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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2017

Un recorrido histrico para comprender los hechos de dependencia econmica y poltica del pas
Derrotas y victorias

Horacio Rovelli
Rebelin

La necesidad de la batalla cultural


Jos Gervasio de Artigas (1764-1850) y los orientales no dudaron en sumarse a la defensa de Buenos Aires ante las invasiones inglesas, de apoyar al primer gobierno patrio contra Espaa con la bella Proclama de Mercedes (a la orilla del Ro Negro, en el Departamento que hoy lleva ese nombre). Es ms, cuando la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires negocia un armisticio con el virrey Francisco Javier de Elo, gobierno espaol en Montevideo, Artigas y su gente que estaban en total desacuerdo, cruzan el ro Uruguay con mil carretas y unas 16.000 personas entre nios, mujeres, ancianos y soldados, con sus ganados y pertenencias, en la primera semana de enero de 1812, instalando su campamento en Ayu, al norte de lo que es hoy la provincia de Entre Ros. All gobern y dividi las tierras, semillas y elementos de labranza con la premisa de que los ms infelices sean los ms beneficiados

Volvi sobre Montevideo, ech a los espaoles e incluso tuvo que enfrentar al enviado de los porteos, Carlos Mara de Alvear, hasta que lo derrot y all Buenos Aires, con el asesoramiento ingls, le ofrece la independencia de la Provincia Oriental, a lo que Artigas, previa asamblea con su gente (Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana) rechaza a propuesta porque su idea era hacer una patria grande.

En 1813 enva sus representantes a la Asamblea con tres premisas:

a) Independencia de las provincias del poder espaol;

b) Igualdad de las provincias a travs de un pacto recproco;

c) Que el gobierno federal sea fuera de Buenos Aires.

Por supuesto, rechazaron a los diputados orientales y, al poco tiempo, declararon a Don Jos Gervasio de Artigas enemigo de Buenos Aires y enviaron tropas para capturarlo. De Nogoy y, baj el mando de Eusebio Ereu, enfrentaron a los soldados porteos los gauchos de la Liga de los Pueblos Libres (libres de Buenos Aires, de los ingleses, de los espaoles y de los portugueses), que era la unin de cordobeses, santafesinos, entrerrianos, correntinos, misioneros y orientales y los derrotaron. Buenos Aires no se content con eso, acord con los portugueses y los espaoles para que los persigan y los maten.

En el arroyo de la China, hoy Concepcin del Uruguay, en esa poca con un puado de ranchos, se juntaron los representantes de los Pueblos Libres que votaron por la independencia de la Nacin aquel 29 de junio de 1815. Desde entonces esa fecha ha sido ignorada o disminuida en su importancia, podramos compararla con aquella revolucin del 25 de mayo de 1809 en Chuquisaca. No existen, no nos pertenecen, son fechas olvidadas por la historia oficial.

El Congreso de los Pueblos Libres ratific entonces el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano, aadindole un festn diagonal punz, que llamaron el Pabelln de la Libertad.

Ese Congreso dict el Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de su campaa y seguridad de sus Hacendados del 10 de septiembre de 1815, que fue la primera reforma agraria de Amrica latina, ya que expropiaba las tierras a los espaoles y las reparta entre los que la trabajaba. Mientras que, en las amplias llanuras del oeste del Ro de la Plata, se decretaba para la misma fecha la llamada Ley contra la Vagancia: Todo hombre de campo que no acreditara ante el juez de paz local tener propiedades, ser reputado sirviente y queda obligado a llevar papeleta de su patrn. Igual trato se le da al que transite el territorio sin permiso del mismo juez y de esa manera constituir la primera unidad capitalista en estos lares, la estancia.

Baste decir que es en ese ao, 1815, cuando Juan Manuel de Rosas puso su saladero para producir carne (tasajo), sebo y cuero. De hecho, se va configurando un pas dividido en dos, el puerto de Buenos Aires (y su renta aduanera) con su pampa hmeda, por un lado, y el interior empobrecido por la competencia desleal de las mercancas importadas, mayormente de la rubia Albin.

En agosto de 1816, 16.000 soldados del imperio portugus bajo la conduccin del barn Carlos Federico Lecor invaden la Provincia Oriental, con la complicidad tcita de Buenos Aires y los buenos oficios de los embajadores ingls y porteo en Ro de Janeiro. Los atacan por tierra y mar; debido a su superioridad numrica (los criollos, indios y morenos no del todo bien armados, eran no ms de 8.000 hombres) y material ingresan a Montevideo, el 20 de enero de 1817, aunque la lucha continu por ms de tres aos en todo el territorio de los Pueblos Libres.

