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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2017

Geopoltica
Revolucin y contrarrevolucin, 1917-2017

John Bellamy Foster
Monthly Review


La Revolucin Rusa de 1917 estall en el cincuenta aniversario de la publicacin de El Capital de Karl Marx . Curiosamente la Revolucin de Octubre pareca a la vez ratificar y refutar las tesis de Marx, que haba conjeturado una revolucin socialista en los pases capitalistas desarrollados de Europa Occidental. Sin embargo, en 1882 ( en uno de los prefacio del Manifiesto Comunista escrito un ao antes de su muerte) Marx modific su opinin apuntando que era posible una revolucin en Rusia y sera la seal para la revolucin proletaria en Occidente. 1.

La revolucin obrero-campesina (con un liderazgo marxista) triunf en Rusia en un pas muy poco desarrollado, pero a continuacin se produjeron sucesivos levantamientos revolucionarios - en Alemania y Europa central - que fueron dbiles y terminaron siendo fcilmente sofocados. En estas circunstancias, la Rusia sovitica, completamente aislada, se enfrent a una demoledora contrarrevolucin, en la que participaron todas las grandes potencias imperialistas, apoyando a las fuerzas rusas blancas en la Guerra Civil.

El Socialismo en un solo pas - la postura defensiva de la URSS durante toda su historia - fue la consecuencia de un contexto geopoltico impuesto desde afuera. Esta obligada estrategia se inici con el tratado de Brest-Litovsk ; por esta acuerdo Rusia se vio obligada a renunciar a gran parte del territorio del Imperio zarista, un par de aos ms tarde, los rusos quedaron an ms aislados con el Tratado de Versalles,.

El imperialismo - no en el sentido genrico de la palabra, que comprende toda la historia del colonialismo - pero si en la fase monopolista del capitalismo, tal como Lenin utilizaba este trmino, es una forma especfica del capitalismo, que determin las condiciones de la revolucin y de la contrarrevolucin del siglo XX.

Ya, a finales del siglo XIX, las disputas por la posesin de colonias - origen de todos los conflictos europeo desde el siglo XVII - fue desplazado por una lucha cualitativamente diferente : el enfrentamiento entre estados-nacin y sus corporaciones no ya por dominar territorios, sino por la hegemona global en un sistema imperialista mundial cada vez ms interconectado. 2

A partir de entonces, la revolucin y la contrarrevolucin se interrelacionan en el sistema mundo como un todo. En la periferia ,donde la explotacin era ms grave producto de la extraccin de los excedente por las potencias metropolitanas, todas las ondas revolucionarias, produjeron continuas rebeliones que se enfrentaron a la contrarrevolucin imperialista, promovidas por los estados capitalistas centrales. 3

Para complicar el nuevo escenario histrico un sector privilegiado de la clase obrera, de los pases capitalistas avanzados, se vera beneficiando, indirectamente, de este drenaje de excedentes de la periferia, dando lugar a una aristocracia obrera, un fenmeno constatado primero por Frederick Engels y ms tarde teorizada por Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo. 4

Aunque durante el siglo XX era difcil suponer que una revolucin mundial tomar la sartn por el mango se produjeron nuevas revoluciones triunfantes, aparentemente irreversibles, en China, Cuba, Vietnam y en otros lugares del llamado tercer mundo.

El siglo XX se haba demostrado como el ms sangriento de la historia humana, pero tambin, como un perodo de grandes avances en la liberacin humana, para Herbert Marcuse en su libro Revolucin y Contrarrevolucin; las fuerzas de la contrarrevolucin mundial estn lejos de tener asegurada la victoria.

El mundo occidental haba llegado a una nueva etapa : ahora, el sistema capitalista se propona organizar la contrarrevolucin en todo el mundo; utilizaron medios extremos: desde los horrores del rgimen nazi hasta masacres masivas en Indochina, Indonesia, Congo, Nigeria, Pakistn, Sudn .

La contrarrevolucin desat la represin contra a todos aquellos que llamaron comunistas o simplemente contra quienes se resistan a gobernantes al servicio de pases imperialistas. La tortura se convirti en el instrumento estndar de interrogatorio en todo el orbe, se impusieron por la fuerza dictaduras militares fascistas, en los pases latinoamericanos, que desde el poder practicaron atroces persecuciones con la poblacin.

En el primeros aos del siglo XXI, mientras nuevas formas de guerras religiosas resurgen en Europa, un flujo constante de armas desde occidente hasta los pases pobres destinadas a perpetuar la represin armada a procesos de liberacin nacional y social .... La contrarrevolucin ha sido, en gran medida, una guerra preventiva. En el mundo occidental, el capitalismo se reorganiz para enfrentar la amenaza de un cambio revolucionario que podra ser ms radical que otras revoluciones de la historia.

Hoy, cien aos despus de la revolucin rusa y un siglo y medio despus de El Capital, las condiciones han cambiado. Pareciera que el reloj se ha vuelto atrs pues las fuerzas de la contrarrevolucin mundial habran triunfado. La mayor parte de los movimientos emancipatorios , que ganaban terreno en la dcada de 1960 en la periferia, han sido derrotados.

Sin embargo no todo es como lo parece, las contradicciones materiales del desarrollo capitalista ha provocando una emergencia ecolgica planetaria, en muchos aspectos ms peligrosa que nunca y un gran crisis financiera en 2007-09 que ha puesto al descubierto las contradicciones de un sistema en crisis.

