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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2017

Los centros de poder del imperio: divisiones, indecisiones y guerra civil

James Petras
Rebelin

Traducido del ingls para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

Una de las principales consecuencias de la presidencia de Donald Trump son las revelaciones que muestran las complejas fuerzas y relaciones que compiten en el mantenimiento y la expansin del poder global de Estados Unidos (el imperio).

Cuando se habla habitualmente del imperio no se es consciente de las interrelaciones y los conflictos existentes entre las instituciones encargadas de proyectar los distintos aspectos del poder poltico de EE.UU.

En este artculo analizar las actuales divisiones de poder, los intereses y la direccin de las configuraciones de influencias en litigio.

Las fuerzas contrapuestas en la construccin del imperio

Imperio es un concepto muy engaoso en tanto que se supone que hace referencia a un conjunto de instituciones homogneas, coherentes y cohesionadas que persiguen intereses similares. Lo cierto es que imperio es un trmino general simplista, que engloba un rea enorme disputada por instituciones, personalidades y centros de poder, algunos aliados y otros cada vez ms enfrentados.

Aunque hablar de imperio puede dar a entender que todos persiguen el objetivo general comn de dominar y explotar los pases, regiones, mercados, recursos y mano de obra elegidos, las dinmicas involucradas (la eleccin del momento oportuno y el foco de la accin) se ven determinadas por fuerzas contrapuestas.

En la coyuntura actual, las fuerzas contrapuestas han dado un giro absoluto: una de las configuraciones intenta usurpar el poder y derrocar a la otra. Por ahora, la primera de ellas ha recurrido a mecanismos judiciales, mediticos y a procedimientos legislativos para modificar determinadas polticas. No obstante, bajo la superficie, la meta es destituir al enemigo en el cargo e imponer un poder rival.

Quin gobierna el imperio

ltimamente, es la autoridad ejecutiva quien gobierna los imperios. Puede tratarse de primeros ministros, presidentes, autcratas, dictadores, generales o una combinacin de estos. En su mayor parte, los jefes del imperio se dedican a legislar y a ejecutar polticas estratgicas y tcticas. Cuando se produce una crisis, la autoridad ejecutiva puede ser cuestionada por el poder legislativo o judicial que se le opone y dicho proceso puede concluir con una destitucin (un golpe de Estado blando).

Por lo general, las autoridades ejecutivas centralizan y concentran el poder, aunque puedan consultar, evadir o engaar a los principales legisladores o funcionarios judiciales. En ningn momento los votantes tienen nada que decir.

El poder ejecutivo se ejerce mediante ministerios o secretaras especializados: el Tesoro, Asuntos Exteriores (o Secretara de Estado), Interior, as como las distintas agencias de seguridad. En la mayor parte de los casos, las diversas agencias compiten en mayor o menor medida por el presupuesto, los programas propuestos y el acceso a quienes ejercen el poder ejecutivo y toman las principales decisiones.

En tiempos de crisis, cuando el liderazgo ejecutivo entra en cuestin, esta jerarqua vertical se desmorona. Entonces surge la cuestin de quin gobernar y dictar la poltica imperial.

Con el ascenso de Donald Trump a la presidencia estadounidense, el gobierno imperial se ha convertido en un campo de batalla muy disputado, en el que compiten inflexibles aspirantes con la intencin de derrocar al rgimen democrticamente elegido.

Aunque sean los presidentes quienes gobiernen, en la actualidad toda la estructura del Estado est escindida en centros de poder antagnicos. En estos momentos todos aquellos que pretenden el poder estn en guerra para conseguir estar al mando del imperio.

En primer lugar, el estratgico aparato de seguridad ya no est bajo control del presidente, sino que acta en coordinacin con los insurgentes centros de poder del Congreso, los medios de comunicacin de masa adversos y las configuraciones de poder extragubernamental de los oligarcas (empresas, comerciantes, fabricantes de armas, sionistas y lobbies que defienden intereses especficos).

Algunos sectores del aparato del Estado y de la burocracia se dedican a investigar al ejecutivo, filtrando sin reservas informes perjudiciales a los medios, distorsionando, fabricando o magnificando incidentes. Estn pblicamente empeados en un camino cuya meta es el cambio de rgimen.

El FBI, la Seguridad Nacional, la CIA y otras configuraciones de poder estn actuando como aliados fundamentales de los golpistas que buscan minar el control presidencial sobre el imperio. No hay duda de que mltiples facciones de las autoridades regionales estn a la espera, observando con nerviosismo si el presidente cae derrotado a manos de estas configuraciones de poder rivales o sobrevive y purga a sus actuales directores.

Dentro del Pentgono podemos encontrar a los dos tipos de elementos, los que estn a favor del poder presidencial y los que se le oponen. Algunos generales en activo se han aliado a los principales promotores del cambio de rgimen, mientras que otros se oponen al mismo. Ambas fuerzas contendientes influyen en las polticas militares imperiales.

Los ms visibles y agresivos promotores del cambio de rgimen se encuentran dentro del ala militarista del Partido Demcrata. Estn integrados en el Congreso y en alianza con los militaristas del Estado policial dentro y fuera de Washington.

Los golpistas han iniciado una serie de investigaciones aprovechando su presencia en las instituciones, para generar propaganda destinada a los medios de comunicacin de masas y preparar a la opinin pblica para que favorezca o al menos acepte un cambio de rgimen extraordinario.

