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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2017

La hipocresa del establishment poltico-meditico espaol que se define como profamiliar

Vicen Navarro
Pblico.es


La cultura conservadora que contina muy extendida a lo largo del territorio espaol sostiene toda una serie de posiciones que quedan fcilmente cuestionadas y negadas cuando miramos la evidencia existente en este continente: Europa. Por ejemplo, es ampliamente credo en crculos conservadores que es bueno que la mujer se centre en cuidar de la familia, mantenindose en casa, atendiendo a los infantes, adolescentes y ancianos, sacrificando su carrera profesional a fin de garantizar la felicidad familiar. Este discurso considera que la caracterstica de la cultura y de la sociedad espaola es la centralidad de la familia, considerada como el pilar de la sociedad, situacin que, supuestamente, es envidiada por la mayora de pases a nivel mundial. Ni que decir tiene que por familia se entiende la familia tradicional. Esta es la visin conservadora de la situacin actual.

Los testarudos datos, sin embargo, muestran que Espaa es uno de los pases en la Unin Europea donde las familias (desde las tradicionales hasta los nuevos tipos de familia) estn ms olvidadas y desatendidas. En un estudio reciente, que tiene gran inters (y que, como siempre, es desconocido o ignorado por los grandes medios de informacin espaoles), publicado y resumido por sus autoras Maria Alessandra Antonelli y Valeria de Bonis en la revista Social Europe (How Do European Welfare States Perform?, 19.07.17) las autoras muestran cmo son precisamente los pases mediterrneos (Espaa, Portugal, Italia y Grecia) y los pases del este de Europa que tienen ms en olvido a sus familias, con un muy limitado desarrollo de las intervenciones del Estado (sean stas centrales, regionales o municipales) en atencin a las familias. En todos ellos el porcentaje de mujeres integradas en el mercado de trabajo es bajo, y en todos ellos (y parece sorprendente a primera vista) la tasa de fertilidad (el nmero de nios y nias por mujer frtil) es baja. En estos pases las medidas pblicas para ayudar a que la mujer compatibilice sus responsabilidades familiares con sus proyectos personales son muy limitadas. Las escuelas de infancia abiertas y disponibles casi todo el da (accesibles como derecho social) y los servicios domiciliarios para ayudar a las familias a cuidar de personas con dependencia (entre otras medidas pblicas) son muy limitados. Es tambin en estos pases donde el hombre participa menos en sus responsabilidades familiares.

Es en los pases nrdicos en Europa, por el contrario, donde tales servicios estn ms desarrollados, donde el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo es mayor, donde la fertilidad es mayor, y donde los hombres participan ms en las tareas familiares.

El cuidado de los dos polos etarios, infantes y ancianos 

Esta atencin diferencial a las familias aparece tambin no solo en los servicios educativos (escuelas de infancia para nios y nias) y domiciliarios (predominantemente para ancianos y personas dependientes), sino tambin en las transferencias pblicas, como en las ayudas familiares y en las pensiones. En los pases mediterrneos, donde las familias supuestamente representan el eje central de la sociedad, tales transferencias son bajas, de las ms bajas de la Unin Europea. De especial inters es la baja cantidad de las pensiones en comparacin con las pensiones de los pases nrdicos y cntricos de Europa, dato que sorprender al lector, que habr ledo extensamente que las pensiones en Espaa son muy elevadas por la tasa de reemplazo del salario que tienen dichas pensiones, que es muy elevado, ignorando en este argumento que el porcentaje de reemplazo del salario es alto, pero los salarios son muy bajos, con lo cual la cantidad recibida es muy baja. En 2016 la mitad del total de pensionistas estaban recibiendo pensiones que los mantenan por debajo del umbral de la pobreza, mientras que las pensiones no contributivas eran incluso ms bajas (369 euros al mes, mucho ms bajas que las contributivas). No as en los pases nrdicos donde las transferencias pblicas y las pensiones son ms elevadas que en el sur de Europa.

A qu se debe este diferencial entre norte y sur de Europa? 

La respuesta a esta buena pregunta es fcil de ver, aunque raramente la ver en los medios. Y tiene que ver con dos variables. Una es el poder de clase y la otra es el poder de gnero. Se preguntar el lector qu es el poder de clase. Tal poder es el poder que tienen las clases pudientes del pas (que pagan muy pocos impuestos y odian que se apliquen polticas redistributivas y polticas fiscales progresistas que aumenten su contribucin a las arcas del Estado). Como consecuencia de la pobreza del Estado (que tiene unos ingresos menores a los que Espaa debera tener por su nivel de desarrollo econmico), el gasto pblico, incluyendo el gasto pblico social, es muy bajo. De nuevo, los pases mediterrneos (que han sido gobernados por dictaduras de ultraderecha durante muchas dcadas, y ms tarde, en el periodo postdictatorial, por partidos de tradicin conservadora y neoliberal, y tambin por partidos socio-liberales que, aun cuando expandieron el gasto pblico social, no corrigieron el dficit de este gasto) tienen un gasto que contina siendo muy bajo. El ms bajo de la UE, despus de los pases del este de Europa.

En tales pases las clases populares tienen poco poder. Sus izquierdas, prximas al mundo del trabajo, han estado divididas y han gobernado poco tiempo (esto es, por cierto, tambin la causa del gran retraso social en Catalunya, realidad ocultada por aquellos que intentan explicar tal subdesarrollo social por su pertenencia a Espaa). En los pases del norte, por el contrario, han gobernado durante la mayor parte del periodo posterior a la II Guerra Mundial partidos que han sido instrumentos del mundo del trabajo.

Adems de poder de clase, hay que entender el poder de gnero como causa del subdesarrollo social de Espaa (incluyendo Catalunya) 

Pero dentro del Estado del Bienestar, los servicios menos financiados en Espaa son los servicios y transferencias del Estado a las familias, y ello es debido predominantemente a la debilidad de la mujer en Espaa. En este pas, familia quiere decir mujer. Esta es la raz del escaso desarrollo de los servicios de la llamada economa de los cuidados.

Y es este escaso desarrollo lo que explica tambin el escaso desarrollo de la economa espaola. S que esta afirmacin crear un revuelo en este pas. Pero los datos son muy claros. En Espaa hay un enorme dficit de puestos de trabajo en este sector tan importante de la economa. Si Espaa tuviera en lugar de un adulto de cada diez trabajando en los servicios del Estado del Bienestar (como servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sanitarios, prevencin de la exclusin social y de la pobreza, integracin de los inmigrantes, educacin y formacin profesional, formacin de educacin continuada, entre otras), uno de cada cinco como en Suecia, en Espaa se crearan unos 3,5 millones de puestos de trabajo, eliminando gran parte del desempleo.

Ahora bien, la estructura del poder poltico y meditico en Espaa est conformada por hombres de clase alta y media-alta que creen que es ms importante construir AVEs que escuelas de infancia. Lo s por experiencia, porque cuando yo he tenido la oportunidad de hablar con ministros de Economa y Hacienda espaoles y consellers de Economa de Catalunya y aconsejarles que inviertan mucho ms en lo que se llama el Cuarto Pilar del Bienestar que en el AVE, me miran como si no pudieran creer lo que les estoy sugiriendo (ver El cuarto pilar del Estado del Bienestar, Pblico, 15.10.09). Se requiere una revolucin cultural en este pas para que se perciba la economa de cuidados, o lo que las feministas llaman, con acierto, la economa reproductiva, como una actividad central del pas, tanto por razones sociales como econmicas. El conservadurismo que domina la derecha y amplios sectores de las izquierdas estn obstaculizando que se resuelva uno de los mayores problemas que existen hoy en Espaa, incluyendo Catalunya, que es su crisis social. As de claro.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2017/08/03/la-hipocresia-del-establishment-politico-mediatico-espanol-que-se-define-como-profamiliar/


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