Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2017

Entrevista con Silvia Ontivero, activista por los derechos humanos en Mendoza
Mujer que lucha y vuelve a luchar

El Otro Diario


Entrevista con Silvia Ontivero, protagonista fundamental de la lucha por los derechos humanos en Mendoza. A das de la sentencia de la Megacausa, la ex presa poltica destac los aspectos ms trascendentes del fallo histrico, y no ahorr definiciones sobre la actualidad de la provincia: Pudimos sacar perpetuas para jueces de hace cuarenta aos, y hoy hay jueces que mantienen a Nlida Rojas como presa poltica en democracia.

Estamos en la casa mendocina de Silvia Ontivero. Vive en Chile desde hace aos, pero constantemente cruza la cordillera. A veces, para reencontrase con amigos, con viejos compaeras y compaeros. Otras, la mayora, por la necesidad vital de estar cerca de su hijo, o por la responsabilidad, tambin esencial, de seguir luchando por la defensa de los derechos humanos.

Es viernes 28 de julio, dos das pasaron desde que el Tribunal Oral Federal N 1 de Mendoza dict la sentencia histrica condenando a veinticinco genocidas. En la ltima audiencia del juicio estuvo Silvia, una de las sobrevivientes del terrorismo de Estado, esa misma mujer amorosa que ahora acomoda los individuales sobre la mesa y nos sirve caf, mientras desbordan sus ojos limpios con la emocin de un recuerdo.

Ayer me fui a verlo al Alejo (la voz se le entrecorta), yo no creo en nada pero siempre voy y le cuento. No creo que me est escuchando ni nada, pero no s cmo es. Yo le cuento y me alivia contarle, llevarle claveles rojos Yo voy siempre apenas llego, pero ahora esper para ir despus de la sentencia. Yo, que nunca he ido a ver a mis padres, al Alejo voy. Un hijo es algo distinto.

Alejo Hunau fue asesinado en el ao 2004. En el esclarecimiento del homicidio, el entonces juez penal Jos Valerio tuvo un deplorable papel y su posicin homofbica permiti la impunidad temporal del principal acusado.

En noviembre del ao pasado, cuando el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo propuso a Valerio para ocupar una vacante en la Suprema Corte de Justicia, Silvia Ontivero vino a la provincia para manifestar su repudio . No me parece probo ni tico que (Valerio) pueda estar ac. Seor Valerio: mi hijo tena una opcin sexual distinta a la suya y a la ma, pero no mereca morir, dijo, impugnando al candidato oficial, frente a un Senado que se neg a escucharla y dio bolillas blancas al magistrado.

Casi siete meses despus, Silvia nos dice que el no a Valerio es una exigencia que sostendr por siempre, aunque reconoce que esta nueva visita a Mendoza la reconcili con parte de la Justicia.

Nos habla de sorpresa y satisfaccin por la sentencia del ltimo mircoles, resalta la importancia de las condenas a prisin perpetua de los cuatro ex jueces federales (Romano, Miret, Carrizo y Petra), pero pide que no se pierda de vista la relevancia de las veintiuna condenas restantes a actores claves del genocidio en Mendoza, quienes secuestraron, torturaron, violaron, y asesinaron a sus compaeras y compaeros.

Lo que ms me emocion de la lectura de la sentencia fue la mencin final de las vctimas. Tengo como el certificado de esta Justicia que soy una vctima, aunque esa palabra no sea la que ms me guste, yo prefiero que se me reconozca como sobreviviente, afirma Silvia, y muestra su ansiedad por tener el veredicto en sus manos para buscar en el texto su nombre, entre 168, y decir ac estoy, soy una sobreviviente del terrorismo de Estado, no una loquita, terrorista ni subversiva.

Para Silvia esta es una derivacin fundamental del fallo. La otra: la continuidad del pacto de silencio de los genocidas: Si ellos tambin sufrieron, como dicen, tuvieron 35 aos para hablar y no lo hicieron, plantea.

Qu sensaciones te despiertan las dos Mendoza, aquella que designa a Valerio y esta que condena a criminales de lesa humanidad?

Yo creo que nosotros vivimos siempre en contradiccin. A veces pienso que los argentinos vivimos en una situacin como de guerra civil permanente. Me acuerdo de que en mi familia estaba prohibido hablar de poltica, estaba prohibido hablar de religin. Esto no es de ahora. Estamos divididos.

A m me parece que en los ltimos aos hay dos Argentina, hay dos Mendoza, porque tambin los medios de comunicacin estn formando a la gente, forman a los jvenes, a los viejos, a la gente que no quiere enterarse cmo son las cosas.

