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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2017

Poder para el pueblo
Por qu la victoria palestina en Jerusaln representa un momento fundamental?

Ramzy Baroud
Politics for the people

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



Un adolescente levanta la bandera de Palestina en el recinto de la Mezquita de Al-Aqsa (Foto: Quds Press)

Ni Fatah ni Hamas han tenido mucho peso en las protestas masivas llevadas a cabo alrededor del recinto de la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusaln. Ni la presin de EEUU, ni la desganada preocupacin europea por la situacin, ni las declaraciones estereotipadas de los gobiernos rabes tuvieron tampoco trascendencia alguna. Los funcionarios de las Naciones Unidas advirtieron de los sombros escenarios de escalada, pero sus declaraciones no fueron ms que meras palabras.

El espontneo movimiento de masas en Jerusaln, que finalmente derrot los planes israeles para cambiar el estatuto de Al-Aqsa, fue nicamente un movimiento popular. A pesar del alto precio pagado con varios muertos y cientos de heridos, represent un desafo no slo para el gobierno israel, tambin para el colaboracionista liderazgo palestino.

Israel cerr el recinto de Al-Aqsa el 14 de julio, tras un tiroteo entre tres palestinos armados y un grupo de oficiales de la ocupacin israel. El recinto volvi a abrirse pocos das despus, pero los creyentes palestinos se negaron a entrar cuando se instalaron puertas, cmaras y detectores de metales.

La gente de Jerusaln comprendi de inmediato las implicaciones de la accin israel. En nombre de unas nuevas medidas de seguridad, el gobierno israel estaba explotando la situacin para cambiar el estatuto de Al-Aqsa como parte de sus esfuerzos para aislar ms an a los palestinos y judaizar la ciudad ilegalmente ocupada.

El ejrcito israel ocup el Jerusaln Este palestino en 1967, anexionndoselo en 1981, en un claro desafo al derecho internacional y a pesar de la firme oposicin de la ONU.

A lo largo de 50 aos, Jerusaln ha soportado batallas a diario. Los israeles luchaban por ampliar su influencia en la ciudad, aumentar el nmero de colonos ilegales judos y separar la ciudad del resto de los Territorios Palestinos; mientras, palestinos, musulmanes y cristianos por igual, resistan.

El recinto de Al-Aqsa tambin conocido como Haram Al-Sharif o el Santuario Noble- es el elemento ms simblico de la lucha. Es un microcosmos del destino de la ocupada ciudad, de hecho, del destino de toda la tierra palestina.

El recinto est administrado por el Waqf [Patrimonio] Islmico, a travs de un acuerdo jordano-palestino. Muchos polticos israeles del Partido del Likud y la coalicin del gobierno de derechas que dirige Netanyahu han tratado de cambiar esta situacin.

Los palestinos saben que el destino de su mezquita y el futuro de su ciudad estn estrechamente vinculados. Para ellos, si se pierde Al-Aqsa es como si Jerusaln hubiera sido realmente conquistada.

Esta lucha entre los fieles palestinos y el ejrcito israel tiene lugar cada da, intensificndose habitualmente los viernes. Es en este da sagrado para los musulmanes cuando decenas de miles de creyentes acuden a rezar a Al-Aqsa, para encontrarse a menudo con que hay nuevos puestos militares instalados y nuevas normativas del ejrcito. A los jvenes palestinos en particular se les ha impedido llegar a Al-Aqsa, tambin en nombre de la seguridad.

Pero la lucha por Jerusaln no puede expresarse en cifras, en nmero de vctimas y en reportajes televisados. Es la lucha constante de los palestinos por el espacio, por la identidad y por preservar la santidad de su sagrada tierra.

En los ltimos dos aos, la lucha se ha intensificado porque Israel empez a ampliar sus ilegales asentamientos en el Este de Jerusaln y los partidos de derecha aprobaron una serie de leyes contra los palestinos que all viven. Una de esas leyes es la que se refiere a la llamada a la oracin, que intenta impedir que las mezquitas hagan ese llamamiento a orar a los fieles al amanecer, como se ha venido practicando desde hace un milenio.

Los jvenes palestinos, muchos de ellos nacidos tras los fracasados Acuerdos de Oslo, estn hartos de que el ejrcito israel controle cada aspecto de sus vidas y de que sus corruptos lderes sean cada vez ms irrelevantes y egostas.

Esta frustracin se ha manifestado de varias formas: en resistencias no violentas, en nuevas ideas polticas, a travs del arte, de la msica, en las redes sociales, pero tambin mediante actos de resistencia violenta.

Desde que la ltima Intifada de Al-Quds levantamiento en Jerusaln- empez en octubre de 2015, han muerto alrededor de 285 palestinos en supuestos ataques, protestas e incursiones del ejrcito israel, informaron Farah Najjar y Zena Tahhan. Alrededor de 47 israeles murieron en ese mismo perodo.

Pero la Intifada fue de algn modo contenida y manejada. Desde luego, los grupos por los derechos humanos protestaron por muchos de los asesinatos de palestinos perpetrados por el ejrcito al ser innecesarios y no mediar provocacin alguna, pero pocas cosas han cambiado sobre el terreno. La Autoridad Palestina ha continuado actuando de forma casi completamente desgajada de la violenta realidad a que se enfrenta su pueblo a diario.

El tiroteo del 14 de julio podra haber quedado registrado como otro episodio violento de los muchos de los que se ha informado en Jerusaln en los ltimos meses. Tras esos sucesos, el discurso oficial israel ignora totalmente el hecho de la ocupacin militar y se centra en cambio en el problema de seguridad de Israel causado por el terrorismo palestino. Los polticos se precipitan entonces a aprobar nuevas leyes, propuestas e ideas radicales a fin de explotar una situacin trgica y remodelar el statu quo.

Teniendo en cuenta las numerosas situaciones problemticas a que se enfrentan los palestinos, cualquier anlisis poltico racional habra concluido acertadamente que los palestinos estaban perdiendo tambin esta batalla. Con EEUU apoyando sin fisuras las medidas israeles y con la comunidad internacional cada vez ms distante y desinteresada, los palestinos de Jerusaln no tenan ni la ms remota posibilidad.

Pero esa forma de entender el conflicto, aunque lgica, resulta a menudo terriblemente equivocada, al subestimar despreocupadamente a un pueblo.

Los palestinos de Jerusaln ganaron en esta ltima confrontacin, ofreciendo un modelo impresionante de movilizacin y solidaridad popular con todos los palestinos. El ejrcito israel elimin las barricadas y los detectores de metales, poniendo a Israel al borde de una crisis poltica que involucr a enojados polticos, al ejrcito y a la inteligencia interior, el Shin Bet.

La victoria del pueblo supuso una gran vergenza para Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina en Ramala. Intent beneficiarse de las protestas pero fracas, segn inform The Atlantic.  

Otras facciones se movieron tambin rpidamente para movilizarse ante la victoria del pueblo, pero sus esfuerzos parecan escenificados y poco sinceros.

Hoy es un da feliz, pleno de celebracin y pesar al mismo tiempo, pesar por las personas que perdieron su vida y por las que resultaron heridas, dijo un manifestante a los periodistas, mientras miles de palestinos asaltaban las puertas de Jerusaln armados con sus alfombrillas de oracin, banderas y voces roncas de haber estado gritando durante casi dos semanas.

Este es ante todo un movimiento de las bases, no est dirigido ni por Hamas ni por Fatah, los dirigentes polticos tradicionales de los palestinos, informaba el periodistas Imran Khan desde el exterior del recinto.

Este movimiento de base estaba integrado por miles de mujeres, hombres y nios. Entre ellos estaba Zeina Amor, que cocin cada da para quienes se mantenan firmes fuera del recinto, recibiendo el impacto de una bala de goma en la cabeza y regresando al da siguiente para instar a los hombres a que se mantuvieran firmes en su lucha.

Tambin se incluye entre ellos el nio Yusef Sakafi, entre cuyas tareas estaba la de salpicar agua sobre la gente cuando permanecan sentados durante interminables horas bajo un sol implacable, negndose a marcharse. Tambin estaban all muchos palestinos cristianos que llegaron para rezar con sus hermanos musulmanes.

Trasmitiendo la escena desde Jerusaln, las noticias de televisin y las fotos de los peridicos mostraban grandes muchedumbres de personas que estaban de pie, sentados, orando o corriendo de forma desordenada entre balas, bombas de sonido y botes de humo.

Pero las muchedumbres se componen de personas, como Zeina, Yusef y muchos ms, todos motivados por su insistencia en enfrentarse a la injusticia a pecho descubierto en una demostracin inspiradora de tenacidad humana.

Por supuesto que habr ms violencia porque la ocupacin israel se fortalece de forma implacable, pero los palestinos de a pie no abandonarn la lucha. Se han mantenido resueltos durante casi 70 aos.

Es muy posible que a travs de un anlisis poltico racional no pueda explicarse cmo una nacin que ha sufrido tanto puede seguir movilizndose contra un ejrcito y ganar.


El Dr. Ramzy Baroud lleva ms de veinte aos escribiendo sobre Oriente Medio. Es un columnista internacional, consultor de medios, autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com . Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres). Su pgina web es: www.ramzybaroud.net

Fuente: http://www.ramzybaroud.net/power-to-the-people-why-palestinian-victory-in-jerusalem-is-a-pivotal-moment/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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