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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2017

Es que el centro es el centro?

Aurelio Alonso
Segunda cita


Con el ttulo Un debate ideolgico necesario, la primera pgina del Granma del 21 de julio remita al artculo de su seccin de opinin. Pens que ese enunciado poda abrir el espacio a otros puntos de vista y envi a la Direccin del diario unas lneas, el da 29, las cuales no fueron publicadas ni puedo reconocer respondidas. Pues no se me ocurre identificar una respuesta en el annimo titulado El debate, el Arca de No y los reclamos al Granma , irrespetuoso adems para mi persona y para otros compaeros, aparecido en el blog Post Cuba , junto a otros textos igualmente acusatorios. Como no haba hecho pblicas mis lneas al diario, solicito ahora a Silvio que me permita una vez ms hacer uso de su espacio Segunda cita para darlas a conocer. La unidad se fortalece tomando en cuenta las discrepancias dentro de la Revolucin, y termino preguntndome si no habr quien se regodee de habernos puesto a pelear en torno a un dilema terico cuando enfrentamos el ms complejo desafo prctico como Nacin.

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Fue con un da de retraso que logr leer la entrevista de Enrique Ubieta en el Granma del viernes 7 de julio, y me pas otro tanto con el artculo de Elier Ramrez del da 21. Confieso que por momentos he sentido deseos de decir que no quiero or ms de centrismo, pero sera meter la cabeza en la arena, como dicen que hace el avestruz. La existencia del centro en poltica, derivada de la oposicin de fuerzas de izquierda y de derecha conceptos cuya connotacin es siempre relativa, sujeta a realidades histricas concretas, es un hecho desde la transicin de las monarquas absolutas al republicanismo burgus o la realeza formal en el siglo XIX europeo. Lo que quisiera aadir ahora es que lo que llamamos el centro es el ms borroso de los territorios, pues puede ser caracterizado desde la moderacin sistemtica, la falta de radicalidad, la prudencia desmedida, la indefinicin, la voluntad de permanecer apolticos, la vacilacin o la incertidumbre. Por lo tanto no siempre califica como tendencia. Una caracterstica a tomar en cuenta del centrismo, cuando se le necesita para concertar alianzas, es que suele comenzar distancindose de la izquierda para terminar barrido por la derecha. Lo delatan actuaciones pendulares. Omar Prez Salomn, en La pupila insomne, us una cita de Mart en 1882 para caracterizar retrospectivamente lo que sera, en su criterio, un centrismo autonomista: soberbios para abominar la dominacin espaola, pero bastante tmidos para no exponer su bienestar personal en combatirla. Pero Mart nunca les llam centristas.

Una digresin, sin entrar en las respuestas de Ubieta, para sealar una discrepancia con su entrevistador de Cubadebate , en una apreciacin que, por ser comn, no dejo de considerar errada, y que afecta la mirada global. El mundo no dej de ser bipolar, solo que se nos despej la errtica nocin del bipolarismo Este/Oeste, como primario, para dejar inequvoco el dominio del bipolarismo Norte/Sur, que siempre estuvo ah. Pienso que, en el fondo, nunca hubo dos mercados en competencia en el mundo, sino que el mercado moderno fue siempre uno, capitalista, a escala global, y que el CAME no pas de ser una asociacin para insertarse en l con condiciones ms ventajosas. Su xito fue relativo, aunque los presupuestos de la coexistencia entre dos sistemas resultaron inconsistentes. Pero este sera otro debate.

Posiblemente uno de nuestros pecados que no son de la dimensin de los atribuibles al socialismo sovitico aunque tampoco los creo ajenos ha sido no haberlo entendido antes, aunque no nos faltaran atisbos. Tuvo que derrumbarse el sistema socialista a escala mundial para que la necesidad nos llevara a descubrir que era posible (y necesaria) la asociacin con el capital extranjero, la explotacin del turismo como fuente de ingresos, la expansin de sistemas de propiedad cooperativa, una comprensin positiva de la autogestin, y la privatizacin en escala controlada; todo eso sin salirnos de las coordenadas del proyecto socialista.

Confieso que interrump este artculo al ver que Pedro Monreal se haba detenido en una oportuna defensa del significado de las estadsticas, y del dato probatorio (y otros puntos en textos igualmente certeros), y Humberto Prez desmont, con una sntesis impecable de referencias marxistas estratgicas, la quimera de que el capitalismo no tiene aporte que dar en una transicin socialista. Nada que ver en ellos con la superficialidad de imaginar terceras vas o juntar lo mejor del capitalismo y el socialismo que se atribuye a los centristas camuflados. Estamos hablando de perfeccionamiento socialista, y de los Lineamientos que lo definen a travs de las discusiones de muchos de nuestros propios criterios. Posteriormente apareci tambin un artculo convincente por su rigor de Julio Csar Guanche sobre el centrismo. Todo ello en el sitio web Segunda cita , donde debemos agradecer la solidaridad de Silvio Rodrguez al acoger las respuestas polmicas desde temprano, sin dejar de tomar posicin con sus criterios personales.

