Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2017

La crisis qatar y la economa poltica del Golfo

Adam Hanieh
www.jacobinmag.com


La decisin tomada el 5 de junio por Arabia Saud, los Emiratos rabes Unidos (EAU), Bahrin y Egipto de suspender las relaciones diplomticas con Catar ha enviado ondas de choque a travs de todo Oriente Medio. El bloqueo provocado ha interrumpido una gran parte del comercio martimo y terrestre con Catar, lo cual hace temer que este pequeo estado pueda afrontar penurias alimentarias prximamente. Las principales lneas areas, entre las cuales se encuentran Emirates, Gulf Air, flydubai y Etihad Airways, han anulado vuelos. Los ciudadanos catares que viven en los pases que participan en el bloqueo no han tenido ms que dos semanas para volver a sus casas. Incluso los inmigrantes con permiso de residencia catar han sido alcanzados por la ola de expulsiones.

Los EAU han prohibido toda expresin de simpata hacia Catar (tambin en Twitter), y los transgresores han sido amenazados con penas de prisin de hasta 15 aos. Los gobiernos que se encuentran estrechamente ligados a Arabia Saud y a los EAU han expresado rpidamente su apoyo al bloqueo, entre los cuales se hallan la Cmara libia de Representantes de Tobruk, el gobierno yemen de Abd al-Rahman Rabbuh al-Mansur al-Hadi, apoyado por los saudes, as como las Comoras, Mauritania y las Maldivas.

La ofensiva contra Catar llega tras varios meses durante los cuales los medios de comunicacin estadounidenses y del Golfo publicaron artculos con citas de altos cargos de Estado que afirmaban que Catar estara financiando a grupos islamistas y acercndose a Irn.

Yousef al-Otaiba, embajador de los EAU en los EEUU, ha jugado un rol importante en esta campaa. Desde el inicio de las revoluciones rabes de 2011, al-Otaiba ha recorrido los pasillos del poder en Washington, alertando de que dichas revueltas populares amenazaban el orden establecido en la regin y declarando que Catar apoyaba movimientos e individuos hostiles tanto a Arabia Saud como a los EAU.

Antiguos funcionarios del gobierno estadounidense, as como think-tanks de este pas y, de manera notoria, la Israel Foundation for the Defense of Democracies (FDD), neoconservadora e importante defensora de la invasin de Irak de 2003, retomaron esta cruzada anti-catar. El 23 de mayo, la FDD organiz un importante seminario para debatir sobre las relaciones de esta nacin del Golfo con los Hermanos Musulmanes as como sobre la manera en la que la administracin Trump debera reaccionar. En esta ocasin, el ex secretario de defensa Robert Gates apel al gobierno estadounidense a trasladar su enorme base area de Catar si este pas no cortaba sus relaciones con estos grupos.

Segn varios e-mails publicados poco despus de la conferencia, al-Otaiba habra repasado y respaldado los comentarios de Gates. Es esta filtracin la que habra favorecido la activacin del bloqueo, lo cual da cuenta de la ntima relacin que mantena el embajador con Gates, con la FDD y con otras figuras prximas de la administracin Trump.

Tanto los EAU como Arabia Saud han declarado igualmente que Catar habra intentado intensificar sus relaciones con Irn en los ltimos meses. Una prueba sera que Catar habra pagado recientemente 700 millones de dlares a Irn para obtener la liberacin de 26 miembros de la familia real catar secuestrados en Irak en 2015 y detenidos en Irn durante un ao y medio. Esta historia relacionada tambin con una supuesta transferencia separada de alrededor de 300 millones de dlares a grupos prximos de al-Qaeda en Siria ha sido negada por el primer ministro iraqu Haider al-Abadi, quien declar el 11 de junio que el dinero se encontraba aun en el banco central iraqu.

Por su parte, Arabia Saud denunci una declaracin atribuida al emir catar Tamim bin Hamad al-Thani, publicada por la agencia estatal Catar News. En un discurso pronunciado durante la entrega de diplomas a los oficiales de la Guardia Nacional en la base de al-Udeid, al-Thani habra elogiado a Irn y criticado a los estados del Golfo que consideran a los Hermanos Musulmanes como una organizacin terrorista. Catar explic que la pgina web haba sido pirateada afirmacin confirmada ms tarde por el FBI y que al-Thani no haba hecho tales declaraciones.

