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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2017

En La revolucin imposible, Yassin Al-Haj Saleh contextualiza la tragedia siria

Alex Rowell
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez




(En The Impossible Revolution: Making Sense of the Syrian Tragedy, con prlogo de Robin Yassin-Kassab, publicado por Hurst Publishers el pasado 27 de julio, Yassin al-Haj Saleh, la voz intelectual de la revolucin siria, expone el impacto devastador del gobierno tirnico de los Assad. Yassin al-Haj Saleh es un disidente de izquierdas que estuvo encarcelado durante 16 aos como preso poltico y que ahora vive en el exilio. Describe con precisin y pasin los acontecimientos que llevaron al levantamiento sirio de 2011, la metamorfosis de la revolucin popular en una guerra regional y los tres monstruos que Saleh considera estn pisoteando el cadver sirio: el rgimen de Asad y sus aliados, el Desh junto a otros grupos yihadistas y Rusia y los EEUU. Aunque las creencias convencionales pretenden que el ejrcito de Assad est ahora combatiendo a los fanticos religiosos para recuperar el control del pas, Saleh sostiene que el movimiento de masas democrtico y emancipador que encendi la revolucin an existe, aunque acosado por todas partes. La Revolucin imposible es una crtica poderosa y convincente de la catastrfica guerra siria, que ha transformado profundamente la vida de millones de sirios.)

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Pregunten a cualquier miembro razonablemente bien informado del pblico europeo occidental o norteamericano con qu asocian ms la Palmira siria. Si lo que encuentran no es una mirada perdida, lo ms probable es que les respondan que la destruccin de sus invaluables ruinas arqueolgicas por parte del autoproclamado Estado Islmico a partir de 2015.

Con todo lo indescriptiblemente repugnante y abominable que es la aniquilacin de un lugar reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad, para muchos sirios no es eso lo que ms horror les causa de Palmira. Esta macabra distincin est motivada por la prisin existente en la remota ciudad del desierto; durante muchas dcadas, fue la ms temida de las penitenciaras existentes en un Estado que, en el mejor de los casos, no se distingue por el pleno cumplimiento de las Reglas de Nelson Mandela. En junio de 1980, entre 500 y ms de 2.000 presos fueron masacrados por los soldados con total sangre fra en un nico da. El poeta sirio Faraj Bayraqdar, quien pas cinco aos en su interior, la denomin reino de la muerte y la locura.

Otro de sus presos fue Yassin al-Haj Saleh, cuyos 16 aos de reclusin incluyeron perodos en Tadmor (el nombre rabe de Palmira), as como en la prisin de Adra. Nacido en 1961 cerca de Raqqa, actual capital siria del califato del Daesh, al-Haj Saleh fue encarcelado en 1980, cuando an era casi un adolescente, por ser miembro del Partido Comunista Sirio en su rama antirgimen y anti-Mosc. Ese partido haba tenido muchos problemas por, entre otras cosas, protestar en 1976 contra la intervencin militar de Hafez al-Asad en el Lbano (en contra de una alianza palestina de izquierdas, como la gente suele olvidar en ocasiones). No sera liberado hasta 1996, a la edad de 35 aos.

Este no es el nico aspecto por el que al-Haj Saleh est inusualmente bien situado para valorar la situacin actual de su patria, como hace en su libro recin publicado The Impossible Revolution: Making Sense of the Syrian Tragedy. Los dos aos y siete meses que permaneci en el pas tras el estallido del levantamiento en marzo de 2011, le llevaron desde Damasco, bajo control del rgimen, a Duma, bajo control rebelde, a Raqqa, ocupada por el Desh (donde se vio obligado, al igual que en Damasco, a vivir en la clandestinidad). Cuando no le qued ms remedio que marcharse a Estambul en octubre de 2013, su hermano Firas haba desaparecido en Raqqa en manos del Desh por organizar manifestaciones contra los yihadistas. Su esposa, Samira , encontrara el mismo destino dos meses despus en manos de una milicia islamista en la asediada Duma (ambos permanecen desaparecidos hasta este da). Cuando al-Haj Saleh habla de fascismo sirio, tanto en su modalidad corbata como barbuda, puede decirse que habla por experiencia y que sabe lo que dice.

Sin embargo, para alguien tan directamente afectado por la vorgine siria, una de las primeras cosas que llaman la atencin en The Impossible Revolution es la objetividad con la que puede ser capaz de escribir. No se trata, desde luego, de un diario personal de las experiencias del da a da sobre el terreno (de forma similar, por ejemplo, a los recientes trabajos de Samar Yazbek). En cambio, se trata de una coleccin de ensayos acadmicos (traducidos del rabe por Ibtihal Mahmud) en los que analiza el sonido de los acontecimientos cotidianos, midiendo sus fuerzas subyacentes y descifrando en general cmo una nacin social y culturalmente avanzada como haba sido Siria antes de convertirse en propiedad privada de la familia Asad en 1970) ha acabado donde se encuentra ahora. Que todos menos uno de estos diez ensayos se escribieran dentro de Siria, los convierte no slo en una joya literaria del levantamiento sirio (y de la Primavera rabe en un sentido ms amplio) sino, sencillamente, en un modelo de compromiso intelectual y de integridad bajo el fuego. (Ahora podra haber llegado el momento de hacer una doble revelacin: al-Haj Saleh es confundador de Al-Jumhuriya , y su editor en ingls es Hurst & Company, que va a lanzar tambin un libro de este comentarista a finales de ao.)

Los ensayos, seleccionados entre los casi 380 publicados desde 2011, abarcan temas que van desde la tica de militarizar la causa de la oposicin a la etimologa de la palabra shabiha [matones], el apodo de los escuadrones de la muerte prorgimen, responsables de gran parte de las primeras salvajadas perpetradas contra los pacficos manifestantes y otros civiles. Con el humor negro que a menudo se aprecia en los supervivientes del totalitarismo, al-Haj Saleh consigue que la reflexin sobre este ltimo resulte casi divertida, como cuando explica la derivacin de verbos como salbata: un trmino exclusivamente sirio que condensa en una nica palabra las diversas formas en que se ejerce el poder en la Siria de los Assad: la amalgama de salb (saqueo o robo), labt (el acto de patear) y tasalut (tirana). De forma menos divertida, aborda el aspecto crucial de que las historias de horror de los shabiha , que se remontan a la dcada de 1970, son un elemento esencial al igual que Tadmor y el resto de mazmorras- del trasfondo de 2011; las dcadas de asesinatos, violaciones y torturas masivos, que palabras como represivo e incluso brutal no llegan siquiera a poder reflejar: esta inimaginable e inacabable humillacin tasbish, por utilizar la forma del sustantivo verbal (comportamiento estilo shabiha )-, crea el barril psicolgico de plvora que un da estalla exactamente en la forma de detonacin social ahora presenciada.

Entre las percepciones ms originales de al-Haj Saleh, desarrolladas en diversos ensayos, est su concepcin del rgimen no como un gobierno nacional en algn sentido remotamente ordinario, sino ms bien como una fuerza ocupante, incluso colonial. El rgimen ve en general al pueblo con desprecio y desdn, de forma no diferente a la visin que tiene una potencia colonizadora de los colonizados; esto [] reduce el valor de sus vidas de tal forma que acabar con ellas es un aspecto que no les crea gran preocupacin. En efecto, una manera de pensar de una dictadura absoluta es como un Estado en el que todos los que quedan fuera de la minscula camarilla gobernante son ciudadanos de segunda clase, o ms bien no son ni siquiera ciudadanos. Recuerdo que una vez le pregunt a un sirio-palestino si era verdad, como en ocasiones afirmaban y afirman los apologistas del rgimen, que los palestinos disfrutaban de igualdad respecto a los sirios con Assad. S, ramos completamente iguales, fue su irnica respuesta. Injusticia, corrupcin, sometimiento y represin constituan el lote tanto de sirios como de palestinos.

Al-Haj Saleh muestra cmo esta crueldad leopoldina iba unida al cultivo de una forma extrema de clasismo por parte del rgimen, fomentando que la pequea clase media que surgi con Bashar sintiera horror y asco por las masas brbaras de los suburbios y zonas rurales. Desde luego, todo esto superpuesto sustancialmente al sectarismo los indeseables retrgrados ( mutajalifun ) castigados habitualmente en la propaganda del rgimen a los que se consideraba universalmente sunnes, en contraste con los civilizados alaues y cristianos-, pero tambin superpuesto al sectarismo, para que un sunn urbano de las zonas ms acomodadas de Damasco o Alepo pudiera sentir ms afinidad por sus vecinos no sunnes que por sus correligionarios de Daraa o Deir ez-Zor. Al-Haj Saleh sostiene de forma elocuente que esto agrav mucho ms la divisin de clases que las creencias religiosas per se o cualquier ideologa poltica, que fue y todava es la falla esencial de la sociedad siria y el eje impulsor del levantamiento. Discrepara un poco con l slo cuando sugiere que la doctrina religiosa no juega papel alguno en esta dinmica; que est claro que la cuestin del sectarismo tiene ms que ver con los privilegios polticos y sociales, no con una cuestin de identidad, cultura o religin. No puede ser todo lo anterior unido? Es difcil aceptar que el mundo de la fe, piedad, creencias, fanatismo y rituales pueda ser tan fcilmente separado del mundo de la poltica y el poder, la riqueza y la influencia, aunque uno pueda presentar un argumento convincente (como l hace) de que estos ltimos son en definitiva el quid de la cuestin.

Al hablar de fanatismo teocrtico, al-Haj Saleh ve a un kilmetro de distancia que el problema yihadista, que Assad siempre ha sabido manipular, se metastatizara cuanto ms tiempo se le permitiera al rgimen continuar con su masacre de la oposicin democrtica. Si el rgimen prosigue su escalada de violencia hasta el nivel de terrorismo de Estado, las circunstancias beneficiarn cada vez ms la violencia terrorista de estilo yihadista. Esto lo escribi en abril de 2012, un ao entero antes de la formacin del Desh, y ms de dos aos antes de que se expandiera por Iraq hasta apoderarse de Mosul. Y un mes despus: Si el Ejrcito Libre Sirio se desintegra, la consecuencia ser una mayor proclividad hacia al-Qaida y sus compaeros de viaje. Cuando volvi a su ciudad natal, Raqqa, pudo ver sobre el terreno con sus propios ojos cmo la culpabilidad del rgimen era ms que meramente implcita o indirecta: En Raqqa, estn surgiendo interrogantes respecto a la fuerza area del rgimen. Por alguna razn, nunca lanzaron ataques areos sobre el cuartel general del Desh, a pesar del hecho de estar situado en el conocido Palacio Provincial local. Como dijo en una ocasin un desertor del Desh en The Daily Telegraph: Siempre hemos podido dormir profundamente en nuestras bases.

En otras palabras, al-Haj Saleh muestra fcilmente cmo el rgimen y los yihadistas han sido siempre los lados opuestos e iguales de la misma moneda y cmo la nica esperanza de derrotar a ambos se halla en el movimiento democrtico que ha sido siempre su enemigo comn. Que tanto el Desh como al-Qaida tienen que ser derrotados es algo evidente para el autor (a propsito, ateo), pero no es menos evidente que al rgimen que tanto hizo para provocar su aparicin -y que mat a muchos ms cientos de miles de civiles que ellos, por si alguien tena dudas-, tampoco debe permitrsele ningn futuro. Que un hecho como este contine al parecer escapando a la comprensin de los lderes del mundo despus de ms de seis aos de conflicto, es una fuente lgica de perplejidad para l.

Su conclusin es que hay un contagio de criminalidad en el corazn del orden internacional actual. En efecto, la crisis siria no es ya slo siria. Es una crisis del mundo. Este punto est muy bien captado en el prlogo del libro elaborado por el escritor y compaero sirio Robin Yassin-Kassab: El espectro de los refugiados y/o terroristas sirios [] est moldeando la poltica interior de Estados Unidos y ayudando a desbaratar la Unin Europea. A la vez que se aplastan las esperanzas de libertad y prosperidad, se inyectan nuevas cepas en los viejos autoritarismos, y en el siglo XXI estn echando races diversas formas de nativismo, al este y al oeste. Al-Haj Saleh propone algunas propuestas correctivas, incluyendo la revisin del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que coloca vetos permanentes contra el progreso democrtico en manos de dos abominables autocracias (y de tres democracias que no siempre votan de forma mucho ms admirable). Ms all de esto, hay una necesidad de generar nuevos principios y nuevas instituciones, comenzando con el principio de la responsabilidad global en aras de la democracia, que retrocede por todas partes tan pronto se detiene su progreso en algn lugar. En resumen, si nuestro mundo ha sido ya de hecho sirianizado, como seala al-Haj Saleh, es mejor que todos empecemos a convertirnos en Sirios Libres.

Alex Rowell es un escritor y traductor britnico que vive actualmente en Beirut y estudi Ciencias Econmicas en la Universidad de Londres. @alexjrowell

Fuente: http://aljumhuriya.net/en/academia/the-syrianization-of-the-world

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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