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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2017

El anhelo del buhonero
Donald Trump, promotor en jefe de las emisiones de CO2

Michael T. Klare
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Difundiendo el culto del carbn

Introduccin de Tom Engelhardt

Cuando el lector piensa en ello, no es extrao que Donald Trump no represente la norma histrica, la que establece que los estadounidenses nunca antes haban votado a un presidente estilo P.T. Barnum** (aunque Barnum haya sido alcalde de Bridgeport, Connecticut)? Despus de todo, como escrib acerca de Trump durante la campaa electoral de 2016 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217958&titular=tiempos-de-decadencia-de-pastel-de-manzana-y-del-terrorista-suicida-escogido-de-estados-unidos-), qu podra ser ms estadounidense que sus dos papeles principales: vendedor (o buhonero) e ilusionista. Los estadounidenses siempre han amado a los ilusionistas; algo que, de alguna manera, Hillary Clinton y sus asesores nunca captaron del todo. 

En el fondo, Trump ha sido siempre tanto un mercachifle como un ilusionista de la abundancia estadounidense, o mejor dicho de una peculiar versin estadounidense del consumismo ostentoso. De ah, los siete millones de dlares gastados en dorar a la hoja el saln de baile estilo Luis XIV de su club privado de Mar-a-Lago, el lavabo enchapado en oro de su avin particular, el helicptero dorado del que es propietario, las botellas valuadas en 100 dlares de su vodka Super Premium Trump 24K con una T de oro 24 quilates en la etiqueta y, por supuesto su nombre en enormes letras doradas recortndose en los cielos de todo el planeta. De ah tambin su habilidad para convencer de su xito a los dems, incluso cuando sus casinos quebraban incluso consigui salvar unos cuantos millones traspasando toda su responsabilidad a los inversores, su revista luchaba por mantenerse a flote, sus bistecs iban a parar a los perros, los aviones de sus lneas areas rara vez despegaban y el triunfo de la Universidad Trump solo estaba en el nmero de juicios que produca (y el juez mxico-estadounidense que l difam). Pensad que esto no es fracaso sino Donald Trump en su apogeo. 

Por tanto, es extrao que en medio de los relmpagos de la cobertura meditica del presidente Trump jams un presidente se ha aprovechado tanto de los medios como l lo ha hecho su mayor golpe y lo que quiz sea su mayor manipulacin en la historia ha llamado tan poco la atencin en los ltimos seis meses. Me refiero a su artificio como informa hoy Michael T. Klare, colaborador habitual de TomDispatch para abrir la espita dorada de los combustibles fsiles de Estados Unidos y vender el crudo y el gas natural de este pas en el extranjero en cantidades mucho mayores que hoy en da. 

En el pasado, el temor que despertaba Trump tena sus lmites (aunque digmosles esto a esos inversores en sus casinos o a los estudiantes de la Universidad Trump). Incluso el Trumpcare, que de funcionar alguna vez, dejar hecha jirones la salud de millones de personas har dao a algunos, no a todo el mundo. Por otra parte, convencer al mundo de que este es el momento de quemar todava ms combustibles fsiles estadounidenses y as liberar an ms emisiones de carbn en una atmsfera ya recalentada, de llevarse a cabo exitosamente, podra ser la mayor confabulacin de la historia. El dao que derivara de ello sera inconmensurable, dado que destruira el propio medioambiente que durante miles de aos ha sido tan acogedor para la humanidad. En resumen, representara la ms conspicua consuncin... de dolor.

--ooOoo--

La poltica internacional de Trump, alimentada con combustibles fsiles

Quin dice que el presidente Trump no tiene una poltica exterior coherente? Expertos y crticos de todo el espectro poltico le han condenado por su fracaso a la hora de articular una agenda internacional clara. Sin embargo, si miramos detenidamente sus esfuerzos en el extranjero vemos que surge un patrn muy coherente: Donald Trump har todo lo que pueda para prolongar el reinado de los combustibles fsiles mediante el sabotaje de los esfuerzos que se realicen para disminuir las emisiones de carbn y la promocin del consumo global del petrleo, la hulla y el gas natural de Estados Unidos. Por lo que parece, dondequiera que se encuentre con lderes extranjeros, su primer impulso es ofrecerles combustibles fsiles estadounidenses.

