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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2017

El Pazo es la propiedad ms destacada y a partir de la cual el dictador se hizo con un importante patrimonio en el rea de A Corua
Meirs: la punta del iceberg del macroexpolio del que se lucran los Franco

Miguel Pardo
eldiario.es


El anuncio de que la Fundacin Francisco Franco gestiona desde hace meses las visitas al Pazo de Meirs y la confirmacin por parte de la entidad de que emplear esta "excelente oportunidad" para hacer apologa de la dictadura y de la "grandeza" del dirigente fascista han devuelto el inmueble y su historia a la actualidad.

La institucin franquista no slo presume del legado del militar golpista, sino que dibuja un relato que habla de la construccin como una "generosa donacin" del pueblo gallego, obviando las numerosas investigaciones que acreditan las presiones, los descuentos en las nminas de funcionarios pblicos, las amenazas o las patrullas supervisadas por la Falange que acudan a las casas a solicitar aquellas supuestas "suscripciones voluntarias" en plena represin.

El expolio no se limit al dinero de la poblacin. Terrenos, casas, importante patrimonio artstico o edificios histricos fueron usurpados por parte de la familia Franco, que se lucr y se sigue lucrando de todas esas propiedades gracias a una lite burguesa clave para aquel "macroexpolio".

Todos estas operaciones, los mtodos para llevarlas a cabo y la connivencia de buena parte del alta sociedad de A Corua y alrededores son explicados por Carlos Babo y el historiador Manuel Prez Lourenzo en una investigacin que ver la luz en un libro a finales de este ao.

El caso ms evidente de ese "macroexpolio" son los alrededor de 80.000 metros cuadrados en los que los Franco ampliaron sus propiedades fuera de los muros del Pazo y en la propia parroquia de Meirs. Decenas de terrenos y fincas que siguen revelando su origen. "Hace poco he descubierto uno del que no haba constancia y que tambin fue inscrito a nombre del dictador", explica Babo. En otras zonas del Ayuntamiento de la Sada tambin se hicieron con mltiples propiedades. O en el de Oleiros, otro municipio del rea coruesa donde la familia del militar golpista extendi sus propiedades.

Todo eso fuera de los muros que rodean el Pazo, pero tambin dentro. De hecho, Carlos Babo empez las pesquisas al descubrir que una de las casas que quedaba dentro de la ahora propiedad privada de los Franco le haba sido sustrada a su abuela. Su familia fue una de tantas labradoras obligada a ceder sus propiedades para ampliar el regalo al dictador en plena guerra civil y brutal represin. Y as docenas de ellas.

Al tiempo, en plena posguerra, las administraciones pblicas del rgimen franquista gastaban dinero sin reparo en obras de las ya propiedades de Franco con la inestimable ayuda de diferentes ayuntamientos. Hay muchos ejemplos, algunos bien ilustrativos. Uno de los terrenos expoliados a los vecinos anexo al Pazo serva de cuartel para las tropas, donde haba un importante problema para la evacuacin de las aguas fecales. En 1951 se construye una fosa sptica bacteriana y el dictador descubre que los restos eran un importante fertilizante para el maz plantado en las fincas colindantes. Una inversin pblica de 50.000 pesetas hizo el resto y se construy una red de saneamiento entre el cuartel y el Pazo para abonar los jardines. En 1974, segn la investigacin, se invirtieron en el ahora Bien de Inters Cultural (BIC) 2,8 millones de pesetas. En 1975, 3,5 millones.

El gasto y el afn lucrativo de los Franco no tenan lmite. Su patrimonio aumentaba poco a poco. El mtodo para hacerse con ms y ms terrenos era siempre el mismo. La familia negociaba con los vecinos a travs de la denominada Casa Civil, organismo creado en 1938, dependiente directamente del general fascista y que gestionaba todas las actividades que se derivasen de su funcin como jefe de Estado. Acordaba un precio -o impona- para pasar luego los terrenos a propiedad de la familia, pero siempre inscritos a nombre del propio dictador.

Durante los aos 80 y principios de los 90, la familia Franco vendi la mayora de los terrenos obteniendo elevados beneficios. Fincas compradas a travs de la Administracin acabaron siendo aprovechadas para lucro de sus progenitores. En su poder, no obstante, continan algunas propiedades que no pudieron vender "al no ser urbansticamente apetecibles y estar protegidas", como destaca Babo.

Con el resto ganaron, "muchas veces con recalificaciones por medio de las que sacaron tambin importantes beneficios". El ya citado acuartelamiento de tropas, construido con fondos pblicos en una parcela robada y puesta a nombre del dictador, "fue clave luego en un pelotazo urbanstico". "No se le puede sacar ms rendimiento a un robo", insiste quien considera imposible determinar cul fue el valor de todas esas ventas y cuntas se llevaron a cabo.

Incluso surgieron empresas de la mano del expolio. Pazo de Meirs Productos de la Huerta explotaba fincas expropiadas, produca leche, lpulo o madera. El Ministerio de Agricultura le facilitaba semillas e incluso las cras de los animales. Los investigadores poseen documentos en los que la Casa Civil de Franco agradeca a organismos pblicos sus aportaciones, e incluso algn recibo de 180 pesetas por seis docenas de huevos producidos en aquellos terrenos.

En todas estas operaciones durante la dictadura, la familia del dictador se vala de la ayuda de las lites franquistas de A Corua y alrededores. "Era una trama de favores, de favores mutuos a cuenta del erario pblico; se lucraron y an se lucran las lites. Es la historia de la corrupcin poltica de un rgimen, pero va muchsimo ms all de ese inmueble y de sus terrenos; fue un macroexpolio, la gran vergenza del Estado an sin resolver", aade el investigador, que aclara que "el Pazo de Meirs sirvi como oportunidad de negocio para la burguesa".

Tambin para que Franco cumpliera con sus caprichos, como la Casa Cornide, en el casco viejo de la ciudad de A Corua. Fue adquirida por Pedro Barri de la Maza en una subasta en 1962 a la que slo haban asistido l y el jefe del Movimiento y pagando menos de 45.000 pesetas. Luego, acab en manos del dictador gracias a la intervencin del conde de Fenosa, uno de las figuras de la poca que formaron parte de la denominada Junta Pro Pazo -grupo encargado de expropiar el Pazo de Meirs y recaudar fondos para sus obras-, junto a Jos Mara Marchessi, Joaqun Barcia, Jos Casteleiro Varela o el alcalde Alfonso Molina.

Mucho antes, el dictador quiso una casa frente al mar y en zona playera. "En 1939 llega a Meirs con varias intenciones", dice Babo. Adems de vigilar y controlar todo lo que se haca en la que sera su residencia de verano, "hace un recorrido por diferentes playas de la costa para escoger una, hasta que se decide por la de Bastiagueiro", arenal de Oleiros. "All ordena que se le compre una propiedad para construir una casa", aade el que haba sido concejal en Sada. Le adquieren un terreno y construye una residencia, todo pagado "con fondos pblicos".

A la muerte del dictador, su familia vende tambin esta propiedad en una de las mejores zonas del Ayuntamiento de Galicia con mayor renta per cpita. Negocio redondo.

"Un expolio de muchos expolios"

Pero el propio Pazo de Meirs es, como dice Babo, "un expolio de muchos expolios". Dentro de la propiedad hay piezas arqueolgicas de importante valor, cruceiros, fuentes, balaustres o escudos trados de otros pazos gallegos.

As, por ejemplo, el Pazo de Bendaa, en Dodro, fue desmantelado para instalar en la residencia de verano de los Franco elementos como grabados, figuras de la capilla y las propias piedras. Incluso la biblioteca desapareci. Adems, de los pazos de Ximode o Hermida tambin se retiraron diferentes objetos que acabaron en Sada y como propiedad de los Franco.

La mayora de todas estas piezas eran regalos de diferentes ayuntamientos y otras administraciones o adquisiciones de la mujer del dictador, Carmen Polo, conocida en la ciudad de A Corua por entrar en las joyeras y acceder a todo cuanto capricho tena sin reparo alguno. Entre los regalos para Meirs, fuentes de granito de los siglos XVII y XVIII, una rplica del relieve de la plaza de las Brbaras en A Corua o un cruceiro que representaba el Santo dos Croques y que fue usurpado del Prtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.

Del mismo Prtico se sustrajeron tambin dos figuras del siglo XII, de entre 1,80 y 1,70 metros, obras del Maestro Mateo. Aunque no se conoce cmo llegaron a las manos de los Franco, se sabe que en 1947 fueron compradas por el Ayuntamiento de Santiago al conde de Ximonde. El gobierno local pag 60.000 pesetas en una operacin en la que se estipulaba que, de acabar las esculturas fuera de Compostela, el vendedor recibira 400.000 pesetas. Durante un tiempo formaron parte de la decoracin del Pazo de Meirs y, segn las ltimas noticias, se encuentran ahora en la Casa Cornide.

La Diputacin de A Corua, a travs de su vicepresidenta Goretti Sanmartn, reclam hace casi un ao que las figuras pasasen a "dominio pblico" y record que son propiedad de la familia Franco a pesar de que "no existe documento alguno que acredite propiedad, por compra o cesin". Pero, como tantas otras cosas, los Franco siguen disfrutando de ellas.

Consecuencias ms all de Meirs

Las consecuencias de la cadena de favores, corruptelas y expolios de lo pblico tienen consecuencia en conflictos actuales. La relacin entre los terrenos de la Solana y el Hotel Finisterre en A Corua, que la Autoridad Portuaria de A Corua insisten en poner a la venta para financiar el puerto exterior ante la movilizacin ciudadana para su reversin a terrenos pblicos, y aquella poca es evidente.

Armando Casteleiro Varela fue el impulsor de la construccin del complejo de la Solana en la que era la antigua playa del Parrote. Recibe la autorizacin de las administraciones en 1941 y abre sus puertas poco ms de un ao despus. El empresario y nadador es hermano de Jos Casteleiro Varela, miembro del colectivo que pele por la expropiacin de terrenos y la adquisicin del Pazo en Meirs y, ambos, reconocidos militantes fascistas en la represin.

Luego, Casteleiro decidi construir un hotel y form una sociedad en la que entr el empresario Aurelio Ruenes, el arquitecto Santiago Rey Pedreira y la divisin industrial del Banco Pastor, banco que comandaba Pedro Barri de la Maza, designado procurador en Cortes por Franco desde 1946, y que acabara por ser accionista mayoritario de la sociedad que gestionaba el hotel y la Solana.

Fuente: http://www.eldiario.es/galicia/politica/Meiras-iceberg-macroexpolio-lucran-Franco_0_673333189.html



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