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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2017

Una solucin peligrosa contra la avispilla del castao

scar Gavira y Francisco Felipe Figueroa
Ecologistas en accin

La introduccin de Torymus sinensis como control biolgico


La deteccin en 2012 de agallas en algunos castaos de Catalunya supuso la entrada en la Pennsula Ibrica de la ms grave plaga que afecta a estos rboles y a sus ecosistemas, la avispilla del castao. Esto ha sido tambin el comienzo de una enloquecida carrera para introducir a su depredador de origen, Torymus sinensis, tambin una especie extica, sin valorar los efectos medioambientales.

El castao europeo, Castanea sativa, es una especie forestal distribuida por toda Europa, desde el Cucaso a la Pennsula Ibrica. Habita en lugares hmedos sobre sustratos preferiblemente silceos o descalcificados, por lo que es ms abundante en el norte, mientras que en el resto del territorio queda relegada a las regiones montaosas. Es una especie caracterstica de ecosistemas silvestres y de sotos de cultivo. La presencia de polen en yacimientos arqueolgicos, de forma continua hasta la actualidad, demuestra que es una especie autctona, aunque se haya introducido para su cultivo en muchas regiones, como Canarias.

Los castaares, sus frutos y su madera desempean un papel importante en la biodiversidad, el paisaje, la economa y la cultura rural. Sin embargo, en los ltimos aos su supervivencia est amenazada por enfermedades como la tinta y el cancro, la erosin gentica por introduccin de ejemplares hbridos y por plagas de insectos, entre las que hay que incluir a la avispilla del castao, de aparicin reciente.

La avispilla del castao (Dryocosmus kuriphilus) es un insecto de la familia de los cinpidos (Cynipidae) [1] que produce unas tumoraciones denominadas agallas en los brotes de las diversas especies de castao (Castanea spp.). Estas agallas causan un debilitamiento general del rbol que lo hacen ms susceptible a otras plagas y enfermedades, llegando incluso, en situaciones extremas, a ocasionar la muerte, pero su principal efecto es la prdida de produccin.

La infectividad de esta especie se debe a la ausencia de machos, de modo que slo existen hembras que son capaces de producir huevos frtiles sin necesidad de fecundacin (partenognesis), por lo que el xito reproductivo est asegurado. Cada hembra puede llegar a poner hasta 300 huevos y cada agalla puede albergar multitud de larvas. Tras localizarse en Catalunya en 2012, en cinco aos ya ha colonizado casi la totalidad de las regiones castaeras de Espaa, no tanto por el vuelo del insecto sino por el transporte de rboles infectados. Pese a esta amplia dispersin no presenta una distribucin continua sino que se encuentra localizada en focos o regiones.


El parasitoide Torymus sinensis se ha introducido para combatir la plaga de la avispilla del castao (Drycosmus Kuriphilus). Ilustracin: Javier Espinosa.

El origen de la avispilla del castao se encuentra en China, pero se ha expandido por todo el mundo debido a la falta de control y al comercio a larga distancia. La solucin planteada en todos los lugares no est exenta de riesgo, puesto que consiste en la introduccin de otra especie de avispa tambin de origen chino, Torymus sinensis, su principal depredador. La introduccin de esta especie extica fue la primera solucin eficaz contra esta plaga y est apoyada por gran cantidad de documentos cientficos [2] [3] [4] . Sin embargo, los avances en la biologa de la conservacin y en el control biolgico de especies desaconsejan la introduccin de especies exticas, salvo que sea como ltimo recurso.

Una solucin de acuerdo con la globalizacin

Introducir la especie extica Torymus sinensis contra la avispilla del castao es, adems, una solucin del mismo modelo globalizado que ha propiciado la aparicin de la propia plaga de la avispilla. En primer lugar, porque se trata de un producto comercial que necesita ser introducido en grandes cantidades, durante varios aos consecutivos, para que pueda establecerse (entre cinco y diez aos, incluso ms), a riesgo de que resurja de nuevo la plaga. En segundo lugar, porque su introduccin no va acompaada de una limitacin en el transporte del material vegetal, ni siquiera de su control. Esto permite, y favorece, la entrada de nuevas y graves plagas y enfermedades.

 
Liberacin de Torymus sinensis. Foto: scar Gavira.

Adems, hay ciertas deficiencias en muchos de los estudios cientficos que avalan el uso de Torymus sinensis presentan ciertas deficiencias, por lo que han aparecido algunos artculos en los que se reclama prudencia [5] . An as, se han lanzado ciertos argumentos a favor de la liberacin de Torymus sinensis, dados como verdades absolutas, que se analizan a continuacin.

Se ha dicho que: El parasitoide Torymus sinensis slo ataca a las agallas de la avispilla del castao, pero aunque eso se ha afirmado en multitud de documentos, los mismos se contradicen cuando explican que la distribucin originaria de T. sinensis no incluye nicamente China, sino tambin Japn [6] y Corea [7] , pases de los que no es nativa la avispilla del castao. Es de suponer que en estas regiones T. sinensis vivira parasitando a otras especies de cinpidos. El caso de Corea es llamativo, porque en muchos documentos se incluye entre los pases en los que se ha introducido T. sinensis pero, sin embargo, analizando el artculo original [7] no existe tal afirmacin, sino que ya estaban presentes en el pas dos lneas genticas de T. sinensis autctonas y diferentes a la de China, que rpidamente colonizaron las agallas de la avispilla del castao.

