas fuerzas mercenarias, no son extraos los casos de congresistas, alcaldes y gobernadores regionales encarcelados por su asociacin con estas organizaciones criminales, el paramilitarismo innegablemente asociado al poder amenaza el proceso mientras el estado se muestra dbil frente a uno de sus componentes represivos, sobre el que ha perdido parte de control. La modesta expectativa que a nivel del pas genera la paz se explica tambin por la conciencia generalizada de que la violencia continuar en tanto todas las regiones que la insurgencia ha dejado vienen siendo cubiertas por paramilitarismo y diversas formas criminales.

Una consecuencia de lo anterior, el arrasado tejido social y movimiento popular en el que toda la izquierda colombiana viene naufragando, un pas abatido por los planes Colombia, Patriota, Espada de Honor que como es tpico en nuestro continente buscaron quitarle agua al pez con represin en comunidades y veredas. Las FARC EP tendrn representacin parlamentaria automtica durante dos periodos congresales de forma automtica en tanto participe en los procesos electorales convocados, panorama difcil para quien busque la construccin de una alternativa electoral que no se centre en las ciudades, ah donde las FARC EP tienen el mayor rechazo e inexperiencia poltica. La conciencia de estos factores hace que en las Tesis Preparatorias a su Congreso la guerrilla de plano asuma con pragmatismo que su mayor aspiracin para el periodo radica fundamentalmente en la implementacin de los acuerdos, un norte que puede hacerlos parte de una coalicin de sectores que van denominando Bloque Popular Alternativo en el que las FARC EP apuestan a ser una fuerza ms.

Alguien deca que los acuerdos de paz, si nos fijamos en la experiencia centroamericana, son el escenario en el que busca ganarse en la mesa lo que no se logr en el campo, la apuesta del estado viene siendo un cumplimiento formal de parte de la normatividad comprometida, por su paso lento ms bien parece que apostasen a que la vida y sus urgencias menudas hagan mella en la unidad poltica de la ex insurgencia. No es casual que Rodrigo Londoo, Timo, venga alertando en interno los peligros que se ciernen en sus filas que ya vienen resintiendo el inexorable arribo del mercado, la propiedad personal, entre el guerrillero que tiene ventilador, o televisor respecto al resto, y es que la misma clase dominante sabe del poder disolvente de su cultura y sistema, lo que no alcanzaron con el presupuesto norteamericano y sus bases militares creen pueden lograrlo por medio de la simple miseria de la vida cotidiana y su poder fragmentador e individualista. Por muchos premios nobeles de la paz la oligarqua colombiana no deja de temer el arribo de un actor de izquierda numeroso y con voluntad poltica. Ah apunta el desgaste.

El giro de las FARC EP la ubica en posicin expectante en el tablero poltico de uno de los pases de nuestro continente donde lo conservador y reaccionario ha caracterizado a sus elites econmicas, estos sectores anuncian que el prximo escenario electoral del 2018 ser una batalla contra el Acuerdo de Paz, la paz se convierte as en un tema poltico de campaa con su consiguiente riesgo. Las FARC EP exponen una voluntad de paz y cumplimiento que hasta ahora les genera simpatas, la cohesin (maltrecha) de sus filas aun es de considerarse, un ejrcito volcado a la poltica legal puede levantar nuevos vientos para las alternativas que hoy se revitalizan con un nuevo miembro entre sus filas. Los colectivos universitarios, las comunidades LGTBI, las agrupaciones campesinas y un sin nmero de actores se acercan diariamente a las Zonas Veredales de Transicin y Normalizacin, grupos ecologistas, colectivos de artesanos etc. buscando articulacin, referente o sencillamente buscando a sus hijos extraviados durante la guerra. Presenciar uno de estos encuentros polticos esperanza la voluntad de articulacin de esa coalicin alternativa que se alza en el horizonte inmediato, presenciar los reencuentros familiares estremece por la manera como se abrazan el dolor, la alegra de una nueva oportunidad de vida, la oportunidad que sin duda merece todo el pueblo colombiano.

 

Notas:

Se trata de recuperar y potenciar procesos ya existentes en campos y ciudades de democracia directa, asamblearia y comunitaria. Nuestro partido deber ser al mismo tiempo partido de la movilizacin, de la lucha y la produccin de poder social desde abajo y partido por la disputa del poder y la institucionalidad del Estado Tesis 50. TESIS PREPARATORIAS Congreso Fundacional de las FARC EP.

La faccin minoritaria, militarista y de ultraderecha es liderada poltica e ideolgicamente por el Centro Democrtico, aunque extiende sus influencias a sectores del Partido Conservador y de las iglesias pentecostales, entre otros; expresa los intereses del gran latifundio ganadero y de sectores empresariales de la agricultura de plantacin. Esta faccin se ha opuesto frreamente primero al proceso, luego al Acuerdo y ahora a la Implementacin. Tesis 16. TESIS PREPARATORIAS Congreso Fundacional de las FARC EP.

Siempre hemos sealado que el desistimiento del alzamiento armado contra el Estado no conduce en momento alguno al fin de nuestras aspiraciones histricas de transformacin revolucionaria del orden social capitalista vigente en el pas, sino que conduce ms bien a la continuidad de nuestra lucha por la va exclusivamente poltica. El Acuerdo Final lo hemos concebido en trmino de los mnimos necesarios para desatar un proceso de democratizacin poltica, econmica, social y cultural e iniciar el proceso de construccin de una paz estable y duradera Tesis 46. TESIS PREPARATORIAS Congreso Fundacional del Partido de las FARC EP.


Fuente original: http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/07/27/el-nuevo-escenario-colombiano/



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