Su decisin de retirarse del acuerdo climtico de Pars, que obligaba a que EEUU redujera su consumo de hulla y diera pasos adicionales para frenar su emisin de dixido de carbono, fue profusamente cubierta por los medios noticiosos de la corriente dominante. Por el contrario, las acciones del presidente para promover un mayor consumo en el extranjero tan significativas como lo anterior en trminos de dao potencial al planeta apenas tuvo repercusin en esos medios.

Es necesario tener en cuenta que mientras el sabotaje de Trump a los esfuerzos internacionales para parar las emisiones de carbn sin duda ralentizar el avance en esa rea, difcilmente lo interrumpan. En la reciente cumbre del G-20 en Hamburgo, Alemania, 19 lderes de las 20 mayores economas del mundo ratificaron su compromiso con los acuerdos de Pars y prometieron moderar la emisin de gases de efecto invernadero mediante, entre otras [iniciativas], el aumento en la innovacin en el rea de las energas sustentables y limpias. Esto significa que haga lo que haga Trump, la continuacin en la innovacin en el campo de las energas ciertamente ayudar a reducir la emisin global de gases de invernadero y por tanto enlentecer el cambio climtico. Desagraciadamente, el incesante trabajo de Trump en favor del consumo de combustibles fsiles en el extranjero podra asegurar que las emisiones de carbn continen aumentando de todos modos neutralizando as cualquier otro progreso que pudiera hacerse y condenando a la humanidad a un futuro asolado por el clima.

Es imposible prever cmo podrn compensarse los trminos opuestos de esta ecuacin progreso de las energas verdes contra la pretensin exportadora de carbn de Trump en los aos venideros. No obstante, cualquier estmulo en las emisiones de carbn nos acerca an ms al momento en que la temperatura media global superar en 2 C a la de la era preindustrial, el nivel que segn los cientficos sera el mximo que la Tierra podra soportar sin sufrir consecuencias catastrficas. Entre ellas, el aumento del nivel del mar que podra dejar bajo el agua a Nueva York, Miami, Shangai, Londres y muchas otras ciudades costeras, pero tambin producir una abrupta cada de la produccin global de alimentos capaz de aniquilar a poblaciones enteras.

Extender el culto del carbn

Se est viendo que el afn de aumentar el consumo mundial de carbn que anima al presidente Trump es una campaa que tiene dos frentes. Mientras trabaja en todas las formas imaginables para aumentar la produccin nacional de combustibles fsiles, al mismo tiempo se implica en una ofensiva diplomtica para abrir las puertas a la exportacin de los combustibles fsiles de Estados Unidos.

En casa, Trump ya ha anulado numerosas restricciones de la poca Obama que limitaban la extraccin de combustibles fsiles, entre otras la que prohiba el desmoche de montaas una peligrosa, desde el punto de vista medioambiental, forma de extraer hulla y la perforacin en el mar frente a las costas de Alaska para extraer petrleo y gas natural. Tambin orden a Scott Pruitt, director de la agencia de proteccin ambiental (EPA, por sus siglas en ingls), un conocido enemigo de la normas ambientales que regulan la industria de la energa que desmantele el Plan Energas Limpias, el programa diseado por el presidente Obama para reducir drsticamente el uso de hulla para la generacin de electricidad en el mbito nacional.

