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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2017

Decreto de emergencia nacional

Jaime Richart
Rebelin


Puesto que el partido del gobierno y el gobierno son hipercentralistas, apechuguen ambos con la situacin calamitosa que se avecina en todo el pas. Pues no es una competencia que, dadas las circunstancias que vivimos, corresponda en lo esencial a ayuntamientos y Comunidades...

El ao hidrolgico ha sido desastroso y en lo que llevamos de ao prcticamente no ha llovido en toda Espaa. Y donde ha habido precipitaciones han sido torrenciales, pero no para llenar pantanos ni aumentar estable y naturalmente el caudal de los ros, sino para destrozar cosechas y causar otros estragos. Y lo peor no es eso, ni que el cambio climtico negado por los necios origine un panorama extraordinariamente anmalo de modo que ni las temperaturas ni las lluvias se correspondan con lo esperado segn el mes o la estacin del ao, y que no haya llovido suficiente en demasiado tiempo. Lo peor es la tendencia. No hace falta ser un adivino o un augur, sino simplemente haber venido haciendo un seguimiento de la pluviometra desde hace una o dos dcadas, para saber que la lluvia es un meteoro dramticamente decreciente y decreciente adems de manera exponencial. Hasta tal punto es as que si esta civilizacin empez tras un Diluvio Universal, sta en la que nos encontramos parece abocada a una Sequa Universal...

Las lluvias, ya lo he dicho de otra manera, son irregulares o intempestivas y no responden en todo caso a la secuencia correspondiente a las estaciones del ao y a las previsiones de los cultivos

Por otro lado, los expertos, en multitud de asuntos, son los menos indicados para ser escuchados y esperar de ellos remedio de lo remediable y menos de lo irremediable, pues a menudo ellos mismos y su estrabismo y deformacin sensorial que acompaa a toda especialidad fuera del objeto de su estudio, son los causantes de los males de causa incierta o confusa. Por eso, antes que con un meterelogo o que con un fsico que adems no se atrevern a anunciar psimas noticias para no causar a los gobernantes alarma social siempre difcil de controlar, y desde luego antes que con un profeta, es preferible en este caso consultar con un fino anciano. con un provecto sensible o con un pastor de ovejas, si se quiere penetrar en lo que suceder en el sombro e inminente futuro que nos espera, anticiparse y ajustar las precauciones necesarias para evitar un cataclismo sbito.

El caso es que el gobierno, en lugar de fijarse en lo que ocurre en Venezuela y malgastar energas vitales para impedir la consulta en Catalunya, lo que debe ir preparando es un Decreto de Emergencia Nacional. Est en juego antes que nada la salud pblica de toda la poblacin. Luego la supervivencia.

Habida cuenta esa tendencia a la que me refiero, setiembre, octubre y meses sucesivos pueden estar sujetos a las mismas veleidades trmicas que estos ltimos tiempos y no llover si no de un modo ocasional. Las restricciones de agua ya han empezado en algunos sitios. Y las restricciones es de temer que hayan de ir siendo graduales. Por lo visto, se consume mucha ms agua para regado que para el consumo ordinario humano. No obstante, y dada esa tendencia marcada, habr que ir pensando cmo actuar severamente cuando los embalses y fuentes de agua lleguen al lmite... Se puede contar con el agua embotellada, para beber; se puede prescindir temporalmente del agua para limpiar vajillas, o recurrir a tiles de cartn de usar y tirar que sustituyan a vasos, tazas, cubiertos, etc. Pero -y aqu est el problema capital que relaciono al principio con la sanidad-, el agua de las cisternas de inodoro son vitales despus de la que necesitamos para beber y para vivir. Y entonces, si el agua falta para ese uso imprescindible en las urbes ya en todas partes, me dispenso de relatar o describir las consecuencias

De modo que arrisguese el gobierno a dictar ese Decreto de Emergencia Nacional cuanto antes, desarrolle luego las medidas oportunas para retrasar en lo posible un desenlace que se perfila catastrfico y no espere a la fatalidad que con desgraciada probabilidad parece no suceder: que llueva en abundancia en la pennsula en los meses prximos. Napolen slo quera generales con suerte. No sabemos mucho de la suerte y de las capacidades del presidente del gobierno espaol ms all de su aptitud para observar con detalle los hilillos de plastina que salan hace aos de un buque naufragado que devast la costa galaica. Pero ahora tiene la oportunidad de dar la medida como hombre y dirigente intrpido al tiempo que como sagaz previsor en el bien de todo el pas. Si acierta se lo recordar la poblacin toda la vida que le quede por delante. Y luego, si diluvia y aqu no ha pasado nada, al menos el mundo reconocer la buena voluntad de un ser que slo ha sobresalido por no decir nunca nada sustancioso y por su espantosa mediocridad. Al menos, en este Decreto que le propongo por el bien de todos, tendr la ocasin de dar la medida de s mismo y de lo que dice representar: Espaa. Porque si las cosas suceden como los agoreros barruntamos, ya puede ir preparndose todo el mundo para el slvese quien pueda! mucho antes de lo que aconseja la prudencia...

 

Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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