El complejo de congresistas y medios de comunicacin del Partido Demcrata aprovecha la divulgacin de determinados secretos de las agencias de seguridad de dudoso valor, incluyendo cotilleos obscenos, que pueden ser muy relevantes para el derrocamiento del rgimen actual.

La autoridad imperial presidencial se ha escindido en fragmentos de influencia entre el aparato legislativo, el de seguridad y el Pentgono.

El poder presidencial depende del gabinete ministerial y de sus aparatos en su lucha implacable por el poder imperial, polarizando con ello el sistema poltico al completo.

El presidente contraataca

El rgimen de Trump tiene muchos enemigos estratgicos y pocos defensores poderosos. Sus consejeros se encuentran sometidos a un continuo ataque: algunos han sido expulsados, otros estn siendo investigados y tendrn que declarar a causa de escuchas de corte macarthiano y, por ltimo, estn los incompetentes y de segundo orden cuya principal virtud es la lealtad. Los ministros de su gabinete han intentado poner en marcha el programa defendido por su presidente, incluyendo la derogacin de la desastrosa ley de Cuidados Asequibles de la Salud de Obama y la reduccin de los sistemas regulatorios federales, todo ello con poco xito, a pesar de que estos programas cuentan con el firme respaldo de los banqueros de Wall Street y los grandes grupos farmacuticos.

Las pretensiones napolenicas del presidente han sido sistemticamente minadas por el constante menosprecio de los medios de comunicacin de masas y la ausencia de apoyo de los ciudadanos de a pie una vez pasadas las elecciones.

El presidente carece de una base meditica que le apoye y tiene que echar mano de Internet y de mensajes personales al pblico, los cuales son inmediatamente criticados por los medios.

Los principales aliados del presidente se encuentran dentro del Partido Republicano, en mayora en ambas cmaras, Senado y Congreso. Pero estos legisladores no actan como un bloque homogneo, pues los ultramilitaristas se unen a los demcratas para intentar su destitucin.

Desde una perspectiva estratgica, todo seala un debilitamiento de la autoridad del presidente, a pesar de que su tenacidad de buldog le permita retener el control de la poltica exterior.

Pero sus declaraciones en esta materia se ven filtradas por unos medios de comunicacin hostiles, que han conseguido definir a sus aliados y a sus adversarios, as como los fallos de algunas de sus decisiones.

La hora de la verdad llegar en septiembre

La mayor prueba de poder se centrar en el aumento del techo de gasto pblico y la continuacin del presupuesto de todo el gobierno federal. Si no logra un acuerdo se producir una suspensin general de la actividad gubernamental incluyendo una especie de huelga general que paralizar programas esenciales internos y externos incluidas la financiacin de Medicare, el pago de las pensiones de la Seguridad Social y de los salarios de millones de empleados del gobierno y de las fuerzas armadas.

Las fuerzas favorables al cambio de rgimen (los golpistas) han decidido jugrselo todo con el fin de conseguir la capitulacin programtica del rgimen de Trump o su destitucin.

La lite presidencial que detenta el poder puede escoger la opcin de gobernar por decreto, basndose en la subsiguiente crisis econmica. Puede capitalizar el alboroto que supondra el colapso de Wall Street y pretender una inminente amenaza a la seguridad nacional en nuestras fronteras y nuestras bases del extranjero para declarar una emergencia militar. Si no cuenta con el apoyo de los servicios de inteligencia, su xito es bastante dudoso.

Pero ambas partes se culparn del creciente fracaso. Los recursos temporales del Tesoro no salvarn la situacin. Los medios de comunicacin entrarn en una dinmica histrica que oscilar entre la crtica poltica y la exigencia de un cambio de rgimen. En ese momento, el rgimen presidencial puede asumir poderes dictatoriales para salvar al pas.

Los congresistas moderados propondrn una solucin provisional: un goteo de fondos federales semana a semana.

Pero los golpistas y los bonapartistas bloquearn cualquier compromiso podrido. Se producir una movilizacin del ejrcito y de los aparatos de seguridad y judicial que dictar los resultados.

Las organizaciones de la sociedad civil acudirn a los poderes emergentes para que defiendan sus intereses concretos. Cuando los pensionistas y los maestros se queden sin financiacin, empleados pblicos y privados saldrn a las calles a manifestarse. Los representantes de los grupos de presin, desde los favorables a los intereses de las empresas petroleras y gassticas hasta los defensores de Israel, exigirn su propio tratamiento prioritario.

La configuracin del poder demostrar su fuerza y los cimientos de las instituciones del Congreso, el Senado y la Presidencia se tambalearn.

Visto por el lado positivo, el caos interno y las divisiones institucionales apaciguarn de momento la creciente amenaza de nuevas guerras en el extranjero. El mundo respirar aliviado. No as el mundo del mercado de valores: el dlar y los especuladores se desmoronarn.

La disputa y las indecisiones sobre quin gobierna el imperio permitir que las potencias regionales efecten reclamaciones sobre las regiones en litigio. La Unin Europea, Japn, Arabia Saud e Israel competirn con Rusia, Irn y China. Ninguno de ellos va a esperar a que Estados Unidos decida cul de sus centros de poder debe mandar.

 El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.

 



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