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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2017

Ingredientes socioeconmicos y polticos del contexto en el que se desenvuelve el proceso electoral
Rumbo hacia un destino alternativo

Isaac Grober
Rebelin


Ingredientes socioeconmicos y polticos del contexto en el que se desenvuelve el proceso electoral. Los proyectos en pugna. Carcter distintivo de Unidad Ciudadana. Perspectivas.

El sentido esencial de una eleccin de medio trmino en nuestro sistema institucional es el de someter una gestin gubernamental a la evaluacin ciudadana. Ello incentiva el debate poltico y es lo que pone de relieve lo que probablemente sea uno de sus mejores atributos.

Ese debate, para ser fructfero, para contribuir a la construccin de las transformaciones necesarias, debe partir de la realidad concreta, de un diagnstico lo ms certero posible del mundo y de los problemas del pas en que se vive y adems, no debe estar disociado de un plan y un programa estratgico. Es un debate que necesariamente est condicionado por un contexto.

EL CONTEXTO

Argentina es parte del sistema capitalista mundial, ahora globalizado y hegemonizado por el capital financiero.

Si reconocemos que se es parte, aceptamos que el nuestro es un pas y una economa subordinada en gran parte al ejercicio de esa hegemona, hecho que queda certificado por las relaciones de dominacin al interior de nuestro pas, a la par de su vinculacin con el mundo.

Prueba de ello es la gravitacin de los monopolios y oligopolios, denominaciones que usualmente se las reemplaza por capital concentrado y en los que las multinacionales tienen preeminencia indiscutible. Casi no hay sector ni rama de la economa que no ostente esa presencia y por tanto no est sujeto al rumbo que marca el inters de ese capital. Es una realidad que hay que computar cuando se cantan loas a la llamada libertad de mercado, a la prescindencia del Estado.

De este dominio se deriva una consecuencia ineludible: un modo de producir y distribuir riqueza, modo sistmicamente corrupto e histricamente agotado, porque sobrevive en el marco de una crisis mundial que es econmica, financiera, poltica y cultural de la que en perspectiva no puede salir. La crisis de hegemona es tambin una emergente de esta crisis general.

Dado que en este marco la riqueza tiene restricciones para crecer, realidad constatada desde hace aos y como en este contexto lo primordial para el gran capital es, como mnimo, mantener y de ser posible acrecentar su tasa y masa de ganancias, el resultado inevitable es el aumento de la concentracin, de la desigualdad, de la exclusin, el persistente deterioro de las condiciones de vida de amplias franjas de la sociedad, inclusive de una porcin significativa de la burguesa, en particular la pequea y mediana y obviamente de las llamadas capas medias. Todo lo cual, al deteriorar el consumo y en general la demanda, no hace ms que agravar las causas generadoras del estancamiento.

Es un fenmeno que se constata en los pases centrales, en los cuales Donald Trump, el Brexit y el ascenso del discurso xenfobo y racista es el producto emergente. Y es tambin el perfil de las medidas de poltica econmica y de la degradacin de la institucionalidad y de la legalidad democrtica que se observa en la Argentina.

Es parte, si se nos permite, de la ley del desarrollo del neoliberalismo, modo actual del capitalismo - contrariado en parte entre nosotros durante la gestin kirchnerista - pero retomado con todo vigor desde diciembre de 2015 cuando el bloque de poder real, legitimado por el voto y bajo la insignia de Cambiemos, se hizo cargo del gobierno y sin intermediarios impuso polticas que le son funcionales, haciendo vlido el conocido reclame comercial de un pas atendido por sus dueos.

Este grupo de poder, an con sus contradicciones internas, pero tambin con sus entrelazamientos, lo integran la gran banca privada no cooperativa, las corporaciones mediticas, el complejo agroexportador y los que con l operan, a veces verticalmente integrados: terratenientes, productores agropecuarios y las agroindustrias, siempre los de gran porte. Tambin forman parte la gran minera y las energticas, las cadenas de comercializacin interna y los grandes industriales de insumos difundidos (acero, aluminio, qumica y petroqumica, cemento, etc)

LOS RESULTADOS

Al cabo de casi 20 meses de aplicacin recargada de neoliberalismo, los resultados son aleccionadores: espectacular transferencia de ingresos en favor del bloque de poder, deterioro del poder de compra del salario, de jubilaciones y en general de los perceptores de ingresos fijos. El derrumbe del consumo, del empleo, de la produccin, de empresas que cierran, en particular pero no slo pymes, de ruina de producciones regionales, lo que contrasta con el crecimiento indiscriminado de importaciones, de fuga de capitales, de deuda externa e ingreso de capitales parasitarios y especulativos, de intereses que se devengan y pagan.