Artigas decide dividir sus huestes, una parte bajo la conduccin de Pancho Ramrez y Estanislao Lpez debe enfrentar a los porteos y, la otra, a los portugueses. Tras las batallas de Santa Ana, San Borja, Ibirocay, Carumb, India Muerta, Los Sauces, Arroyo Cataln, Arapey, Apstoles, San Carlos, Chapicuy, Queguay Chico, Arroyo Grande y Santa Mara, se llega a una batalla final en Tacuaremb, en enero de 1820, donde las fuerzas patriotas son vencidas y es traicionado por uno de sus lugartenientes, Fructuoso Rivera, que se pas al ejrcito brasileo de ocupacin.

Ramrez y Lpez haban logrado vencer a los porteos en la Batalla de Cepeda, pero derrotado Artigas, acordaron en el Tratado de Pilar con el puerto de Buenos Aires y sus intereses consecuentes con Inglaterra que necesitaba alimentos baratos para sus trabajadores industriales, de la misma manera que acord Urquiza con Mitre en el Tratado de San Jos de Flores 42 aos ms tarde. Artigas esperaba el refuerzo de sus lugartenientes de Santa Fe y Entre Ros y en lugar de ello se encuentra con que preferan acordar con Buenos Aires y dejar a la provincia oriental librada a su suerte bajo la dominacin portuguesa.

Artigas le escribe a Ramrez: Vuestra seora ha tenido la insolente altivez de detener en la Bajada los fusiles que remit a Corrientes. Este acto injustificable es propio solamente de aquel que, habindose entregado en cuerpo y alma a la faccin de los pueyrredonistas, procura ahora privar de sus armas a los pueblos libres para que no puedan defenderse del portugus. Esta es una de las pruebas ms claras de la traicin de vuestra seora y de la perversidad que se ocultaba en la Convencin del Pilar.

Con los pocos gauchos que quedan, entra a Entre Ros y vence a las tropas de Ramrez; es cuando Buenos Aires apoya con armas y soldados a Ramrez y en Las Guachas el 13 de junio de 1820, es derrotado el Protector de los Pueblos Libres.

Vencido, traicionado por sus lugartenientes Lpez, Ramrez y Rivera, se exilia en el Paraguay de Gaspar Rodrguez de Francia. Uno de sus hijos, cuando los ingleses arbitran la Declaracin de Ro de Janeiro, donde se reconoce la independencia de Uruguay en julio de 1828, lo va a buscar y Don Jos que sostena Si la Patria me llama all estoy yo, que haba dejado todo, mujer, hijos, bienes por la gran patria sudamericana, que haba perdido a sus mejores amigos, a su hijo adoptivo el cacique Andresito Artigas, le dice ya no tengo Patria y se qued confinado 30 aos en Paraguay hasta que falleci.

La batalla es cultural e ideolgica

A Artigas no lo vencieron las armas portuguesas, espaolas y porteas, lo vencieron los grandes intereses del imperio britnico que ya haban acordado con un minoritario sector de la sociedad de Buenos Aires la divisin del trabajo, donde las amplias llanuras pampeanas deban proveerle de alimentos y materia prima a la gran industria inglesa que lideraba el proceso de produccin en serie. A cambio, el financiamiento engaoso, como fueron los crditos tomados por Rivadavia a la Baring Brothers, de Mitre a la banca inglesa para financiar la Guerra del Paraguay, y la compra masiva de productos extranjeros que destruyeron la incipiente industria local. Los gauchos nuestros vestan levita inglesa, calzaban botas inglesas y hasta las riendas, la cabezada, el bocado y el recado eran ingleses.

Hoy, salvadas las distancias y los tiempos, se reproduce el mismo mecanismo de endeudamiento y destruccin de nuestra produccin y trabajo por la baratura de la mercanca extranjera, y nos volvemos a endeudar alegremente para financiar las compras del exterior, para que los sectores acomodados hagan turismo y sobre todo, para que se giren utilidades al exterior y se atesoren divisas. El Estado nacional y varias provincias toman deuda en dlares (sin saber su precio cuando haya que pagarla) para abonar gastos corrientes que son en pesos (salarios, insumos, contratos, proveedores, etc.). Como si esa deuda no se convirtiera en la pesada hipoteca para nuestro pueblo que termina abonndola a costa de sus carencias.