En medio de todas estas afirmaciones y desmentidos, algunos observadores estiman que la visita de Donald Trump a Arabia Saud el 20 de mayo fue un momento clave de la campaa contra Catar, y que Trump dio as luz verde a Arabia Saud y a los EAU. Uno de los tuits de Trump parece confirmar esta hiptesis, ya que en l el presidente se jacta de que el bloqueo vendra de sus encuentros en Riad. Pero no todos apoyan en Washington a Arabia Saud y a los EAU. Otras personas especialmente Rex Tillerson [secretario de Estado de Asuntos Exteriores y antiguo director ejecutivo de ExxonMobil] llaman a suavizar el bloqueo y a una solucin pacfica. El secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson [que acaba de visitar los diferentes Estados del Golfo], intervino tambin, llamando a poner fin al conflicto, pero declarando sin embargo que Catar debera incrementar sus esfuerzos en lo relativo a su apoyo a grupos extremistas.

Las rias internas no son nada nuevo para las indisciplinadas familias gobernantes del Golfo, pero la decisin de aislar a Catar constituye una escalada importante. Cmo deberamos entender el bloqueo en el contexto de los acontecimientos de mayor envergadura que han tenido lugar en Oriente Medio, especialmente en la estela de las revoluciones rabes? Indican estos acontecimientos un cisma irreconciliable en la poltica del Golfo, o un importante desplazamiento de las histricas alianzas estadounidenses en la regin?

Intereses compartidos y rivalidades

No se puede entender el conflicto actual sin analizar el proyecto ms amplio de integracin regional encarnado por el Gulf Cooperation Council (GCC) [Consejo de Cooperacin del Golfo]. Arabia Saud, los EAU, Kuwait, Catar, Bahrin y Omn crearon esta organizacin dos aos despus de la Revolucin iran de 1979 y al comienzo de la guerra entre Irak e Irn que durara hasta 1988.

Entonces, se consideraba ampliamente al GCC como una reaccin apoyada por EE UU a estas turbulencias regionales, como un paraguas de seguridad que cubriese a los seis estados miembros, y se pensaba que EE UU animaran, equiparan y supervisaran el consejo.

Estos Estados no solamente tienen ricas reservas de petrleo y de gas lo cual constituye la explicacin definitiva del inters de EE UU por tal alianza, sino que comparten tambin estructuras similares, marcadas por la presencia en el poder de familias autoritarias y una fuerza de trabajo compuesta principalmente de trabajadores migrantes temporales sin derechos. Este ltimo aspecto ha sido olvidado a menudo a lo largo de estas ltimas semanas, en plena efervescencia meditica en torno a la regin del Golfo. El proyecto de integracin del GCC reflejaba sus intereses colectivos, que se alineaban de manera singular con los de las potencias occidentales. Las relaciones entre EE UU, otras potencias occidentales y el GCC se han visto considerablemente fortalecidas desde 1981, como lo demuestra la instalacin de la base area de al-Udeid en Catar hace catorce aos. Esta base acoge ms de 10 000 soldados estadounidenses y constituye la base area de los EE UU ms importante en el extranjero. En calidad de cuartel general avanzado del Special Operations Central Command y del Air Forces Central Command, Catar ayuda a coordinar la presencia militar estadounidense en el conjunto de la regin, inclusive en Irak y en Afganistn.

Asimismo, EE UU gestionan su principal base naval desde Bahrin, donde se hallan el Naval Forces Central Command y la Quinta Flota estadounidense. Ms de 20 000 militares estadounidenses se encuentran posicionados en el resto del Golfo.

La venta de equipos militares al Golfo por EE UU y ciertas naciones europeas, particularmente el Reino Unido y Francia, est estrechamente ligada a esta presencia militar. La reciente visita de Trump a Arabia Saud ha puesto en evidencia este aspecto de las relaciones entre EE UU y dicho pas: segn consta, se habran firmado contratos por ms de 100 000 millones de dlares. (El valor preciso sigue sin estar claro, dado que est basado en gran parte en declaraciones escritas y comprende tambin acuerdos a los que se lleg con la administracin Obama).

Segn el programa de gasto militar y en armas del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en ingls), casi el 20 % de las importaciones militares a nivel mundial se diriga a las naciones del GCC en 2015; Arabia Saud y los EAU se encontraban en el primer y en el quinto puesto. Arabia Saud y los EAU reciban el 80 % de todas las importaciones militares del GCC de ese mismo ao, pero Catar, Kuwait y Omn se encontraban tambin en la lista de los cuarenta pases importadores ms importantes. La parte del GCC en el mercado mundial se ha visto ms que duplicada desde 2011, y se ha convertido en el mayor mercado de armamento del mundo.

Estas compras reciclan una parte de los excedentes de petrodlares del Golfo hacia las compaas que producen material militar a escala mundial. El GCC no solamente alberga a las fuerzas estadounidenses, sino que adems paga generosamente por este privilegio.

La economa poltica del Golfo

Pero la importancia del proyecto del GCC va ms all de la proteccin de un exclusivo club de monarquas ricas en petrleo y del mantenimiento de su rol regional de cuartel general avanzado para la potencia estadounidense en Oriente Medio, en Asia central y en frica oriental.

A lo largo de los aos 90 y 2000, el marco institucional instaurado por el GCC alent en los seis Estados miembros la concepcin de un acercamiento poltico y econmico ms estrecho, en un arreglo que a menudo se compara con el de la Unin Europea. En las ltimas dos dcadas, ha habido un avance considerable hacia esta meta: niveles superiores de flujos de capitales a travs del GCC, un movimiento hacia la estandarizacin de tasas y tarifas para bienes importados, polticas que favorecen la libre circulacin de los trabajadores que gozan del estatus de ciudadanos, as como un proceso de unificacin de las instituciones polticas. Incluso se ha abordado la adopcin de una moneda nica, el khaleeji.

Este proceso de integracin regional sirve de apoyo a la forma especfica de capitalismo que comparten los Estados del GCC. Los grandes conglomerados (estatales y privados al mismo tiempo) que dominan la economa poltica del Golfo operan atravesando las distintas fronteras, y, como en la Unin Europea, estn marcados tambin por la fuerte interpenetracin de las estructuras de propiedad del capital a travs de los diferentes estados del Golfo.

Pero hay que subrayar y ello nos ayudar a entender los recientes conflictos de la regin que este proyecto de integracin no ha conseguido poner fin a las rivalidades y a las tensiones competitivas entre los estados miembros. El GCC se caracteriz desde el principio por una importante jerarquizacin del poder poltico y econmico, cuyo pivote principal se articula en torno al eje Arabia Saud-EAU.

Estos dos pases se han convertido en los primeros centros de acumulacin de capital, y sus empresas dominan la economa del GCC en los sectores de la construccin, financiero, comercial, logstico, de las telecomunicaciones, petroqumico y manufacturero. Sin contar con la existencia de significativas inversiones transfronterizas entre Arabia Saud y los EAU.

Este eje no carece de sus propias tensiones como, por ejemplo, el rechazo emirat del proyecto saud de moneda nica en 2009, pero el alineamiento poltico de estos dos pases ha surgido de la mano de sus lazos econmicos.

Bahrin se encuentra estrechamente integrado a dicho eje en calidad de socio jnior. La monarqua al-Jalifa en el poder depende del apoyo de Arabia Saud en los planos poltico y militar, hecho que se ha visto claramente demostrado durante las revoluciones de 2011.

Esta sub-alianza influye en la manera en la que los dems Estados del GCC establecen relaciones con el resto del mundo, como lo ilustra el modelo de transacciones comerciales regionales. Debido a los niveles relativamente bajos de produccin de bienes no ligados a los hidrocarburos, as como a la pequea talla de los sectores agrcolas, el GCC depende enormemente de las importaciones. El eje Arabia Saud-EAU mediatiza estos intercambios: ambos pases hacen entrar los productos y los reexportan hacia los dems estados, a veces con un valor aadido.

Las importaciones de comida son especialmente importantes. Los otros cuatro Estados del GCC importan ms comida desde Arabia Saud y los EAU que desde cualquier otro pas del mundo. En 2015, Arabia Saud y los EAU estaban o bien a la cabeza o bien en segundo lugar en las exportaciones de comida a cada uno de los dems estados del GCC.

Sorprendentemente y aun ms si se considera que los datos que siguen tienen en cuenta a los mayores exportadores de trigo y de carne, entre los cuales estn los EEUU, la India, Brasil y Australia, Arabia Saud y los EAU eran responsables del 53 % de los valores totales de exportacin de comida hacia Omn, del 36 % hacia Catar, del 34 % hacia Bahrin y del 24 % hacia Kuwait.

