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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2017

Todos deben sacar las manos de Venezuela

Editorial de La Jornada
La Jornada


El ataque registrado ayer contra el Fuerte Paramacay, base de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ejrcito) en la ciudad de Valencia, en el norte de Venezuela, perpetrado por quienes se autodefinieron como un grupo cvico-militar y que fue calificado de terrorista paramilitar por el gobierno que preside Nicols Maduro da cuenta de la virulencia golpista a la que han llegado algunos sectores de la oposicin en el pas sudamericano. Cabe recordar, como antecedente inmediato, que a fines de junio pasado tuvo lugar en Caracas el robo de un helicptero por parte de un polica desertor, el cual emple la aeronave para atacar con granadas y disparos las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Ministerio del Interior, afortunadamente sin causar vctimas. La accin de ayer en Valencia, en cambio, dej un saldo de dos muertos entre las filas de los atacantes y de ocho detenidos, en tanto que un nmero indeterminado de los asaltantes lograron darse a la fuga.

As, tras los agitados das precedentes en los que el rgimen organiz la eleccin de una Asamblea Nacional Constituyente regres a la prisin al lder disidente Leopoldo Lpez y, posteriormente, destituy a la fiscal general Luisa Ortega, todo ello con el teln de fondo de violentas protestas callejeras en diversas ciudades, parece abrirse una nueva y peligrosa va para dirimir la confrontacin entre la Mesa de Unidad Democrtica (MUD) y el gobierno bolivariano: los intentos por fracturar a las fuerzas armadas, que hasta ahora se han mantenido leales a Maduro, y llevar a un sector de ellas a emprender un golpe de Estado. El empeo en conducir la crisis poltica venezolana en semejante direccin podra desembo-car, en cambio, en la gestacin de una guerra civil e incluso en una desestabilizacin regional de proporciones imprevisibles.

Resulta obligado sealar que el persistente injerencismo de Washington y de sus aliados y el afn de descalificar al gobierno de Caracas y de tomar partido en favor de los grupos opositores, lejos de contribuir a una solucin pacfica de la aguda polarizacin por la que pasa Venezuela, alimentan las perspectivas violentas e indeseables mencionadas, en las cuales el pueblo venezolano se vera expuesto a sufrimientos exponencialmente mayores a los que sufre hoy en da.

Es pertinente a este respecto recordar, guardando las diferencias, que en Irak, Libia y, parcialmente, en Siria, a raz del empecinamiento estadunidense en destruir a gobiernos que consideraba hostiles, se establecieron vacos de poder y territorios de nadie en los que rpidamente proliferaron la barbarie, el caos y el terrorismo. La desestabilizacin de Venezuela desde el exterior podra conducir a la gestacin de un escenario semejante en Amrica Latina, y es ineludible preguntar si tal es el propsito de los gobiernos que acompaan a la Casa Blanca el de Mxico, en primer lugar en su afn por aislar, deslegitimar y destruir al rgimen bolivariano.

Es preciso demandar, pues, que los actores oficiales externos saquen las manos del acosado pas sudamericano, depongan sus extravos injerencistas y se atengan al principio de No Intervencin, as sea porque en un plazo no tan largo podran experimentar en carne propia las consecuencias indeseables de un conflicto mucho ms grave y extendido que el que hoy padece Venezuela y de cuya gnesis seran corresponsables.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/07/opinion/002a1edi



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