Tenemos dos modelos, uno de defensa del trabajo y la produccin nacionales, el otro de subordinacin al capital mundial y su forma de acumulacin. El golpe militar del 24 de marzo de 1976 tuvo como objetivo econmico la destruccin de la alianza que de hecho exista entre los trabajadores y los empresarios ligados al mercado interno, donde ms ganaban cuando ms vendan y para eso necesitaban buenos salarios y altos niveles de ocupacin y que se ejecut desde 1945 hasta 1975. Empresas trasnacionales como Bunge y Born, ganaban ms con Molinos Ro de la Plata, Alba, Centenera, Grafa, etc. que producan y vendan al mercado argentino, que de sus exportaciones de granos. La empresa nacional Siam Di Tella que produca heladeras, cocinas, calefones, haba logrado producir motonetas y el automvil 1.500, que por su resistencia y bajo consumo era el preferido de los taxistas. Fiat y Renault, que se haban radicado en el gobierno de Frondizi, los autos que ms producan y vendan eran el Fiat 600 y el Renault Gordini respectivamente, bsicamente para los asalariados y pequeos productores y comerciantes.

El 24 de marzo de 1976 cambia integralmente la lgica que articulaba la produccin y la sociedad, para reemplazarla por una estructura productiva y distributiva con un bloque de poder hegemnico y una dinmica de funcionamiento diferente en la reproduccin del circuito econmico. El nuevo modelo, orientado y dependiente del exterior, tuvo como instrumento clave el endeudamiento y la valorizacin financiera del capital, la apertura externa irrestricta al comercio y los capitales, y la acumulacin rentstica y financiera, traducida en retraso de salarios, liberacin de precios, revaluacin cambiaria, fomento a la desleal competencia externa, as como altas y confiscatorias tasas de inters. El previsible resultado fue una cada sin precedentes del nivel de vida de la poblacin (con una inflacin promedio del 193% anual de 1976 a 1981), que arrastr la cada del mercado interno y, con ello, del PIB.

La catstrofe de la dictadura militar, dej como legado la destruccin de eslabones de la cadena productiva, una fuerte concentracin y extranjerizacin econmica, y una impagable deuda externa.

Tras la derrota de la aventura de Malvinas, el pueblo en la plaza lo echa a Galtieri y asume Reynaldo Bignone el 1 de julio de 1982, pero el plan econmico en la ltima etapa consista en transferir el endeudamiento privado de las grandes empresas al Estado y para eso lo nombran a Dagnino Pastore como ministro y a Domingo Cavallo como Presidente del BCRA, quienes en dos meses (julio a agosto de 1982), a travs de los seguros de cambio, hacen que las empresas transfieran su deuda en dlares al Estado Nacional, y el Estado creaba ttulos de deuda (BONEX) para pagarle a los acreedores externos (Comunicacin A-163 del BCRA del 15/07/1982). Con ello, disminuyeron sideralmente la deuda de las grandes empresas nacionales y extranjeras y se la impusieron al pueblo argentino. Cumplido ese papel, Dagnino Pastore es reemplazado por Jorge Wehbe (agosto de 1982 a diciembre de 1983), gerente de uno de los grupos ms favorecidos de la dictadura, los Bulgheroni.

Los sectores beneficiados por la accin dictatorial se plantearon el inevitable reemplazo del gobierno militar por otro civil que les permitiera y les garantizara la primaca en las decisiones. De ese modo, podran extender en el tiempo sus rentas (incluida la transferencia al Estado y la licuacin de su deuda) y, con ello, el modelo de acumulacin que los tena como nicos privilegiados. Todo esto, aunque debieran aceptar ceder ciertos espacios, guardando la forma democrtica de la divisin de poderes y de la figura presidencial. Esos sectores necesitaban legitimar el poder conseguido: el rgimen econmico y social impuesto a sangre y fuego por las Fuerzas Armadas de Valorizacin Financiera del Capital.

Asume Alfonsn la presidencia de la Repblica el 10 de diciembre de 1983 y su ministro es Bernardo Grinspun, quien con su equipo trat de diferenciar la deuda legtima de la ilegtima, desconociendo los seguros de cambio de los estertores de la dictadura militar, adems de proponer un Club de Deudores de los pases de la regin. Los ncleos centrales del nuevo poder econmico local (los grandes grupos econmicos, con lazos con el sector financiero; el sector agroexportador, tambin ligado a aquellos holdings, y las empresas extranjeras), al igual que la banca acreedora, no actuaron como esperaba el radicalismo, por lo contrario, cada uno oper exclusivamente en funcin de sus intereses concretos e inmediatos: la banca presion por el reconocimiento de toda la deuda y el pronto y mayor pago posible de los servicios de la misma; las empresas ajustaron sus precios en funcin de la inflacin esperada; las grandes empresas, y aun algunas no tan grandes, continuaron fugando su capital a los principales centros financieros. Los pases centrales siguieron protegiendo y subsidiando sus producciones locales.