Estas iniciativas y otras similares ya han conseguido bastante atencin meditica, pero no es menos importante centrarse en otro aspecto clave de la iniciativa global en favor del carbn de Trump que ha pasado prcticamente desapercibido. Mientras que, en el marco del acuerdo climtico de Pars, las otras potencias industriales siguen estando obligadas a ayudar a que los pases en desarrollo instalen centrales de generacin tecnolgicamente libres de carbn, Trump se ha declarado libre de vender a discrecin combustibles fsiles de origen estadounidense en cualquier sitio del mundo. En el mencionado encuentro del G-20, por ejemplo, forz a sus homlogos para que incluyeran una clusula en el comunicado de prensa final que declaraba: Estados Unidos expresa que se esforzar por trabajar estrechamente con otros pases para ayudarles a que tengan acceso a los combustibles fsiles y los utilicen del modo ms limpio y eficiente posible (sin duda, el modo ms limpio y eficiente posible fue su modesta concesin a los otros 19 lderes).

Para hacer que cunda el mantra de los combustibles fsiles, Trump se ha convertido en el promotor en jefe del carbn de la nacin. Ya se ha implicado personalmente en la diplomacia de la energa; simultneamente, exige a varios de sus funcionarios que den prioridad a la exportacin de crudo, gas natural y hulla. Por ejemplo, el 29 de junio, orden pblicamente al departamento del Tesoro que suprimiera las barreras al financiamiento de plantas de generacin de electricidad de alta eficiencia alimentadas con carbn mineral en el extranjero. En el mismo discurso, expres su deseo de suministrar hulla estadounidense a Ucrania, que actualmente se ve privada del gas natural de Rusia debido al conflicto existente con ese pas. Ucrania ya nos ha dicho que ahora mismo necesita millones y millones de toneladas [de hulla], dijo Trump, sealando que hay muchos pases ms en situacin similar, y nosotros queremos vendrsela, a ellos y a cualquier otro pas del mundo que la necesite..

Y aadi: Somos importantes productores de petrleo y el nmero 1 de los productores de gas natural. Tenemos mucho ms de lo que creamos tener: exportaremos combustibles. Exportaremos a todo el mundo la energa de Estados Unidos, a todo el planeta.

En su afn de conservar el reinado de los combustibles fsiles, el presidente Trump ya ha asumido un papel personal nico: reunirse con funcionarios extranjeros y fomentar la cooperacin con las empresas clave del sector de la energa de Estados Unidos. Un ejemplo: el 26 de junio, el primer ministro de India Marendra Mod visit la Casa Blanca. Aunque los medios informaron acerca de cmo haban encarado ambos la futura venta de armas a ese pas, no mencionaron los acuerdos en materia de energa. Aun as, el secretario de Energa Rick Perry revel que este tema fue crucial en el encuentro. En una comida en la Casa Blanca que Trump ofreci a Modi, Perry inform: Hablamos de las tres reas en las que habr gran intercambio y cooperacin... en las que habr acuerdos, si ustedes quieren. Una de ellas tiene que ver con el gas natural licuado (LNG, por sus siglas en ingls). Otra se relaciona con la hulla limpia. Y la tercera concierne a la energa nuclear. Entonces, hay una gran posibilidad de que India y Estados Unidos sean aliados todava ms estrechos... socios... y la energa ser el pegamento que mantendr unida a esa sociedad durante largo, largo, tiempo.

Pongamos esto en contexto: llegar a cuerdos para vender hulla a India es como vender OxiContin*** a un adicto al opio. Despus de todo, en 2015, ese pas supero a Estados Unidos y pas a ser el segundo consumidor de carbn mineral (despus de China). Para mantener su rpido ritmo de crecimiento econmico, India proyecta aumentar an ms su dependencia de la hulla, lo que significar un constante aumento de su emisin de dixido de carbono. Hoy en da, India solo va a la zaga de China y Estados Unidos en relacin con la emisin de gases de invernadero. No obstante, es probable tambin que sufra desproporcionadamente por el cambio climtico que estas emisiones no harn ms que acelerar. Dado que se espera que los fenmenos de calores extremos en el futuro destruyan peridicamente los cultivos de los que depende una buena parte de su poblacin, el gobierno de Modi ha empezado hace poco tiempo a buscar la manera de reducir en el largo plazo la dependencia del pas de los combustibles fsiles, en parte transformndose en una potencia de la energa solar. En otras palabras, en la prctica, ofreciendo carbn a India como si llevara hulla a Newcastle (o a Bombay), el trabajo de Trump es un sabotaje a la lucha de India por librarse de su adiccin al carbn.