Una sntesis abarcativa de esta orientacin es el acelerado crecimiento de la desigualdad, mayor concentracin y ms pobreza, de la que resulta afectada una significativa proporcin de la poblacin, incluyendo a las llamadas capas medias y una franja importante de la pequea y mediana burguesa y productores regionales.

Es un rumbo que est destruyendo la matriz industrial, esparciendo la precariedad laboral, la desocupacin y el drama humano que ello conlleva. El INDEC reconoce a nivel nacional una desocupacin del 9.2%, pero en el conurbano bonaerense ya supera largamente el 11%.

Que otra de las consecuencias de este modelo es la potenciacin de la desigualdad lo refleja un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina, dependiente de la Universidad Catlica que revel que comparando setiembre de 2016 contra fines de 2015, el nivel de pobreza salt del 29 al 32.9% de la poblacin, equivalente a un crecimiento de 1,5 millones de personas. En tanto, en el mismo perodo, los indigentes pasaron de 5,3 a 6,9%. Son datos que tambin fueron corroborados por otro estudio que das pasados dio a conocer que la poblacin en situacin de calle en la Capital Federal, la jurisdiccin de mayor ingreso en el pas, acusaba un crecimiento de ms del 23 % en el lapso de apenas un ao.

Adems de acentuar la desigualdad, el principal objetivo de esta poltica es pulverizar el salario y en especial debilitar y desarticular a las organizaciones sindicales de trabajadores por considerarlas el principal obstculo para consolidar el dominio del bloque de poder y del rumbo que el neoliberalismo le imprime. Ejemplo de ello es la lucha de desgaste que le impusieron a los docentes y el expresado propsito de priorizar los acuerdos por empresa frente a los acuerdos sectoriales.

Para eso, apoyndose en la angustia de los trabajadores por el temor al desempleo, imponen, en colusin con el empresariado, en paritarias o fuera de ellas, acuerdos con clusulas que instrumentan la flexibilizacin laboral, pero que esperan traducir en legislacin con posterioridad a las elecciones de octubre, junto con una reforma laboral que anule derechos que hoy consagra la ley de Contrato de Trabajo y la jurisprudencia acumulada e imponga un rgimen de trabajo propio de hace un siglo, siguiendo el patrn recientemente sancionado en Brasil. El argumento seguramente justificar la necesidad de no perder competitividad en comparacin con nuestros vecinos

Que este es el rumbo lo prueban las reformas a la baja de los convenios colectivos de petroleros, lecheros, trabajadores de la marina mercante, los acuerdos de flexibilizacin con el SMATA, el retroceso en el rgimen de las ART y la guerra que Macri encara contra las mafias que alimentan la industria del juicio laboral.

Lo ratifica adems la celebracin que el ministro Nicols Dujovne acaba de hacer del informe de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE), referida a Argentina. Agarrate Catalina si las recomendaciones que tal informe contiene se aplicaran despus de octubre, que es lo que el gobierno tiene en agenda. A saber: flexibilizar el mercado de trabajo, privatizar empresas, eliminar los subsidios a la energa y al transporte, recortar el empleo pblico y la magnitud de las erogaciones previsionales (modificacin de la frmula de actualizacin de los haberes), elevar la edad jubilatoria para las mujeres, sostener la poltica de altas tasas, mejorar el clima de negocios y profundizar la apertura comercial. Todo lo mismo que hasta ahora, pero recogiendo las recomendaciones de la OCDE, con una vigorosa vuelta de tuerca. Un ajuste bien a fondo, sin gradualismo.

Una evidencia del carcter perverso y antihumano de esta concepcin de pas y de la poltica que se implementa para lograrlo es que en tanto los intereses, que ya representan ms del 10 % del gasto pblico y que se pagan por una deuda que en lo esencial financia la especulacin, la promovida fuga de capitales y el giro de dividendos al exterior, se suprime, en contraste, el subsidio y acceso a medicamentos de los sectores ms vulnerables y los subsidios por discapacidad, impone la lgica de rentabilidad empresaria para definir tarifas de servicios pblicos y se desmantelan y desfinancian dependencias para la atencin de necesidades sociales, incluidas las vinculadas a las polticas que hasta hace poco fueron de Estado, como las de Memoria, Verdad y Justicia.

No son slo medidas y efectos que inciden en la coyuntura. La primarizacin de la produccin y la destruccin del tejido industrial conlleva inexorablemente a la modificacin de la estructura productiva y social, generando a la par una enorme y creciente masa de desocupados permanentes, de seres a la deriva, descartados en su condicin humana.

Smesele adems el desfinanciamiento de la educacin pblica, de la salud, del CONICET, de la investigacin cientfico-tcnica, que ahora expone como un avance venturoso el ilegal precontrato por el que se pretende ceder la explotacin y la rbita del ARSAT III, conquista cientfica que hace de Argentina parte de una lite mundial, a la norteamericana Hughes, todo lo cual se emparenta, por sus consecuencias, con el feroz abultamiento de la deuda externa, hecho que terminar reinsertando a la Argentina en la lgica del sistema financiero mundial como apndice subordinado a ese poder. Consecuencias: ms dependencia econmica, menor soberana poltica, paraso de una minora poderosa. En esencia, un rumbo todo que afianza el carcter de una colonia.

LA INSTITUCIONALIDAD Y LA LEGALIDAD DEMOCRTICA

Para un pueblo que en su bagaje retiene una larga tradicin de lucha y la reciente vivencia de derechos y condiciones de vida superadoras de la fenomenal crisis de principios de siglo, la hecatombe de este vendaval neoliberal fogone casi desde la asuncin de Cambiemos una efervescencia social que se propag por todo el pas.

Con un discurso cargado de descaradas mentiras y de un indito cinismo, el oficialismo y las corporaciones mediticas intentaron hacer deglutible la furia del huracn.

Despreciaron con su verba la inteligencia y el respeto a la dignidad que cualquier mortal exige para sentirse ciudadano, lo que constituye el primer signo de violencia que expone el bloque de poder desde su posicin de gobierno. Primera, si omitimos la estafa que significa la violacin sin contemplaciones del contrato social que suponen las promesas de campaa.

Sin embargo, como lo constata la multiplicidad de conflictos, movilizaciones y medidas de fuerza, el efecto digerible de esta droga no result del todo efectivo. Entonces, redoblando la apuesta, la violencia neoliberal cambi de signo: la represin y la criminalizacin de la protesta social, en ocasiones con una evidente connotacin provocadora, comenz a teir el escenario poltico.

Es un violencia que apunta a diversos propsitos, todos convergentes: uno, doblegar la resistencia; dos, hacer sentir a quienes resisten y reclaman por la satisfaccin de derechos, quin detenta el poder y quienes son los subordinados y tres, infundir temor, expandible al pueblo todo, en aras de que se convenzan de que es preferible someterse a una disciplina y a los nuevos valores, lo que usualmente se denomina disciplinamiento. Para ello la difusin de los protocolos antipiquetes y el reequipamiento armamentstico, justificndolo con la lucha contra el narcotrfico y la delincuencia.

La institucionalidad tambin fue alterada. A esa parte del Poder Judicial siempre tan funcional a la direccin de los vientos, de la que no est a salvo ni la Corte Suprema, se le suman las explcitas presiones del Poder Ejecutivo, las amenazas de remocin, expulsin y juicio poltico a jueces y fiscales que no lo representen (SIC) y fallan en disonancia con lo que le conviene al poder, incluso por las investigaciones que realizan por presuntos actos de corrupcin de sus ms encumbrados integrantes.

No son slo meras amenazas ni se limitan al Poder Judicial. La Procuradora General de la Nacin y el Directorio del Banco Central, son testimonios pblicos y explcitos de vasallaje institucional. Todo un extrao republicanismo para el que no existen preceptos constitucionales, leyes preexistentes y normas procesales que respetar. Cualquier artilugio es vlido para acosar a opositores y sus familiares o allegados, designar jueces y fiscales amigos, cambiarlos ilegalmente de jurisdiccin o de fuero, integrarlos a cuerpos colegiados, impedir que asuman un cargo quienes reunieron todos los atributos y requisitos que dictan las normas. En sntesis, se han propuesto construir un rgimen en el que el bloque de poder tambin llegue a detentar la suma del poder pblico. Barrer con todo que se le cruce por delante. Ya ni asombra que frente a esta democracia degradada sigan pregonando ser los abanderados de la verdad y la transparencia.

Esto explica que Milagro Sala y una decena de integrantes de la Tupac Amaru, sigan como prisioneros polticos desde hace un ao y medio y que el Estado argentino, obligado por la Constitucin, se resista a cumplir con lo dispuesto por el Grupo de Trabajo sobre la Detencin Arbitraria de la ONU y el dictamen de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos. Para no ser menos, la Corte Suprema con toda urgencia dispuso la validez de la amnista en favor de los genocidas.

HACIA UN DESTINO ALTERNATIVO

Los padecimientos por la situacin econmica y su simbiosis con una democracia degradada, forman un todo. Uno es resultante del otro y prueba una vez ms que la economa es la poltica concentrada.