Este dato viene reforzado por un hallazgo reciente al detectarse en Italia la emergencia de T. sinensis de agallas de Biorhiza pallida producidas en robles [8] . Por otra parte, esta ltima, Biorhiza pallida, es una especie autctona distribuida por toda la Pennsula Ibrica, formando agallas en robles y quejigos (Quercus spp.), que tambin est presente en zonas sensibles de muchos espacios protegidos. De este modo se demuestra que no slo puede poner en peligro la conservacin de especies de cinpidos autctonas, sino tambin in- vadir espacios sensibles alejados de las zonas de castaos y alterar el equilibrio de los ecosistemas ya que las agallas de cinpidos nativos son puntos calientes de biodiversidad de los bosques [1] .

Tambin se ha argumentado que: El parasitoide Torymus sinensis no se hibrida con especies autctonas. Sin embargo, s se ha detectado la hibridacin con la especie japonesa Torymus beneficus [9] por lo que cabra esperar que pudiera hibridarse con otras especies prximas de Torymus. La hibridacin no natural entre especies conlleva una prdida de calidad gentica (erosin gentica) que puede desembocar en la extincin gentica de una especie. A lo que hay que aadir que los ejemplares introducidos proceden de Italia, trados antes de Japn, y hasta all de China. En todas estas regiones se ha podido producir hibridacin. Qu certeza hay, por lo tanto, de que lo que se vaya a introducir sea realmente Torymus sinensis?

Otra explicacin dada es que los parasitoides autctonos no son capaces de atacar a las agallas del castao en una tasa superior al 5 %. Sin embargo, datos recientes en distintos puntos de la geografa ibrica han arrojado porcentajes entre el 20 y el 30 % [10] [11] [12] . Aunque quiz no sea suficiente para controlar la plaga, ese dato se aleja con diferencia del 5 % que se les otorga. Y por ltimo que Torymus sinensis no desplaza a especies autctonas. Y, sin embargo, s se ha constatado que esta especie extica es capaz de desplazar a especies nativas, como ha sucedido en Japn con Torymus beneficus [13] y en EE UU con Ormyrus labotus [14] .

 
Mapa distribucin de Dryocosmus kuriphilus en los castaares de la Pennsula ibrica, primavera 2017. Autor: Francisco Felipe Figueroa.

La guerra por la introduccin de Torymus sinensis

Desde la aparicin de la plaga, el sector agrcola del castao, transformado en lobby, ha venido presionando de forma insistente a la Administracin, valindose
para ello de los medios de comunicacin con titulares como: Una avispilla letal para el castao,Comienza la quema de castaos infectados por la avispilla,La avispilla pone en peligro a mil familias,La avispilla se lleva por delante ya ms de un millar de castaos en el Genal (Serrana de Ronda, Mlaga).

Incluso incitando a los propios agricultores a introducir T. sinensis de forma clandestina: La eliminacin de la avispilla del castao pasa por Portugal (donde fue introducido antes). No es de extraar que todas las administraciones, desde las locales a las autonmicas, se hayan posicionado a favor de la introduccin urgente de T. sinensis sin estudios previos, salvo el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentacin y Medio Ambiente. Pocos medios de comunicacin han explicado la razn de la oposicin del Ministerio ni han mencionado los efectos medioambientales, demostrando una total parcialidad y falta de rigor.

Dada la fuerte presin y la ausencia de colectivos que reclamen prudencia, finalmente se ha introducido T. sinensis, aunque nicamente en Mlaga y Galicia, y de forma controlada para fines experimentales, incumpliendo, no obstante, la normativa sobre la introduccin de especies exticas. Este motivo ha servido de justificacin al sector del castao, una vez ms, para seguir reclamando la suelta masiva y generalizada de T. sinensis, que se ha opuesto en todo momento a la realizacin de estudios previos.

A pesar de todo, los estudios cientficos, aunque tmidos, se siguen realizando, y han aportado avances significativos en el conocimiento de esta plaga. El descubrimiento de variedades de castaos autctonas con cierta resistencia, aunque sea de forma temporal, como es el caso de la Pilonga, Longal, Juda, Muraie y Pugnenga, permitira ganar tiempo en tales regiones. Pero debe ser el estudio cientfico una base fundamental para afrontar este problema y, en cualquier caso, la introduccin de T. sinensis debera estar avalada por estudios previos con suficiente rigor comunicacin con titulares impactantes, exagerados y faltos de rigor.

Notas

[1] J. L. Nieves-Aldrey (2001)

[2] S. Moriya et al. (1989)

[3] W. R. Cooper & L. K. Rieske (2007)

[4] A. Quacchia et al. (2008)

[5] M. Gibbs et al. (2011)

[6] S. Moriya et al. (2003)

[7] Y. Murakami et al. (1995)

[8] C. Ferracini et al. (2015)

[9] K. Yara et al. (2010)

[10] A. Bento & J. A. Pereira (2014)

[11] O. Gavira et al. (2015)

[12] M. J. Lombardero & C. Cabaleiro (2015)

[13] K. Yara et al. (2007)

[14] L. K. Rieske & W. R. Cooper (2011)

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/article34758.html



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