Del mismo modo, en su primer encuentro con el recientemente electo presidente de Corea del Sur Moon Jae-in hizo todo lo posible por exportar ms combustibles fsiles. De ninguna manera sorprendi que la cobertura meditica del acontecimiento destacara sus conversaciones acerca de la amenaza nuclear planteada por Corea del Norte. Algunas informaciones sealaron que tambin haban surgido cuestiones comerciales, pero no hubo mencin de temas vinculados a la energa. Aun as, muy poco tiempo antes de su comida protocolar con Moon, Trump anunci que justamente ese da una empresa estadounidense Sempra Energy haba firmado un acuerdo para vender ms gas natural de Estados Unidos a Corea del Sur. Y, como ustedes saben, agreg, los lderes de Corea del Sur vendrn hoy a la Casa Blanca; tenemos mucho que discutir, pero tambin hablaremos sobre su compra de energa estadounidense. Estoy seguro de que les gustar hacerlo. En otras palabras, el presidente dej muy en claro la forma en que los lderes extranjeros que necesitan apoyo de Estados Unidos pueden complacerle.

Los primeros viajes de Trump fuera de EEUU han mostrado su aficin por la venta ambulante. En mayo, durante su visita a Arabia Saud fue evidente que buscaba promover la cooperacin entre empresas del ramo de la energa estadounidenses y saudes. Una vez ms, la cobertura de la prensa relacionada con su encuentro con el rey Salman destac otros temas, sobre todo la guerra contra el terror, la fragmentacin regional entre sunnes y shies y la lnea dura del recientemente coronado prncipe Mohammed bin Salman respecto de Irn. Pero, de hecho, uno y otro hicieron pblica una declaracin en la que afirmaban la importancia de las inversiones en materia de energa realizadas por empresas de ambos pases y la necesidad de coordinar polticas que garanticen la estabilidad de los mercados y la abundancia del suministro. Adnde podra conducir esto es la conjetura que se hace todo el mundo: presumiblemente a un compromiso por la continuacin del predominio del petrleo en los futuros mercados energticos del mundo.

De los dos encuentros que Trump mantuvo con el presidente Vladimir Putin en la cumbre del G-20 (en el segundo de los cuales ni siquiera haba intrprete estadounidense), obviamente sabemos mucho menos. Sin embargo, es razonable suponer que su inters por mejorar los vnculos con Rusia tiene que ver al menos en parte con la cuestin de la energa. En la primera de esas conversaciones, Trump solo estuvo acompaado por un intrprete y el secretario de Estado Rex Tillerson, quien como CEO de ExxonMibil haba firmado acuerdos energticos con Rosneft, el gigante ruso del petrleo de propiedad estatal y presionado contra la imposicin de sanciones al sector de la energa de Rusia (en estos momentos, esos acuerdos estn siendo investigados por el departamento del Tesoro por posible violaciones de las sanciones gubernamentales vigentes por entonces). Cinco das despus, mientras volaba hacia pars en el Air Force One, Trump les dijo a los periodistas que le gustara volver a reunirse con Putin cuando fuera posible, agregando, a propsito; con Rusia, solo quiero conseguir grandes acuerdos.

Para estimular ms la exportacin de combustibles fsiles de Estados Unidos, el presidente se ha valido tambin de varias agencias estatales para facilitar ese esfuerzo. Por ejemplo, en una charla que ofreci el 29 de junio a directivos de empresas energticas en el departamento de Energa, Trump celebr su aprobacin de dos proyectos de largo plazo para promover la energa estadounidense en el extranjero: la exportacin de volmenes adicionales de gas natural desde una terminal en Lake Charles, Louisiana, y los planes para construir un nuevo oleoducto hacia Mxico acerca del cual, tranquiliz a sus oyentes: Pasar por debajo del muro, de acuerdo?... Ya sabis; ms o menos as [lo explic con un gesto]. Justo por debajo del muro.