Estas tendencias subrayan la importancia de situar al eje Arabia Saud-EAU en el centro de nuestra comprensin sobre lo que ocurre en la regin del Golfo, pero contribuyen igualmente a explicar los efectos potenciales del bloqueo actual.

Las correlaciones de fuerzas a escala regional

Dominados por el eje Arabia Saud-EAU, los dems Estados, menos grandes, han jugado un rol ms marginal en la economa poltica del Golfo. Con una poblacin ciudadana minscula (slo 313 000 ciudadanos a partir de una poblacin total de 2,6 millones, esto es, un sorprendente 12 % del pas) y una enorme riqueza proveniente de sus vastas reservas de gas natural, Catar se encontraba especialmente contrariado por esta estructura jerrquica.

A nivel de los ingresos per cpita, es el pas ms rico del mundo, teniendo en cuenta que el 17,5 % de los hogares poseen una fortuna reconocida de un milln de dlares o ms. Sin embargo, se le ha negado sistemticamente un puesto en las estructuras polticas y econmicas ms amplias del GCC, de las cuales ha sido excluido por sus vecinos ms grandes.

Limitados por la talla de sus mercados domsticos y rebosantes de excedentes de capital procedentes de casi 15 aos de aumentacin de los precios del petrleo y del gas, una consecuencia clave de estas jerarquas competitivas internas ha sido la tendencia de todos los estados del Golfo a intentar extenderse ms all de las fronteras del GCC. Grandes conglomerados privados o apoyados por el Estado han extendido sus operaciones a escala transnacional, con inversiones en la construccin, en instituciones financieras, en tecnologas emergentes, en la agroindustria y en otros sectores. Pero, aunque todos los miembros del GCC hayan participado en este proceso, Arabia Saud, los EAU y Catar son los que han tomado la delantera.

Aunque los flujos de capital del Golfo estn mayoritariamente concentrados en Norteamrica y en Europa, Oriente Medio se ha convertido igualmente en un importante objetivo de estos. A medida que los Estados rabes abran sus mercados y liberalizaban sectores econmicos claves un proceso dirigido por el Egipto de Mubarak, ltima criatura neoliberal del Banco Mundial, los capitales del Golfo fueron adquiriendo un rol dominante a lo largo de los aos 2000, comprando activos privatizados (a menudo mediante acuerdos corruptos con las lites estatales) y beneficindose de la apertura del mercado provocada por las reformas neoliberales.

Entre 2003 y 2015, los estados del GCC constituyeron un impresionante 42,5 % de las nuevas inversiones extranjeras directas (IED) en el resto de naciones rabes. Durante este perodo, cerca de la mitad de todas las inversiones extranjeras en Jordania, en Egipto, en Libia, en el Lbano, en Palestina y en Tnez provenan del Golfo. Adems, entre 2010 y 2015, los inversores europeos, del Golfo y de Norteamrica gastaron un poco ms de 20 000 millones de euros en fusiones y adquisiciones en el mundo rabe. La parte del GCC era casi la mitad de esta suma: el 44,7 %.

Por impresionantes que parezcan, de hecho, estos datos no dan cuenta del nivel de internacionalizacin. No incluyen, por ejemplo, las partes considerables de ayuda bilateral de la parte del Golfo, ni consideran la cartera de inversiones de las compaas del Golfo en los mercados de valores regionales.

A medida que este proceso se extenda, el rol poltico del GCC fue ganando en importancia. Los Estados del Golfo no se han limitado a dirigir la construccin de un orden regional marcado por el autoritarismo estatal y el carcter liberal de la economa, sino que tambin han sacado provecho de ello. Todo esto ha tenido lugar bajo el patrocinio de las potencias occidentales y de las instituciones financieras internacionales.

Si bien este proceso ha contribuido al acercamiento de los Estados del GCC entre s, al mismo tiempo ha intensificado sus rivalidades. Una de las manifestaciones ms importantes de esta tensin se puso de manifiesto cuando Catar intent adoptar una poltica regional autnoma, relativamente independiente de Arabia Saud y de los EAU. Catar comenz a financiar a diferentes fuerzas polticas los Hermanos Musulmanes, Hams y los talibanes y a dar cobijo a toda una variedad de disidentes exiliados, como el imn egipcio Yusuf al-Qaradawi, que anima programas televisivos populares en las cadenas catares, o el intelectual palestino Azmi Bishara [comentarista habitual de la situacin internacional y regional en la cadena Al Jazeera]. Catar ha utilizado igualmente su gran red meditica para afirmar su rol de potencia regional, particularmente con Al Jazeera y sus socios y, ms recientemente, con el peridico y la cadena de televisin Al-Araby Al-Jadeed, lanzados a principios de 2015.

