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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2017

2019 y el juego de las banderas

Ivn Fradejas de la Vega
Rebelin


El juego de las banderas o captura la bandera es un juego de dos equipos practicado por nios y nias que consiste en capturar unos pauelos a modo de banderas situados en el otro campo para llevarlas a tu casa. Todo ello sin ser capturado, y teniendo en cuenta que esta circunstancia slo se puede dar cuando se rebasa la lnea divisoria entre los dos campos. Quien ms banderas del otro equipo consiga, gana, aunque no deja de ser un juego paradjico porque la mayora de las veces la partida se inserta en un bucle en el que nadie gana ni nadie pierde ya que las banderas se estn capturando continuamente. Forma parte de su atractivo. Existen mltiples variantes de este juego, es muy flexible a la hora de jugar puesto que requiere poco material y puede llegar a ser realmente adictivo dada la cantidad de posibilidades tcticas que puede ofrecer. Y otro aliciente ms, no hace falta ser el ms rpido para ganar, sino que se prima la elaboracin de tcticas y estrategias conjuntas y entran otros factores; capacidad de engao al rival, de convencer a los compaeros/as de equipo, de idear una estrategia, de tener roles definidos y distribuidos por el campo

Los que hemos puesto en prctica este juego con escolares, sabemos que la primera vez que juegan la partida se convierte en un descontrol. Todos quieren las banderas, el juego va rpido, se suceden continuamente las capturas y recapturas de las banderas, las capturas a rivales y sus salvaciones todo se acelera, la intensidad es mxima, y cada minuto que pasa los nios y nias van interiorizando tcticas y estrategias. Cuando el juego es bien reconducido, se abordan bien las pausas, las explicaciones, se dan tiempos a los nios y nias para que agudicen su ingenio, entran en flujo y la segunda, tercera y resto de partidas son ms divertidas porque el juego mental estratgico aumenta. As, el comienzo de cada partida despus de la deliberacin pertinente se convierte en un tanteo continuo, miradas de todo tipo, de fintas, de engaos, de comandos, de distribucin y recolocacin de roles en cada equipo el juego se calma, se silencia porque se est pensando en colectivo hasta que en un momento dado, alguien hace algo, rompe la partida y las carreras, la intensidad y la dinmica aumenta de nuevo.

El contexto interno en la izquierda de hoy a dos aos de 2019 y con un ciclo electoral en el horizonte que har coincidir municipales, autonmicas y europeas (como poco) es como el de este juego cuando ya se ha practicado en varias ocasiones. Existe una situacin de tanteo, de posicionamientos, de velados acercamientos y silencios entre fuerzas polticas y activos de estas fuerzas polticas de cara a la configuracin de listas electorales; unas veces sobre el andamiaje de unidades y confluencias y otras veces sobre identidades propias como partidos. Otras veces de forma pblica, otras de forma privada. En no pocas ocasiones detrs de todo se encuentran las banderas. Si para los nios, para las nias del juego las banderas en forma de pauelos tomaban el simbolismo de poder, en este caso el poder o lo que hay que capturar y llevarse a tu campo son posiciones de salida para hipotticas primarias de unidad o de partido, que daran a la posteriori puestos en listas electorales, y por lo tanto determinadas concejalas, ayuntamientos, diputados/as autonmicas, Europa y todo lo que ello conlleva; liberaciones, recursos para el partido o candidatura que sea, ms presencia meditica como partidos o corrientes de partido y hasta por qu no, posiciones ideolgicas de cara a la sociedad que facilitaran el acceso a gobiernos.

Determinados procesos internos en fuerzas polticas despus de las elecciones de junio de 2016 y que todava en algn caso continan junto con una resaca-cansancio de unos intenssimos ciclos electorales han pausado y ralentizado el ritmo poltico concerniente a las unidades electorales. Se ha notado igualmente otra vez un leve incremento de la movilizacin social en forma de unidad popular. Este momento de pausa, quizs tambin de reorganizacin interna que se ha dado en Podemos y en IU, ha sido aprovechado tambin por un amplio sector del activismo. Todo combinado, y un calendario que nos acerca a ese 2019 nos debera hacer pensar que ese tanteo como hacen los nios y nias, se est produciendo tambin aprovechando de nuevo ese ritmo ms desacelerado.