Me llegan las noticias de Mendoza a Chile, y EL OTRO es como una flor en el desierto. El resto de los medios, todos los medios, fogonean esta situacin de divisin que tenemos los argentinos, entre los queremos ser independientes, independientes en lo econmico -que eso define todo lo dems-, y quienes no les importa que le pongan la bandera que venga con tal de ir al mall y comprar mucho. Querer ser ciudadanos contra ser consumidores, que es lo que pretende este sistema de acumulacin.

Cmo se explica entonces que una provincia conservadora condene a cuatro exjueces a perpetua?

Mi percepcin, no s si es as, es que el Tribunal tampoco poda hacer otra cosa. Haba una fuerte presin de juristas, pero tambin de la calle. Ellos (por los jueces) lo tenan hace mucho tiempo definido, quiz pasaron mucho tiempo con el que no estaba del todo de acuerdo (NdR: alude al juez Gonzlez Macas que vot con disidencias).

Cuando ellos (los condenados) dicen: nosotros tambin sufrimos, yo hasta se lo puedo comprar. Puedo pensar, por ejemplo, que Romano era un juez joven, en el medio de una dictadura que le daba terror, que tena familia, nios chicos. Pero han pasado 35 aos. Era su deber decir esto viv, abrirlo, y hacer un aporte a la lucha por los derechos humanos. Pero estuvieron 35 aos callados.

A m lo que ms me complica es el pacto de silencio y que ellos tambin lo hayan asumido. Es mundial, los pactos de silencio existen en todas las dictaduras, solo que nosotros fuimos capaces de vencerlos, porque somos ms locos, ms convencidos, porque tuvimos treinta mil que los tenemos ah todo el da en la oreja, en el alma, en el corazn, y dijimos: los seguimos, los seguimos.

Entre otros aberrantes delitos, en la sentencia se acreditan las violaciones. Vos cumpliste un rol fundamental, a lo largo de todo el proceso de Memoria, Verdad y Justicia, en denunciar pblicamente las numerosas violaciones que sufriste mientras estuviste secuestrada

Fui la primera que se anim y ese es otro avance importante que dio la Justicia, al reconocer a las violaciones como parte del plan sistemtico de exterminio. Las violaciones siempre aparecan como parte de la tortura, pero ahora qued claro que no fue lo mismo.

A m, que me peguen mil veces. Que te violen es distinto por lo que te pasa como mujer. De hecho, los exmenes mdicos dicen que eso provoc que yo no pudiera ser ms mam.

Esto del gnero haba que debatirlo, y hoy creo que lo importante es que en esta sentencia se habla de las violaciones y se las condena, como una tortura ms y no dentro de la tortura. Como mujer pags dos veces: sos terrorista, o sos subversiva, o sos de izquierda y, adems, ands loqueando por la calle en vez de estar criando a tus hijos. Sos una cosa, por lo tanto te puedo usar como yo quiero. Nos decan las cosas ms tremendas: Yo te hago esto para que comprends, volvs a tu casa y dejs de joder en la calle

La dureza del relato y la conmocin en la charla se extienden, mientras esta vez somos nosotros quienes le servimos otro t a Silvia. Hablamos sobre la peligrosa tentacin social de poner a los genocidas en el lugar del monstruo, del enfermo, y de las consecuencias negativas que esa falacia conllevara para poder entender cmo se llega a construir un genocidio.

Vuelve al dilogo el tema de las dos Mendoza. Tenemos las dos caras de la Justicia: pudimos sacar perpetuas para jueces de hace cuarenta aos y hoy hay jueces que mantienen a Nlida Rojas como presa poltica en democracia. Nlida Rojas paga por ser negra, pobre y peronista, se queja Silvia y responsabiliza al gobernador por sostener lo que califica como una vergenza.

Sobre el final, nuestra entrevistada destaca, adems del trabajo de la Fiscala y los querellantes en los juicios, y de los organismos de derechos humanos en general, el trabajo particular del Movimiento Ecumnico por los Derechos Humanos, conducido por la fallecida Elba Morales. Elba era una mujer con una cabeza nica, con una profundidad nica en su anlisis. Ella es la causante de muchas de las vas de discusin, de anlisis, que derivaron en los juicios. El aporte inmenso de Elba, que ya no pudo ver esto, me parece que tiene que estar presente, subray Silvia, minutos antes de darnos un abrazo de despedida y obsequiarnos un pauelo con la contundencia -escrita- de la verdad: Son 30.000. Fue genocidio.

Fuente: http://www.elotro.com.ar/mujer-que-lucha-y-vuelve-luchar/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter