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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2017

La economa social como alternativa al neoliberalismo financiero

Francisco Muoz Gutirrez
Rebelin


El gobierno espaol insiste en que ya estamos superando la crisis mediante la exposicin de datos estadsticos que permiten justificar su afirmacin.

En este sentido nuestro cualificado gobierno de Espaa se comporta con el mismo criterio cientfico que los lectores de los contadores elctricos de Endesa o Iberdrola, slo que ningn operario de calle de compaa elctrica alguna en el mundo se le ocurre proclamarse doctor en ciencias fsicas por mucho contador elctrico que difunda en rueda de prensa.

Slo nuestro buen gobierno se proclama docto en economa contando parados, turistas, cocacolas y todo aquello que sea indexable, dejando a los crticos en la difcil tarea de revisar los contadores trucados de las instituciones que cuentan parados, turistas, cocacolas, etc y refutar los datos, con nuevos datos.

El triunfo del dato frente al caos de la opinin

Mientras tanto todo experto catedrtico sabe bien que quien a dato mata, con datos se inmortaliza ad infinitum con una prensa que permanentemente delimita el universo intelectual retwitteando datos y mostrando que ms all de los datos solo existe el profundo abismo de la opinin catica.

Fuera de este universo de contabilidad estocstica, la situacin econmica espaola no es ningn caso aislado de la situacin general europea y occidental que muestra claramente el agotamiento del modelo clsico del libre mercado autorregulado basado en el desacoplamiento de la economa como rgimen de derecho privado, del bien comn del conjunto social.

El fracaso de las polticas de ajuste de los ltimos aos, con el superavit patolgico de Alemania y el sometimiento de Grecia al austericidio llevado a cabo por la Unin Europea, muestran que el mito neoliberal de la economa autorregulada se encuentra hoy en los pasillos de entrada a la morgue de la historia.

Son muchas y profundas las grietas abiertas en el interior de la doctrina neoliberal. Slo nombraremos aqu dos de las ms objetivas y evidentes. Por un lado tenemos la ya clsica crtica de Thomas Piketty en su libro sobre El Capital en el Siglo XXI , donde Piketty muestra cmo la nociva acumulacin de capital destruye los viejos principios de la meritocracia, haciendo involucionar el capitalismo hacia regmenes feudales donde herencia y cuna vuelven a ser los vectores germinales del desarrollo futuro.

Por otro lado los famosos papeles de Panam, la lista Falciani , la endmica corrupcin espaola, etc, evidencian claramente que la libre circulacin de capitales es una libertad que ejercen algunos con un costo enorme para todos los dems.

La abolicin del desacoplamiento y el retorno a la economa social

En su gran mayora las crticas que se realizan al sistema de libre mercado autorregulado plantean la necesidad de abolir el desacoplamiento entre economa y sociedad, volviendo a incrustar la poltica econmica dentro del conjunto de polticas sociales que atienden al bien comn del conjunto de la sociedad como bien supremo que conforma el conglomerado integrado de todas sus redes sociales.

Conglomerado, sin duda complejo, pero que en todo caso debe estar presidido por eficientes mecanismos de contencin y seguridad donde el principal bien social y jurdico protegido sea el derecho a la coexistencia armnica sin exclusin, de todos los miembros de la comunidad.

Se trata de abolir los privilegios neoliberales de los activos de inversin y del predominio de la Banca, con base a una poltica de Expansin Cuantitativa del Banco Central Europeo autnticamente criminal con relacin al austericidio y a los propios fundamentos democrticos del Estado Democrtico de Derecho.

El soberanismo del pastor y sus ovejas; Poder; Territorio y Fauna humana.

La sostenibilidad del conjunto social debe ser parte integrante y prioritaria del programa econmico de un pas y no su consecuencia secundaria y desacoplada del conjunto social. Sostenibilidad que pasa inexorablemente por el abandono de la vieja idea del Imperio Romano de la ciudad o Estado, constituida como un derecho patrimonial regida bajo el modelo del pastor y sus ovejas donde la ciudadana se considera como la fauna humana del territorio.

