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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2017

Fantasa y perversidad de la Ruta de la Seda

Alberto Acosta
Rebelin


Las aventuras -reales o ficticias- de Marco Polo nos remiten a la Ruta de la Seda. Una Ruta realmente histrica. Incluso hay relatos muy anteriores a los viajes del mtico aventurero genovs, a quien se atribuye haber abierto los flujos comerciales entre Europa con la lejana Asia en el siglo 13. Hoy esa Ruta despierta nuevas ilusiones y fantasas.

En medio de una fastuosa cumbre el gobierno de Pekn present, en mayo pasado, una visin nueva y multimillonaria de la Ruta de la Seda. En esa cumbre participaron 28 jefes de Estado y de Gobierno, convocados por los olores de potenciales negocios, evocando las viejas pocas de las caravanas de mercaderes que recorran dicha Ruta.

Esta renovada Ruta de la Seda fue presentada como un aporte a la cooperacin internacional. En el plan chino cabran 68 pases que suman 4.400 millones de personas y que representan el 40% del PIB mundial. El largo listado de iniciativas propuestas constituye una mezcla de multimillonarios proyectos (como ferrocarriles intercontinentales u oleoductos de miles de kilmetros) con actividades aparentemente menores (como la difusin de la medicina tradicional china). El gobierno chino espera invertir unos 750.000 millones de dlares en los prximos cinco aos: enorme monto que atrae muchos interesados.

Ciudades como la urbe china de Xian prevn convertirse en un centro logstico de transporte, de desarrollo tecnolgico y de comercio. Esta y otras ciudades aspiraran ser una nueva Samarcanda: aquella mtica ciudad que reciba numerosas caravanas de mercaderes en el Registan la plaza de la arena- enmarcada por tres maravillosas madrasas (escuelas islmicas).

Ms all de las reminiscencias de otros tiempos y de los potenciales atractivos econmicos de la -an vaga- idea de la nueva Ruta de la Seda, flotan varias sospechas y certezas que no pueden pasar desapercibidas.

Sin duda para China tal proyecto cristaliza profundamente su proyeccin geoestratgica global. Busca resguardar varias sus zonas fronterizas y asegurar una salida directa hacia Oriente Medio y Europa, incluyendo frica; en el caso de algn conflicto en el mar del sur de China, este pas tendra otras opciones para seguir conectado con esas regiones del planeta. Y en este proceso China sigue usando todas sus potencialidades para consolidar su presencia en todos los continentes.

Recordemos que en las ltimas dcadas China ha sido, crecientemente, el mayor motor del capitalismo mundial. Gracias a masivas exportaciones y entradas de inversiones extranjeras directas, el crecimiento anual de su PIB super el 7% en todo el perodo 1991-2014. Entre 1978 y 2005, alrededor de 600 millones de personas habran salido de la indigencia extrema (menos de 1,25 dlares por da). El consumo per cpita se triplic en todo el pas. Como resultado obvio de esa expansin capitalista, se han deteriorado aceleradamente las condiciones de equidad social alcanzadas por este pas en dcadas anteriores.

Por cierto, a contrapelo de quienes ingenuamente creen que China es una potencia socialista, debe quedar muy claro que este pas hace rato se convirti al capitalismo, y de manera acelerada. Las contradicciones capitalistas explican las diversas respuestas internacionales de esta potencia mundial, que incluso estaran enfrentando problemas de sobreacumulacin, es decir problemas para absorber los excesos de capital y de trabajo dentro de sus fronteras.

Lo que cuenta es que este gigante asitico, ampliando sus actividades hacia afuera, refleja claramente la premura de su capitalismo por asegurar rendimientos adecuados a sus capitales. Bajo esa presin, hace rato su presencia en el mundo super el comercio de mercancas altamente basadas en mano de obra; paulatinamente incursiona en tecnologas sofisticadas. No solo se asegura a travs de sus grandes empresas estatales, semiestatales o privadas aliadas con el Estado- yacimientos minerales y petroleros, as como grandes extensiones de tierras, sino que se introduce crecientemente en el mundo de las infraestructuras, trasladando masivamente su propia mano de obra y sus expertos para la realizacin de dichas obras. Asimismo, la exportacin de capital desempea un papel propio de la fase imperial del capitalismo: China invade los mercados financieros como gran potencia acreedora e inversora, transformndose no solo en el principal socio comercial, sino tambin en la principal fuente de financiamiento de muchos economas, incluyendo la estadounidense o la ecuatoriana, para mencionas dos casos.