Hoy aparece claro que - en la actual fase del capital monopolista-financiero mundial - el sistema tiene niveles sin precedentes de desigualdad, estancamiento, inestabilidad, belicosidad, destruccin del medio ambiente y, una nueva reaccin poltico-econmica que amenaza el futuro no slo de esta generacin, sino tambin la supervivencia misma de la humanidad. Eric Hobsbawm lo dijo de est manera en su Historia del Siglo XX, el precio del fracaso del sistema es la oscuridad. 5

Reaccin a escala mundial

La contrarrevolucin imperialista finalmente triunfo sobre las olas revolucionarios del siglo XX Qu significa esto para el futuro de la revolucin mundial? La respuesta requiere una explicacin, aunque breve, de la geopoltica imperialista durante el ltimo siglo.

El perodo comprendido entre mediados de 1870 hasta la Primera Guerra Mundial marc una ruptura cualitativa en la lgica del desarrollo capitalista. Los investigadores contemporneos ya en la dcada de 1870 se refirieron a un nuevo imperialismo, para referirse a la extensin del colonialismo, el surgimiento de nuevas potencias imperiales, con un incremento de las rivalidades inter-imperialistas. 6

En esa fase del sistema, surgi el capitalismo monopolista dominado por gigantes industriales y financieros. Alemania y los Estados Unidos se incorporaron con rapidez a la era de la industria pesada, dando pasos agigantados en la fase monopolista del capitalismo, mientras que Gran Bretaa se quedaba atrs en ambos aspectos. 7

La hegemona britnica - que data desde la primera revolucin industrial fue amenazada por la competencia entre Estados centrales del capitalismo que pugnaron por nuevo orden multipolar. Las ltimas tres dcadas del siglo XIX fueron aos de estancamiento econmico - conocido en Europa como la Gran Depresin - pero tambin fue una poca de cambios drsticos en el locus del poder capitalista.

Los defensores del imperialismo adoptaron una nueva pseudo-ciencia; la geopoltica, orientada a la disputa por la hegemona mundial. La geopoltica, entendida en trminos clausewitzianos de la guerra por otros medios, a menudo, condujo a estallidos de hostilidades entre las potencias. Sus orgenes se encuentran en los Estados Unidos y en Alemania en la dcada de 1890 y, coinciden con el desarrollo de ambas naciones como potencias imperiales.

En Estados Unidos, quienes primero escribieron acerca de geopoltica fueron Charles Conant y Brooks Adams ( La base econmica del imperialismo,1898 y El Nuevo Imperio,1902, respectivamente). Ambos libros promovieron la hegemona poltico-econmica de Estados Unidos en gran parte del mundo, sobre todo en el Pacfico.8 .

El fundador de la escuela alemana de Geopolitik fue Friedrich Ratzel, que en la dcada de 1890, que acu el trmino Lebensraum, espacio vital, como un imperativo de la poltica alemana. En este pequeo planeta, escribi Ratzel, solo hay espacio para un nico gran estado. 9

Sin embargo, lo que puede llamarse anlisis geopoltico clsico slo apareci entre la primera y la segunda guerra mundial. Su principal terico fue el britnico Halford MacKinder, ex director de la Escuela de Economa de Londres. Este miembro del Parlamento de Glasgow escribi en su libro Ideales Democrticos y Realidad: Las grandes guerras de la historia son el resultado, directo o indirecto, de un crecimiento desigualdad de las naciones, por tanto, el objetivo de la geopoltica sera promover el crecimiento de los imperios, para conformar un gran imperio mundial. 10

La geopoltica del Heartland de Mac Knder sostena que el control de todo el mundo, slo podra lograrse, dominando el Heartland - la enorme masa de tierra transcontinental que abarca Europa del Este, Rusia y Asia central. El Heartland afirmaba es la mayor fortaleza natural en la tierra, debido a que es inaccesible desde el mar. 11

Segn Mackinder Eurasia dominara el mundo porque las potencias martimas ya no sern decisivas en los nuevos tiempos .Resumi su teora en una frase ; Quin manda en Europa Oriental manda el Heartland. Quien domina el Heartland domina el mundo. 12

La teora geopoltica de Mackinder prosper despus de la Revolucin Rusa y fue utilizada para justificar la contrarrevolucin imperialista. En 1919, el gobierno britnico nombr a Mackinder Alto Comisionado para el sur de Rusia, y le encarg organizar el apoyo al general Denikin y al Ejrcito Blanco en la Guerra Civil.

Tras la derrota de Denikin por Ejrcito Rojo, Mackinder volvi a Londres y previno al gobierno que, aunque Gran Bretaa debera preocuparse por el rearme alemn (entonces bloqueada por el Tratado de Versalles) tambin debera entender que Alemania poda transformarse en el principal baluarte contra los bolcheviques en Europa del Este, y por lo tanto del Heartland geopoltico. 13

Mackinder no era la nica figura influyente en promover tales creencias. Dos dcadas despus la misma lgica llev al gobierno de Neville Chamberlain a resistirse a apaciguar a un nazismo emergente, y en definitiva a actuar en connivencia con la Alemania nazi, con la esperanza que esta nacin apuntara las armas y los ejrcitos hacia el este, hacia la URSS. De hecho, el Tratado de Versalles, como lo explica Thorstein Veblen, fue un pacto para la destruccin de la Rusia sovitica, y , aunque no lo diga explcitamente, esta era su verdadera intensin .14

En Alemania, el terico geopoltico lder en la dcada 1930 y 1940 fue Karl Haushofer. Mentor del secretario de, Fhrer, Rudolf Hess y asesor directo del propio Adolf Hitler, Haushofer percibi al imperio britnico y estadounidense como la principal amenaza para Alemania, y por tanto abog por la creacin de un bloque intercontinental en Eurasia, una alianza de conveniencia con Rusia y Japn para destruir el poder anglo-americano.

Despus de la firma del pacto de no agresin entre Hitler y Stalin, Haushofer escribi: Ahora, una colaboracin de las potencias del Eje y del Lejano Oriente puede ser posible. Por fin habr una perspectiva para luchar contra la poltica de la anaconda; el cerco de las democracias occidentales que nos estrangula. 15

El geopoltico ms importante de la poca en Estados Unidos fue Nicholas Spykman. En su obra pstuma La geografa de la Paz ,1944, Spykman combate la geopoltica del Heartland y reivindica la importancia del poder martimo; el control de las franjas costeras de Europa, Oriente Medio, Asia oriental y del Pacfico, le permitirn a los Estados Unidos rodear el Corazn de Eurasia, controlado hoy por la URSS.

De la misma manera Spykman reclama la necesidad de una hegemona estadounidense-britnica sobre el mundo, para contener a la URSS estableciendo un dominio sobre las zonas perifricas europeas. La Unin Sovitica, argumenta, no podr defenderse ante una gran regin de pases unidos que la cerquen . 16 Con el advenimiento de la Guerra Fra, la geopoltica de la contencin, de Spykman ejerci una poderosa influencia en la poltica exterior de George Kennan y en los diseos estratgicos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaa .

En unas declaraciones en 1943, Mackinder subray que para Estados Unidos lo que realmente estaba en juego a nivel mundial es el territorio de la Unin Sovitica, porque equivale al Heartland. 17 . En concordancia con esta tesis, la estrategia geopoltica de Washington, adoptada durante la Segunda Guerra Mundial, se propuso extender la hegemona estadounidense ms all de los imperios britnicos y estadounidenses - abarcando adems Europa continental, Oriente Medio, y los franjas costeras de Asia - . 18

En esta nueva cruzada anticomunista, las revoluciones iban a ser combatidas en todo el mundo, sobre todo en las reas consideradas estratgicas. No slo el Consejo de Relaciones Exteriores, sino una sucesin de lderes de la Guerra Fra y los estrategas de la Guerra Fra, como James Burnham, Eugene Rostow, Henry Kissinger, Zbigniew Brzezinski, y Paul Wolfowitz, mantendran argumentos similares. 19

En este ltimo periodo histrico los estrategas de Washington han elevado sustancialmente sus objetivos; ahora aspiran a dominar estados y regiones, controlar recursos estratgicos, movimientos de capitales, divisas y, el comercio mundial. Este objetivo final de las ambiciones imperiales se hizo evidente slo en el perodo posterior a la desaparicin de la Unin Sovitica. 20 La declaracin oficial de esta pretensin de supremaca global fue la Defense Planning Guidance (filtrada por el New York Times en 1992), un documento atribuido al subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz y a los polticos neoconservadores y militaristas.

Con la desaparicin de la URSS, de la escena poltica mundial, la Gua para la Defensa disea la nueva meta de la estrategia geopoltica de Estados Unidos, su propsito ser prevenir de manera permanente la reaparicin de una potencia rival que amenace la supremaca estadounidense. Es decir, pretende imponer un mundo unipolar permanente. Rusia, agrega la directriz , seguir siendo la mayor potencia militar en Eurasia y el nico poder en el mundo con capacidad para destruir a los Estados Unidos. 21 Por lo tanto, sigue siendo; el objetivo a largo plazo.

Por su parte el asesor de seguridad nacional del Presidente Carter, Brzezinski, advierte, en el libro El Gran Tablero de Ajedrez: Ahora que Estados Unidos saborea su primaca mundial, no debe olvidar que es necesario concentrar su fuerza directamente en las tres periferias del gran continente euroasitico ; Europa Occidental Europa oriental, Asia Central , Oriente Medio, Asia Oriental y el Pacfico. Segn Brzezinski, hay que crear una hegemona de nuevo tipo con una supremaca global indefinida que transforme a los Estados Unidos en la primera y nica fuerza verdaderamente global. 22

El nuevo orden mundial que imagin Brzezinski es Estados Unidos como la nica superpotencia, un orden unipolar, respaldado por la supremaca nuclear. Para cumplir este objetivo ser primordial el cambio de rgimen en aquellos estados importantes desde el punto de vista geopoltico.

Por tanto crear democracias estables en reas estratgicas como el Medio Oriente nunca ha estado entre los planes del Imperio, al contrario su intencin es destruir los estados canallas y los bloques no asimilados a su expansin tanto en la periferia del de Eurasia como en un Golfo Prsico, rico en petrleo . La tctica de destruccin de naciones se ha hecho evidente con la aparicin del Estado Islmico.

La estrategia imperial de los Estados Unidos - para la era post-sovitica definida en la Gua de Planificacin de la Defensa - tuvo como hiptesis un eventual resurgimiento de las hostilidades con una Rusia, ahora capitalista, que inevitablemente se iba recuperar.

En previsin, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se han expandido en Eurasia y en las regiones circundantes de Rusia. Las guerras de los Balcanes, de Asia Central, del Oriente Medio y del Norte de frica, tienen como propsito apretar el nudo sobre Rusia desde el 1992 hasta el presente. 23. Esta nueva estrategia incluye la eliminacin de movimientos y fuerzas anti-sistmicas en reas claves de la periferia y, proyecta aislar militar y polticamente a China.

Tras el 11 de septiembre de 2001, el nuevo orden mundial promovido por George HW Bush, se cubri con el manto ideolgico de la guerra contra el terrorismo. De esta manera se justificaba una guerra permanente y las intervenciones humanitarias a lo largo de la periferia global.

Para garantizar la dominacin total sobre el Oriente Medio tras la guerra de Iraq Estados Unidos, apoyado por la OTAN, invadi Irn, para despus atacar a Libia y Siria, con el objetivo de hacerlos desaparecer como estados viables en Oriente Medio. Las verdaderas razones para provocar estos cambios de rgimen en la regin ( y en otras partes del mundo ) son estrictamente geopolticas. (en 1990 Wolfowitz lo reconoci pblicamente en una conversacin con su subordinado el General Wesley Clark). 24

La administracin de Obama, junto con sus aliados de la OTAN, al intervenir en el golpe de 2014 en Ucrania, e instalar un gobierno de extrema derecha encabezado por un oligarca pro-occidental , han notificado en trminos ms que claros, que occidente iniciaba nueva guerra fra contra Rusia.

Est es la estrategia imperial , por lo menos desde el 2007, cuando Vladimir Putin explic que el modelo de poltica unipolar - de absoluta supremaca global estadounidense - no slo es totalmente inaceptable, tambin es irrealizable en el mundo de hoy. 25 De esta manera, la dilatada contrarrevolucin contra de la Unin Sovitica Unin se ha prolongado, en estos das, con una disputa de origen geopoltico dirigida contra una emergente Rusia capitalista.

Putin ha devuelto los golpes; absorbi Crimea tras un referndum (antes era parte de Ucrania); estabiliz su frontera en el este con Ucrania, ( auxiliando a los ruso- parlantes del Donbass)y finalmente intervino en la guerra de patrocinada por Estados Unidos y Arabia Saudita contra el rgimen de Assad en Siria, para impedir la cada de su principal aliado en Oriente Medio.

Provocando el desconcierto en la elites de Washington, la nueva administracin Trump - representante una faccin del capitalismo norteamericano formada por la industria de los combustibles fsiles y el sector financiero - ha propiciado hasta el momento un cambio geopoltico, dirigido a una distensin con Rusia. Esto cambio sera acompaado de la lucha contra el Estado Islmico, Irn, Corea del Norte y China identificados ahora como los principales antagonistas del imperio. Se trata de una visin global asociada a la teora del Choque de Civilizaciones de Samuel P. Huntington, en contraposicin el enfoque eurasitico de Wolfowitz y Brzezinski. 26

La administracin entrante dej claro que China, transformada en potencia como resultado de su rpido crecimiento econmico, representa la principal amenaza para la hegemona de Estados Unidos y por lo tanto es el objetivo principal de su estrategia imperial.

Sin embargo, la mayora del poderoso Complejo Militar-Industrial, el Pentgono, las Agencias de Inteligencia y las principales empresas de seguridad, se han resistido fuertemente en abandonar la idea que Rusia es el principal antagonista del Imperio. Han llegado al punto de acusar de traicin a la administracin Trump por mantener conversaciones con funcionarios rusos, pintando esos dilogos como una confabulacin con el enemigo. La nueva administracin ha sido objeto de un nmero sin precedentes de filtraciones desde el interior del estado, que est investigando las comunicaciones de Trump con Rusia durante la campaa y despus de las elecciones.

Para una fraccin de la clase dominante de los Estados Unidos, Rusia sigue siendo siendo el objetivo esencial de la gran estrategia porque ocupa el corazn de Eurasia, y todava constituye un rival nuclear importante. Con la OTAN y una Europa subordinada a las polticas del Deep State estadounidense el imperio se propone desplegar una nueva guerra fra contra Rusia.

Para la clase dominante imperial, la fortaleza de la economa, la supremaca del dlar, y el poder financiero de Wall Street, son dependientes de la primaca militar global estadounidense. Esto, pese a que el PIB de los Estados Unidos (y de los dems pases capitalistas centrales) se ha estancado y, que Occidente sigue perdiendo terreno econmico frente al crecimiento de China.

La geopoltica de Washington es cada vez ms irracional, creen que todava es posible un orden mundial unipolar. Su activo estratgico es la trada, una alianza que incluye a los Estados Unidos (y Canad) Europa y Japn, todos bajo el liderazgo estadounidense que domina el mundo mediante el poder militar, tecnolgico y la primaca financiera del dlar.

La agresividad de esta estrategia imperial es respaldada por una nueva generacin de armas atmicas que EE.UU ha modernizado en las tres patas de su arsenal nuclear. El proyecto es aprovechar al mximo una Rusia debilitada (durante aos tuvo que retrasar el mantenimiento y la modernizacin de su propio armamento nuclear) permitiendo de esta manera a los Estados Unidos adelantarles en este campo.

La estrategia nuclear norteamericana ahora esta sustentada en una doctrina denominada MAD (Mutual Assured Destruction), es decir, la destruccin de cualquier sistema de disuasin ruso. 27. Los estrategas militares de los Estados Unidos creen que actualmente tienen capacidad para destruir las armas atmicas de Rusia en un primer golpe, incluso con slo una pequea parte de su arsenal nuclear.

En resumen, los estrategas del Pentgono especulan que han alcanzado la primaca estratgica en armas nucleares. 28 . Esto hace pensable un primer ataque contra cualquier enemigo en la Tierra, como en 1945, cuando Truman orden lanzar bombas atmicas sobre Hiroshima y Nagasaki, dando lugar a cientos de miles de vctimas civiles, en lo que fue el primer acto real de la Guerra Fra. 29

En un perodo de tensiones nucleares la doctrina que se esconde tras MAD es terriblemente peligrosa . Cualquier potencia nuclear tienen un incentivo mayor para golpear primero antes de ser destruida por completo por los Estados Unidos, una potencia hegemnica que ya no siente temor a su propia destruccin. 30

Una caracterstica esencial del imperialismo, escribi Lenin, es la rivalidad entre una serie de grandes potencias en la lucha por la hegemona. 31 Tales peligros se han redoblado porque una nacin capitalista, como Estados Unidos , en el siglo XXI, busca crear un mundo unipolar o un sper-imperialismo.

En la segunda mitad del siglo XX, los Estados Unidos demostraron ser la nacin ms destructiva de la historia, asesinando a millones de personas en guerras, invasiones y contrainsurgencias en todo el mundo. 32 Este sangriento legado contina presente. Solo en un fin de semana ( del 3 al 5 de septiembre de 2016) Estados Unidos lanz bombas y misiles en seis pases islmicos; Afganistn, Irak, Libia, Somalia, Siria, y Yemen. En 2015, arroj ms de 22.000 bombas sobre Irak y Siria. 33 Hoy ningn pas en el mundo puede permitirse el lujo de subestimar el nivel de violencia que podra ser dirigido contra l por la potencia imperial.

La Revolucin: el futuro de la humanidad

En el siglo XX, las revoluciones eran tanto el producto de la resistencia al imperialismo como de la lucha de clases. Con mayor frecuencia se produjeron, como lo anticip Lenin, en los eslabones ms dbiles del sistema imperialista mundial. 34

Inevitablemente, se encontraron con la contrarrevolucin organizada por las grandes potencias del ncleo capitalista. Incluso, pequeos levantamientos fueron vistos como amenazas al dominio capitalista, y por lo general se les aplast con una fuerza brutal; como en la masiva invasin a la pequea isla de Granada o la guerra encubierta contra los sandinistas en Nicaragua de Ronald Reagan.

La ideologa dominante siempre culpa al enorme coste humano de estas guerras a las revoluciones, porque las contrarrevoluciones imperialistas, tratan de borran rpidamente la memoria histrica.

En 1970, Harry Magdoff y Paul Sweezy fueron invitados a la toma de posesin del presidente Salvador Allende, que haba sido elegido democrticamente y que se propuso caminar hacia el socialismo en Chile, a partir de la nacionalizacin de las empresas norteamericanas dueas de las principales industrias del pas. Magdoff y Sweezy que eran amigos de Salvador Allende, le ofrecieron un anlisis en los das de la toma de posesin; centraron su opinin en los riesgos que implicaban las estrechas relaciones entre los Estados Unidos y los militares chilenos, y sugirieron a Allende que exista una fuerte probabilidad de un golpe militar patrocinado por Washington y llevado a cabo por su guardia pretoriana en Chile.

El imperialismo, advirtieron, no respeta ninguna norma del derecho, menos donde se desafa su dominio . En efecto, el sangriento golpe de estado, encabezado por el general Augusto Pinochet y dirigido por Estados Unidos, se produjo tres aos despus, llevndose la vida de Allende y de cientos de miles de personas. 35

Esta experiencia reafirma una verdad histrica: revolucin socialista est obligada a enfrentarse a una contrarrevolucin. De hecho, las revoluciones en el ltimo siglo, han producido ​​contrarrevoluciones cada vez ms brutales. Las luchas y los errores de los revolucionarios del pasado siglo deben ser analizados en el contexto de una dialctica que permita una mirada histrica amplia.

Desde los libros de historia hasta los medios de comunicacin, la ideologa dominante en Occidente presenta la revolucin rusa como un completo fracaso de principio a fin. La URSS, se nos dice, se derrumb bajo el peso de sus propias ineficiencias internas y defectos irremediables, aunque a menudo afirman (casi con el mismo aliento) que fue el poder militar de Estados Unidos el que gan la Guerra Fra.

Es innegable que la historia de la URSS estuvo plagado de tragedias histricas y de contradicciones sociales y econmicas. Gran parte del enorme potencial humano que desencaden la revolucin rusa se agot con la devastadora guerra civil desatada por el ejercito ruso blanco apoyado directamente por tropas y armas de Occidente.

La Unin Sovitica despus cay presa de purgas y de la colectivizacin extrema de Jos Stalin. 36 Sin embargo, la URSS a lo largo de su historia logr un desarrollo industrial extraordinario, las condiciones de la clase trabajadora mejoraron significativamente y, la poblacin gozaba de beneficios sociales y econmicos que todava no existan en otros lugares.

