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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2017

La violencia poltica en Venezuela

Marco Teruggi
La [email protected] Ee


La violencia en Venezuela se dice y no se nombra, sostiene Marco Teruggi en esta nota. Se manipula a diario desde los grandes medios y cadenas de informacin despojada del sustento de la investigacin y el contexto. As la violencia es culpa de la crisis y del gobierno, los muertos son un nmero, y la oposicin no figura entre los responsables.

(para La [email protected] Ee, desde Venezuela)

Existe un rompecabezas de las muertes. Las ms de cien en ms de cien das de conflicto. La cuestin se resume en la meditica opositora en que todos fueron asesinados por el gobierno. No importa que no existan pruebas a la hora del titular, tampoco investigacin para fundamentar una aseveracin como esa. Importa el impacto, el nmero, el escndalo, el muerto apilado sobre otro muerto que de a poco construye esa idea ya consolidada en muchas partes: es un rgimen autoritario, dictatorial, que viola los derechos humanos.

En otros casos no se le atribuye la responsabilidad al gobierno sino a la crisis/conflicto. Un viejo truco, como titular la crisis caus dos nuevas muertas cuando fueron asesinados por la polica, bajo rdenes del gobierno argentino, Daro Santilln y Maximiliano Kosteki en el 2002. No fue en aquel entonces la crisis, as como tampoco lo es en Venezuela. Si algo queda de periodismo en esta batalla poltica, debera al menos conservar la investigacin como base para construir noticias y opinin. Se trata de un deseo casi ingenuo: la mentira se ha vuelto una forma nodal de comunicar en esos medios.

Por ltimo, existe otro truco ms: decir sin nombrar. Muertos en jornada electoral, incendiaron sede de la magistratura, por ejemplo, cuando es evidente -solo basta seguir los movimientos- que la incendiaron grupos de choque que en cada manifestacin de la oposicin estn en primera lnea y reciben ordenes de dirigentes de Voluntad Popular. En este caso no hay autor de la accin. Ni el gobierno, ni la crisis, nadie. Menos an la oposicin.

Estas tres variables son repetidas diariamente por decenas de titulares, portadas, de Venezuela y el mundo. El resultado es que una mayora est convencida que el gobierno es autor de toda la violencia y las muertes. Cuntas veces es necesario repetir una idea para que se haga verdad? Qu medios de comunicacin es necesario tener para que eso suceda? La arquitectura comunicacional en el caso de la oposicin venezolana es aplanadora: cuenta, por ejemplo, con los principales medios de cada pas del continente, Estados Unidos y Europa, articulados entre s.

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Los muertos entonces. Quin es responsable? Son ms de cien, el nmero exacto difuso: 125, 127? Ms, menos? Difcil tener una certeza debido al amplio abanico de causas de las muertes -algunas pueden ser incluidas por algunos anlisis y excluidas por otros-, y por las fuentes de informacin, el cruce de datos entre poderes pblicos, fuentes periodsticas. Las causas han sido mltiples: barricadas y bloqueos; saqueos; quemados vivos o linchados; manipulacin de explosivos; transito cerca de una manifestacin sin participar en la misma; pelea entre manifestantes; disparos de bandas criminales; desde adentro de los manifestantes; por cuerpos de seguridad del Estado; entre otras.

De ese total, unas 11 vctimas fueron por disparos de los cuerpos de seguridad. Ante eso ya existen 39 efectivos procesados, detenidos o solicitados. Es decir que cerca de un 10% fue responsabilidad del Estado. Otro elemento: del total de muertos, ms de 7 son de efectivos de algunas de las fuerzas de seguridad. El discurso de que todos los muertos son del gobierno se cae rpidamente.

Quines son responsables del otro 90%? En el nivel intelectual, los dirigentes de los partidos opositores, en particular Voluntad Popular y Primero Justicia, por ser quienes conducen el plan de escalada violenta en la calle. En el nivel material depende de cada caso: paramilitares, grupos de choque, los mismos jvenes de las protestas, gente suelta alentada a matar -para una parte de la oposicin se ha vuelto legtimo matar chavistas-. La Fiscala General no ha detenido a nadie de la oposicin, ni autor material ni intelectual, aun cuando la evidencia haya quedado grabada en cmaras, como uno de los jvenes que fue linchado y prendido fuego al pasar por una manifestacin en plena Caracas. No es casualidad, su alineamiento con la oposicin es declarado. La justicia est ausente y esa ausencia agranda el agujero de la muerte.

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A veces solo bastara aplicar un razonamiento lgico. Como en el caso de las elecciones del domingo. La oposicin anunci que impedira que tuvieran lugar, y actu en consecuencia. Asesin a un candidato el sbado por la noche, atac 206 centros de votacin, afect gravemente la participacin en 5 municipios, deton una bomba sobre la polica, despleg grupos paramilitares para impedir que la gente votara, dispar sobre votantes, sobre cuerpos de seguridad del Estado. Y sin embargo la noticia mundial fue la misma, desde Clarn hasta el secretario de la OEA: el gobierno fue responsable de la violencia. Por qu el gobierno habra hecho eso el el da de las elecciones claves del domingo? Para qu hubiera lanzado granadas sobre centros electorales y detonado una bomba contra la polica? Las matrices de los medios pueden destruir el sentido comn.

