Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2017

El regreso de los Cruzados

Guillermo Cieza
La Haine



Capriles y Lpez se presentaron como dirigentes de Tradicin, Familia y Propiedad. Sus seguidores se identifican como modernos Cruzados que luchan contra el comunismo

La organizacin Tradicin Familia y Propiedad naci en 1960 en Brasil, inspirada en el libro Revolucin y Contrarrevolucin de Plinio Correa de Oliveira, que propuso un marco terico que bien puede asociarse a los principios del fascismo. La actividad de los primeros grupos de la organizacin, que se extendieron a Argentina y Chile y despus a otros pases del continente, y tambin a Espaa y Portugal, confirman esta orientacin. En los distintos pases las agrupaciones de Tradicin, Familia y Propiedad fueron fundadas por jvenes catlicos integrantes de las clases altas, preocupados por las movilizaciones populares y lo cambios revolucionarios que se empezaron a producir a partir de la Revolucin Rusa. Que se extendan a China, las revueltas anticoloniales en frica y a nuestro continente impulsados por el ejemplo de la Revolucin Cubana. Esos cambios, que estos jvenes caracterizaban como avance del peligro comunista, haban impactado en la Iglesia catlica gobernada por el papa progresista Juan XXIII, que haba mostrado disposicin a abrir el debate teolgico, poltico y social, convocando al Concilio Ecumnico II.

Esta nueva secta, que se present como protagonista de una Nuevos Cruzada contra el comunismo internacional, hizo una interpretacin particular de la Biblia y los evangelios, cuestionando en particular el dcimo mandamiento, no matars, alegando que no poda interponerse a las decisiones divinas que ellos encarnaban e interpretaban. En el seno de la iglesia se manifestaron como enemigos de toda iniciativa progresista y en particular de la Teologa de la Liberacin. Pero su actividad no se limit al terreno eclesiastico. Tuvieron especial preocupacin por influenciar las lites civiles y militares de sus respectivos paises y de involucrar a jvenes de clase media en la lucha contra el comunismo, justificando el asesinato politico y la utilizacin de mtodos aberrantes.

En la Argentina, Tradicin, Familia y Propiedad (TFP) fue fundada en 1964 por Cosme Beccar Varela y su rgano propagandstico fue la revista Cruzada. Este grupo estuvo desde el principio muy vinculado a la sucursal chilena que tempranamente se ocup de conspirar contra el peligro comunista, representado por la Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende. De la misma manera que la TFP chilena cumpli un papel destacado en dar sustento ideolgico, desde una perspectiva catlica, a la dictadura de Pinochet, otro tanto ocurri, aunque ha sido menos investigado y difundido, con la sucursal argentina con respecto a la dictadura de Videla.

En tiempos mas recientes la sucursal colombiana de TFP, ha estado fuertemente vinculada a la formacin ideolgica y el financiamiento de los grupos paramilitares liderados por lvaro Uribe.

Advierto que con estos antecedentes no resulta difcil identificar a las ideas y las prcticas de esta organizacin como fascistas o neo-nazis, y en consecuencia como expresiones polticas diferenciadas, opuestas y antagnicas a todo pensamiento o prctica que se identifica como de izquierda, o progresista. La caracterizacin de antagonismo supone que ninguna diferencia entre fuerzas polticas populares puede tener el peso suficiente para no defenderlas cuando se convierten en vctimas de estos grupos de inspiracin fascista. Entre fuerzas populares se discute, al fascismo se lo combate.

Sin embargo tambin me parece necesario advertir que es mucho mas fcil hacer estas identificaciones y establecer estas distancias haciendo referencia a hechos del pasado, que cuando el fascismo esta presente.

En la Argentina tenemos algunas experiencias que avalan el comentario anterior. En la dcada del setenta tuvimos distintas expresiones de la lucha popular en el seno de la izquierda, dentro y fuera del peronismo que compartan objetivos transformadores, pero tambin profundas diferencias polticas. En ese escenario, durante los ltimos meses del gobierno de Pern y durante todo el perodo que gobern Isabel Martnez, irrumpieron bandas fascistas paraestatales, denominadas Alianza Anticomunista Argentina (3 A), cuya cabeza visible era Jos Lpez Rega. Esas fuerzas fascistas dejaron un saldo de 3000 militantes populares asesinados, que eran miembros de la iglesia progresista, diputados, militantes de organizaciones populares y activistas de base sindical o estudiantil sin militancia orgnica.

Los crmenes de las 3 A fueron repudiados por la casi totalidad de las fuerzas populares y de izquierda, pero hubo excepciones que sobreactuando sus diferencias con la prctica y la concepcin poltica de algunas organizaciones con vocacin revolucionaria, omitieron ese repudio o pusieron en el mismo plano las acciones terroristas de las 3 A con las acciones militares de las organizaciones armadas de izquierda (teora de los dos demonios).

Cuando se produjo el golpe militar que instal la dictadura genocida del 76, tambin hubo expresiones de izquierda que sobreactuando sus diferencias con las fuerzas populares y apelando a la teora de evitar males mayores, apoyaron a Videla.

La reflexin viene a cuenta de hacer algunas consideraciones con respecto a los distintos posicionamientos que desde la izquierda y el progresismo se hacen frente a la situacin de Venezuela.

