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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2017

Los ciudadanos griegos no ven la luz al final del tnel

Helena Smith
El diario/The Guardian

Los polticos dicen que el pas ya ha superado lo peor de la crisis de la deuda, pero los ciudadanos contestan que no conocen la situacin real de la calle


El porcentaje de griegos en riesgo de pobreza se situ en el 35,6 % en 2016 EFE

"Ya hemos dejado atrs las peores etapas de la crisis". Panaghiota Mourtidou, la jovial fundadora de un grupo de voluntarios, le ha dado muchas vueltas a esta afirmacin, pronunciada das atrs por el primer ministro griego. Aunque ya han pasado unos das desde que Alexis Tsipras considerara oportuno hacer estas declaraciones, la voluntaria sigue mostrando su desconcierto. "Es obvio que los polticos no conocen la realidad de la calle afirma, porque lo cierto es que la situacin no podra ser peor".

Han pasado cuatro aos desde que the Guardian habl por primera vez con Mourtidou. En esa ocasin, preparaba paquetes de comida en el Club Solidario donde ella y otros ciudadanos concienciados ayudaban como voluntarios. Se ponan delante de la sede local del Partido Syriza. Por aquel entonces, la voluntaria, votante de izquierdas, crea que Tsipras y Syriza, un partido que era considerado radical, eran los nicos que podan salvar Grecia y evitar el colapso econmico.

Tsipras prometi poner fin a las medidas de austeridad. Su puo en alto y su discurso apasionado consiguieron conectar con el sentimiento de justicia de la mujer. En el verano de 2013, cuando faltaban casi 18 meses para que ganara las elecciones, el poltico era "la gran esperanza, la gran promesa de un futuro mejor".

Sin embargo, el cambio radical de Tsipras y el hecho de que haya impulsado algunos de los recortes presupuestarios ms drsticos desde el inicio de la crisis griega, as como el hecho de que haya subido los impuestos, han fulminado las esperanzas que Mourtidou haba depositado en l. Ahora, el Club Solidario ya no tiene su sede delante de la sede de Syriza sino en un local que haba sido un supermercado. Y el estado de nimo de ella oscila entre la decepcin y la rabia. "Cmo se supone que alguien puede sobrevivir con un salario mnimo de 490 euros y pagar semejantes impuestos?", pregunta mientras apila paquetes de arroz, pasta y legumbres. Todos los das proporciona alimentos a personas necesitadas. "En estos momentos, 51 familias dependen de nosotros y muchas estn desesperadas. De acuerdo, Grecia ha conseguido evitar la quiebra y ha mejorado su relacin con los mercados pero podra ser que este proceso haya dejado a muchos ciudadanos en la ms absoluta de las bancarrotas?".

Con sus muebles de llamativos colores, su poltica de puertas abiertas y un lema del filsofo William James sobre la importancia de ayudar a los dems, el Club Solidario es una muestra de la resistencia de los griegos cuando estn bajo presin. La crisis de la deuda griega, con la consiguiente deflacin interna para evitar la salida del euro y muchas medidas de austeridad, ha entrado en su octavo ao. El Club Solidario tiene su sede en uno de los distritos sacudidos por la crisis. No se trata de uno de los barrios ms pobres de Atenas, uno de esos barrios donde los vecinos siempre han tenido problemas para llevar un plato de comida a la mesa. Esta organizacin de voluntarios tiene su sede en Koukaki, un barrio donde viven aquellos que quieren estar cerca de la Acrpolis pero que no se pueden permitir un vivienda cerca de la avenida que la rodea.

El drama de las pensiones

Chryssa Christodoulaki y su marido Anestis viven en Koukaki desde hace casi cincuenta aos. Con la llegada de la crisis y la subida de impuestos, ella se vio obligada a cerrar su peluquera. Esta peluquera, formada en Francia, haba cotizado a la seguridad social durante 45 aos y su pensin tena que garantizarle unos ingresos ms que decentes. "En un inicio, mi pensin de jubilacin tena que ser de 1.750 euros al mes", explica. Los recortes presupuestarios hicieron que esta cifra bajara. "La pensin pas a ser de 1.430 euros mensuales y ahora es de 960 euros mensuales", lamenta: "Anestis tambin ha sufrido las consecuencias de la crisis. Siempre trabaj para una empresa y tampoco percibe la jubilacin que esperaba".

Es difcil verbalizar lo ocurrido. Grecia se vio sacudida por una dictadura militar y la vida de los griegos mejor con la llegada de una democracia que se ha consolidado durante 43 aos. Ahora, Chryssa Christodoulaki y su marido ya no estn seguros de pertenecer a la clase media. Su sueo de vivir en Creta tras su jubilacin se ha desvanecido. Muy probablemente tengan que seguir trabajando.

"A menudo hablamos sobre nuestra situacin", explica la mujer, de 68 aos, que sigue peinando a clientas para poder llegar a fin de mes. "Se supone que la clase media tiene una vida confortable. Nosotros nos hemos empobrecido y tenemos hijos adultos que no encuentran trabajo, que no quieren irse del pas y que dependen de nosotros. Es la peor parte; una generacin entera que solo ha conocido la crisis y que tal vez nunca encuentre un trabajo y no pueda formar una familia o construir una vida".

Como muchas otras ciudades, Atenas ha sufrido los peores efectos de una crisis que ha hecho que el rendimiento econmico del pas disminuyera en un 26%. Segn un estudio del thinktank DiaNeosis, en 2015 los ingresos del 15% de la poblacin, es decir, de 1.647.703 personas, se situaron por debajo del umbral de la extrema pobreza, en comparacin con el 2,2% registrado en el ao 2009. Durante ese mismo periodo, segn el Banco de Grecia, los hogares griegos vieron cmo el valor de su patrimonio disminua un 40%. El desempleo, el efecto ms pernicioso de las medidas de austeridad, es del 22%; el ms alto de la Unin Europea, a pesar de que en los dos ltimos aos ha bajado un 5%.