Una poltica que alimenta una caldera cuya presin, de seguir con este rumbo, la puede hacer estallar en algn momento, despidiendo esquirlas que de antemano no garantizan, as como as, un sendero venturoso. El discurso xenfobo y racista es una advertencia y basta repasar un poco la historia argentina y mundial del siglo pasado para estar alertas.

Objetivamente, los que se enfrentan son dos concepciones antagnicas de pas y de sociedad. Una, resultante de un mundo y un pas en el que predomina el capital concentrado, que por las restricciones sistmicas de volcar sus excedentes en el acrecentamiento de la produccin, los canaliza para aumentar sus ganancias hacia la valorizacin financiera, especulativa y parasitaria. Es el capitalismo neoliberal. El otro modelo o proyecto, en construccin, es el requerido por la variada y mltiple masa de seres afectados. Esto no es una especulacin intelectual, abstracta. Son hechos. O se da rienda suelta a lo que exige el capital concentrado y se acta con condescendencia frente a su inmenso poder o se construye una relacin de fuerzas y se aplica una poltica que tenga como objetivo prioritario las necesidades presentes y futuras del componente popular, mientras neutraliza hasta su agotamiento al poder del capital concentrado. Es un largo camino, pero es demasiado estrecha la amplitud de un rumbo intermedio.

Hablamos de la magnitud de un poder que adems del consabido dominio sobre los centros claves de la economa, tiene ramificaciones hacia el exterior. Y hacia el interior, sus tentculos penetran todos los mbitos del Estado, los medios de comunicacin, los organismos de inteligencia y las fuerzas militares y de seguridad. Cuenta adems con el hndicap de una sociedad cuyos integrantes, en mayor o menor medida, tienen incorporado ese interesado sentido comn y valores culturales tan caros al dominio del gran capital.

A estos ingredientes del contexto se suma cierta dirigencia sindical que desde sus cargos, aparentando defender el inters de los trabajadores, frenan y edulcoran su lucha, complementado con la crisis de representatividad de los partidos polticos, subproducto de la misma crisis general, cuya exteriorizacin mayor fue la del que se vayan todos de aquel 2001/2002 y a la que hoy pareciera quisieran revalidar dirigentes que se autodefinen opositores, que ascendieron enarbolando banderas, para terminar subindose como si tal cosa al carro del bloque de poder.

Es en todo este contexto que venimos describiendo desde el principio, que surge Unidad Ciudadana, una propuesta cualitativamente distinta. Se lanz fuera de una estructura partidaria, aunque se le sum casi todo el justicialismo bonaerense, pero tambin agrupamientos polticos y sociales diversos y una ostensible presencia popular aunque no orgnicamente movilizada. Fue un lanzamiento que se hizo bajo la consigna de unidad en torno a un programa apuntado a enfrentar los problemas ms acuciantes que afectan a los sectores populares y claro est, de corte opuesto a los emblemas neoliberales y al mismo tiempo convocando a candidatos, muchos de ellos luchadores con tradicin pero sin trayectoria partidaria, pero comprometidos con el respeto a ese programa. La prioridad es el programa tiene 15 puntos y subordinado a l, el compromiso de los candidatos.

Es una propuesta que se lanza despus de una derrota a manos del neoliberalismo, con las enseanzas que de tal derrota se extraen y con la conviccin de que de lo que se trata es de crear una fuerza capaz de vencer a un enemigo muy poderoso y peligroso, por lo que es imprescindible que este movimiento popular, para superar el obstculo, se debe constituir subordinado a principios pero con la amplitud necesaria para integrar, de ser posible, a todos los afectados por el neoliberalismo,

Aunque surgida al calor de una contienda electoral, Unidad Ciudadana lgicamente aspira en lo inmediato a coronarse como holgado triunfador en una batalla de peso significativo como es la de octubre, pero no prescinde de la movilizacin y las luchas, consciente que slo ellas garantizan el crecimiento de la conciencia y la necesaria fortaleza para las transformaciones que el futuro de los argentinos reclama. Valora y enaltece la capacidad y honorabilidad de sus dirigentes, pero al mismo tiempo es consciente que su valor como gua no debe ni puede reemplazar al movimiento popular. Y esto es lo distintivo y promisorio para tener un pas que le garantice al pueblo el acceso a los bienes materiales, junto al desarrollo de la cultura de la solidaridad y la vigencia de la democracia participativa. Es exactamente lo que esa fuerza necesita construir dentro y fuera del Parlamento Nacional.

Isaac Grober. Contador Pblico y Magister en Economa. Miembro del Consejo Editorial de Tesis 11

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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