Se trata, pues, de articular un renovado debate social muy alejado de la vieja dicotoma poltica de los siglos XIX y XX fijada sobre el eje IzquierdaDerecha .

Un debate cara al siglo XXI donde necesariamente ha de plantearse la eficacia futura de un sistema econmico sostenible tanto desde la perspectiva social como medioambiental. El territorio ya no es la parcela del soberano, sino el planeta de todos. Primer gran descubrimiento de la globalizacin neoliberal, que sustituye al descubrimiento colombino espaol de la globalizacin como campo de colonizacin.

Consecuentemente se trata de plantear un cambio radical de paradigma sociopoltico de la talla del Renacimiento del siglo XVI y el movimiento de la ilustracin del siglo XVIII. Un cambio de paradigma que integre la amenaza tecnolgica centrndola en el bien colectivo y que retorne a una economa productiva sostenible y beneficiosa para la organizacin social alejando las aberraciones de la economa financiera y especulativa basada en el enriquecimiento privado como fin en s mismo y no como medio para fines colectivos ms fundamentales.

El comercio en el imperio del valor de cambio

La reciente historia del siglo XXI nos dice que con la crisis asistimos tambin a la ltima oleada de mercantilizacin propiciada por la contrarreforma neoliberal iniciada a finales de los setenta del siglo XX en la poca de ReaganThatcher, la que propici el marco adecuado para el divorcio entre economa y sociedad facilitando la evolucin del capitalismo desde la economa productiva hacia el nuevo paradigma de una economa financiera altamente lucrativa. Justo el cambio del ancestral epicentro del sistema desde el concepto del valor de uso al concepto del valor de cambio.

El desacoplamiento e independencia, de la poltica econmica del conjunto de polticas sometidas al rgimen de control democrtico se culmin con la autonoma de los Bancos Centrales y la eliminacin de los controles estatales de los mercados financieros y de los mercados monetarios, permitindose asimismo aumentar la movilidad del capital que qued definitivamente desarraigado de su entorno social.

Desde entonces, las oportunidades ms rentables de inversin se encuentran en esos mercados financieros que empezaron a desarrollarse tmidamente a finales de los setenta y principios de los ochenta y que posteriormente empezaran a eclosionar en los noventa.

Sin embargo el detalle esencial de esta nueva configuracin de la economa es que c uando el exceso de produccin se vende en los mercados mundiales a bajos precios, el comercio de mercancas se queda en el limbo de un valor de uso ampliamente despreciado por los llamados tiburones financieros. Es decir; la mercanca se est desvaneciendo en la prctica econmica del siglo XXI post crisis con el resurgimiento del proteccionismo y una sobre-explotacin inhumana en pases como India, Pakistan, Vietnam, Sri Lanka, etc, dnde el costo laboral se acerca temerariamente a cero (esclavitud).

Deuda y crisis; la cicuta del estado neoliberal

As pues, en occidente, todos hemos visto cmo el endeudamiento ha venido formando parte de la estrategia de acumulacin del capitalismo, a travs de lo que se ha llamado keynesianismo de precios de activos (Brenner 2003) 2*. Un capitalismo segn el cual al suprimir el salario como fuente de demanda principal pivote de la contrarrevolucin neoliberal, el problema de la demanda fue soslayado [mediante] mecanismos financieros ligados a la facilidad del endeudamiento privado [que] permitieron elevar la demanda de bienes de consumo y, a modo de bucle, la adquisicin de nuevos productos financieros el caso de las hipotecas sera paradigmtico (Lpez y Rodrguez, 2010: 97, 109) 4*.

Sin embargo, el xito de la solucin financiera consiste no tanto en las enormes tasas de rentabilidad que ofreca sino, sobre todo, en su capacidad para neutralizar el poder del Estado (un poder de anclaje claramente de soberanismo territorial), neutralizando al mismo tiempo el poder organizado de los trabajadores (un poder de ntima interrelacin con la economa local de la sociedad).