Alfonsn le pide la renuncia a Grinspun el 19 de febrero de 1985 y lo remplaza Juan Vital Sourouille, un hombre ligado a Techint. En marzo Alfonsn viaja por segunda vez en su mandato a los Estados Unidos donde subraya la necesidad de adoptar medidas de reforma estructural del Estado y de privatizaciones, de manera acorde con la filosofa ortodoxa de los financistas y empresarios norteamericanos (Plan Houston). Entre tanto, el equipo de Sourrouille dej que las grandes empresas acomodaran los precios relativos, sabiendo que se cambiaba la moneda tras una fuerte devaluacin que se plasma el 14 de junio, con el austral a 80 centavos por dlar estadounidense.

Con fecha 1 de julio de 1985 mediante los Comunicados A-695, A-696, y A-697 del BCRA se reemplazaron ttulos de deuda externa heredados de la dictadura militar, a los que la gestin de Grinspun se neg a reconocer hasta que no se supiera el origen y destino de los fondos, por Obligaciones del Banco Central de la Repblica Argentina con la firma de las autoridades constitucionales, cerrando el proceso de transferencia de la deuda a la sociedad con su legitimacin total, continuando de esa manera el camino trazado por los Francisco Ramrez y Estanislao Lpez en el Tratado de Pilar.

La economa sigui en baja porque se cae el consumo y porque se debe destinar cada vez un porcentaje ms grande del PIB (la libra de carne del mercader de Venecia) al pago de la deuda.

Con dficit fiscal (en 1988 fue del 5,5% del PIB) y dficit comercial, sin financiamiento externo y el desangre permanente de la fuga de divisas, el dlar pas a costar, el 6 de febrero de 1989, Australes 17,62. El, por ese entonces, presidente del BCRA, Jos Luis Machinea, sostuvo que no tena reservas para vender un dlar ms, super los 100 australes cuando asumi el ministerio Juan Carlos Pugliese en abril de ese ao, fue de Australes 650 el tipo de cambio fijado por Menem presidente el 9 de julio de 1989, y la cosa sigui hasta que el 1 de abril de 1991 con el Plan de Convertibilidad, se determin el tipo de cambio en Australes 10.000.- por dlar. (En un poco ms de dos aos de Australes 17,62 a Australes 10.000.-) La hperinflacin es hija de la hperdevaluacin (que el modelo de valorizacin financiera con dficit comercial y fiscal puede repetir).

Es importante destacar que este proceso de valorizacin financiera siempre termina mal, pero no solamente tiende a limitar la formacin de un empresariado nacional, sino tambin de los sectores medios nacionales (incluyendo grupos intelectuales, cientficos y tcnicos nacionales) e incluso una clase obrera nacional. El avance del proceso acta, en efecto, introduciendo una cua a lo largo de la franja en que se encuentran los segmentos integrados y no integrados tendiendo a incorporar a una parte, la menor, de los empresarios nacionales como gerentes de las nuevas empresas y marginando a los no aprovechables. Incorporando a algunos de los profesionales, tcnicos y empleados adaptables y marginando a la amplia mayora, e incorporando parte de la mano de obra calificada o con condiciones para calificarse, repeliendo al resto y a aquella otra parte que se supone no pueden tener niveles de calificacin tcnica e incluso cultural para adaptarse a las nuevas condiciones.

La ecuacin para los ricos en este pas es simple, obligan a endeudarse a las administraciones pblicas, las que tienen que vender esas divisas al BCRA para que le den pesos y despus, a travs de los grandes bancos con que operan, compran esas divisas y las fugan.

En julio de 2017, ms del 75% de las operaciones de compra y venta en el mercado nico y libre de cambio (MULC) pasan por los bancos Santander Ro, BBVA-Francs, HSBC, Galicia, Macro, Patagonia, el Banco Nacin Argentina y el Banco Provincia de Buenos Aires. Los bancos privados son los mismos que participaron en el canje de Domingo Cavallo el 4 de junio de 2001 cuando derrap el plan de convertibilidad y en ese entonces ltima fase de la valorizacin financiera del capital,

El modelo de valorizacin financiera del capital les permite generar rpidas ganancias sin desproteger a los sectores ms concentrados, como lo son la produccin y comercializacin de algunos segmentos agrarios, ciertos enclaves industriales, en determinados servicios pblicos y de medicina privada. Es ms, igualan las tasas de ganancia y por ende, la rentabilidad financiera es homologable a la rentabilidad que tienen esos enclaves y su comercializacin. Si no expliqumonos cmo subieron los precios (y con ello los mrgenes de ganancia) de la leche y sus derivados, de la harina, del aceite, de la yerba mate, del cemento, del acero, del aluminio, de las comunicaciones, de todo tipo de combustible, etc. en la gestin macrista.

Por supuesto que el cierre de fbricas, la destruccin de pequeos y hasta medianos comercios, la fusin de empresas y su extranjerizacin, implica mayor desocupacin y exclusin social. Lo mismo sucede con la importacin de naranja de Polonia, de frutilla de Israel, de peras y manzanas de Chile, de muebles de Vietnam o China, etc., mientras paralelamente se le da todo tipo de libertades al ingreso y egreso de capitales, se sacan los lmites de compra y de tiempo que tienen que estar en el pas, no se pone ningn tipo de restriccin al giro de utilidades de las cada vez ms y ms grandes empresas extranjeras.

El drenaje de capitales hace que sean funcionales al modelo de acumulacin rentstica y financiera mundial en primer lugar (caso, por ejemplo, la sociedades constituidas por capitales argentinos por el estudio Mossack-Fonseca en Panam) y, en segundo trmino, a emprender proyectos como el del grupo Techint en Houston - Texas por 1.800 millones de dlares para producir all caos sin costura mientras en Campana reduce la actividad y aplica suspensiones rotativas; o del grupo Macri en Brasil y Uruguay; o de los Bulgheroni en Afganistn.

Verbigracia, el grupo Techint, mientras acuerda con el gobierno el precio preferencial al cual va a comprar el gas y el precio de sus productos (caos sin costuras, laminados de aceros, etc.), pueden aceptar el retraso cambiario por un tiempo (ms que compensados con las ganancias fuera del pas).

Esa poltica de privilegios que implica el modelo de valorizacin financiera del capital significa tambin exclusin y pobreza. La revista Forbes publica todos los aos las 2.000 personas ms ricas del mundo, donde se destacan varios argentinos: Los Bulgheroni, dueos de la petrolera Bridas y Panamerican Energy; los Rocca del grupo Techint; los Prez Companc; los Eurnekian; los Roemmers; los Bag; los herederos de Fortabat; y seguramente aparecer este ao el contador Hctor Magnetto, del grupo Clarn, beneficiado por la dictadura militar con Papel Prensa y ahora por el gobierno de Macri por el millonario mercado de la telefona celular y los contenidos 4G.

Es claro que un pas que tiene semejantes magnates debera preguntarse cul es el secreto de su xito, cul es el costo y los mrgenes de ganancia de esos grandes empresarios que operan en la Argentina. Decimos esto, porque no es posible que quienes han realizado una fortuna inconmensurable, por un lado se nieguen sistemticamente a dar informacin sobre su produccin, sus costos y sus precios (y lo descarguen a toda la sociedad), y por otra parte, no contribuyan mnimamente con el sostn del Estado para que pueda afrontar con los gastos sociales y de infraestructura que se requieren para aumentar el nivel de vida y la produccin nacional, cuando ese mismo Estado les garantiza sus excelentes y exclusivos negocios.

La riqueza desmesurada de esa minora explica que haya un tercio de la poblacin que est debajo de la lnea de pobreza, y que se ir agravando a medida que continen aplicando el modelo de valorizacin financiera.

Son los indios, morenos y gauchos pobres que seguan a Artigas contra una minora que los odia y que solo piensa en este pas para su exclusivo beneficio.

Hoy, 200 aos despus de Tacuaremb, si pretendemos romper con la dependencia econmica y poltica tenemos que empezar por la batalla cultural, as como tambin saber que existi el Congreso de Oriente como fecha insigne de nuestra identidad, de nuestro gnesis federal, de nuestras aspiraciones por una democracia ms completa e inclusiva, tal como la concibi el Protector de los Pueblos Libres. Entonces s, todas las penurias, todas las derrotas se convertirn en la gran victoria. Una sociedad ms justa e independiente.

Horacio Rovelli. Economista, profesor y miembro del Instituto Argentino para el Desarrollo Econmico (IADE).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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