Las revoluciones rabes que comenzaron en Tnez a finales de 2010 acentuaron estas divisiones, pero tambin pusieron de relieve los intereses comunes de los pases del Golfo. Al amenazar profundamente el orden regional y a sus regmenes autoritarios, estas revoluciones suponan un desafo mayor para los pases del GCC: cmo desviar los movimientos populares y reconstituir as el orden autoritario neoliberal? A cada uno de los Estados le interesaba de igual manera este proceso contrarrevolucionario, pero sus reacciones fueron distintas segn lo expuesto ms arriba.

Catar apoy a las fuerzas aliadas a los Hermanos Musulmanes, mientras que Arabia Saud y los EAU se inclinaban por personalidades como Abdelfatah al-Sisi en Egipto o el antiguo activo de la CIA, Jalifa Belqasim Haftar, en Libia. Una constelacin de alianzas contradictorias y rpidamente cambiantes se form en torno a los intereses comunes de los pases del GCC y de sus rivalidades internas.

Catar apoy la intervencin dirigida por los saudes en Bahrin, particip en la guerra contra Yemen y, en Siria, se opuso a su supuesto nuevo aliado, Irn. En Egipto, en Libia, en Tnez y en Palestina, sin embargo, Catar tiende a apoyar a facciones opuestas. Pero incluso en estos casos las lneas parecen desdibujarse: Catar expres su apoyo a al-Sisi tras el golpe de 2013, a pesar de su clara alianza con los Hermanos Musulmanes egipcios.

Estas alianzas divergentes se extienden igualmente a otros participantes en el actual bloqueo. Por ejemplo, el Egipto de al-Sisi apoya al rgimen de al-Asad en Siria, alinendose as con Irn y contra Arabia Saud, a pesar de su casi completa dependencia respecto al eje Arabia Saud-EAU. El punto clave, dejado a menudo de lado en los comentarios mediticos sobre el bloqueo, es que, en estas alianzas, no hay ninguna posicin poltica de principio; no hay ms que oportunismo calculado y una evaluacin pragmtica, por cada estado, de la posibilidad de extender su influencia regional de la mejor manera eso s, siempre en el marco de una reorganizacin de la regin que sea compatible con el poder poltico y econmico colectivo del GCC.

Tenemos que tener presentes estas dos tendencias a la hora de analizar la actual situacin. La fuerte comunidad de intereses apuntala la posicin de los Estados del Golfo en lo alto del orden regional, situacin que cuenta con el apoyo de y que resulta un apoyo hacia las potencias occidentales. De manera simultnea, el GCC se encuentra dividido por las rivalidades y la competicin, lo cual se refleja en las diferentes concepciones de sus miembros sobre la cuestin de cmo mantener sus intereses compartidos.

La cuestin de Israel

En la estela de las revoluciones rabes, vemos hoy en da la afirmacin de estas dos tendencias paralelas. Concretamente, el actual bloqueo es una jugada de Arabia Saud y de los EAU cuyo objetivo es afirmar plenamente su hegemona en la regin y poner a Catar en su sitio. Pero lo que est en juego ah no son slo las polticas saud y emirat, sino el proceso contrarrevolucionario global existente desde el inicio de las revueltas, proceso cuyo objetivo es la restauracin del statu quode estos estados autoritarios neoliberales, tan til desde hace dcadas para el GCC en su conjunto (tambin para Catar). Por otro lado, todo esto ha de examinarse a travs de las lentes de una alianza continua y cada vez ms fuerte del Golfo con los EEUU y otras potencias occidentales.

En este proceso, Israel juega un rol clave. Desde los aos 90, la poltica regional estadounidense intenta acercar al GCC y a Israel, normalizando las relaciones econmicas y polticas entre estos dos pilares de la potencia estadounidense en la regin. Desde las revoluciones rabes, este acercamiento parece cada vez ms probable. No es casualidad que el primer viaje internacional de Trump fuese una visita a Arabia Saud y despus a Israel (en vuelo directo), un programa de viaje que ilustra perfectamente sus prioridades estratgicas en la regin. A pesar del largo bloqueo de la Liga rabe a las relaciones con Israel, la regin del Golfo (especialmente el eje saud-emirat) e Israel estn de acuerdo en lo relativo a cuestiones polticas clave, y las dos partes tratan de crear lazos ms estrechos.

A finales de marzo de 2017, Haaretz informaba de que los EAU e Israel haban participado a ejercicios militares conjuntos en Grecia, junto con los EE UU y varios pases europeos. Y no se trataba de su primera colaboracin: un ao antes, Israel, los EAU, Espaa y Pakistn haban participado ya al Red Flag, un ejercicio de entrenamiento al combate areo que tuvo lugar en el estado de Nevada.

A finales de noviembre de 2015, Israel abri una oficina diplomtica en la capital de los EAU, Abu Dhabi, como parte de la Agencia Internacional de las Energas Renovables [IRENA en sus siglas inglesas]; era la primera vez que una estructura diplomtica israel oficial apareca en el pas. El Bloomberg Businessweek informaba en febrero de 2017 de que dicha oficina podra ejercer de embajada para las relaciones que se estn creando en el Golfo.

Empresas israeles habran creado supuestamente infraestructuras de seguridad valoradas en 6 000 millones de dlares en los EAU; esto ocurre despus de que Israel les haya vendido tecnologa militar por un valor estimado de 300 millones de dlares en 2011.

Algunas empresas israeles de alta tecnologa militar y de seguridad estn activas tambin en Arabia Saud, donde parece que ayudan a Saudi Aramco a instalar un sistema de ciberseguridad, vendiendo sistemas de misiles avanzados e incluso realizando un sondeo de opinin pblica para la familia real. Medios de comunicacin israeles han declarado que el pas ha ofrecido a los saudes su tecnologa militar Iron Dome [Cpula de acero] para defenderlos de los ataques provenientes de Yemen.

Estas relaciones, antes clandestinas, son abordadas abiertamente hoy en da. El Times of Israel informaba en junio de 2015 de que Arabia Saud e Israel haban participado a cinco reuniones secretas desde principios de 2014. En mayo de 2015, Dore Gold, antes director general del Ministerio israel de Asuntos Exteriores, se mostr pblicamente acompaado del general saud retirado Anwar Eshki. Al ao siguiente, Eshki visit Israel para reunirse con el antiguo portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel [el Tzhal] y actual coordinador de las actividades del gobierno en los Territorios, el teniente general Yoav Mordechai.

As pues, no debera parecernos sorprendente que Israel apoye el bloqueo contra Catar. Pero ello no quiere decir que Catar no haya intentado, tambin, normalizar sus relaciones con Israel. Como ocurre con los dems Estados del GCC, el sentido de la implicacin de Catar en Palestina era obtener una mejor posicin de poder objetivo que los israeles estn dispuestos a favorecer cuando ello sirve a sus intereses.

En 1996, Catar autoriz a Israel a abrir una oficina comercial en Doha, haciendo as de l por entonces el nico estado del Golfo que mantena relaciones oficiales con Israel. Esta oficina cerr tras el bombardeo israel de Gaza en 2008, pero Catar ha propuesto numerosas veces restablecer las relaciones a cambio de poder aportar ayuda financiera y material a Gaza. Segn fuentes, una delegacin comercial israel que visit Catar en 2013 habra descubierto que este pas estara interesado en invertir en el sector de la alta tecnologa israel.

Catar es el nico estado del GCC que autoriz visitas israeles, as como la participacin de atletas israeles en eventos deportivos y culturales. En 2013, Catar presida la reunin que modificara la iniciativa de paz de 2002 para que Israel pudiera mantener sus bloques de colonias en el acuerdo final. Tzipi Livni, por entonces ministra de Justicia israel, describi el acontecimiento como muy positivo. Y, a principios de febrero de 2017, Muhammad al-Imadi, jefe del Comit Nacional Catar para la Reconstruccin de Gaza, declaraba que mantena excelentes relaciones con oficiales polticos y militares israeles.

Todas estas tendencias muestran que ninguno de los estados del Golfo (tampoco Catar) debera considerarse como un aliado o como un amigo fiable de la lucha del pueblo palestino. Pero las actuales tensiones en el Golfo tienen tambin implicaciones potencialmente importantes para el poder poltico en Palestina.