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Venezuela es frontera con Colombia, epicentro del paramilitarismo, ha sido infiltrada durante aos por grupos paramilitares, que a su vez se enraizaron, en alianza con bandas criminales, y conformaron de fuerza -logstica/inteligencia/estructura- propia. Estn los testimonios de las poblaciones, las acciones como asaltos a cuarteles militares y policiales con armas de guerra, las zonas controladas por ellos, sus campamentos. No existen, sin embargo, en los grandes medios de comunicacin, en las palabras de los dirigentes de la derecha, en algunos anlisis de intelectuales.

Existen s en la vida de la gente: las casas marcadas, los chavistas de los pueblos que deben irse debido a las amenazas, los compaeros asesinados, los comercios que deben cerrar sino son atacados, al igual que los transportes, los toques de queda. Ocurre en municipios de Tchira, Mrida, Lara, Barinas, en los despliegues que realizan durante las semanas de escalada del conflicto en cualquier punto del pas.

La frmula es la siguiente: cada hecho de violencia debe ser negado, y en caso de que la accin sea demasiado evidente, debe ser sealada como un auto-golpe del gobierno. Aunque sea inverosmil, como decir que fue el mismo gobierno quien lanz las granadas desde un helicptero sobre el Tribunal Supremo de Justicia. El plan golpista despliega oleadas de violencia, legitima una parte, oculta otra, y construye la idea-fuerza de una oposicin pacfica, legal y masiva que es vctima de la represin desmesurada. Los medios de comunicacin le lavan la cara da tras da a la derecha, y no son los nicos: tambin lo hacen quienes centran toda la crtica sobre el gobierno y minimizan el accionar golpista hasta invisibilizarlo.

Es una gran disputa por el sentido y los actores de la violencia, por desenmascarar, ponerle nombre a la muerte y obligarlos a salir del anonimato.

No se puede comprender las respuestas del chavismo -con sus aciertos y errores- si no se comprende la estrategia desplegada, o si se opta deliberadamente por esconderla. Qu deber hacer un gobierno y un movimiento popular, con su infinidad de contradicciones, ante una oposicin que apuesta por una salida violenta y despliega un brazo armado que realiza acciones militares? Cmo debe actuar? Las respuestas son varias. Desde un esquema de contencin para apostar al desgaste, hasta ensayar formas de defensa integral, como lo haba planteado Hugo Chvez a travs de las Milicias Bolivarianas. Aunque en este ltimo punto existe otro debate: parecera necesario construir formas de resguardo de los territorios dependientes de los mismos territorios, y no solamente de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana -como lo es la Milicia Bolivariana- aunque articulado con las mismas -nada por fuera de la unidad.

Se trata de un punto clave: Cmo se defiende un proceso popular? Quines lo defienden?

Solamente desde el aparato del Estado?

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La violencia se ha normalizado en Venezuela. El primer hombre prendido fuego en la calle conmocion, el segundo tambin, el tercero pas a ser parte de lo posible, el quinto ya entr en la lgica del conflicto -impact s, aquel que luego de linchado e incendiado, fue pateado como un perro por sus asesinos-. Esa normalizacin es parte del objetivo de la violencia opositora, apunta a golpear el tejido social, descomponer, enfrentar a las partes hasta legitimar el linchamiento como prctica social opositora en las clases altas y medias. No se ha visto hasta el momento a nadie linchado en un barrio popular por su postura poltica.

El gobierno no se ha equivocado y cometido violencia que no deba cometer? S. Ah estn los nmeros, la gente encarcelada, los rganos de seguridad del Estado que no son los que quisiramos que fueran, que han intentado ser transformado en este tiempo de revolucin y han quedado a medio camino. El chavismo tiene contradicciones, lmites, lucha de clases interna, traidores, burcratas, corruptos impunes en puestos de direccin, y una lista larga de problemas. Se los debe debatir, disputar: en la resolucin o no de esos puntos se nos va la posibilidad del proyecto.

El problema es invertir los trminos y poner al gobierno como autor de la escalada de violencia, y no como quien ejerce una respuesta -con sus errores- ante un intento de Golpe de Estado con participacin directa de los Estados Unidos. Mirar Venezuela a travs del show meditico, la avalancha esttica victimizante y heroica de sus movilizaciones, la produccin masiva de contenidos -que cuesta millones de dlares- las pginas opositoras y Aporrea, y algn investigador de una universidad extranjera que analiza los colectivos, conduce a comprar el cuento completo del golpismo.

Debatir el chavismo es una necesidad. Pasar del lado del bloque conducido por los Estados Unidos es un error histrico. No sera la primera vez que sucede en la historia de la izquierda en el continente.

 

Caracas, Venezuela, 2 de agosto de 2017

Fuente: http://www.lateclaene.com/marco-teruggi-violencia



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