Y no olvidemos que sin duda tenemos apenas una vislumbre de las acciones que Trump realiza para promover la venta de petrleo, hulla y gas natural estadounidenses en el extranjero. A partir de lo poco que se ha informado sobre la cuestin en sus encuentros con el primer ministro Modi, el presidente Moon y el rey Salman, es razonable suponer que el tema ha surgido en la mayor parte de las conversaciones con otros lderes extranjeros y que esto representa un aspecto mucho ms importante de su poltica internacional de lo que en general se percibe.

Predominio de la energa estadounidense

No obstante, no imaginemos que la habilidad trumpiana para la venta alimentada por los combustibles fsiles est fundamentalmente movida por el deseo de enriquecer a las empresas estadounidenses del ramo de la energa (aunque sin duda l considera eso un beneficio extra). Trump est claramente motivado por un profundo y visceral conjunto de impulsos. Atrapado todava en sus recuerdos infantiles de los aos cincuenta del pasado siglo, cuando los insaciables coches estadounidenses eran uno de los smbolos ms destacados de la riqueza y el podero de esta nacin, l tiene una profunda creencia en la capacidad de los combustibles fsiles para propulsar y sostener el predominio global del pas. A menudo recuerda ese periodo en la que sus reflexiones tomaron forma y lo describe como la edad dorada en la que Estados Unidos ganaba sus guerras y dominaba en el escenario mundial. Para l, petrleo es igual a vigor, que es igual a supremaca nacional, y ningn otro pas menos an una comunidad internacional unida detrs del acuerdo climtico de Pars debera ser capaz de privar a Estados Unidos de su dosis de dixido de carbono.

Todo esto estaba implcito en ese discurso en el departamento de Energa, que proporcion una autntica visin de su pensamiento acerca de la cuestin. He aqu el pasaje crucial, dicho en su conocido estilo de improvisacin:

Nuestro pas est bendecido con una extraordinaria abundancia de energa... Tenemos gas natural para cerca de 100 aos y para ms de 250 aos de limpia y hermosa hulla... Tenemos mucho ms de lo que pensbamos que sera posible. La verdad es que llevamos las riendas, Y sabis qu? No queremos que otros pases se queden con nuestra soberana y nos digan qu tenemos que hacer y cmo lo debemos hacer. Con estos recursos increbles, mi administracin no solo trabajar por la independencia energtica que hemos estado buscando durante tanto tiempo, sino por el predominio de Estados Unidos en materia de energa.

La peculiar fascinacin de Trump por los smbolos del exceso pinsese en esas gigantescas letras doradas que coronan su propiedades se hace evidente en ese monlogo. Est claro que l est particularmente encantado por los grandes avances en la ampliacin de la abundancia energtica estadounidense, sobre todo el xito de la fractura hidrulica o fracking. Esta tecnologa ha permitido extraer enormes cantidades de crudo y gas natural provenientes de yacimientos no convencionales que antiguamente no se podan explotar. En Estados Unidos, antes de la introduccin del fracking, la produccin de petrleo y gas estaba declinando, pero gracias a lo que ha dado en llamarse la revolucin del esquisto, la produccin se ha disparado. En julio de 2017, con 9,4 millones de barriles por da, la produccin estadounidense de crudo haba crecido un 68 por ciento respecto de la de seis aos antes, cuando la extraccin diaria era de solo 5,6 millones de barriles. La de gas natural subi de la misma manera. Todo esto, a su vez, cre al menos durante un tiempo una sensacin de euforia en la industria del crudo y el gas; incluso hubo algunos expertos que llamaron a este pas Estados Unidos Saudes y lo describieron como el nuevo El Dorado de la energa.

Segn se extenda esta sensacin de euforia, los analistas de la industria estadounidense de la energa empezaron a ver la explosin de la produccin nacional de hidrocarburos como una fuente muy importante de influencia geopoltica. El inmenso flujo de gas natural barato ha aumentado la competitividad econmica de Estados Unidos, dijo con bastante originalidad Robert Manning, del Consejo Atlntico, y por extensin, el poder nacional y la capacidad de Estados Unidos para el liderazgo global. Una especie de Viagra para quienes formulaban la poltica de Washington.