Fue la Unin Sovitica la que salv a Occidente en la Segunda Guerra Mundial. La dramtica derrota de la Wehrmacht alemana en Stalingrado fue el punto de inflexin de la guerra y el comienzo de un victoriosa marcha, hacia el oeste, del Ejrcito Rojo (la guerra tambin tuvo un enorme peaje para la URSS; perdi ms de veinte millones de personas).

La existencia de la Unin Sovitica inspir a los movimientos de liberacin del tercer mundo. Con el crecimiento del bloque sovitico y los logros econmicos y tecnolgicos de la regin, la posicin de la URSS en el mundo pareca asegurada en la dcada de 1970. Su sistema de planificacin central ( a pesar de degenerar en una economa de mando, excesivamente burocratizada) proporcion un enfoque nuevo y exitoso (en muchos aspectos) al desarrollo econmico capitalista.

Pero la URSS fracas en llevar adelante la revolucin socialista. La sociedad post-revolucionaria que surgi ha formado su propia clase dominante burocrtica, la nomenklatura, surgida producto de las desigualdades del sistema sovitico . La obstinada negativa de la URSS para permitir un desarrollo independiente en la Europa del Este (visto como una zona de amortiguacin necesaria contra una invasin occidental) se puso de manifiesto con las invasiones de Hungra en 1956 y Checoslovaquia en 1968. 37

Al final, la URSS perdi su dinamismo interior. Dependa demasiado de una produccin extensiva (en fuerza de trabajo y recursos) en lugar de un desarrollo intensivo (produccin dinmica, innovacin tecnolgica y fuerzas creativas).

Obligada a competir en una carrera que no poda permitirse la URSS se atras militar, poltica, econmica en comparacin con Occidente. 38. Mikhail Gorbachev con su desacertada superficialidad poltica y, los desastrosos efectos de la glasnost y la perestroika polticas desarticul masivamente el sistema, en lugar de reformarlo.

Con la prdida de Europa del Este ( simblicamente marcada por la cada del muro de Berln) la nomenklatura sovitica termin llevando a la ruina final al sistema. Numerosos representantes de la lite sovitica y de una intelectualidad privilegiada y corrompida, en alianza con Boris Yeltsin y Occidente , optaron por disolver desde arriba , el Estado post-revolucionario, creyendo que sus intereses individuales y de clase prosperaran bajo el capitalismo. 39

Sin embargo, a pesar de todo, la experiencia de la URSS, como la primera ruptura socialista importante con el sistema capitalista, contina inspirando e informando a las revoluciones del siglo XXI. La Revolucin Bolivariana de Venezuela, que ha tratado de seguir un camino completamente diferente (y que ahora mismo est en peligro por una contrarrevolucin tutelada desde Estados Unidos) difcilmente podra haber sido imaginada sin el ejemplo sovitico. 40 Los extraordinarios logros econmicos, tecnolgicos y culturales de la URSS no se borran fcilmente de la memoria histrica. 41

La crisis capitalista mundial, finalmente, ha conmovido a las naciones capitalistas centrales desde la dcada de 1970. El sistema se empez a hundir en una recesin, temporalmente contrarrestada por la financiarizacin de la economa pero, este recurso termin en el estallido de una burbuja inmobiliaria en el 2008.

Con un estancamiento completo, producto de la gran crisis financiera, las conquistas de la clase obrera y de la capas medias bajas han cado en picado en las naciones capitalistas avanzadas. La desigualdad ha alcanzado su nivel ms alto de la historia en esos pases y en la mayor parte del mundo.

Tan grave es esta interminable crisis que ha desestabilizado el estado en los pases centrales del capitalismo. Las clases dominantes han respondido al desencanto popular con la resurreccin de una derecha radical , que es una especie de lastre necesario para estabilizar el sistema.

El poder ha tomado, parcialmente la forma de un neofascismo, o creado nuevas alianzas, el llamado extremo centro neoliberal , ahora con la negacin del cambio climtico - postura oficial de la Casa Blanca- la ciencia es rechazada como una amenaza para el capitalismo.42. La destruccin de la razn es, pues, completa. 43

Las fuerzas reaccionarias han ganado la partida muchas veces en la historia de la lucha de clases, pero en realidad slo han dado lugar a nuevas oleadas revolucionarias. Al comentar la derrota de las revoluciones de 1848 en Europa, Engels observando la revolucin y la contra-Revolucin en Alemania , escribi:

La derrota sufrida por la revolucin continental, en todos los campos de batalla, no pudo ser imaginada por los revolucionarios, pero y ahora qu? ... En donde hay una convulsin revolucionaria, hay una necesidad de cambio social de fondo que no ha sido satisfecha por el sistema .... Si nos han golpeado con la derrota, no tenemos nada ms que volver a empezar desde el principio . 44

Pese que las condiciones histricas se han transformado muchas veces, estos impresiones todava suenan a una poderosa verdad. La necesidad, cada vez ms desesperada, de un cambio social, hace necesario volver a empezar desde el principio, para crear el nuevo socialismo revolucionario para el siglo XXI.

Un cambio revolucionario ecolgico igualitario, democrtico - en el centro y en la periferia - representan el nico futuro verdaderamente humano. La alternativa es la muerte de la humanidad.


