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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2017

El burro que se neg a ir a Amrica

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Amrica, o mejor, USAmerica, la de Mr. Trump, no da confianza ni garantiza libertades, su extenso shopping difunde una difusa ideologa en la que priman las cosas y resulta mas importante un dlar que una vida. Es un mundo con poca humanidad que se presenta como base de la humanidad, extiende e impone un doble rasero de buenos los que son como ellos y de malos todos los dems, conducido por un autoproclamado jefe de polica universal, encarnado en un voluntarioso magnate que impone sus caprichos como asunto de estado; capaz de echar a patadas al fiscal general por no ceirse al libreto oficial, pero hay alarde de separacin de poderes; de despedir al jefe de comunicaciones por no vitorear sus deseos; de reprender periodistas por no rendirse a sus pies, aunque estn a los pies del capital que les impone la matriz informativa y; capaz de posicionar su nombre y estilo como el amo del mundo, que todo lo puede, lo ordena y hasta convierte mas rpido la sangre de otros en oro.

Pero la historia que viene ocurre a miles de kilmetros de esa Amrica, hoy mirada con recelo, con pasiones de odio y esperanza al mismo tiempo, que sin saberlo se va encerrando sola, entre sus propios muros de infamia y discriminacin y su afn de conquistarlo todo, de espiarlo, ordenarlo, comprarlo o expropiarlo. Tierra a la que un da nadie va a querer entrar, tampoco poder salir, ni siquiera el burro de este relato, que tambin todo lo sabe, huele, o reflexiona y es de los que nunca cambian, de los que no logran ser espiados. Kafrana es un perro, Gorrin es un burro y NN un soador viajero que quiere atravesar los mares para llegar desde el Sur de Europa hasta New York. Los tres son como una familia, hablan, ren y hacen rer, o por lo menos es lo que trasmite el nico con habla de ese grupo. Los tres actan con espontaneidad, sin calculo de nada, con gracia y sin asomo de poder. Parecen, clidos, alegres, pacientes, siempre caminantes, cada uno hace lo suyo, juega su rol, se quieren y se necesitan el uno al otro, el perro, el burro y el viejo soador son un colectivo.

Don keyene se llama la pelcula, que con pocas palabras y lentas expresiones, irrumpe en mitad del mundo interconectado sin mas conexiones que un viejo aparato de celular usado solo para llamar o responder a una llamada, sobre todo de emergencia. Nadie tiene pretensin de ser algo ms de lo que es, un ente vivo y animado, de suma importancia para que el mundo no quede en manos de mercaderes, maquinas, ni robots. A travs de ellos existe y sigue vivo un mundo, una generacin que se extingue en el olvido, consumida por el afn de los que no paran de consumir para cobrar existencia poltica y poseer, aunque sea una mascota para adiestrar. All no, los tres parecen buenos amigos, no hay mascotas ni subalternos, cada uno tiene su identidad. Los tres se dejan mirar a sus ojos, miran, se miran, se dicen cosas que solo ellos entienden. No ocultan, no esconden nada, su vida es simple, dejan la sensacin de que conversan entre ellos y tambin consigo mismos.

Cada uno es parte del grupo, del colectivo y tiene una manera de ser propia que lo convierte en un personaje que entra en conflicto al empezar los tramites en busca de que el sueo de ir a amrica se vuelva realidad. Obtener una visa, algo que parece tan sencillo revela indolencias, injusticias, diferencias y exclusiones y sobretodo pone en evidencia el mundo de las formalidades, los sinsentidos y la negacin de las libertades humanas e incluso de la animalidad. Con el tramite empiezan las dificultades que obstaculizan sueos, piden de mas, hacen preguntas odiosas e inservibles propias del funcionario que hace mandados, que repite y recita una leccin aprendida sobre cosas que tampoco entiende pero hace porque otro se lo ordena. Tratar de identificar el tipo de papeles que necesita gorrin, el burro, para poder viajar a amrica y ser tratado con respeto como merece el animal que es, y que ocurra lo mismo para que kafrana sea mirada sin recelo ni temor, es una odisea que produce risa y rabia por la familia que son los tres que quieren ir a amrica. El primer imposible del colectivo, es comprender que el viaje de gorrin costar una impagable millonaria suma y que adems tendra que irse solo, metido en un contenedor de barco, olvidado y entregado a su suerte, sin poder caminar, que es lo que mejor sabe hacer y sin certeza de qu, cmo, ni cuando podr comer, dormir o rebuznar.

Para llegar al puerto de embarque y poner en evidencia que el sueo de ir a Amrica es real, y que el burro y el perro existen y que los funcionarios los vean y crean que es de verdad, hay que superar la prueba de una travesa por rio. Embarcarse es un reto para kafrana y gorrin, que nunca han navegado. El burro se resiste, se pone terco, se inmoviliza, se para en seco y se niega a dar el paso por un puente que conecta tierra y agua. El burro se queda la noche entera de pie, al borde, en el filo entre tierra y agua. NN comenta que el burro se qued en vilo, que pas la noche en vela reflexionando sobre el viaje y quiz tambin sobre su vida de inmigrante en amrica. Al otro da se subi a la pequea barca, pero dej en claro que renunciaba a ir a amrica, aunque no se privara de conocer la mar. Llegaron a la playa, disfrutaron las aguas, se divirtieron como talvez no podran hacerlo en amrica y se quedaron a pasar la noche tirados en la arena. A mitad de la noche vino un guardia a interrogarlos, a pedirles documentos, los trat de traficantes, de indocumentados, de vagabundos, los humill, los amenaz con el destierro, la crcel, la golpiza, su modo de ser ya americanizado y ultrajante de la humanidad de los tres viajeros, les rompi lo que quedaba del sueo colectivo.

Al amanecer emprendieron el camino a casa, cantando la cancin "Volver"; les qued claro que no fueron tratados con respeto y que ni humana ni animalmente recibieron buen trato. Si en su propio pas fueron maltratados e irrespetados mucho mas lo seran en Amrica. La reflexin del burro fue seria, contundente, concluy que para todo lo que resulte colectivo, de grupo, de gentes y animales libres, Amrica no es el destino soado, ni para el burro, ni para el perro, ni para el humano extranjero, menos ahora que con Mr. Trump la libertad esta hecha a la medida de su dedo acusador y del letargo de un pueblo adormecido, que no percibe que la libertad de hoy es apenas una estatua gigante y muda que los de a pie de cualquier lugar, al menos por ahora, no podrn alcanzar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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