Al igual que el da 7, el viernes 21 me sorprendi de nuevo Granma , dedicando completa la pgina de opinin a una contrarriposta de Elier, sin que se hubieran hecho llegar igualmente al lector las opiniones discrepantes que acabo de aludir, todas ellas incuestionables por su seriedad como por su perspectiva revolucionaria. Sin precisar a quienes responde, Elier habla de una maquinaria de fango (sic), de improperios y manipulacin que yo no he hallado en los autores citados, y si se trata de otros autores habra que nombrarlos y no dejar acusaciones en el aire. De ningn modo dejarlos confundidos con la polmica de argumentos. Tambin alude sin ms datos a quienes antes fueron defensores a ultranza del dogma y ahora se presentan como abogados de la mayor pluralidad de ideas. Bueno, solo puedo decir que la evolucin a posiciones crticas de una inteligencia que se inici dogmtica, al igual que la de un reformista que se radicaliza sea uno u otro el caso me motiva casi siempre reconocimientos, nunca reproches.

No excluyo que Elier se haya sentido ofendido; no lo he ledo todo y no puedo saber si alguien incurri en improperios, como dice. Pero en todo caso dudo que sean ms graves que las acusaciones arbitrarias de desviarse, de manera intencional o por ingenuidad, del curso socialista, que Ubieta y l han lanzado con impunidad, hacia quienes no compartimos los criterios que les animan en este debate. A quien pueda seguir las dos posiciones en discusin para lo cual, hasta ahora, tiene que entrar en Internet, porque Granma solo ha propiciado una mirada se hace ms fcil discernir quienes eluden [verdaderamente] lo esencial del debate, y cmo lo eluden.

Decir que la frmula centrista funciona al interior del sistema capitalista como un recurso electorero como afirm Ubieta en la entrevista de marras es vlido, pero insuficiente, pues el centrismo no se define as. No obstante, de lo que se tratara aqu es de explicar cmo funciona al interior del socialismo; del nuestro especficamente. Situados ya en este plano, afirma que el centrismo se apropia de elementos del discurso revolucionario, adopta una postura reformista y en ltima instancia frena, retarda u obstruye el desarrollo de una verdadera Revolucin. Dicho en abstracto puedo compartir esa afirmacin. Pero cuando en 2005 Fidel lanz la dramtica advertencia de que la Revolucin no poda ser derrotada por el enemigo pero que exista el peligro de que la hiciramos fracasar nosotros mismos, se refiri de manera explcita a la corrupcin, no al centrismo. Aunque no excluyo que podamos ver tambin en la complacencia hacia el acomodo, la indolencia, el inmovilismo, la incompetencia tolerada, el oportunismo, la bsqueda de beneficios en los cargos pblicos y todas las anomias que distorsionan los dispositivos de la administracin socialista, una manifestacin del centrismo. Una ms ntima, que no se genera en estrategas de Washington. Ah estn los circuitos ms generalizados de corrupcin que afectan al sistema cubano, donde el crimen organizado, el narcotrfico, el lavado de dinero, el robo de bancos, el terrorismo, la prostitucin infantil, el trfico de personas no existen o no alcanzan (todava) una magnitud que pueda desordenar la sociedad (o reordenarla en consonancia con la aquiescencia imperial).

Pero no es ese el centrismo que parece preocupar a Ubieta y a Elier, sino la proximidad, real o aparente, de una corriente crtica, proyectada al cambio, con objetivos reformistas de corte socialdemcrata. Y tampoco es para subestimarlo.

Les preocupa que, con la generacin histrica de la revolucin envejecida, el 80% de los cubanos vivos ellos mismos incluidos no han vivido el capitalismo. En ese 80% se proponen distinguir los dispuestos a impedir que los planos del pasado nacional retornen a nuestra Isla, de los que querran la restauracin de la burguesa. Pero cmo definir el centro simplemente a partir de la acusacin a personas o a iniciativas institucionales dentro de la sociedad civil? Y piensan que el peligro advertido por Fidel en 2005 se desvaneci solo?

Por cierto, aprovecho para recordarle a Ubieta que en el asesinato de Olof Palme, socialdemcrata amigo, en febrero de 1982, no puede verse, como l afirma, un hecho sucedneo a la desarticulacin de la Unin Sovitica, que ocurri casi una dcada despus.

El problema es que la polmica que se ha abierto ahora no me parece dirigida realmente contra el centrismo sino contra el ejercicio de la crtica y la disposicin de polemizar desprejuiciadamente, en el momento en que nuestra revolucin ms lo necesita y cuenta con ms madurez para hacerlo.

Me he decidido a retomar estas lneas despus de leer el da 21 Tarjeta roja para el centro: respuesta a Elier Ramrez de Monreal, por la carta enviada a Granma por Fidel Vascs, que el diario public solo en su pgina digital, y el comentario de Humberto Prez sobre la asimetra en la difusin de este debate entre revolucionarios. Ninguna de estas notas ha llegado al gran pblico.

Hago llegar estas lneas a la direccin de Granma con la solicitud expresa de que aparezcan en la edicin impresa, ya que ninguno de los textos omitidos ms importantes que lo que aqu expreso han sido publicados en el diario. Lo hago porque creo, personalmente, que lo que se dirime en este debate aun si quedara limitado solamente a dejar el problema expuesto con claridad es de un talante que rebasa el marco de los planteos tericos, y toca al dilema prctico de hacer sostenible (o sustentable, como prefiera decir cada cual) nuestro proyecto socialista.

Reconozco que tiene razn Elier, cuando afirma, al final de su ltimo artculo, que el tiempo se ocupar en definitiva de sacar a flote la verdad y colocar a cada quien en su verdadero lugar.

Fuente: http://segundacita.blogspot.com/2017/08/es-que-el-centro-es-el-centro.html


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