Notas

↩ C. Marx y Frederick Engels, Prefacio a la segunda edicin rusa del Manifiesto del Partido Comunista, en Teodor Shanin, ed,. Late Marx y el camino de Rusia (Nueva York: Monthly Review Press, 1983), 138-39 .

↩ El anlisis difiere aqu de la mayora sistema-mundo, que ve las hegemonas sucesivas de los holandeses, los britnicos y los Estados Unidos dentro de la economa-mundo como esencialmente el mismo, negar el carcter distintivo de la fase monopolista del capitalismo.

↩ Para una historia de las olas revolucionarias en la periferia hasta la dcada de 1980 LS ver Stavrianos, Rift Global: El tercer mundo viene de edad (Nueva York: Morrow, 1981).

↩ Frederick Engels, La situacin de la clase obrera en Inglaterra (Oxford: Oxford University Press, 1993), 324; VI Lenin, Imperialism, el Estado superior del capitalismo (Mosc: Progress Publishers, 1939), 13-14, 106-08. En el turno de la revolucin al tercer mundo y su impacto en la teora de Marx, vase Paul M. Sweezy, el capitalismo moderno y Otros Ensayos (Nueva York: Monthly Review Press, 1972), 147-65.

↩ Eric Hobsbawm, La era de los extremos (Nueva York: Vintage, 1994), 585.

↩ R. Koebner y HD Schmidt, Imperialismo: La historia y el significado de una palabra Polticas, 1840 - 1960 (Cambridge: Cambridge University Press, 1965), 175.

↩ EJ Hobsbawm, Industria e Imperio (Londres: Penguin, 1969), 172-93.

↩ Charles A. Conant, La base econmica del imperialismo, Norte American Review 167, no. 502 (1898): 326-40.

↩ Ratzel citado en Robert Strausz-Hup, Geopoltica: La lucha por el espacio y la energa (Nueva York: Putnam, 1942), 31.

↩ Halford Mackinder, los ideales democrticos y Realidad (Nueva York: Holt, 1919), 1-2.

↩ Halford Mackinder, El Mundo Redondo y la Conquista del Paz, Asuntos Exteriores 21, nm. 4 (1943): 601.

↩ MacKinder, ideales democrticos y Realidad , 186.

↩ Brian W. Blouet, Halford Mackinder (College Station, TX: Texas A & M University Press, 1987), 172-77.

↩ Thorstein Veblen, Ensayos en nuestro cambiante Orden (Nueva York: Viking, 1943), 464.

↩ Christopher Hitchens, Chamberlain: colusin, no apaciguamiento , Monthly Review 46, no. 8 (enero de 1995): 44-55; Clement Leibovitz, el trato Chamberlain-Hitler (Edmonton, CA: ditions Duval, 1995).

↩ Nicholas John Spykman, la estrategia de Estados Unidos en la poltica mundial (Nueva York: Harcourt, Brace, 1942), 19, 458-60; Geografa de la Paz (Nueva York: Harcourt, Brace, 1944), 43, 57.

↩ Halford Mackinder, El Mundo Redondo y la Conquista del Paz, 598.

↩ Noam Chomsky, La Guerra Fra y las grandes potencias , Monthly Review 33, no. 6 (noviembre de 1981): 1-10; Gabriel Kolko, la poltica de la Guerra (Nueva York: Random House, 1968).

Vase John Bellamy Foster, la nueva geopoltica del imperio , Monthly Review 57, no. 8 (enero de 2006): 9-14.

↩ John Bellamy Foster, desnudo Imperialismo (Nueva York: Monthly Review Press, 2006).

↩ Ver Foster, la nueva geopoltica del imperio, 9-12; Diana Johnstone, da del juicio final pospuesta? En Paul H. Johnstone, desde MAD a Madness: Dentro del Pentgono Planificacin Guerra Nuclear (Atlanta, GA: Claridad, 2017), 275-77.

↩ Zbigniew Brzezinski, El Gran Tablero de ajedrez: Primaca americana y sus imperativos geoestratgica (Nueva York: Basic, 1997), 3, 10, 30-39.

↩ Richard N. Haass, los nuevos treinta aos de guerra , Project Syndicate 21 de julio de 2014, http://project-syndicate.org.

↩ general Wesley K. Clark, no espere a que la prxima guerra (Nueva York: PublicAffairs, 2014), 37-40.

↩ Putin citado en Johnstone, da del juicio final pospuesta? 277.

↩ Samuel P. Huntington, El choque de civilizaciones (Nueva York: Simon and Schuster, 2011).

↩ Johnstone, da del juicio final pospuesta? 275.

↩ Johnstone, da del juicio final pospuesta? 278-84; Keir A. Lieber y Daryl G. Press, La nueva era de las armas nucleares, la disuasin, y los conflictos , Estudios Estratgicos Trimestral 7, no. 1 (2013): 3-14, El ascenso de los Estados Unidos Primaca Nuclear, Asuntos Exteriores 85, no. 2 (2016): 42-54; Hans M. Kristensen, Matthew McKenzie, y Theodore A. Potsoi, Cmo nosotros fuerza nuclear modernizacin es socavar la estabilidad estratgica: La altura de la explosin de compensacin Super-Fuze , Boletn de los Cientficos Atmicos 1 de marzo, 2017.

