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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2017

Un dilema perentorio

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Si se nos pidiera una sola mcula que endosarle, o revelarle, al capitalismo financiero, sin dudarlo nos sumaramos a los que proclaman que la crisis de la formacin socio-econmica rebasa los lmites de las desigualdades, injusticias, desequilibrios y tendencias neofascistas, para llegar a lo que quizs se erige en el colofn, la coda heroica del modelo neoliberal: las horrendas huellas ecolgicas en un planeta que, al decir de un analista de fuste, est ahogado, sin capacidad para acoger ms impactos sobre sus elementos vivos, entre ellos el humano.

Para Alberto Fragua, en www.elsalmoncontracorriente.es, el asunto no admite medias tintas. La llamada economa de mercado anda abocada al fracaso, en tanto depende de unos recursos finitos, que se van agotando. Algo que, en su opinin, resulta ms que sabido por los principales causantes del estropicio, los cuales tambin dominan al dedillo el hecho de que los ritmos de la naturaleza no le son suficientes a esta para mantener su estructura de creacin de permanentes dependencias, independientemente de que no se conozcan bien los efectos ambientales derivados de ellas.

Una opcin viable y sostenible sera que el propio neoliberalismo respetara los ciclos del agua, del aire, del suelo; que armonizara con ellos, tomando en cuenta su renovabilidad? Imposible para un sistema de crecimiento raudo y permanente, razn sustantiva de su existencia, y especialmente en su mxima expresin actual de financiarizacin especulativa neoliberal de la economa. Exige ms, aun a sabiendas de que su modelo fracasar adentrndose en caminos de crecientes riesgos sociales, ambientales y econmicos que se retroalimentan.

De continuarse interrogndonos, suscribiramos la aseveracin del experto acerca de que el cambio climtico representa el gran indicador del fiasco del paradigma actuante, perceptible en tiempos suficientemente prolongados como para que se generen ilusiones tecnolgicas de correccin. Ilusiones, s, porque al planeta, sus ecosistemas, heridos de muerte?, solo los salvara al menos, queremos creerlo- un esfuerzo coordinado de la poltica y la sociedad civil, que nieguen el (des)orden reinante.

Que los niveles de dixido de carbono en la atmsfera ya sobrepasan consistentemente la simblica marca de 400 partes de CO2 por cada milln de molculas (ppm), signando el inicio de una nueva era de mutacin, segn el ltimo informe de la Organizacin Meteorolgica Internacional? Que los hielos polares se reducen cada vez ms, entre otras causas por la extraccin mundial de minerales, triplicada en las ltimas cuatro dcadas, de acuerdo con fuentes de crdito que igualmente paran mientes en que el calor representa un riesgo elevado para Asia y otras regiones, la mitad de los bosques del orbe han desaparecido, las fuentes de agua subterrnea se acaban con inusitada rapidez? Que los actuales volmenes de emisin de gases de efecto invernadero podran contribuir a la subida de la temperatura universal de entre tres y siete grados centgrados, conforme a la revista Nature? Que el derretimiento del permafrost, o permahielo (suelo permanentemente congelado) haya dejado al descubierto, en Siberia, el crter de Batagaika -la pared ha crecido un promedio de 10 metros al ao; con momentos con un incremento de 30 metros-, hoy llamado por los pobladores locales una puerta al infierno, en honor a su kilmetro de ancho y sus 85 metros de profundidad y cuyas capas de sedimento expuestas develan cmo se comportaba el clima en la regin durante 200 000 aos?

Bah, estas no constituyen ms que vencibles pruebas para unos cuantos seres sabios y oportunos asentados en EE.UU. que, reflejan noticias aparecidas en medios tan prestigiosos como La Jornada, de Mxico, se proponen levantar un muro, no precisamente en la frontera, sino en el cielo, trastornando la intensidad de las radiaciones del astro rey, lo cual acarreara una serie de fuertes consecuencias injustamente repartidas, como ms sequas y desequilibrios climticos en Asia, frica y Amrica Latina, mal menor para aquellos que promueven la tcnica.

Y la mencin del suceso no obedece a la pluma de ningn escritor de ficcin. Lo corrobora la periodista Silvia Ribeiro, quien nos cuenta que el 24 de marzo del 2017 se realiz un foro en Washington DC, Estados Unidos, sobre geoingeniera solar formas de alterar la intensidad de los rayos solares que llegan a la Tierra, supuestamente para contrarrestar el calentamiento global.