Sin embargo, hace poco tiempo, una parte de esa euforia se ha disipado en la medida que los bajos precios bsicos del petrleo y el gas natural una inevitable consecuencia de la superproduccin erosionaron los beneficios corporativos y obligaron a algunas empresas de la energa que estaban demasiado expuestas a declararse en quiebra. Sin embargo, la trumpiana fe en la capacidad del petrleo de mejorar la influencia global de Estados Unidos permaneci claramente inalterable. Tenemos bajo nuestros pies ms petrleo que nadie, declar Trump en una charla con periodistas mientras volaban en el Air Force One el 12 de julio. Y queremos utilizarlo.

Sea cual sea el origen de la fascinacin de Trump por los combustibles fsiles, despus de seis meses en la presidencia hay una cosa que est clara: l est decidido a difundir el culto por el carbn estadounidense en el mbito internacional; este ambicin ya se ha convertido en un tema definitorio de su poltica exterior. Y esto es as aunque los medios de la corriente dominante con su habitual aluvin de noticias centradas en Trump apenas se hayan enterado.

Un nuevo legado de Estados Unidos

Los anteriores presidentes de Estados Unidos han buscado la fama mediante el avance de las libertades, la democracia y los derechos humanos en el mundo. De hecho, prcticamente cada expresin presidencial formal de poltica exterior en la poca posterior a la Guerra Fra ha identificado en forma ritualista esos valores como la ms importante exportacin de este pas (ms all de los valores que en realidad haya exportado Washington). Sin embargo, no es este el caso de Donald Trump. Lo que l trata de exportar son los hidrocarburos, que alteran el clima y crean hbito.

Todava queda por verse si tendr xito su anhelo de difundir el culto por el dixido de carbono. A medida que transcurre el tiempo y se intensifican las consecuencias del cambio climtico en la forma de calentamiento global, sin duda ms pases empiezan a centrarse en reducir o incluso poner fin a su dependencia de los combustibles fsiles y favorecer las alternativas libres de carbn. Las fuerzas del mercado tendrn un papel fundamental en este proceso, dado que el precio de las energas renovables especialmente la solar ha estado cayendo rpidamente y, en ciertas circunstancia, ya es la forma ms econmica de producir energa elctrica.

Aun si la maquinacin de Trump en favor de los combustibles fsiles no tuviese xito en el largo plazo, es indudable que habr hecho todo lo posible para que ms y ms gases de invernadero se metan en la atmsfera terrestre, con la consecuencia de que la temperatura continuar trepando y las extenuantes sequas y las olas de calor sern cada vez ms la nueva normalidad del planeta.

Es tiempo de prestar a la venta ambulante de petrleo de Trump y al futuro de destruccin ambiental que le acompaa toda la atencin que se merecen. Si la humanidad ha de tener alguna posibilidad de sobrevivir al calentamiento de la Tierra que se aproxima, todos los combustibles fsiles de Estados Unidos que Trump espera vender a los extranjeros no deben salir de donde estn: bajo tierra.

Notas del traductor:

** El empresario estadounidense P.T. Barnum cre "El mayor espectculo del mundo" en 1871. Diez aos despus fund, junto con James Anthony Bailey, su primer circo.

*** OxyContin es un frmaco cuyo principio activo es la oxicodona , un analgsico opioide muy potente y potencialmente adictivo.

Michael T. Klare, colaborador habitual de TomDispatch, es profesor de Paz y Seguridad Mundial en el Instituto Hampshire y autor del recientemente publicado The Race for Whats Left. Una versin flmica documental de su libro Blood and Oil est disponible en la Fundacin de Educacin y Medios. Por Tweeter se le puede encontrar en @mklare1.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176313/tomgram%3A_michael_klare%2C_spreading_the_cult_of_carbon/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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