↩ El lanzamiento de las bombas atmicas fue un acto geopoltico ms que militar, ya que los japoneses ya haban ofrecido para entrar en negociaciones para la rendicin. Los Estados Unidos, sin embargo, busc una rendicin inmediata e incondicional, para detener el avance ruso en Asia y para sealar la inmensidad del poder militar. El uso de bombas atmicas contra Japn se opuso en su momento por los principales generales y almirantes en el Ejrcito de Estados Unidos. Como Diana Johnstone ha argumentado: los objetivos no eran militares, los efectos no fueron militares. Ver Diana Johnstone, La seduccin del poder absoluto peligroso, en Johnstone, ed,. De MAD a la locura , 15-30; Gar Alperovitz, la decisin de utilizar la Bomba Atmica (Nueva York: Vintage, 1996).

↩ Johnstone, da del juicio final pospuesta? 278-84; Cohn Hallinan, estos avances nucleares estn poniendo en peligro el Mundial , Foreign Policy in Focus , 26 de Abril, 2017.

↩ Lenin, El imperialismo , 91.

↩ El vctimas de la guerra de Estados Unidos en la periferia, sobre todo las de los civiles, vase John Tirman, la muerte de otros: La suerte de los civiles en las guerras de Estados Unidos (Oxford: Oxford University Press, 2011), 316-36. En la historia de las intervenciones militares de Estados Unidos desde 1945 hasta la dcada de 1980, vase Gabriel Kolko, Afrontando el Tercer Mundo (Nueva York: Pantheon, 1988).

↩ Partes de este prrafo fueron tomadas de Notas de los Editores , Monthly Review 68, no. 6 (noviembre de 2016): en el interior cubre. Ver Missy Ryan, un recordatorio de las guerras permanentes , Washington Post 8 de septiembre de 2016; Micah Zenko, cuntas bombas La gota Estados Unidos en 2015? Consejo en el blog de Relaciones Exteriores del 7 de enero de 2016, http://blogs.cfr.org ; Tom Engelhardt, Usted debe estar bromeando: La exasperante, interminable Expansin del Imperio estadounidense , In These Times , 23 de Septiembre 2016.

↩ Lenin, El imperialismo , 9-14.

↩ Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, transicin pacfica al socialismo? Monthly Review 22, no. 8 (enero de 1971): 1-18; Notas de los Editores, Monthly Review 22, no. 7 (diciembre de 1970): en el interior cubre.

↩ Ian CD Moffat, la intervencin aliada en Rusia, 1918 - 1920 (Londres: Palgrave Macmillan, 2015).

↩ Vase Stephen Cohen, la desintegracin de la Unin Sovitica de Rusia Ended de marzo a la Democracia , The Guardian 12 de diciembre de 2006; Moshe Lewin, El siglo sovitico (Londres: Verso, 2005), 348, 385; Samir Amin, Rusia y la larga transicin del capitalismo al socialismo (Nueva York: Monthly Review Press, 2016), 57-58; Paul M. Sweezy, post-revolucionaria Sociedad (Nueva York: Monthly Review Press, 1980), 113-33.

↩ Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, perestroika y el futuro del socialismo, Monthly Review 41, no. 10 (marzo de 1990) : 1-13 y 41, no. 11 (abril de 1990) : 1-7. La URSS operado de su curva de posibilidades de produccin, confiando en la capacidad de produccin total, mientras que las economas de monopolio capitalista como Estados Unidos operan por debajo de su curva de posibilidades de produccin, con capacidad ociosa. Esto significaba que la primera siempre se enfrent a una eleccin entre caones y mantequilla, mientras que el ltimo fue capaz de ampliar las dos armas y mantequilla-y de hecho ms de mantequilla porque ms armas. Este entendimiento fue la base del keynesianismo militar. En cuanto al papel que el keynesianismo militar de Estados Unidos jugado en forzar a la URSS en una carrera de armas perjudicial, vase John Bellamy Foster, Hannah Holleman, y Robert W. McChesney, El Tringulo de Imperial y Militar de EE.UU. el gasto , Monthly Review 60, no. 5 (octubre de 2008): 2-9.

↩ Mikhail Gorbachev introdujo las condiciones que llevaron a la cada del Estado sovitico, pero era Yeltsin que llevaron a cabo el golpe de gracia, yendo tan lejos como para iniciar un derrocamiento armado del parlamento elegido, ovacionado por el Occidente capitalista.

↩ Esto es literalmente as, ya que muchas de las ideas revolucionarias de Chvez, como a menudo lo reconoci, se extrae de la crtica del sistema de capital, que abarcaba la URSS, en Istvn Mszros, de Mszros Ms all del capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1995).

↩ Ver Amin, Rusia y la larga transicin .

↩ Vase John Bellamy Foster, Trump y catstrofe climtica , Monthly Review 68, no. 9 (febrero de 2017): 1-17; Neofascismo en la Casa Blanca , Monthly Review 68, no. 11 (abril de 2017): 1-30.

↩ Georg Lukcs, La destruccin de la razn (Londres: Merlin, 1980).

↩ Frederick Engels, Alemania: Revolucin y Contra-Revolucin (Nueva York: International Publishers, 1969), 9-10.


Traduccin : Emilio Pizocaro

John Bellamy Foster, profesor de Sociologa de la Universidad de Oregn y editor de la revista Monthly Review.
 


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