Consecuentemente, la base de la rentabilidad que ofreca el nuevo paradigma financiero no se encontraba en una mejora de la productividad; o en una mejora de la eficiencia organizativa y tecnolgica; o en una mejora de la competitividad, sino en un aumento de la capacidad para especular con el valor de los activos financieros en todas las reas econmicas. Algo que fue posible gracias a la descapitalizacin de los dos poderes ms estrechamente conectados con la sociedad.

Por un lado, el poder del Estado se descapitaliz por va de la disminucin de la recaudacin fiscal (bajada de impuestos, incremento de la evasin fiscal, etc) y, por otro, el poder adquisitivo de los trabajadores se descapitaliz por la va de la disminucin de la masa salarial, interviniendo tanto sobre la va del salario directo, como sobre la del salario indirecto (prestaciones sociales) y sobre la va del salario diferido (pensiones).

Paralelamente, la retirada del Estado de la vida econmica en exacerbada defensa de la libertad de los mercados autorregulados, ha erosionado tambin otras formas de propiedad (colectiva, estatal) y de gestin de las actividades econmicas (redistribucin, intercambios no mercantiles, etc.), y ha reforzado la propiedad privada como forma de propiedad exclusiva, revitalizando el intercambio mercantil como el nico modo de intercambio.

Los ejemplos de Rusia y Venezuela

En relacin al papel que juega en el terreno poltico el binomio fiscalidaddeuda a la hora de sostener cualquier modelo de Estado a largo plazo (sostenibilidad), slo hay que analizar la diferencia entre Rusia y Venezuela. As mientras que Rusia, Turqua, Hungria, etc, acumulan un superavit presupuestario constante, presentando un perfil bajo de deuda pblica, adems de acumular importantes cantidades de moneda extranjera, al igual que China, Venezuela confronta una crisis poltica y econmica de consecuencias catastrficas derivada de una poltica de gasto generoso basada en sus ingresos por venta del petrleo venezolano.

En el polo opuesto Rusia ha desarrollado una poltica macroeconmica prudente claramente inspirada en el denominado consenso de Washington de poltica neoliberal econmica de bajo perfil y mercados relativamente abiertos.

Venezuela, por el contrario sextuplic su deuda externa sobre la base de los precios altos del petrleo, y segn datos del Fondo Monetario Internacional, el PIB de Venezuela se encuentra en 2017 un 35% ms bajo de los niveles de 2013, llegando a una cada del 40% en trminos per capita. Venezuela es hoy el pas ms endeudado del mundo.
Estos ejemplos apoyan la tesis de que tan pernicioso es una economa centralizada en manos de polticos como la doctrina neoliberal del libre mercado, toda vez que ambas pueden conducir a un itinerario de aceleracin de riesgos, y profundizacin de desequilibrios, donde la deuda es la cicuta de todo sistema imprudente, sea de izquierdas, o de derechas.

Fin de los ideales emancipatorios de la igualdad, la justicia y la solidaridad.

Consecuentemente la financiarizacin, no regulada, de la economa supone la expulsin o cuanto menos la erosin, de criterios como la igualdad, justicia y solidaridad de la gestin de la vida econmica, lo que no slo acenta la dinmica de polarizacin social, sino que dinamita los principios ancestrales que rigen el nacimiento y fundamento de la Economa Social.

En paralelo al creciente predominio del sector financiero y de la consecuente economa especulativa, sobre los Estados y sobre el conjunto de la economa productiva y del consumo, hay que prestar minuciosa atencin a la multitud de reformas legislativas en materia laboral, financiera y monetaria que continuamente se estn actualizando en numerosos pases (ahora con Macron en Francia, antes Rajoy en Espaa, etc.), encaminadas a promocionar polticas anti-inflacionistas revestidas siempre con el carcter salvador del tratamiento de choque contra los males endmicos de la crisis de una economa claramente moribunda.

Ntese en este punto que la doctrina antiinflacionista, de corte neoliberal, lleva siempre aparejada una importante erosin de lo pblico a favor de lo privado por cuanto continuamente establece polticas de control del gasto pblico, reduccin de impuestos y sustitucin de los servicios pblicos a favor de la iniciativa privada (privatizacin).

En todo caso se trata de polticas ampliamente impulsadas por las lites econmicas y financieras, para quienes el control de la inflacin representa el control del valor de su patrimonio y de la rentabilidad de sus inversiones. Una estrategia que favorece a todos aquellos acreedores de activos financieros en la medida en que stos tienden a no devaluarse.

En este sentido los continuos llamamientos a la moderacin salarial forman tambin parte de las diversas estrategias de control de la inflacin. Salarios que el gobierno de Espaa quiere elevar ahora moderadamente para impulsar el comercio y la sensacin poltica de un gobierno competente.

La serpiente de la corrupcin en los jardines de la Moncloa

Sin embargo la situacin de deterioro descrita anteriormente est manifestando una importante tensin entre la estructura administrativa del Estado espaol y la estructura poltica gobernante que alcanza su mximo grado en el Ministerio de Hacienda dentro de los territorios minados de la lucha contra la corrupcin y de la lucha contra la evasin fiscal.

Consecuentemente los poderes del Estado no evidencian todava la relacin que existe entre la Economa y la Sociedad, ni la forma en que los sistemas econmicos, o reformas sean stas para combatir la crisis con polticas de austeridad, o anti-inflacionistas, afectan la manera en que los individuos se relacionan entre si en sociedades con altos niveles de desempleo y desigualdad.

En este panorama emerge la corrupcin, no como anomala moral, sino como caracterstica esencial del sistema econmico neoliberal que premia los emprendedores privados sobre los valores de la solidaridad colectiva. Un corrupto no es ms que un emprendedor de contabilidad B, y consecuentemente no constituye amenaza al sistema econmico neoliberal, sino su impulso.

El precariado y la economa disfuncional

En los jardines del paraso neoliberal florece tambin los estudiosos de la economa actual que cada vez ms convergen sobre la consideracin de que los desempleados no conforman un grupo excluido del sistema econmico, sino que representan una economa disfuncional, por cuanto las teoras de la eficiencia salarial las internas y externas, junto con una multitud de otras teoras, explican de forma contundente por qu los mercados laborales no operan como sugieren los partidarios de los mercados autorregulados.

Ya nadie duda de la impostura de la vieja Ley de Say , por la que los altos niveles de desempleo (alta oferta de trabajadores desempleados) debera crear su propia demanda, al menos, por incentivacin de los capitalistas que prosperan gracias a los salarios bajos; el precariado.

Mucho menos sustento histrico tiene la falacia que difunden las doctrinas populistas neoliberales sobre la economa del goteo , segn las cuales todos principalmente los pobres se benefician del crecimiento econmico del uno por ciento que acumula mayor riqueza en la sociedad.

Los fundamentos de la economa social como alternativa al neoliberalismo financiero.

Veinte aos atrs, Enzo Mingione public una importante obra con el ttulo Las Sociedades Fragmentadas (1994) 5* que utilizando los conceptos de factores asociativos de regulacin y factores de reciprocidad, realiza una original lectura de las nuevas dinmicas de desarrollo socioeconmico.

Desde su perspectiva, el neoliberalismo erosiona efectivamente los factores reguladores asociativos al debilitar el Estado Social y al promover cambios productivos que reorganizan las grandes estructuras industriales (externalizacin, deslocalizacin, subcontratacin, etc.), fragilizando a su vez el modelo de regulacin laboral basado en acuerdos de contrapartidas entre empresarios y sindicatos.

En este contexto de declive de las regulaciones asociativas y de agudizacin de las tensiones del mercado, cobran una novedosa centralidad los factores de regulacin basados en la reciprocidad como lo evidencia el crecimiento sintomtico de la economa informal, del autoabastecimiento, de la Economa Social, y de los negocios familiares, etc.
Es tambin en este contexto donde adquiere especial relevancia el concepto de Capital Social como clave de interconexin entre Economa y Sociedad.

Muchos especialistas tanto en Estados Unidos, Asia y Europa estn analizando hoy en da la salida de la crisis neoliberal mediante la re-incrustacin de la economa dentro del entramado social como dos conjuntos interdependientes que se aportan mutuamente importantes sinergias entre s.