La creciente influencia poltica de Mohammed Dahlan es una muestra de esta posibilidad. Dahlan, lder de una faccin de al-Fatah, y en quien algunos ven al futuro reemplazante de Abu Mazen (esto es, Mahmud Abs, el actual lder de la Autoridad Nacional Palestina basada en Ramala), vive en Abu Dhabi, y los EAU lo apoyan poltica y financieramente desde hace tiempo. Posee estrechos lazos con Israel y con los EEUU, y se ha convertido en su candidato preferido a la sucesin del octogenario Mazen-Abs.

Aunque las rivalidades en el seno de al-Fatah podran bloquear el ascenso de Dahlan, su creciente importancia muestra hasta qu punto las tensiones actuales en el Golfo podran reestructurar la correlacin de fuerzas en las regiones vecinas.

Futuras tendencias

No todos los stados del GCC ni todos los actores regionales apoyan el bloqueo actual. Mientras escribimos estas lneas, Omn ha permitido a los barcos con destino a Catar la utilizacin de sus puertos, y Kuwait se ha comprometido en frenticos esfuerzos diplomticos para intentar calmar las tensiones. Slo Bahrin se ha posicionado enteramente con Arabia Saud y los EAU, debido en gran parte a la ya conocida dependencia de la monarqua al-Jalifa respecto a Arabia Saud.

Turqua ha propuesto enviar tropas a una base militar en Catar, e Irn se ha comprometido a enviar comida y agua para superar el cierre de la nica frontera terrestre de Catar con Arabia Saud. Mientras tanto, las tentativas de Arabia Saud por ganarse a otros pases con importantes poblaciones musulmanas, como Senegal, Nger, Yibuti o Indonesia, han fracasado en gran medida. Pases rabes como Marruecos, Argelia y Tnez han rechazado igualmente el bloqueo.

A la luz de estas disputas, hemos de recordar lo que el GCC representa en su conjunto. Este bloque de Estados est plenamente integrado en una estructura de poder regional alineada con EE UU, ha beneficiado masivamente de las reformas neoliberales del mundo rabe, y se encuentra cada vez ms enredado en las dinmicas polticas de la regin.

Estos Estados poseen el inters comn de querer preservar su posicin regional y sus muy antiguas estructuras polticas. Estos compromisos pesan ms que los potenciales beneficios derivados de una ruptura del proyecto. Asimismo, Occidente e Israel desean que el GCC permanezca unido, dado que ha servido muy bien a sus intereses a lo largo de las ltimas dcadas.

A pesar de los cismas actuales, la salida ms probable es una solucin negociada en la que Catar se sometera al eje saud-emirat y asumira el hecho de ver disminuida su influencia regional. Un acuerdo tal reforzara a largo plazo el eje saud-emirat y ayudara a consolidar la contrarrevolucin; provocara tambin, muy probablemente, el realineamiento del poder poltico en lugares como Tnez, Libia o Palestina.

Pero la izquierda tiene que darse cuenta de que ninguno de los supuestos aliados de Catar especficamente Turqua e Irn representa una alternativa progresista para la regin. Aunque puedan alinearse contra el frente saud-emirat en este contexto, estos pases han participado en el proceso contrarrevolucionario posterior a 2011 de manera tan entusiasta como sus rivales.

Quizs, la leccin ms importante de la actual crisis sea que debemos evitar las lecturas simplistas de la situacin en Oriente Medio, particularmente aquellas que se basan en la idea de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Sera completamente ingenuo considerar a Catar, a Turqua o a Irn como representantes de un supuesto realineamiento progresista, slo porque resulta que se encuentran al menos por ahora en el lado opuesto a Arabia Saud, los EAU e Israel. Las peleas por el poder regional han desencadenado estas tensiones y provocado todo tipo de alianzas polticas contradictorias y tambaleantes, pero ninguno de los Estados involucrados representa una alternativa poltica que la izquierda pueda apoyar.


Fuente original: https://www.jacobinmag.com/2017/06/catar-saudi-arabia-uae-crisis-middle-east

Adam Hanieh ensea en la School of Oriental and African Studies (SOAS), en la Universidad de Londres. Es autor de Lineages of Revolt: Issues of Contemporary Capitalism in the Middle East (Haymarket, 2013), Capitalism and Class in the Gulf Arab States (Palgrave, 2011).

Tomado de http://www.vientosur.info/spip.php?article12845



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter