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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2017

Das difciles para el PRI

Unidad Socialista


Parecera contradictorio decir que los actuales son das difciles para el PRI pues, despus de todo, a pesar de que perdi ms de un milln de votos en las cruciales elecciones del Estado de Mxico hace escasos dos meses, su candidato sali victorioso y Alfredo del Mazo pronto se sentar en el palacio de gobierno de Toluca tan campante como lo hicieron antes que l sus copartidarios Eruviel vila, Pea Nieto, Arturo Montiel y tantos y tantos otros desde hace casi un siglo. Pero s, a pesar de la victoria mexiquense, tambin difcil, de julio pasado, estos das son igualmente, de hecho ms difciles para los priistas.

Se trata de que ya en plena carrera para el otro julio, el de las presidenciales del 2018, el PRI enfrenta un desafo mucho mayor al que enfrent en el Edomex. Poniendo brevemente la cuestin se trata de dos problemas peliagudos: primero, la eleccin de su candidato presidencial y despus la de la gigantesca tarea de lograr que sea el sucesor de Pea Nieto en la silla del Zcalo-Los Pinos.

Ningn presidente priista anterior a Pea Nieto tena una situacin tan deteriorada ante el conjunto de la poblacin como l. Y eso incluye ni ms ni menos a Daz Ordaz, a Echeverra, a Lpez Portillo, a De la Madrid, a Salinas de Gortari y al penltimo de ellos el mediocre y gris Zedillo, quien lleva el estigma de haber sido el presidente priista derrotado por la oposicin panista en el 2000. Siete personajes nefastos, nefastsimos sin duda, pero ninguno de ellos estaba en las condiciones de Pea Nieto, odiado y rechazado por la absoluta mayora de la poblacin. Por ejemplo, Daz Ordaz, el verdugo de Tlatelol-co, en el fin de su sexenio gozaba de una amplia aprobacin de la burguesa, de sectores mayoritarios de la pequea burguesa conservadora y despus del 2 de octubre histrico mantuvo en completo control al pas. De los dems se puede decir lo mismo eran muy repudiados por importantes sectores de la poblacin, pero ese repudio no era tan abrumadoramente mayoritario como lo es hoy el que carga Pea Nieto con niveles de aprobacin inditos de slo el 10 por ciento de la poblacin o an menos. En sntesis, el priismo mantena una base social muy fuerte y aunque ciertamente ya estaba sometida a tendencias poderosas de erosin poltica, todava le permita victorias desahogadas.

El panorama para el PRI es hoy desolador: el triunfalismo del Pacto por Mxico del inicio del gobierno de Pea Nieto se desplom rpidamente y hoy tanto el PAN como el PRD, sus antiguos aliados buscan por su cuenta otro pacto (un posible Frente Amplio Opositor) para confrontarlo en 2018. El PRI no ha podido conseguir la mayora necesaria con sus apoyos de la chiquillada (PVEM, PES y Panal) para lograr la aprobacin de la propuesta de ley de seguridad interior, que le d el marco de accin a las fuerzas armadas en las calles y el mando nico policiaco. Ha perdido gobiernos estatales tradicionalmente priistas (Veracruz!) y hoy gobierna en menos de la mitad de los estados. No slo eso, sino que las funestas consecuencias de las tropelas de varios de los gobernadores del nuevo PRI tan cacareado por el peismo, son los ejemplos ms conspicuos de la corrupcin rampante reinante en la poltica oficial. El tricolor se enfrenta al desprestigio social por los escandalosos casos de ex gobernadores como Toms Yarrington, Javier Duarte de Ochoa, Roberto Borge, Humberto Moreira y Csar Duarte Jquez.

Todo esto es el asiento de lo que se puede denominar la gestacin de una dura puja de las camarillas, con posibles rupturas, si las tensiones existentes no se controlan. Eso es muy evidente en las discusiones preparatorias de la prxima asamblea nacional del partido de este mes de agosto. En las mesas en que se discutirn los documentos que se presentarn a la plenaria destaca sin duda la cuestin de cmo se nominar al candidato presidencial. Para Pea Nieto una ratificacin por la asamblea de la decisin de que el candidato no puede ser externo sino salido de las filas del partido con una militancia de por lo menos diez aos y haber sido electo para un cargo, le restringe la seleccin de posibles favoritos como Meade y Nuo.

La mezquina democracia burguesa que ha sustituido al rgimen tradicional de partido nico de facto no se demostr ser un verdadero cambio cualitativo como fue notorio durante los aciagos sexenios panistas de Fox y Caldern. Para el 2018 se proyectan tres bloques burgueses cuyo enfrentamiento promete ser muy duro. Para el PRI y para el bloque panista y perredista, quienes cargan con la principal responsabilidad de la situa-cin de crisis que es la dominante en el pas, es prioritario evitar el triunfo de Morena y su candidato Lpez Obrador, que se postulan como las alternativas crebles ante el fracaso de los primeros.

Los estrechos mrgenes que tiene la democracia burguesa existente se hacen evidentes cuando se proyectan posibles escenarios como consecuencia de las elecciones de 2018. Un triunfo de Morena, aunque sea un partido hecho a la medida de su lder, significara el posible desbordamiento de grandes sectores masivos que creeran que ha llegado su hora. Pero un freno, para no hablar de un fraude, que significara el mantenimiento del priismo como la fuerza hegemnica en el estado, posiblemente no sera tolerado. Una operacin como la del Edomex el pasado julio, pero multiplicada por cien podra ser el detonador de un levantamiento de profundas consecuencias.

Son decisiones que tendrn que tomar los oligarcas en los prximos meses, decisiones, por supuesto, muy difciles que determinarn cul ser el curso de la lucha en la los prximos aos.

Unidad Socialista N 65, editorial, agosto-setiembre de 2017


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