Burawoy (Burawoy, 2003) 3* postula el trmino sociedad como la anttesis del mercado libre. Otro es la idea de que el motor de la historia no es el poder de produccin sino la cultura, en el sentido ms amplio de las costumbres morales moldeadas por las instituciones sociales y polticas (Bachofen, 2011)1*.

Una sociedad orgnica se desarrolla a travs de la coherencia y la cooperacin entre las partes que la conforman (Williams, 1958)6*. Standing G. (El Precariado, 2013) 7* considera al precariado como un conjunto de individuos libres de iure ms que de facto, con status laboral inseguro, vulnerable Standing describe a los jvenes del 15 M espaol como brotes de indignacin que pueden cuajar en empoderamiento, en conciencia y organizacin creciente, continuada, capaz de dificultar la gran fiesta mercantil de acumulacin de riqueza de quienes ya son muy ricos.
Lo fundamental de todo este debate es que el mito neoliberal de la economa de libre mercado como actividad aislada del contexto social est hoy virtualmente muerto. Tanto la economa financiera, como la economa productiva necesitan incrustarse en el conjunto social como aportaciones que suman al Capital Social de la comunidad.

Marginalidad y represin de la economa social

El principio de soberana es la principal idea fuerza nuclear que rige nuestra cultura y pensamiento tanto en los mbitos del derecho como de la economa priorizando el concepto de propiedad privada. Sin embargo el soberano no es ningn principio de la naturaleza humana, sino una ideologa que justifica el ejercicio del poder devaluando, cuando no rechazando como negativo todos los fenmenos generales o colectivos de cooperacin o solidaridad.
Desde los aos 70 del siglo pasado se impuso el discurso de las bondades de la gestin privada de lo pblico frente al fracaso natural de toda gestin pblica de los servicios del Estado. Frente al cooperativismo emergi con fuerza la figura mesinica del emprendedor, y los servicios del Estado el principal gigante colectivo de la sociedad, se convirti en el enemigo nmero uno a combatir por la doctrina neoliberal emergente.

Privatizaciones y austericidios son posibles porque el Derecho del siglo XX empez a priorizar el derecho privado frente al derecho pblico que desde entonces se viene reduciendo a mnimos en funcin del desarrollo legislativo del mito de El Gran Hombrey la eficacia del lder carismtico.

Tan slo hay que revisar a fondo toda la normativa sobre Cooperativas y Sociedades Annimas Laborales para ver la autentica marginalidad de la Economa Social concebida como ltimo recurso de beneficencia jurdica frente a la espectacular proteccin que el Derecho proporciona a los tiburones financieros y a los grandes inversores de xito.
Con solo equilibrar mnimamente la normativa jurdica actualmente vigente la economa social mostrara de inmediato su fuerza natural, toda vez que su represin no proviene de su supuesta incapacidad econmica sino de su impuesta camisa de fuerza jurdica.

Bibliografa Citada:

1.- BACHOFEN, Blaise. 2011. Why Rousseau Mistrusts Revolutions: Rousseaus Paradoxical Conservatism. Pp. 17-30 en Rousseau and Revolution, editado por H. Lauritsen y M. Thorup. London: Continuum.

2.- BRENNER, C. (2003): Labour Flexibility and Regional Development: The Role of Labour Market Intermediaries. Regional Studies, 37(6/7), pp. 621-633.

3.- BURAWOY, Michael. 2003. For a Sociological Marxism: The Complementary Convergence of Antonio Gramsci and Karl Polanyi Politics & Society, 31 (2): 193-261.

4.- LPEZ HERNNDEZ, I. y RODRGUEZ LPEZ, E. (2010): Fin de ciclo: financiarizacin, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010). Madrid, Traficantes de Sueos.

5.- MINGIONE, E. (1994): Las sociedades fragmentadas una sociologa de la vida econmica ms all del paradigma del mercado. Madrid, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

6.- WILLIAMS, Raymond. 1958. Culture and Society, 1780-1850. London: Chatto & Windus.

7.- STANDING, G. (2013). El Precariado. Una Nueva Clase Social. Barcelona, Ed. Pasado&Presente

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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