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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2017

Venezuela y la Asamblea Nacional Constituyente: poco o mucho?

Atilio A. Boron
Rebelin


Pocas veces se celebraron elecciones en un contexto tan signado por la violencia como las de este domingo pasado en Venezuela. Hay pocas experiencias similares en el Lbano, Siria e Irak. Tal vez en los Balcanes durante la desintegracin de la ex Yugoslavia. Dudo que en algn pas europeo o mismo en Estados Unidos se hubiera celebrado eleccin alguna en un contexto similar al venezolano. Por eso que algo ms de ocho millones de personas hayan desafiado a la derecha terrorista con sus sicarios, pirmanos, saqueadores y francotiradores y concurrido a emitir su voto demuestra el arraigo del chavismo en las clases populares y, adems, un valor a toda prueba para luchar por la paz y repudiar la violencia. Y cuando el CNE dice que votaron 8.089.320 personas es as noms, doblemente certificado por la cdula electoral y el control de las huellas dactilares de cada uno de los votantes. Ese material est all, sujeto a verificacin por parte de la oposicin o de observadores independientes, contrariamente a lo ocurrido con la pantomima electoral de la MUD el 16 de Julio que en una hilarante innovacin en el arte y la ciencia de la poltica procedi a admitir votantes con o sin documentos, sufragar cuantas veces lo quisiera para luego quemar todos los registros una vez terminado el relampagueante recuento de los 7 millones y medio de votos que mienten haber recibido.

Pese a estos antecedentes el resultado de la eleccin a la Asamblea Nacional Constituyente fue tildado como fraudulento tanto por la derecha internacional, gubernamental o no, como por algunas sectas delirantes de la izquierda eternamente funcionales al imperialismo. Algunos ilustres gobiernos de dentro y fuera de la regin: Mxico, Argentina, Chile, Per, Estados Unidos, Panam , Colombia, Paraguay, Brasil, Canad, Espaa y Costa Rica  se apresuraron a declarar al da siguiente de la eleccin que no reconoceran la ANC surgida del voto ciudadano en Venezuela algo que, sin dudas, le quita el sueo al gobierno bolivariano y a millones de venezolanos abatidos por tan degradante noticia. Se comprende que aquellos gobiernos no puedan hacerlo porque tienen demasiadas preocupaciones en casa como para perder un minuto en reconocer la leccin de democracia que el bravo pueblo venezolano ofreciera el domingo. Mxico est azorado por el octavo periodista asesinado en lo que va del ao, y sin nunca hallar al responsable amn de otras minucias como los 57 asesinatos por da registrados durante el 2016; el gobierno argentino por la muy probable derrota en el principal distrito electoral del pas y una economa que no levanta vuelo; Chile, por la profunda deslegitimacin de su sistema poltico y las protestas sociales que a diario conmueven las principales ciudades del pas; Colombia, absorta en laatencin de sus siete millones y medio de desplazados por el paramilitarismo y el narcotrfico; Paraguay por la penetracin del narco en los distintos niveles de la administracin pblica; Brasil por el estercolero en que se ha hundido el conjunto de su dirigencia, para ni hablar del caos en que se encuentra Estados Unidos con un jefe de estado impredecible y veleidoso como pocos y una pobre Espaa sumida ella tambin en la corrupcin de sus ricachones, la putrefaccin de la monarqua y el irreparable desprestigio de su clase poltica. Gobiernos excelsos que seguramente ignoran que el ex presidente de EEUU James Carter no precisamente un chavista- asegur que el sistema electoral de Venezuela era ms confiable y transparente que el de Estados Unidos.

Pero, envalentonados por el apoyo de tan distinguidos gobiernos, los crticos de la revolucin bolivariana no se arredran y levantan su dedo acusador sealando que el grado de participacin en la eleccin de la ANC, 42 % del padrn electoral, fue muy bajo y mal puede avalar las pretensiones del oficialismo de legitimar su instalacin en los prximos das. La prensa canalla, cuya misin excluyente es mentir y manipular con absoluta inescrupulosidad la conciencia pblica, nada dice de las condiciones bajo las cuales las venezolanas y los venezolanos salieron de sus casas a votar. Peor an, en su absoluta descomposicin moral al diario El Pas, nave insignia del terrorismo meditico, se le olvid que el 21 de Febrero del 2005 titul S rotundo a la Constitucin Europea con una participacin del 42 % de los espaoles, resultado obtenido en medio de un clima de total tranquilidad, sin guarimbas ni sicarios sueltos por las calles. Pero doce aos ms tarde lo que en Espaa permita hablar de un s rotundo se transmutaba en una crtica por la violencia y la abstencin en la Constituyente de Maduro. Nada dijo ese house organ del capital que su tan admirada Michelle Bachelet obtuvo la presidencia en 2013 en elecciones que contaron con la participacin del 41.9 % de los empadronados, y que en las municipales de Chile del ao pasado la participacin fue menor an: 34.9 %. O que en Colombia Juan M. Santos fue elegido en un balotaje con 47 % de concurrencia de votantes y que en el Referendo por la Paz, de comienzos del 2016 la participacin para decidir un asunto tan crucial como ese fue de slo el 38 %; o que Bill Clinton fue reelecto en 1996 en comicios en los cuales tom parte slo el 49 % de los registrados para votar y su sucesor, George W. Bush, en otros en los cuales particip el 50.3 %. Y eso que lo que estaba en juego era nada menos que la presidencia de Estados Unidos!

En conclusin: excelente nivel de participacin dadas las circunstancias y fracaso total de la estrategia de la derecha para sabotear la ANC. Esto seguramente redoblar el accionar de la fraccin terrorista de la oposicin cuyo desprecio por las reglas democrticas es incurable. Y eso que hay elecciones de gobernadores pautadas para diciembre de este ao, y que en el ao prximo tendrn lugar las presidenciales. Pero a esa elite de forajidos, como el laborista britnico Harold Laski llamaba a la dirigencia fascista europea cuya descendencia hoy devasta Venezuela, esto no les interesa en lo ms mnimo. Quieren acabar con el chavismo ya, apremiados por sus amos y financistas del norte, y para ello estn dispuestos a hacer cualquier cosa, a violar cualquier norma tica. Le tocar a un relegitimado gobierno de Nicols Maduro acabar sin ms demoras con el ala terrorista de la oposicin y recomponer el orden pblico y la vida cotidiana, sin lo cual ser imposible relanzar el proyecto bolivariano.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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