La colega se extiende en su nota-denuncia. Se anunci all la intencin de realizar en 2018 el experimento de geoingeniera solar ms grande hasta el momento -a cargo de un equipo de la Universidad de Harvard-, a menos de 100 kilmetros de la frontera con Mxico. Segn David Keith, que lidera el proyecto, llamado Perturbacin Estratosfrica Controlada o SCoPEx (por sus siglas en ingls), se har en colaboracin con la empresa espacial privada World View, en su puerto espacial privado en Tucson, Arizona. Planean esparcir partculas de sulfato, calcio y otras sustancias en la estratsfera con un globo y usar drones equipados con sensores para estudiar las reacciones qumicas y fsicas. Keith est financiado entre otros por Bill Gates, pero buscan ms fondos para este experimento.

A los incautos, insistamos con la aludida observadora en los cuantiosos golpes ambientales y de otros rdenes en relacin con los ensayos de esa ciencia. Ahora se violar la moratoria de facto establecida en el Convenio de Diversidad Biolgica (CDB), que admite experimentos de pequea escala, pero solamente en un entorno controlado y que no genere daos transfronterizos, lo cual este proyecto no puede asegurar. Estados Unidos no es parte del CDB, algo que aprovechan los geoingenieros. El foro, organizado por los programas de geoingeniera de Harvard y la Universidad de California (UCLA), se enfoc en el estado tcnico y de gobernancia de la geoingeniera para manejo de la radiacin solar en Estados Unidos, otra paradoja, ya que la geoingeniera se propone modificar el clima global y no se puede regular en un solo pas. Reuni a un centenar de acadmicos, funcionarios, periodistas y algunas ONG, entre ellas grandes conservacionistas ligadas a intereses de empresas trasnacionales, como Environmental Defense Fund y The Nature Conservancy, que se han sumado a la promocin de la geoingeniera. Que el foro se realizara en Washington DC, muestra la intencin de captar apoyo gubernamental.

Ribeiro vaticina parece contar con slidas bases- que, a pesar del reciente decreto para desmantelar el programa de la anterior administracin estadounidense, el nuevo mandatario no se opondr a la idea de tapar el sol, imitando las secuelas de una erupcin volcnica, ya que varios de sus colaboradores ms cercanos son ardientes defensores de la geoingeniera. La manipulacin del clima es buen negocio, crea mercados cautivos, tiene potencial de uso blico y no demanda reconocer qu o quin causa el cambio climtico, ni hacer cambios en polticas y patrones energticos. Por el contrario, permite seguir con las causas que calientan el planeta y hacer negocios con tecnologa para enfriarlo.

No en vano el American Enterprise Institute, una de las entidades financiadas por la industria petrolera para elaborar informes que nieguen la conocida metamorfosis, estableci un proyecto a favor de la geoingeniera que, en criterio de Silvia, concurre a la misma direccin de rechazar las evidencias de las ingentes variaciones. Porque, en el fondo, todo supone venta: la del carbono y la de nuevas tecnologas encubridoras.

Encubridoras, s, pues, al decir de Alberto Fragua, solapan que los recursos naturales son bienes comunes, y lo son ya que soportan el sistema basal de la especie humana; del mismo modo devienen generadores de derechos, al agua (as lo estima la ONU), al sol (para el autoabastecimiento), al aire limpio, a que no haya cambio climtico, a nuestra seguridad ambiental. La sostenibilidad, un instrumento, una herramienta para hacer efectiva esa seguridad, apostilla el articulista.

Por eso, la tan ponderada reforma del vigente estado de cosas por uno verde, corrector de desequilibrios, no pasa de completamente falsa. Los resultados de los ltimos aos as lo atestiguan: ms contaminacin, ms cambio climtico, menos biodiversidad... ms riesgos globales. Para que el medio ambiente deje de ser una asignatura pendiente del capitalismo y no sea su rea de conflicto permanente, es preciso que no haya capitalismo. No se trata de dar la vuelta a la tortilla, sino de cambiar de sartn.

Y subrayemos que para trocar la sartn se precisa el blindaje pblico de los recursos naturales con un Estado regulador autnomo que afiance estos bienes comunes en un discurrir democrtico colaborativo donde la ciudadana ejerza sus derechos y sus deberes. Ya se vislumbran advierte Fragua- soluciones poscapitalistas que rescatan algunos viejos principios de la autogestin. La economa social, solidaria, los procesos de autogestin energtica y de soberana alimentaria... insinan un futuro diferente. Alternativas hay.

Solo que, para lograrlas, se impone la generalizacin del concepto y la praxis de justicia ambiental a lo social y lo econmico. Y esta expansin nicamente provendr de un sistema que a su vez extiende su mbito de solidaridad incluso a los no nacidos. Al futuro. nica salida para el sempiterno dilema de socialismo o barbarie.

Por el ecosocialismo nos inclinamos nosotros.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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