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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2017

No es cierto que la austeridad haya terminado: el techo de gasto muestra lo contrario

Vicen Navarro
Pblico


 Estamos hoy viendo en Espaa que, una vez ms, la gran atencin meditica en el pas est en lo que se llama el tema nacional o territorial, utilizado, como siempre, por el gobierno espaol de turno para movilizar a la poblacin para defender la unidad de la patria, el eslogan que las derechas espaolas siempre han utilizado para defender los intereses econmicos que las financian, utilizando el sentir patritico de la gente para sus fines particulares. Un ejemplo claro de ello es la situacin actual.

El problema mayor que tiene hoy Espaa es el enorme problema social (ver mi artculo El nuevo rgimen social de Espaa, Pblico , 23.06.17), que es ni ms ni menos que el gran deterioro de la calidad de vida de las clases populares (que constituyen la gran mayora de la poblacin espaola), resultado directo de las polticas neoliberales (como las reformas laborales y los enormes recortes del gasto pblico que financian las transferencias sociales, como las pensiones, y los servicios pblicos del Estado del Bienestar tales como la sanidad, la educacin, la vivienda social, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios y otros) iniciadas por el gobierno de Zapatero y expandidas por el gobierno de Rajoy. He documentado extensamente a lo largo de estos aos la naturaleza y extensin de esta crisis sin precedentes en el periodo democrtico postdictatorial (ver Ataque a la democracia y al bienestar. Crtica al pensamiento econmico dominante . Anagrama, 2015).

La gran falsedad promovida por el establishment poltico-meditico del pas es que las crisis econmicas y financieras, que determinaron la crisis poltica, ya han terminado. Se justifica tal optimismo con la aparicin del crecimiento econmico, lo cual se atribuye a las medidas aplicadas por el gobierno de Rajoy. La evidencia cientfica, fcilmente accesible para el que quiera verla, muestra, sin embargo, que la reversin del declive del crecimiento econmico (que caracteriz la Gran Recesin) no se ha debido primordialmente a las medidas tomadas por el gobierno Rajoy sino (como han reconocido el Fondo Monetario Internacional e, incluso, el Banco de Espaa) a factores externos (fundamentalmente la bajada de los precios del petrleo y los bajos tipos de inters debido a la poltica monetaria del BCE), que tienen poco que ver con las medidas tomadas por el gobierno de Rajoy. Y la misma evidencia cientfica muestra que la enorme crisis social contina en Espaa, donde hay nada menos que 2,3 millones de empleos menos hoy que antes de que se iniciara la Gran Recesin; donde la precariedad laboral es lo que define la creacin de empleo; donde el PIB per cpita no ha recuperado los niveles existentes en 2007; donde el 28% de la poblacin vive en riesgo de pobreza o exclusin social, incluyendo el alarmante fenmeno de la pobreza laboral, es decir, pobreza entre personas que estn trabajando a tiempo completo (15% de la poblacin ocupada); y donde el 70% de los hogares continan sin mejoras en sus condiciones de vida.

Pero la otra gran falsedad promovida por el establishment poltico-meditico espaol es que las polticas de austeridad impuestas por el gobierno de Rajoy han dejado de aplicarse, lo cual, no es cierto, pues tales polticas han continuado. Y la mejor prueba de ello es la aprobacin del techo de gasto del Estado que ocurri hace unos das en las Cortes Espaolas. Tal medida fue una propuesta del gobierno Rajoy aprobada por las derechas espaolas que incluyen, adems del PP y su Frente de Juventudes (Ciudadanos), a las derechas vascas (PNV) y canarias (Coalicin Canaria), as como a la izquierda canaria de Nueva Canarias (NC).

Qu es el techo de gasto pblico?

A primera vista tal trmino aparece como un concepto econmico que la gente normal y corriente no entiende o aparentemente no le interesa, y ello a pesar de su enorme importancia. En realidad, las escuelas de sus nios, la sanidad de sus enfermos, la educacin de sus jvenes y adultos, la vivienda social, las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios y una larga lista de servicios pblicos, as como las transferencias pblicas, tales como las pensiones, dependen en parte del techo de gasto pblico, que quiere decir del lmite de gasto pblico del que el Estado puede disponer. Es uno de los indicadores ms importantes para medir el compromiso del Estado con el desarrollo de sus funciones, incluyendo la provisin de servicios y transferencias a la sociedad, que quiere decir, a usted, lector.

Pues bien, tal techo de gasto pblico, es decir, techo de la cantidad que el Gobierno de Rajoy ha definido como el mximo dinero que el Estado se puede gastar es clara y excesivamente bajo, lo cual se hace para cumplir los famosos objetivos de estabilidad presupuestaria, que en lenguaje llano quiere decir bajar el gasto en transferencias pblicas y en los servicios del Estado del Bienestar para reducir el dficit de las cuentas del Estado (es decir, la diferencia entre sus ingresos y sus gastos).

La pobreza del gasto pblico del Estado Espaol

El gasto pblico en Espaa es muy bajo, mucho ms bajo que en el promedio de la Eurozona (los pases de la UE que utilizan el euro como su unidad monetaria). Y este bajo gasto pblico se debe en gran medida a que los ingresos pblicos al Estado son tambin muy bajos; en realidad, de los ms bajos de la UE-15. Pero la situacin es incluso peor, pues no solo es de los ms bajos, sino que desde el 2007 al 2015, mientras tales ingresos al Estado aumentaron en el promedio de la UE-15 un 1,2% del PIB, en Espaa disminuyeron un 2,7%. Un dato que hay que tener muy en cuenta es que la mayora de tal gasto es el gasto pblico social, es decir, el gasto en las transferencias y servicios pblicos del Estado del Bienestar a los que me refer al principio del artculo. En realidad, el hecho de que los servicios sanitarios pblicos, las escuelas pblicas, la vivienda social, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios, los servicios sociales y otros (que son todos ellos esenciales para garantizar la calidad de vida y bienestar de las familias en Espaa) tengan pocos recursos en este pas, se debe a que este gasto pblico social sea cinco puntos del PIB ms bajo que el promedio de los pases de la Eurozona . Los datos estn ah para el que quiera verlos.

Y una de las razones de que sea tan bajo es que los ingresos al Estado son tambin muy bajos. En realidad, de los ms bajos de la Eurozona. Tales ingresos al Estado son nada menos que ocho puntos del PIB ms bajos que en el promedio de la Eurozona . Y a pesar de esta gran pobreza de los ingresos al Estado, la derecha, tanto la de siempre, el PP, como la nueva, Ciudadanos, hacen gala de sus propuestas de bajar tales ingresos, reduciendo los impuestos (algo que sistemticamente beneficia ms a las rentas superiores que a las medias e inferiores).

Y una de las mayores causas de la pobreza de recursos se debe a la regresividad de la poltica fiscal, que conlleva que las grandes empresas, las grandes fortunas y los ms pudientes no aporten al Estado lo que deberan. Este dficit no es fcil de ver cuando se analiza lo que la poblacin debera pagar en impuestos, segn el tipo nominal impositivo, es decir, lo que en teora deberan de pagar segn su nivel de ingresos (que es parecido a los de la UE-15). Ahora bien, si en lugar del tipo nominal analizamos el tipo efectivo (es decir, lo que en realidad la gente paga en impuestos), entonces vemos que es muy bajo y ello es debido a la enorme cantidad de deducciones fiscales que caracterizan al sistema fiscal regresivo espaol. Ni que decir tiene que las deducciones son mucho ms utilizadas por las rentas superiores que por las rentas medias e inferiores. La diferencia entre lo que nominalmente deberan pagar las grandes empresas y las rentas superiores, y lo que pagan, es nada menos que 37.000 millones de euros (solo en IRPF y en el IVA) que el Estado deja de ingresar, aproximadamente el dficit estructural que tiene la economa espaola (el dficit estructural contabiliza los gastos no-coyunturales del Estado, es decir, el dficit no producido en momentos de crisis, sino el dficit permanente del Estado).

Si sumamos a este dficit fiscal (37.000 millones), el fraude fiscal (al que el 80% es producido por los sper ricos y las grandes empresas, segn datos de tcnicos de Hacienda) que representa 90.000 millones de euros (segn Carlos Cruzado, presidente de los tcnicos del Ministerio de Hacienda), ms los fondos que el Estado no recibe debido a la reduccin de los impuestos al patrimonio y a la herencia, y lo que el IBEX-35 deja de pagar (que nominalmente debera ser un 25%, y en cambio paga solo un 7%, segn reconoci recientemente el ministro Cristbal Montoro), nos encontramos con una situacin de injusticia fiscal enorme . Esta injusticia contribuye a deteriorar an ms dos fenmenos: uno es el aumento de la desigualdad en Espaa, en donde el 1% de la poblacin espaola con mayor patrimonio acaparaba en 2016 ms de una cuarta parte de la riqueza del pas (27,4%), mientras que el 20% ms pobre se queda con un 0,1%, o que la fortuna de las 3 personas ms ricas en nuestro pas equivale a la del 30% ms pobre. Y el segundo fenmeno es que en Espaa son los trabajadores los que paguen la gran mayora de los impuestos y los que sostienen el Estado del Bienestar. Nada menos que el 85% del esfuerzo fiscal en Espaa recae sobre las rentas del trabajo. Puesto que del 2008 al 2016, las rentas del trabajo han cado un 6,1% (33.679M), mientras que las rentas del capital han aumentado un 1,7% (7.850M), es lgico que los ingresos del Estado tambin se hayan reducido.

Este fenmeno es bien percibido por la ciudadana espaola, segn el ltimo barmetro del CIS sobre fiscalidad (julio 2016), ante la pregunta de cree que los impuestos se cobran con justicia y pagan ms los que ms tienen? Un abrumador 86,6% cree que se cobran con injusticia. De hecho, la opinin mayoritaria de los espaoles es que es preferible mejorar los servicios pblicos aunque haya que pagar ms impuestos (44,7%) que pagar menos impuestos aunque haya que reducir servicios pblicos (solo 15,8%). No hay duda de que por el bien del pas y de la poblacin que vive en l, hay que terminar con la austeridad. Y para ello hay que aumentar los impuestos, pero no a las rentas del trabajo (a la mayora de la poblacin) sino a las rentas de capital (las minoras privilegiadas).

Y por qu el techo de gasto es tan importante?

La respuesta es fcil, pues el techo de gasto pblico es el mximo que el Estado pueda gastarse. Un Estado pobre tanto en su gasto pblico social y como en sus ingresos fiscales, est condenado a una subfinanciacin continua y eterna. Pues bien, el techo de gasto aprobado el martes 11 de julio en las Cortes Espaolas impone que el mximo que el Estado se podr gastar en el 2018 (ya en esta Espaa supuestamente recuperada) es de 119.834 millones de euros, que es mucho menor (en realidad, 62.000 millones de euros) del que haba en 2010 (ocho aos antes) .

Es ms, el crecimiento de tal gasto mximo (1,3%) ser mucho menor que el crecimiento de la economa que el gobierno calcula (4,3%). Ello determina que el gasto mximo que el gobierno permitir, expresado como porcentaje del PIB, ser el ms bajo desde 2005 (repito, desde 2005!). Ello quiere decir que el nivel mximo del gasto es semejante al que tenamos doce aos atrs, a la vez que las necesidades del pas han ido aumentando considerablemente. En base a estas cifras, concluir (como hace el establishment poltico-meditico) que ha llegado el fin de la austeridad es sencillamente una farsa .

S que hay alternativas a la austeridad

Es preocupante constatar que el establishment poltico-meditico del pas guarda un silencio ensordecedor sobre este tema, presentndolo como un tema meramente tcnico y econmico, cuando en realidad es un tema profundamente poltico (como son la mayora de temas econmicos). Es urgente que se rompa tal silencio, pues para revertir las polticas de austeridad es necesario cuestionar y negar la lgica del techo de gasto, que distorsiona el debate sobre la poltica presupuestaria, desarrollando a la vez un marco alternativo basado en un concepto opuesto y distinto al concepto de techo de gasto, que es el establecimiento de un suelo de ingresos, es decir, que en lugar de fijarse tanto en el lmite de gasto, se enfatice una cantidad de ingresos del Estado, que no pueda caer por debajo de ese suelo . Hay que aplaudir que por primera vez una fuerza poltica en el Congreso de los Diputados (Unidos Podemos-En Com Podem-En Marea) haya iniciado este debate, introduciendo el concepto del suelo de ingresos (que unos das despus hizo tambin suyo el PSOE), lo cual es de enorme importancia. Esta fuerza poltica tambin ha hecho la propuesta de expandir el techo de gasto, aadiendo 19.500 millones de euros al conjunto de los fondos asignados a Administraciones Pblicas . Estos 19.500 millones ms (que se podran haber conseguido fcilmente gracias a mejorar los ingresos pblicos) hubieran servido para: subir las pensiones no contributivas (850M); para actualizar las pensiones al nivel de precios de consumo, considerando la inflacin (1.600M), lo cual no se est haciendo hoy en Espaa; para recuperar los sueldos de los funcionarios (400M), para aumentar la dotacin en becas (75M); para un ambicioso Plan de Renta Garantizada (3.200M); para una prestacin por hijo a cargo (400M); y para financiar el ineludible Plan Nacional de Transicin Energtica (1.500M). Estas propuestas que aquella fuerza poltica realiz son razonables y totalmente factibles, aunque predeciblemente fueron denunciadas por las voces neoliberales que todava predominan en gran parte de la cultura econmica y poltica del pas como gastos imposibles de aceptar, pues, segn ellos, romperan con las arcas del Estado, siendo esta la frase predecible que se utiliza en el dogma neoliberal que todava domina hoy el establishment poltico-meditico que existe en el pas, y que ahora nos vende el mensaje de que ya hemos salido de la crisis y que ya hemos dejado la austeridad atrs. Su desfachatez no tiene lmites.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2017/07/25/no-es-cierto-que-la-austeridad-haya-terminado-el-techo-de-gasto-muestra-lo-contrario/



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