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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2017

Retorno al trabajo libremente esclavo

Juan J. Paz y Mio Cepeda
Prensa Latina


Al comenzar el siglo XIX, la mayor parte de Europa todava conservaba muchos rasgos de la economa medieval. Pero desde fines del siglo XVIII, la revolucin industrial (vapor) nacida en Inglaterra haba comenzado a carcomer ese pasado. Sin embargo, hasta 1830 la industrializacin en Francia fue lenta, mientras en Alemania, Blgica y Rusia despeg a gran escala a partir de 1850. El progreso del capitalismo aceler el desarrollo que, a fines del siglo XIX, tuvo un impulso fenomenal con la segunda revolucin industrial (petrleo y electricidad) y las gigantescas empresas (monopolios),que posibilitaron el salto a la era del imperialismo capitalista.

En sus orgenes, la situacin de la clase obrera era impactante: jornadas que sobrepasaron las 14 horas, salarios nfimos, empleo de mujeres y nios en peores condiciones que las de los hombres, hacinamiento en barrios miserables, proliferacin de enfermedades y ausencia de derechos laborales.

Los obreros comenzaron huelgas, marchas y protestas; los ludistas se lanzaron contra las mquinas, mientras las leyes los persiguieron con la pena de muerte (1813); la Asociacin de Trabajadores de Londres (1836) intent, con la Carta del Pueblo, el sufragio universal y la abolicin del certificado de propiedad para ocupar el parlamento; en 1847 se logr reducir la jornada a 10 horas; y hasta mediados del siglo XIX las luchas obreras intentaron conquistar derechos, en medio de constantes y hasta sangrientas represiones.

La situacin de la clase obrera era impactante: jornadas de ms de 14 horas, salarios nfimos, ausencia de derechos laborales. Comenzaron las huelgas, las marchas, las protestas. Surgieron reformadores sociales y utopistas.

Necesariamente surgieron reformadores sociales y utopistas. En Francia, los clrigos Lamennais y Lacordaire encabezaron el Movimiento Catlico Liberal; el rico industrial textil britnico Robert Owen ide las cooperativas obreras con comedores y escuelas, adems de impulsar la jornada de 8 horas; aparecieron otros socialistas utpicos (Saint Simon, Fourier), as como los anarquistas (Proudhon, Bakunin, Kropotkin).

En 1836 se fund en Pars la Liga de los Justos, que en 1847 se transform en Liga de los Comunistas; en 1848, sobre una nueva revolucin europea, apareci el Manifiesto Comunista, de Karl Marx y Friedrich Engels; y en 1871 los obreros por primera vez tomaron el poder en La Comuna de Pars. Mientras estos hechos ocurran en la convulsionada Europa, nuestra Amrica Latina segua su propio rumbo.

Despus de las gestas por la independencia (entre 1808 y 1824), en el continente surgieron las distintas repblicas. Todas pre-capitalistas. Las confrontaciones entre liberales y conservadores, los caudillos o las dictaduras, que caracterizaron al siglo XIX y se extendieron en diversos pases hasta bien entrado el siglo XX, ocuparon la atencin poltica. Pero era una lucha entre lites dominantes, porque en la economa predominaban haciendas, latifundios y plantaciones, todava con esclavos (hasta mediados del siglo XIX) y mayoritariamente con campesinos e indgenas sujetos a variadas formas de servidumbre. No exista clase obrera, porque no hubo industria, una rama de la produccin que slo creci en contados pases a fines del siglo (Argentina, Brasil, Mxico).

As la clase obrera, el proletariado latinoamericano , en el conjunto de la historia de la regin, es un sector que surgi en el siglo XX, conforme avanz el desarrollo capitalista, siempre frenado por el peso del rgimen terrateniente y el dominio oligrquico que impidi, incluso , la formacin de una burguesa modernizadora, un hecho que contrasta con lo ocurrido en Europa.

Pero, tambin, los trabajadores latinoamericanos de la incipiente industria sufrieron el peso de la explotacin: jornadas extenuantes, salarios miserables, organizaciones perseguidas, luchas reprimidas, explotacin laboral y marginacin social, en tanto se enriquecan con esas condiciones, tanto los empresarios-propietarios como las antiguas oligarquas de terratenientes, comerciantes y banqueros. Karl Marx estudi la explotacin capitalista en Europa, tomando como ejes a Inglaterra y Alemania; pero no pudo estudiar las condiciones econmicas y sociales de Amrica Latina donde la situacin laboral era peor de lo que examin en su clebre obra El capital.