Lo peor ya ha pasado, es cierto

Aunque si hablamos de ajuste fiscal es cierto que lo peor ya ha pasado, son pocos los que creen que Grecia podr evitar un cuarto rescate. Probablemente no consiga evitarlo aunque haya recuperado el acceso a los mercados cuando el programa auspiciado por la UE y el FMI termine en agosto del ao prximo.

"Resulta difcil imaginar que el pas pueda recuperar el control de la situacin y conseguir la suma de dinero necesaria para refinanciar su deuda", indica Kyriakos Pierrakakis, director de investigacin en DiaNeosis: "Muy probablemente necesitar una nueva lnea de crdito, un rescate, y este llegar acompaado de nuevas condiciones".

En este contexto, resulta difcil creer al gobierno cuando asegura que el pas se est recuperando. La afirmacin de Tsipras se basa en el hecho de que Grecia ha podido cumplir con los pagos del mes de julio gracias a que la semana pasada el Eurogrupo alcanz un acuerdo para desbloquear 8.500 millones de euros tras lograr un acuerdo para cerrar la segunda revisin del rescate.

"Los griegos no vemos la luz al final del tnel", afirma Christodoulaki: "Ya no creemos nada que no podamos ver con nuestros propios ojos".

Al sur de la capital, en la localidad de Kaisariani, un feudo del Partido Comunista, las autoridades locales se preparan para el invierno. En el Ayuntamiento, un gigantesco edificio de cemento que fue construido en la dcada de los sesenta, el departamento de servicios sociales ha preparado eventos para recaudar fondos, como conciertos y obras de teatro, para comprar alimentos. Hasta ahora eran los supermercados y los colmados de la localidad los que donaban comida a los ms necesitados pero se han visto superados por la situacin. "La cifra de personas que necesitan comida se ha multiplicado", explica Marilena Christodoulou. En una pared de su despacho ha colgado un letrero con el lema "la pobreza no es un delito".

"La crisis ha sido tan prolongada que los que podan ayudar en un inicio ahora ya no pueden. Tenemos registradas a 367 personas en situacin de extrema pobreza y vemos como esta cifra crece a diario".

El empobrecimiento de los ciudadanos ha provocado pesimismo pero tambin olas de solidaridad. En Keraneikos, al otro lado de la Acrpolis, el padre Ignatios, de la Iglesia Ortodoxa, dirige el Centro Galini, que en un inicio serva "sopas" pero que en la actualidad proporciona refugio a las personas sin techo, asistencia dental gratuita y grupos de estudio para los nios.

Los "pobres invisibles"

Los usuarios del centro son "pobres invisibles"; personas que todava tienen una casa pero que estn desempleadas o tienen deudas y ya no pueden pagar sus facturas. "Muchos de ellos son personas de clase media que no quieren que se sepa que estn en esta situacin porque estn avergonzadas", lamenta. "La situacin est empeorando, necesitamos ayuda, mucha ms ayuda".

Desde el inicio de la crisis, los voluntarios que trabajan con el Padre Ignatios han cocinado diariamente para 350 personas. Sin embargo, cada vez son ms los que llaman a las puertas del centro y cada vez tienen ms dependencia econmica de la conocida organizacin de distribucin de alimentos Boroume.

Fundada por Xenia Papastavrou en 2011, esta organizacin humanitaria ha proporcionado 14 millones de raciones de comida. Aunque ha tenido un xito sin precedentes, Papastavrou asegura que sus voluntarios no pueden bajar la guardia. Han pasado cuatro aos desde que the Guardian la entrevist por ltima vez, y desde entonces la crisis se ha transformado en un gran monstruo que ha atacado de forma cruel e inaudita a los griegos de clase media.

"Esta crisis ha tenido varias etapas", indica Papastavrou, que ahora dirige la iniciativa Giving for Greece de la Fundacin Bodossaki. "Cada etapa ha representado un nuevo reto para la sociedad y este reto solo puede ser abordado si la iglesia, el gobierno y el sector privado colaboran para que los recursos no se pierdan por el camino, lleguen a las personas que ms lo necesitan y los grupos solidarios tengan el mayor impacto posible".

El gobierno de Syriza presume de haber ayudado a los ms afectados por la crisis. Les ha proporcionado cupones de alimentos y ayudas para el pago del alquiler y comidas escolares gratuitas. Tambin ha garantizado la atencin sanitaria gratuita a 2,5 millones de personas que carecan de un seguro mdico.

"Para los ms pobres entre los pobres, la llegada de Syriza al poder ha sido beneficiosa", indica Mourtidou. "Sin embargo, no ha hecho lo que quera la gran mayora de griegos y esto es muy peligroso. En un inicio, Tsipras supo calmar a los ciudadanos. Ahora, ya no hay otro Tsipras que nos pueda prometer un mundo mejor y me da miedo que la tierra empiece a temblar. La extrema derecha podra ser la siguiente alternativa".

No es la nica que lo piensa. Los griegos han hecho frente a la crisis con una actitud resistente pero impera la incertidumbre. En este contexto de ira y decepcin, a muchos les preocupa que la crisis de lugar a nuevos monstruos.

"La incertidumbre ha pasado a ser normal", seala el profesor de psicologa Fotini Tsalikoglou: "podra degenerar en apata, violencia, ms incertidumbretodava no lo sabemos".

Traducido por Emma Reverter

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Crisis-deuda-griega-ciudadanos-final_0_670883593.html



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