A nadie se le puede escapar que en lo que se refiere a unidades electorales y confluencias existe una recopilacin (que en parte ya est dada) de realidades y contextos tanto propios de cada partido como de los otros y el sector activista. Aqu es donde surge una cuestin clave en este tanteo y que es necesario poner de manifiesto; pretensiones personales por el acceso a esas banderas/cargos pblicos ponen en riesgo que la unidad sea realmente democrtica, construida desde abajo y desde la participacin-colaboracin como determinados movimientos y activistas abogaban en 2014 y 2015. En todas las fuerzas polticas, el miedo de algunos/as es patente puesto que la incgnita e incertidumbre que arroja una supuesta unidad electoral puede traer consigo que determinados militantes y cargos de partidos polticos puedan perder su pretensin de salir y/o continuar en puestos de salida de cara a 2019. Detrs del freno que est habiendo a la unidad popular, a la construccin de resistencias que puedan tener un puente a lo electoral se encuentran las aspiraciones personales de determinados compaeros y compaeras que prefieren esperar y ver qu pasa para que las normas de la partida cambien a su favor, a ir construyendo desde ya alternativas y ofensivas.

Pero por si acaso, si hubiera algn tipo de confluencia, siempre es bueno poner de relieve que independientemente del mtodo para la configuracin de las listas electorales/reparto de cargos es necesario comprender que vivimos en una poltica actual, que mucho ms que con programas, transmisin pedaggica de propuestas o poltica construida desde abajo y de forma activista de calle tiene ms que ver con lo que se ve en TV, con lo que se transmite en redes sociales, con la visibilizacin que se transmite hacia fuera. El programa ya no importa- incluso se ha llegado a decir. Si las primarias hipotticas futuras van a tener lugar, qu mejor que afrontarlas como si de un concurso de popularidad se tratara. De ah esa megalomana, esa sobrevisibilizacin y esa forma de hacer poltica de palo selfie que se est desarrollando por activistas y cargos pblicos de todas las fuerzas polticas y candidaturas ciudadanas nacidas de 2015 donde prima la exclusiva y la inmediatez personal en la red personal de turno ms que la de la organizacin donde se milita. Y lo que es peor, con equidistancias como por ejemplo respecto a Venezuela, no vaya a ser que posicionarse reste puntos de popularidad y por tanto, opciones de salida electoral. Es as como se tiene otra tctica de cara a la captura de la bandera en 2019.

Como es tambin otra tctica la interaccin con la prensa. A la ya tradicional prensa, y volviendo a nuestro contexto actual, toma importancia la prensa alternativa y digital. Sin conocer este mundo, canta de forma notable que no dejan de ser espacios para condicionar la opinin pblica, para sembrar posiciones de cara a militantes de partidos polticos y tambin sus dirigentes intermedios, que son escaparates de cara a la galera, visibilizaciones de nombres y caras por si acaso hay que. Hay que avalar o tomar partido por alguien en un futuro para defender tal o cual persona de cara a una lista. De ah que se produzcan cascadas de artculos, opiniones, etc que en no pocas ocasiones tienen que ver, y esto los no iniciados en el mundillo no lo ven, con filtraciones provenientes de la poltica de la izquierda y del cambio y viceversa. Y nada es gratis, porque determinadas exclusivas tienen su contraparte. Unas veces puede ser para visibilizar lo que hace tu fuerza poltica y que tenga ms repercusin, pero otras veces puede ser para que el poltico de izquierda o del cambio tome posiciones de cara a futuros concursos de popularidad/primarias o gane fuerza interna en su propio partido. O ambas. La bandera est al otro lado y esto de los contactos con la prensa ayuda, pero caemos en la mercantilizacin de la militancia y del activismo, y eso no puede ser porque son mayora los y las que estn dejndose la piel, tiempo y esfuerzos en una dignificacin de la poltica como para que ahora encima se genere ese tipo de prctica.

Este contexto de coyuntura, de tanteo nos debiera hacer pensar y repensar sobre lo que debiera ser una poltica de izquierdas, de cambio, de ruptura o como el lector o la lectora lo quiera llamar. De tener una actitud ms crtica y observadora respecto a personas en todos los partidos de nuestro campo social- y si sus actuaciones pueden tener ms que ver con tomas de posiciones internas que pensando en lo colectivo. Quizs s, ya va siendo hora de recuperar la ideologizacin de la poltica para traerla ms ac; al debate, a los proyectos con continuidad en el tiempo, a la coherencia y a desencasillarnos del cortoplacismo. A dejarnos el palo selfie en casa y dejar el trapicheo de informaciones periodsticas (que tambin tienen dueos los medios, por cierto) por poner dos ejemplos. Aunque nadie nunca podr afirmar que existe una hoja de ruta clara, s existen experiencias concretas muy positivas que estn ah, opiniones y debates que deberan ser conocidos por todos y todas para avanzar en contrapoderes, resistencias y alternativas que slo se van a dar en lo tangible, en lo palpable y que necesitan muchos mimbres para desarrollarse. Y ah necesitamos a todos, necesitamos a todas. Cambiemos de juego.


Ivn Fradejas de la Vega, Coordinador Provincial IUCyL en Palencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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