En medio de la disputa entre las grandes potencias, la capitalista-imperialista China va tomando el relevo de las viejas potencias mundiales. Esto explicara no solo la nueva Ruta de la Seda, sino su presencia militar fuera de sus fronteras inclusive.

Paulatinamente China empieza a mostrar su msculo blico-tecnolgico. El imperialismo chino ha adquirido la confianza suficiente y una presencia econmica-poltica tan grande que empieza a desplegar sus activos militares por el mundo para proteger sus intereses en el extranjero.

Hace un par de aos -con la complacencia del gobierno progresista de Cristina Fernndez de Kirchner- China estableci en la Patagonia argentina una base de radares utilizando una tecnolgica muy avanzada. Tal base fue diseada y construida por ingenieros y cientficos del ejrcito chino quienes, adems, seran los responsables de su manejo. Con una concesin de 50 aos, con nula participacin argentina y sin pagar impuestos, China podr asegurarse el control sobre el espacio areo y las comunicaciones en esa regin del planeta.

Actualmente China da un paso ms en su expansin blica. Esta potencia construye una gran base militar en el conflictivo y estratgico Cuerno de frica en Yibuti, un pas de 23.200 kilmetros cuadrados y con 900 mil habitantes. All tambin estn estacionadas permanente o temporalmente tropas de Francia, Italia, EEUU, Japn, Espaa y Alemania. China espera desplegar en sta su primera base internacional hasta 10 mil soldados. Por esa estratgica y por cierto conflictiva regin pasa una de las rutas martimas ms importantes del Mar Rojo hasta el Ocano ndico, que, cubre la entrada al Canal de Suez y abre la puerta al sur de frica.

Con este paso geopoltico militar, China empieza a intervenir ya no solo como la economa ms pujante, sino como un pas que demanda un puesto poltico determinante en el contexto mundial .[1]

As esta potencia asitica dejara de lado su imperialismo soft, sin dejar de inundar los mercados del mundo con bienes, servicios, crditos e inversiones, con trabajadores y tcnicos, tanto como de contaminacin

Este ltimo punto marca tambin el liderazgo chino en el planeta. Este pas asitico ocupa ya el primer puesto en emisin de CO2 en el mundo, con ms de 10.500 millones de toneladas en el ao 2015, casi un 30% del total mundial; con una tendencia creciente en un pas que est empeado en ejercer a cualquier costo- su derecho al desarrollo: consideremos que la emisin de este gas de efecto invernadero per cpita en China es todava menos de la mitad del impacto que ocasiona un habitante de los EEUU.

Eso no es todo. China graba su huella climtica global an fuera de sus fronteras. Con sus productos, sus prstamos e inversiones, este pas externaliza sus emisiones y contamina directamente el planeta. Muchos de sus proyectos hidrocarburferos, mineros o de agronegocios, impuestos a sangre y fuego con la complicidad de empresas chinas y los gobiernos receptores de dichas inversiones- estn en reas frgiles que deberan preservarse, como las selvas amaznicas (que son cruciales para regular el clima global).

En sntesis, China entr de lleno en el concierto de las grandes potencias mundiales, e intenta tocar su propia sinfona acarreando todas las perversidades que les caracterizan a los imperios. As, la nueva Ruta de la Seda es solo un mecanismo ms para que la China imperialista acelere su bsqueda -inalcanzable- de progreso que representa, una y otra vez, una suerte de salto de tigre al pasado. Salto en donde la explotacin de la mano de obra y de la Naturaleza marcan el inexorable camino hacia el abismo.

Nota:

[1] Una situacin que recuerda, marcando las correspondientes diferentes distancias de tiempo y espacio, el reclamo de Alemania en el siglo XIX, que se cristalizara en el reparto de las colonias entre las potencias europeas en la Conferencia de Berln de 1884.

Alberto Acosta. Ecuatoriano. Economista. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Exministro de Energa y Minas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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