La era del neoliberalismo latinoamericano, a partir 1980, fue un golpe histrico a las conquistas laborales y los derechos de los trabajadores, que sufrieron fuertes retrocesos.

En Amrica Latina, slo con el avance del siglo XX empez la legislacin social, y prcticamente a mediados del siglo estaban reconocidos los principales principios y derechos laborales, al menos en forma terica, pues siempre fueron violados de una u otra manera. Un papel importante en ese progreso tuvieron los intelectuales sensibilizados con la cuestin social latinoamericana; pero tambin gobiernos progresistas (como los populismos de izquierda surgidos entre las dcadas de 1920 y 1940 en Ecuador, Brasil, Argentina o Mxico), que impusieron polticas de Estado para atender a los sectores populares y a las clases trabajadoras.

La era del neoliberalismo latinoamericano, a partir de la dcada de 1980, fue un golpe histrico a las conquistas laborales y a los derechos de los trabajadores, que sufrieron fuertes retrocesos, porque la flexibilidad y la precarizacin laborales se impusieron.

En contraste, el ciclo de los gobiernos progresistas y democrticos en Amrica Latina a partir del inicio del nuevo milenio, renov el proteccionismo social, con polticas de Estado en servicios y obras de amplio beneficio, as como garantizando derechos laborales. Se crey que no habra retrocesos. Pero la restauracin de modelos empresarial-neoliberales radicales en Argentina y Brasil ha demostrado la fragilidad de las conquistas y derechos de los trabajadores en una era de debilitamiento global del proteccionismo social.

Lo sucedido en Brasil debe observarse con atencin. All acaba de aprobarse (el martes 11 de julio/2017) una legislacin laboral cuyos ejes son: privilegio del acuerdo entre patronos y trabajadores por sobre la ley; se podr pactar jornadas hasta 12 horas diarias y 48 a la semana; se pone trmino a la remuneracin de horas extraordinarias; divide las vacaciones en tres partes; legaliza la tercerizacin; introduce la jornada intermitente, con salarios por horas o jornada, pero no mensual.

La nueva legislacin aprobada es un retroceso de siglos histricos de lucha obrera y avance humano, bajo un gobierno atravesado por la corrupcin; una vuelta a la esclavitud en pleno siglo XXI.

Se cree que, con semejantes medidas, se podr salir de la crisis, poner al pas en marcha, favorecer al emprendimiento privado y fortalecer la produccin. No importa el costo social. En la realidad es un retroceso de siglos histricos de lucha obrera y avance humano, bajo un gobierno atravesado por la corrupcin y unos empresarios, tan vinculados a ella, que no tienen empacho alguno en aplaudir semejante esclavitud en el siglo XXI, orquestada al ritmo de la libertad econmica. Tiene razn el profesor Jos Dari Krein, del Instituto de Economa de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), al calificar el hecho como un desmonte de los derechos histricamente adquiridos.

Esa legislacin marcar el comportamiento de otras lites latinoamericanas que ven en Brasil un ejemplo digno de seguir. De manera que Amrica Latina parece estar entrando a un nuevo momento histrico de restauracin capitalista, en el cual la modernidad globalizada no impide que se retorne a las primeras pocas de vigencia del capitalismo mundial, cuando los obreros carecan de elementales derechos y garantas sociales.

Desde luego, este nuevo momento histrico ha evidenciado, adems, que tampoco surgi en la regin una burguesa capaz de tener alguna conciencia de progreso social y laboral. No hay ms mecenas ni reformadores que provengan de las capas ricas. Un Owen latinoamericano que confronte a su propia clase, o un aristcrata como Saint Simon que piense en la utopa de un socialismo de beneficio comn.

En Amrica Latina sigue siendo un problema la existencia de lites ricas, propietarios insensibles y empresarios simplemente acumuladores, que reniegan de cualquier signo destinado a la redistribucin de la riqueza para el adelanto humano de amplias mayoras de la poblacin.

Juan J. Paz y Mio Cepeda. Historiador, investigador y articulista ecuatoriano.

Fuente: http://bit.ly/2f7OFzl



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