Es indiscutible que los dos partidos polticos ms influyentes en las ltimas acciones violentas de la oposicin, denominadas guarimbas, que dejaron un saldo de ms de 140 muertos, son Voluntad Popular y Primero Justicia, liderados por Leopoldo Lpez y Henrique Capriles Radonski .

La filiacin ideolgica de estos partidos y estos lderes es inocultable, son grupos de ultraderecha de orientacin fascista. Esto no es pura especulacin. En 1990, en el programa televisivo A Puertas Cerradas, Capriles y Lpez se presentaron como dirigentes de Tradicin, Familia y Propiedad. Sus seguidores se identifican como modernos Cruzados que luchan contra el comunismo, utilizan sus smbolos y han sido protagonistas de la hazaa de quemar vivos a no menos de 19 personas.

Lo de quemar los cuerpos de los herejes, es una practica con antecedentes reconocibles en la quema de las brujas en Europa por la Inquisicin; de hechiceras o valientes guerreras, como Irup, en Nuestramrica; con las prcticas del Ku Klux Klan, y tambin con quemar los cuerpos de los desaparecidos durante las dictaduras genocidas. Es inocultable tambin su vinculacin con dirigentes de ultraderecha del Partido Republicano de EEUU, como Marcos Rubio, que aportan a la financiacin de los grupos operativos. Hay mltiples pruebas y testimonios que vinculan la capacitacin militar y el armamento de los grupos guarimberos a grupos militares y paramilitares colombianos que responden a lvaro Uribe.

Con todas esas evidencias sobre la mesa, que cualquier grupo poltico medianamente informado no tendra que desconocer, resulta preocupante que la mayora de las fuerzas de izquierda y progresistas del continente no expresen su repudio al fascismo, o peor an que pretendan explicar la violencia en Venezuela apelando a la teora de los dos demonios, o mucho mas grave an, que identifiquen el conflicto como la pugna entre una dictadura que gobierna y los defensores de la democracia que protestan.

La condena al fascismo y rechazar toda amenaza a una intervencin extranjera instigada o ejecutada directamente por EEUU, esta por encima de cualquier otro debate poltico sobre los errores o aciertos del proceso bolivariano, y de distintas debates como por ejemplo si se trata de una revolucin, o una experiencia que no supera el antiimperialismo, si su orientacin es socialista o neo-desarrollista, o de posturas como las de afirmar que con Chvez el proceso bolivariano era prometedor, pero que con Maduro no es igual, etc. etc.

Para analizar esta cuestin desde una perspectiva histrica me parece conveniente apelar a la referencia del proceso del Paraguay en el siglo XIX, liderado en distintos periodos histricos por Gaspar Francia, Carlos Antonio Lpez y Francisco Solano Lpez, que fue aniquilado en 1870 por la Guerra de la Triple Alianza. La agresin al proceso soberano del Paraguay por parte de una alianza de pases vecinos, Argentina, Brasil y Uruguay, dej como saldo de la eliminacin fsica de la cuatro quintas partes de la poblacin masculina de ese pas, y convirti a la primera potencia econmica y social de Sudamrica, en el pas mas atrasado, miserable y dependiente de la regin.

An hoy se sigue discutiendo si la experiencia Paraguaya fue o no una revolucin, si fue una experiencia soberana burguesa paternalista, o un capitalismo de Estado, con fuerte protagonismo social. Lo que es seguro es que la experiencia paraguaya, que propona por aquellos aos un modelo distinto de pas, constitua un mal ejemplo para los pueblos de la regin, y que pag su osada con un genocidio inspirado por Gran Bretaa, la potencia imperial de la poca. A ciento cincuenta aos de haberse producido el aniquilamiento del proyecto del Paraguay, ninguna fuerza de izquierda o progresista, avala esa masacre. Suceder lo mismo con Venezuela, hostigada por el fascismo interno y amenazada por el gendarme del orden mundial capitalista? La historia nos juzgar por lo que dijimos e hicimos aqu y ahora, no por lo que se diremos dentro de ciento cincuenta aos.

Los huevos de la serpiente del fascismo que se desarrollan en Venezuela no son un fenmeno local o aislado; su discurso se reproduce en todo el continente. El pensamiento de que resulta inconcebible ser gobernados por un chofer de autobuses de tez oscura, tiene la misma filiacin ideolgica que el pensamiento de quienes les parece insoportable ser gobernados por un originario. Los calificativos que propinan al pueblo trabajador son los mismos: vagos, planeros, negros, indios, enchufados, mujeres que paren hijos para cobrar subsidios, etc. Las soluciones tambin son idnticas: meterle plomo a los negros, nafta y fuego, matarlos de chiquitos para que no se reproduzcan.

Los estmulos para que se reproduzca la bestia del fascismo son diferentes en distintos pases y tambin son diferentes las respuestas. En soledad, con ms de ocho millones de votos el pueblo venezolano (y no solo el pueblo chavista, porque hubo opositores que fueron a votar contra el terrorismo) ha empezado a poner en caja al fascismo. Pero la bestia existe y seguir dando pelea, en Venezuela y en todo el continente. Aunque estemos desprevenidos, o hagamos como el avestruz. Identificar y denunciar a estos Nuevos Cruzados como la expresin evidente de un rebrote del fascismo en Nuestramerica, es actuar en defensa propia.

Aparicion con Vida de Santiago Maldonado

Fuente:  http://www.lahaine.org/el-regreso-de-los-cruzados



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter